viernes, 19 de agosto de 2016

Agar y el Dios que la ve






Cada madre es única y especial. Dios nos ha dado la oportunidad de ser mamás ya sea de corazón, sustituta o de sangre, pero madres de individuos que, si sabemos instruirlos en el camino correcto, ellos llegarán a amar a Dios por sobre todas las cosas.


Ser mamá conforme al corazón de Dios, es un asunto del corazón, podemos tratar de hacer las cosas con conocimiento humano o de conciencia, pero no veremos el fruto que esperamos (ni en nosotras, ni en nuestros hijos) si no cambiamos primeramente nuestro comportamiento.


¿Cómo lo cambiamos? Cambiando nuestras creencias. Si reconocemos quien es Dios, quien es Cristo y lo que ellos dicen que somos, nuestro comportamiento cambiará con el verdadero conocimiento de Dios y de quienes somos como hijas suyas. Él nos dio vida juntamente con Cristo. (Efesios 2:4-5)


Hoy conoceremos un poco más de la vida de una mujer que se vio en la necesidad de cambiar su comportamiento, fue derivado de saber quién es Dios y lo que ella era a sus ojos.


AGAR, LA SIERVA EGIPCIA



¿Quién fue Agar?
Agar fue una sierva egipcia de Sarai, la esposa de Abram. Abram había recibido la promesa de parte de Dios para engendrar un hijo y tener una descendencia innumerable. (Génesis 15:5-6)



Pasados 10 años de ese encuentro, Dios aún no había hecho concebir a Sara. Ella al ver que dicha promesa no se cumplía, en un acto de desesperación o decepción, o de tal vez pensar que esa promesa sólo era para su esposo Abram, busca “ayudar” a Dios y dijo a su esposo:



Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

Génesis 16:2



Abram hace caso a su mujer y se une con Agar, con quien engendra un hijo. ¿Qué habrá pasado por la mente de Agar? Ella pudo ser, una de las posesiones que el faraón dio a Abram cuando lo despidió de su reino (Génesis 12:15-16)



Agar, al darse cuente de que había concebido, comenzó a mirar con desprecio a Sara (Génesis 16:4) y comenzó una rivalidad entre ambas. Tal vez Agar se sintió con un cierto grado de superioridad, inapropiada claramente. Ella había logrado concebir un hijo para Abram y Sarai no.



Sarai se enoja y le reclama a Abram quien le dice: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.” (Génesis 16:6) y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.



¿Qué tanto sería la aflicción que recibía de parte de Sarai, que prefirió huir estando embarazada? Abram deja todo en manos de Sarai, su esposa, desechando a Agar y a su hijo también. Agar huye de las aflicciones de Sarai y el ángel de Jehová la encuentra junto a un manantial y le dijo:



“Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas?” (Génesis 16:8ª)



¿Estaba teniendo una conversación con el ángel del Señor? Ella era egipcia.


·        Dios la llama por nombre.
·        La entrevista
·        Él se interesa por ella.
·        Le da la oportunidad de hablar.
·        Le muestra su cuidado.



Siendo esclava y ahora desechada junto a su hijo quien es rechazado por su padre, Dios sale a su encuentro.



Cuando todo parece desolador y sin futuro o sentido, 
Dios nos hace saber que Él está aquí, a nuestro lado, con nosotras.
 


Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.” (Génesis 16:8b-9)



¡Ah qué difícil recomendación sería para cualquiera que pasara eso hoy en día! Dios manda a Agar que regrese a lo difícil que era su vida y que se sometiera a Sarai, su señora. ¿Qué habrías hecho tú en este tiempo? En mi opinión creo que Agar no sabía hacia dónde iba pues, cuando Dios le preguntó, ella sólo mencionó de donde venía.



Salió en un arranque emocional sin pensar hacía donde y qué haría con un bebé en camino. Solos y desechados. El día de hoy, si viviéramos esa situación, probablemente nos aconsejarían vengarnos, exigir pensión y pelear por el marido en los tribunales, sin buscar la paz y en casos más severos nos aconsejarían abortar al bebé.



No tenía un panorama alentador nuestra querida Agar, pero Dios tenía planes grandiosos para su hijo. ¿te has sentido así? Sin rumbo fijo, con más responsabilidades y menos oportunidades de salir adelante.



Y Dios le promete a Agar:


“Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.” (Génesis 16:10)

Dios dándole una promesa de multiplicación a una mujer. La forma en la que Dios trató a Agar, nos da esperanza. Dios ve y conoce nuestro dolor y desea tocar nuestra vida cuando sufrimos.




Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael,[a] porque Jehová ha oído tu aflicción.

Génesis 16:11



¿No es hermoso? El Señor escuchó la aflicción de Agar y le estaba dando una noticia que nadie más sabía, su hijo era varón y Dios estaba nombrándolo, le dio nombre antes de nacer, Ismael es el primer hombre en la Biblia que recibió su nombre antes de nacer.



Además, le dio a detalle el carácter y cómo terminaría triunfando en su familia. ¿Qué tal si Dios nos dijera esos detalles de nuestros hijos? Preguntémosle a Él. Agar, sabiendo el futuro de su hijo decide volver, seguramente como madre evaluó qué es lo que era mejor para él. Sabiendo que Dios estuvo con ella en el desierto, seguramente estaría con ella en el alumbramiento y estaría con ese hijo a quien Dios también había prometido hacer una gran nación.



Agar supo que con quien hablaba era Dios, ella dijo:


Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

Génesis 16:13-14

Al parecer, Agar volvió sumisa a Sarai, tal vez les habló acerca de lo que Dios le dijo y que fue Él quien le pidió que regresara al hogar donde nacería su hijo Ismael porque dice: “Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.” (Génesis 16:15-16)

Es como si Dios tuviera un trato especial por los hijos que han sido rechazados de alguna manera, Dios muestra su amor y cuidado a cada uno de sus hijos y se cumple la Palabra que dice: Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” (Salmos 27:10)

¿Qué harías tú si Dios te diera detalles de la vida de tus hijos? Viviríamos confiadas ¿cierto? Porque ya sabríamos cómo actuar, qué esperar, qué hacer, qué no hacer y estar convencidas que los planes de Dios son de bien y no de mal para darles un futuro lleno de esperanza.

La buena noticia acerca de esto es “Su Palabra” no podemos esperarnos a que nuestros hijos crezcan y manifiesten su carácter, etc. Nuestro Dios nos ha dejado su Palabra donde nos habla de cómo instruir a nuestros hijos para que sean unos hijos conforme al corazón de Dios.

Busquemos, atesoremos y hagamos por obra su palabra.

Agar, una mujer:

·        Valiente.
·        Obediente.
·        Busca salir adelante sola antes que rebelarse contra Sarai.
·        Sensible a la voz de Dios.
·        Su carácter fue moldeado, de soberbia a humilde y sumisa con Sarai y Abram.


En Su Gracia

KARLA




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