lunes, 29 de agosto de 2016

26 consejos para la crianza de nuestros hijos







Hace un par de años leí este artículo y me pareció muy acertado, es por eso que el día de hoy lo comparto contigo. Llevémoslo a cabo y veremos buenos resultados en nuestros hijos y nosotras mismas.


1.                 Responsabilidad. Tus hijos deben dar cuenta de su comportamiento. Mat. 12:36

2.                 Límites. Deben tener límites específicos y debe haber consecuencias cuando pasen esos límites.

3.                 Constancia. Siempre debes seguir las mismas prácticas y principios. Ro. 2:21-22

4.                 Disciplina. El castigo debe ser de acuerdo con la ofensa. Nunca debes disciplinar cuando estás enojada. Prov. 13:24

5.                 Ejemplo. Los niños necesitan ejemplos más que críticas. Debes ser un buen ejemplo para tus hijos. Juan 13:15

6.                 Perdón. Practica y enseña la importancia del perdón. Mateo 6:14

7.                 Dar. Debes enseñar el gozo de dar, no solamente dar a tu familia y tus amigos, sino también a los que tienen necesidad. Lucas 6:38

8.                 Humor. Siempre debes tener buen humor. Debes reírte con tus hijos. Prov. 15:13, Prov. 17:22

9.                 Imaginación. Debes ser creativa, y jugar con tus hijos. Debes leerles y cantar con ellos. Ef. 5:19

10.            Justicia. Debes ser justa e insistir que ellos también sean justos. Col. 3:24-25

11.            Amistades. Debes conocer a los amigos de tus hijos, a sus padres y profesores.

12.            Escuchar. Escucha a tus hijos. Eso les enseñará a ellos a escuchar a otros y a respetar los pensamientos de otros. Santiago 1:19

13.            Pautas Morales. Debes tener una buena conducta y pautas morales que agraden a Dios. I Pedro 1:15

14.            Debes aprender a usar la palabra ‘No’. Úsalo y debes ser constante con eso. Ex.20

15.            No debes Reaccionar Exageradamente. Recuerda que tus hijos no son perfectos. Salmo 78:39

16.            Presión. Debes reducir la presión que hay en tus hijos, pero debes insistir que tengan pautas morales y convicciones altas. Fil. 3:14

17.            Preguntas. Presta atención a sus preguntas y dales respuestas simples. Si te piden más explicaciones dáselas. I Pedro 3:15

18.            Respeto. Muestra respeto, enséñales a respetar, y gana su respeto. Ef. 6:2,4

19.            Fuerza. Comparte tu fe con tus hijos. La fe puede ayudarles durante los tiempos difíciles de sus vidas Deut. 6:6-8

20.            Pasar Tiempo Juntos. Deben pasar tiempo juntos como familia, pero también tienes que aprender que habrá momentos en que tendrás que dejar a tus hijos a cuidado de otras personas.

21.            Singularidad. Debes reconocer que cada niño es diferente, y deja a tu hijo o hija ser quien es.

22.            Voz. El tono de voz puede mostrar más a un niño que solamente palabras. Prov. 15:1

23.            Tu Palabra. Debes cumplir tu palabra. Las promesas rotas destruyen su confianza. Ecl. 5:5

24.            Auto – Examen. Debes examinarte constantemente.

25.            Tú misma. Debes cuidar tu mente, tu salud y tu espíritu. Una madre feliz puede ayudar a un niño a ser feliz.

26.            Los niños crecen rápido. Disfrútales cuanto puedas. Pronto se van. 


Espero haya sido de utilidad, pero sobre todo de bendición.



En Su Gracia


Karla 


viernes, 26 de agosto de 2016

Sara, la princesa de la fe






¡Ah! La vida de Sara me gusta mucho leerla, desde el momento que aparece en la Biblia se nota que era una mujer a quien Dios cuidaba. Hablar de la vida de Sara y Abraham es un deleite, el día de hoy sólo me centraré en Sara como mamá, aunque para eso es necesario saber qué fue lo que vivió antes de ser mamá.


Sarai/Sara, esposa de Abraham/Abram era una mujer hermosa en extremo, ellos eran del pueblo de Ur de los Caldos, y cuando aparece Sarai se menciona que: “era estéril, no tenía ningún hijo” (Génesis 11:30)


Debemos tener presente que los antepasados de Abraham NO eran adoradores del Señor, sino de dioses paganos y formaban parte del paganismo de Ur. (Josué 24:2)


Cuando Dios llama a Abram para darle la promesa de que haría de él una gran nación, le estaba dando una promesa de proporciones misioneras, al mismo tiempo que Dios muestra que su propósito desde el principio ha sido llamar y formar un pueblo de todas partes de la tierra para que recibiera su bendición especial. Y por supuesto Sarai era parte de esa promesa.


Al darle esa promesa a Abraham le cambia el nombre a su esposa. (Génesis 17:15)


“Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai,
mas Sara] será su nombre.



Sarai: Mi princesa
Sara: Princesa.


La vida de Sara como la de Abraham estuvieron marcadas por la fe, ellos viniendo de un pueblo idólatra tuvieron que ir desarrollando su fe a través de diversas pruebas y de malas decisiones, lo vimos anteriormente con Agar.


Ahora, cuando Dios le cambia el nombre a Sara, le extiende una promesa a ella:


“Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Génesis 17:16



Será madre de las naciones, los reyes y los pueblos nacerán de ella…


Abraham duda, muestra que los hombres de fe pueden vacilar. Ruega que sea Ismael la simiente de la promesa, pero Dios insiste en que ha de ser Sara quien lleve en su seno esa simiente y le da al niño que aún no ha nacido el nombre de Isaac. (Génesis 17:19) esto quiere decir que para Dios, la simiente si importa.



Vemos la continua duda de Sara en el capítulo 18 cuando se ríe al oír que ella, que es demasiado anciana desde el punto de vista natural para concebir un hijo, daría a luz a Isaac. (Génesis 18:12)



Se rió, y por ello su hijo Isaac, con su nombre le recordaría para siempre su falta de fe de aquél día. El nombre Isaac, significa risa. En esencia, lo que ella y Abraham tenían que aprender en ese momento es que nada es demasiado difícil para el Señor. (Génesis 18:14)



Y llega el día del nacimiento de Isaac. Dios hizo en Sara lo que había prometido:


Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.
Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

Génesis 21:2-3



Cuando nació, Sara rió de felicidad, ya no de incredulidad.  Pasando el tiempo, Abraham ofrece un banquete de honor a Isaac. (Génesis 21:8)


Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.  Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

Génesis 21:9-10



Lo que me llama tanto la atención de Sara como mamá es lo siguiente:


·        La certeza de saberse estéril y no vivir amargada. (Génesis 11:30) de vivir en sujeción a su esposo y honrarle en todo tiempo y ser obediente con él.

·        El anhelar tanto un hijo y ver cumplida la promesa del Señor que pide a su esposo insemine a su sierva Agar, aunque no fue una decisión sabia y quiso “ayudar y apresurar a Dios” su anhelo por la maternidad es de esperarse en una mujer que se sabe estéril. Recordemos que ellos comienzan a crecer en la fe y esta prueba la fallaron ambos, la muestra de la humanidad y de ir conociendo al Señor en cada prueba que nos pone y desarrollar nuestra paciencia. (Santiago 1:2-4)

·        Dios cumple en Sara su promesa, no por lo que hubiera hecho bien o por quien era ella, sino por quien es Dios y lo que haría a través de ella y de Abraham.

·        Crece en fe y su risa cambia de incredulidad a felicidad.


Si bien Sara no tuvo los aciertos que podíamos esperar, nos muestra su lado humano, frágil y con errores. El anhelo de ser madre la lleva a entregar a su marido a otra mujer y tener un hijo de una esclava.


¿Cuántas noches habrá llorado por un hijo? ¿Cuánto tiempo pasó para que la promesa fuera cumplida en ella? ¿Cuánto tiempo habrá orado?


¿Cuánto tiempo has esperado tú en ser madre? ¿Cuántas veces has llorado por ese hijo que no llega aún? ¿Has perdido la fe? ¿Qué promesa de parte de Dios tienes como mamá? ¿Y si aún no llega, actúas como Sara sin amargura?
¿Cuánto tiempo esperamos por ese hijo que aún no llega a Cristo? ¿Por ese hijo que aun sabiendo es parte de la promesa para ser su hijo, tarda en llegar? ¿Cuánto hemos llorado y orado porque nuestros hijos no sean esclavos sino libres?



Al final, Sara cuida de su hijo, cuida que no sea humillado ni lastimado por su propio medio hermano. ¿Qué harías tú? a nosotras podrán humillarnos y burlarse, pero cuando lo hacen o intentan hacerlo con nuestros hijos, claro que los defendemos y protegemos.



Sara, una mujer con errores, una madre dichosa, una mujer que al final creyó en Dios, le creyó y cuido al hijo de su promesa.


Sara, una mamá con actitud de victoria.



En Su Gracia

Karla




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Agar y el Dios que la ve





miércoles, 24 de agosto de 2016

31 formas de orar por nuestros hijos






Esta semana regresaron nuestros hijos a clases. No podemos estar con ellos durante esas horas, pero el Espíritu de Dios si. Es tiempo perfecto para orar por ellos, entregarlos a Dios, en sus manos y bajo la sombra de sus alas estarán seguros.


Se que muchas de nosotras tenemos un sentimiento raro, sobre todo cuando es el primer año en el que se van al colegio. Confiemos en Dios, en su cuidado, en que nunca duerme el que los cuida y oremos por ellos.


Tengo una lista de 31 formas para orar por ellos que publicaron en Aviva nuestros corazones y me ha servido mucho. Te la comparto y a orar por nuestras generaciones.



1. Salvación: “Señor, permite que la salvación nazca dentro de mis hijos, que ellos puedan obtener la salvación que es en Cristo Jesús, con eterna gloria” (Is 45:8, 2 Tim 2:10)

2. Crecimiento en gracia: “Oro para que ellos puedan crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pe 3:18)

3. Amor: “Señor, permite que mis hijos aprendan a vivir una ‘vida de amor’ a través del Espíritu Santo que vive en ellos.” (Ef. 5:2, Gal 5:22)

4. Honestidad e integridad: “Que la integridad y la honestidad sean sus virtudes y su protección.” (Sal 25:21)

5. Dominio-propio: “Padre, ayuda a mis hijos a no ser como tantos otros alrededor de ellos, permíteles estar alertas y con dominio propio en todo lo que hagan.” (1 Ts 5:6)

6. Amor por la Palabra de Dios: “Que mis hijos crezcan para encontrar tu Palabra ‘mas preciosa que el oro, que el oro más fino; y más dulce que la miel del panal’. (Sal 19:10)

7. Justicia: “Dios, ayuda a mis hijos a amar la justicia como tú la amas y a actuar justamente en todo lo que hacen.” (Sal 11:7, Miq 6:8)

8. Misericordia: “Que mis hijos sean siempre misericordiosos como Su Padre es misericordioso.” (Lc 6:36)

9. Respeto (por sí mismos, otros, y por la autoridad): “Señor, permite que mis hijos puedan mostrar respeto a todos, como tu Palabra manda.” (1 Pe 2:17a)

10.Auto-estima fuerte y Bíblica: “Ayuda a mis hijos a desarrollar una auto-estima que esté arraigada en la realización de que son ‘hechura de Dios’, creados en Cristo Jesús.” (Ef. 2:10)

11.Fidelidad: “Permite que el amor y la fidelidad nunca se aparten de mis hijos, ata estas virtudes alrededor de sus cuellos y plásmalas en sus corazones.” (Pro 3:3)

12.Valentía: “Permite que mis hijos siempre sean ‘fuertes y valientes’ en su carácter y sus acciones.” (Dt 31:6)

13.Pureza: “Crea en ellos un corazón puro, o Dios; y permite que la pureza de sus corazones sea manifiesta en todos sus acciones.” (Sal 51:10)

14.Bondad: “Señor permite que mis hijos siempre sean amables entre ellos y con los demás.” (1 Ts 5:15)

15.Generosidad: “Permite que mis hijos sean generosos y deseosos de compartir y colocar sus tesoros en el cielo, como un firme fundamento para la era venidera.” (1 Tim 6:18-19)

16.Paz y Procuradores de Paz: “Padre, permite que mis hijos hagan todo esfuerzo para hacer lo que traiga la paz.” (Ro 14:19)

17.Gozo: “Permite que mis hijos estén llenos del gozo del Espíritu Santo.” (1 Ts 1:6)

18.Perseverancia: “Señor, enséñale a mis hijos a perseverar en todo lo que hacen, y ayúdalos especialmente a correr con perseverancia la carrera que tienen por delante.” (Heb 12:1)

19.Humildad: “Señor, por favor, cultiva en mis hijos la habilidad de mostrar verdadera humildad hacia todos.” (Tito 3:2)

20.Compasión: “Señor, por favor viste a mis hijos con la virtud de la compasión.” (Col 3:12)

21.Responsabilidad: “Permite que mis hijos aprendan a ser responsables, porque cada uno debe cargar con sus propias cargas.” (Gal 6:5)

22.Contentamiento: “Señor, enseña a mis hijos el secreto del contentamiento cualquier circunstancia. a través de Aquél que nos ha prometido fortaleza.” (Fil 4:12-13) SoyMujerDeValor.com

23.Fe: “Oro que la fe eche raíz en los corazones de mis hijos, que por la fe puedan ganar lo que se les ha prometido.” (Lc 17:5-6; Heb 11:1-40)

24.Un corazón de siervo: “Señor, por favor, haz que mis hijos puedan cultivar corazones de siervos, que puedan servir de todo corazón, como para el Señor, y no para los hombres.” (Ef. 6:7)

25.Esperanza: “Que el Dios de toda esperanza conceda que mis hijos puedan sobreabundar de esperanza en el poder del Espíritu Santo.” (Ro 15:13)

26.Una disposición y habilidad de esforzarse y trabajar duro: “Enseña a mis hijos, Señor, a valorar el trabajo y a trabajar duro en cada cosa que hagan, como trabajando para el Señor y no para los hombres.” (Col 3:23)

27.Una pasión por Dios: “Señor, por favor mueve a mis hijos a tener almas que te buscan y corazones que se aferran a ti apasionadamente.” (Sal 63:8)

28.Auto-disciplina: “Padre, oro que mis hijos puedan desarrollar disciplina propia, que puedan adquirir una vida disciplinada y prudente, haciendo lo correcto y lo justo.” (Pro 1:3)

29.Una vida de Oración: “Señor, oro que las vidas de mis hijos puedan ser marcadas por la oración, que puedan aprender a orar en el Espíritu en toda ocasión con todo tipo de oración y súplica.” (Ef.6:18)

30.Gratitud: “Señor, ayuda a mis hijos a vivir vidas que siempre sobreabunden con agradecimiento, siempre dando gracias al Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (Col 2:7, Ef. 5:20)

31.Un corazón misionero: “Señor, ayuda a mis hijos a desarrollar un corazón para misiones, un deseo de ver tu gloria declarada entre las naciones, tus maravillosas obras entre todos los pueblos.” (Sal 96:3)


AvivaNuestrosCorazones.Com




En Su Gracia



Karla

lunes, 22 de agosto de 2016

Con alas para volar









Y comienzan las clases… ¡por fin! Exclamamos muchas mujeres, pues aunque las vacaciones son un tiempo de bendición porque tenemos a nuestros hijos con nosotras durante todo el día, también puede convertirse en rutinario para ellos y para nosotras y entonces ya no son tan gratas las horas.


Recuerdo cuando niña, las primeras dos semanas eran increíbles porque pasaba todo el tiempo jugando, comiendo y viendo televisión, después de ese tiempo ya no era tan divertido y anhelaba regresar a clases para ver a mis amigos, y creo que eso mismo les sucede a mis hijos.


¿Recuerdas esa sensación al dejar a tu hijo en el kínder? Yo si, y bueno a decir verdad dejé a mis hijos desde casi bebés en la guardería y fue un sentimiento encontrado.


Nadie nos enseña a ser madres, nadie nos dice que es lo que sentiremos cuando nuestro bebé llore por primera vez al nacer, ni nos enseñan a consolarlo mientras espera que lo alimentemos, nadie nos muestra como abrazarlos cuando aún son tan pequeñitos, ni la temperatura correcta al sacarlo de la bañera, nadie nos dice cómo es que nos daremos cuenta de que nos necesita, ni de los momentos en los que ellos sin más ni más estarán lejos de nosotros aunque estén en la misma habitación.


Todo es para un tiempo…


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, 
y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar;
 tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; 
tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar,
y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; 
tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper,
 y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer;
tiempo de guerra, y tiempo de paz.


Eclesiastés 3:1-8


Hoy me doy cuenta de que a pesar de que nuestros hijos pudieran tener 25 años, la primera vez que se van de casa es similar a ese sentimiento de dejarlo en el kínder; pero todo tiene un propósito.


Te decía al principio que nadie nos enseña a desprendernos de nuestros hijos, por lo menos nadie en la tierra, pero en la Palabra de Dios vemos mujeres que tuvieron que dejar a sus pequeños en manos de otras personas y Dios les cuidó y les guardó.



Moisés.

Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos 
y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño 
y lo puso en un carrizal a la orilla del río.
Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.


Éxodo 2:3-4


Samuel.

Pero Ana no subió, sino dijo a su marido:
Yo no subiré hasta que el niño sea destetado,
 para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová,
y se quede allá para siempre.

1Samuel 1:22


David.

Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí
yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso
 y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso,
 y Jehová está con él.  Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo:
Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.


                                            1 Samuel 16:18-19        




Ester.

Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey,
y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real,
a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey,
al cuidado de Hegai guarda de las mujeres.

Ester 2:8


Jesús.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre,
María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba,
que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.


Juan 19:25-27


¿Lo puedes ver? cada uno de ellos tuvieron un tiempo de preparación en su hogar, al lado de su madre; algunos fueron meses al cuidado de ellas y otros fueron años, pero todas con algo en común… dejarlos en el tiempo correcto...


Si alguna de ellas hubiera retenido más tiempo a su hijo, tal vez nunca hubieran cumplido aquello que les fue encomendado a hacer. Se que duele el dejar a nuestros hijos, se que pensamos que ese tiempo es para mucho después, sin embargo la vida continúa y todo aquello que sembramos en su corazón permanecerá para siempre.


Podrán alejarse físicamente de ti, cambiar de casa, de ciudad, de país o hasta de continente pero siempre serán tus hijos, y si te fijas bien nunca dejamos de estar a su lado, se llevan gestos, actitudes, costumbres y recuerdos que sólo tuvieron con nosotras.


Dios ha sido bueno al dejarte permanecer el tiempo suficiente para impulsarlo y enseñarle a volar, le has dado las herramientas necesarias y precisas para usarlas en el resto de su vida, haz una retrospectiva y te darás cuenta que esas horas que pasabas enseñándole a caminar hoy han dado fruto pues tiene la suficiente fuerza para caminar por si sola en un mundo donde nada podrá hacerla caer, siéntete feliz porque esos momentos en los que pasaba a tu lado viendo televisión fueron donde probablemente escuchabas sus primeros secretos de adolescente y que sólo compartía contigo, su amiga, su confidente… agradece a Dios por aquellos tiempos en los que te pintaba los ojos mientras estaba en la mesa del comedor pues ahí no solo confirmabas su identidad sino que creabas un vínculo que sólo ella y tú conoces y entiende; esos tiempos en los que sacabas las uñas para rescatarlo de las burlas de sus compañeros hoy han dado fruto, pues él es auto suficiente y aprendió a defenderse gracias a la confianza que sembraste en él.


Felicidades mujer… hoy comienza una nueva etapa en la vida de tus hijos, hoy comenzarás a recibir el fruto del trabajo de tus manos, esas horas de desvelo al cuidarlos, esos momentos irrepetibles en la vida de cada uno guárdalos en tu corazón y alaba a Dios por la bendición de dejarte ser la mamá de tan maravilloso ser humano.


No te sientas triste, es un momento que recordarás toda tu vida y que en años posteriores, cuando llegue el momento de volar hacia otro horizonte tu fruto estará dando sus propios frutos gracias a lo que hiciste por él.


Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo
    alrededor de tu mesa.
 Esa es la bendición del Señor
    para los que le temen.

Salmo 128:3-4



Dios bendiga y guarde a cada uno de tus retoños y a ti también y te de paz en esta nueva etapa.





Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones.
Pues, como miembros de un mismo cuerpo,
ustedes son llamados a vivir en paz.
Y sean siempre agradecidos.

Colosenses 3:15 ntv






Dios te bendiga mujer



En Su Gracia



Karla





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