viernes, 1 de julio de 2016

Ester – Odio







Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida. Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y mi demanda es esta: Si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y conceder mi demanda, que venga el rey con Amán a otro banquete que les prepararé; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.

Ester 5:6-8


¿Y si Dios mismo nos preguntara eso?


El rey Asuero amaba a Ester, ella había hallado gracia a sus ojos, por eso no sólo le dijo que lo que pidiera le daría, sino hasta la mitad del reino sería suyo. ¿Te imaginas la tentación que era eso?



Ester había pasado un ayuno de 3 días, ella no estaba dejándose guiar por los deseos de la carne, ella no titubeó al rechazar el invite del rey y ella pidió que regresaran al día siguiente el rey y Amán a otro banquete y ahí le diría al rey de su petición.



“Si he hallado gracia” Claro, porque siendo rey podía ordenar lo que quisiera, saber la verdad y hasta correrla por ocultar algo o no contestar la pregunta, desobedecer un cuestionamiento. Si lo hizo una vez con Vasti, bien pudo hacerlo con ella, la diferencia es que Ester tenía la gracia de Dios y por ello halló gracia  a los ojos del rey. Pero hay alguien que llama mucho mi atención y ese es Amán.



Y salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se movía de su lugar, se llenó de ira contra Mardoqueo.  Pero se refrenó Amán y vino a su casa, y mandó llamar a sus amigos y a Zeres su mujer,  y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido, y con que le había honrado sobre los príncipes y siervos del rey.  Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey.  Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.  Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.

Ester 5:9-14



Esta porción de Ester da un giro a la historia. Me encanta leer acerca de Amán porque muestra la condición del corazón del hombre sin Dios.


Pasa que cuando tenemos amargura, odio  en el corazón, nada nos es suficiente, aún cuando estamos felices el sólo recordar lo que nos hicieron quita nuestra alegría. No siempre mostramos lo que hay en nuestro corazón, a veces sólo lo compartimos con personas muy cercanas pero están igualmente contaminadas con la amargura porque, sin darnos cuenta la amargura y el odio se contagian.



Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios;
que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados

Hebreos 12:15


Podemos tener todo lo que el mundo ofrece, riquezas, reconocimiento, fama, buenas relaciones con empresarios, o ser de mucha influencia en un lugar pero, todo eso no es suficiente cuando nuestro corazón no es recto delante de Dios, cuando Él no reina en nosotras y cuando nuestro fin es vengarnos de alguien por falta de temor a Dios.


Cuando eso pasa, es muy probable que estemos rodeados de personas que tampoco temen a Dios y podrán aconsejarnos mal y decirnos exactamente lo que queremos escuchar.


Esta enseñanza es tremenda en cuanto a la falta de perdón, intolerancia, amargura, venganza, los malos consejeros y el peligro de ser reconocidas por personas que no conocen a Dios. Amán siendo honrado por los reyes de  Persia, la desaprobación de un solo  hombre lo hace sentirse sin valor. El mundo no nos da nada, ni estabilidad, ni valor, ni reconocimiento ni nada que satisfaga el corazón del hombre porque el alma fue diseñada para satisfacerse con su creador, el eterno Dios.


Es increíble que la falta de tolerancia nos amargue la existencia, la falta de perdón nos lleve a tener deseos de venganza incontrolables. Hemos recibido reconocimiento de diferentes personas y muchas de ellas nos han hecho creer que es mérito nuestro  sin recordar que es Dios quien nos bendice.


Pero qué tremendo que aunque Dios da la riqueza, no a todos da la capacidad de disfrutarlas. (Eclesiastés 5:19)


Por último, Amán lleno de rabia contra Mardoqueo recibe malos consejos de parte de Zeres su mujer y de sus amigos. Ellos no estaban conformes con el genocidio planeado contra el pueblo judío, también querían desquitar y vengarse contra un hombre quien no rendía honores a Amán.


Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca”  ¿A qué grado odiaba este hombre? Nunca subestimemos el poder tan destructivo del odio, aún del odio disimulado, ese que tratan de ocultarlo con palabras dulces.

Esa idea le pareció buena a Amán, alegró su amargado y endurecido corazón.



Para Meditar:

¿Qué haría si Dios me preguntara cuál es mi petición? ¿Estoy lista para una pregunta así? ¿Soy específica al presentar mis peticiones a Dios?
¿De qué forma aconsejamos a nuestro esposo cuando lo vemos en crisis? ¿Qué me hace enojar? ¿Controlo mi enojo para guardar las apariencias frente a otros? ¿Hay algo tan arraigado en mí que me impide disfrutar de las bendiciones de Dios? ¿Qué me roba la paz y el gozo?


En Su Gracia




Karla




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