miércoles, 13 de julio de 2016

Ester – Decreto de Salvación






Respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judío: He aquí yo he dado a Ester la casa de Amán, y a él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos. Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado. Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a los veintitrés días de ese mes; y se escribió conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, y a los sátrapas, los capitanes y los príncipes de las provincias que había desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judíos también conforme a su escritura y lengua. Y escribió en nombre del rey Asuero, y lo selló con el anillo del rey, y envió cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de los repastos reales; que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero,
 en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.

Ester 8:7-12


Asuero hace saber a Ester y a Mardoqueo que les entregaba la casa de Amán y lo habían ahorcado por atentar contra la vida de los judíos.


Un edicto firmado por el rey era irrevocable, sin embargo pide que escriban a su nombre lo que Mardoqueo creía conveniente para ellos. Estaba mostrando su total apoyo al pueblo judío. Asuero no estaba cambiando, ni modificando el decreto, ese no podía ser quitado nunca.


¿Qué habrá sentido cuando supo que su reina y su pueblo estaban por ser destruidos? ¿Cuánto habrá amado a Ester que busco su salvación? ¿Te suena familiar?


El rey no perdió tiempo y mandó a toda prisa a sus heraldos a que entregasen las cartas en todos los idiomas que habían en el reino, todos debían conocer que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes. El rey dejaba saber que apoyaba a los judíos.


La salvación del pueblo de Dios estaba en proceso de hacerse del conocimiento de todos. Justo como nos ha sucedido a ti y a mí, alguien tuvo a bien  hacernos saber que nuestra vida sería salvada por el Dios de los ejércitos.


Ester aunque no menciona el nombre de Dios, nos muestra una imagen hermosa y tan real de la salvación de su pueblo, de sus hijos. En nuestra vida había un decreto que decía que toda el alma que pecara, moriría (Ezequiel 18:4) Ninguno de nosotros habríamos alcanzado la salvación, todos merecíamos morir porque vivíamos presas del pecado, estábamos separados de la gloria de Dios y no había nadie en esta tierra que pudiera cancelar ese decreto.





Aun cuando pudiéramos pensar que haciendo cosas buenas llegaríamos al cielo no es así, buscando ser perfectos para agradar a Dios y tener vida eterna tampoco era una opción. La realidad es que todos hemos pecado, todos estábamos perdidos y hundidos, corrompidos y necesitábamos un salvador.


¿Un salvador? Si, tal vez no alcanzamos a entender el por qué necesitaríamos un salvador si no recordamos haber hecho algo que nos condene a la muerte. Pero el pecado nos ha condenado a ella. (Romanos 3:23)

Gracias a Dios que nos proveyó de un Salvador, su hijo Jesucristo. Es a través de nuestros pecados que tenemos un decreto legal en contra de nosotras, pero de la misma forma en la que Dios derrotó a Amán, ha derrotado al enemigo de nuestra alma: satanás. No cambió el decreto que menciona que el alma de quien pecaré moriría, no lo transgredió sino que Él toma el castigo que todos merecíamos, su contra decreto nos salva.


Estemos felices, agradecidas porque somos Libres, porque nos dio la salida y nos ha llenado de su amor. Salgamos a toda prisa a contar las buenas nuevas de salvación, salgamos de nuestra zona de confort y compartamos que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y que separados de Él nada podemos hacer. No podemos llegar al Padre si no es a través de Él

Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó;  y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra.  Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

Ester 8:13-17



Mardoqueo salió vestido con vestiduras reales, ya no más ceniza, no más tristeza. Él era un hombre nuevo.  La ciudad de Susa se alegró porque era una confirmación para ellos que todo estaba cambiando para bien.

 Y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra…



Hoy nosotras tenemos esa luz hermosa, Jesús la luz del mundo. Nuestro gozo y paz, nuestra renovación y fortaleza es Él. Que nuestro testimonio de fruto a quienes no le conocen aún para que ellos anhelen conocer a Cristo y rendir su vida a Él.



Jesús nos da la alegría de vivir, esa alegría que nada, absolutamente nada en el mundo nos la da.



Vivamos para Él.



En Su Gracia


Karla





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