lunes, 22 de agosto de 2016

Con alas para volar









Y comienzan las clases… ¡por fin! Exclamamos muchas mujeres, pues aunque las vacaciones son un tiempo de bendición porque tenemos a nuestros hijos con nosotras durante todo el día, también puede convertirse en rutinario para ellos y para nosotras y entonces ya no son tan gratas las horas.


Recuerdo cuando niña, las primeras dos semanas eran increíbles porque pasaba todo el tiempo jugando, comiendo y viendo televisión, después de ese tiempo ya no era tan divertido y anhelaba regresar a clases para ver a mis amigos, y creo que eso mismo les sucede a mis hijos.


¿Recuerdas esa sensación al dejar a tu hijo en el kínder? Yo si, y bueno a decir verdad dejé a mis hijos desde casi bebés en la guardería y fue un sentimiento encontrado.


Nadie nos enseña a ser madres, nadie nos dice que es lo que sentiremos cuando nuestro bebé llore por primera vez al nacer, ni nos enseñan a consolarlo mientras espera que lo alimentemos, nadie nos muestra como abrazarlos cuando aún son tan pequeñitos, ni la temperatura correcta al sacarlo de la bañera, nadie nos dice cómo es que nos daremos cuenta de que nos necesita, ni de los momentos en los que ellos sin más ni más estarán lejos de nosotros aunque estén en la misma habitación.


Todo es para un tiempo…


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, 
y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar;
 tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; 
tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar,
y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; 
tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper,
 y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer;
tiempo de guerra, y tiempo de paz.


Eclesiastés 3:1-8


Hoy me doy cuenta de que a pesar de que nuestros hijos pudieran tener 25 años, la primera vez que se van de casa es similar a ese sentimiento de dejarlo en el kínder; pero todo tiene un propósito.


Te decía al principio que nadie nos enseña a desprendernos de nuestros hijos, por lo menos nadie en la tierra, pero en la Palabra de Dios vemos mujeres que tuvieron que dejar a sus pequeños en manos de otras personas y Dios les cuidó y les guardó.



Moisés.

Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos 
y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño 
y lo puso en un carrizal a la orilla del río.
Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.


Éxodo 2:3-4


Samuel.

Pero Ana no subió, sino dijo a su marido:
Yo no subiré hasta que el niño sea destetado,
 para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová,
y se quede allá para siempre.

1Samuel 1:22


David.

Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí
yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso
 y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso,
 y Jehová está con él.  Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo:
Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.


                                            1 Samuel 16:18-19        




Ester.

Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey,
y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real,
a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey,
al cuidado de Hegai guarda de las mujeres.

Ester 2:8


Jesús.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre,
María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba,
que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.


Juan 19:25-27


¿Lo puedes ver? cada uno de ellos tuvieron un tiempo de preparación en su hogar, al lado de su madre; algunos fueron meses al cuidado de ellas y otros fueron años, pero todas con algo en común… dejarlos en el tiempo correcto...


Si alguna de ellas hubiera retenido más tiempo a su hijo, tal vez nunca hubieran cumplido aquello que les fue encomendado a hacer. Se que duele el dejar a nuestros hijos, se que pensamos que ese tiempo es para mucho después, sin embargo la vida continúa y todo aquello que sembramos en su corazón permanecerá para siempre.


Podrán alejarse físicamente de ti, cambiar de casa, de ciudad, de país o hasta de continente pero siempre serán tus hijos, y si te fijas bien nunca dejamos de estar a su lado, se llevan gestos, actitudes, costumbres y recuerdos que sólo tuvieron con nosotras.


Dios ha sido bueno al dejarte permanecer el tiempo suficiente para impulsarlo y enseñarle a volar, le has dado las herramientas necesarias y precisas para usarlas en el resto de su vida, haz una retrospectiva y te darás cuenta que esas horas que pasabas enseñándole a caminar hoy han dado fruto pues tiene la suficiente fuerza para caminar por si sola en un mundo donde nada podrá hacerla caer, siéntete feliz porque esos momentos en los que pasaba a tu lado viendo televisión fueron donde probablemente escuchabas sus primeros secretos de adolescente y que sólo compartía contigo, su amiga, su confidente… agradece a Dios por aquellos tiempos en los que te pintaba los ojos mientras estaba en la mesa del comedor pues ahí no solo confirmabas su identidad sino que creabas un vínculo que sólo ella y tú conoces y entiende; esos tiempos en los que sacabas las uñas para rescatarlo de las burlas de sus compañeros hoy han dado fruto, pues él es auto suficiente y aprendió a defenderse gracias a la confianza que sembraste en él.


Felicidades mujer… hoy comienza una nueva etapa en la vida de tus hijos, hoy comenzarás a recibir el fruto del trabajo de tus manos, esas horas de desvelo al cuidarlos, esos momentos irrepetibles en la vida de cada uno guárdalos en tu corazón y alaba a Dios por la bendición de dejarte ser la mamá de tan maravilloso ser humano.


No te sientas triste, es un momento que recordarás toda tu vida y que en años posteriores, cuando llegue el momento de volar hacia otro horizonte tu fruto estará dando sus propios frutos gracias a lo que hiciste por él.


Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo
    alrededor de tu mesa.
 Esa es la bendición del Señor
    para los que le temen.

Salmo 128:3-4



Dios bendiga y guarde a cada uno de tus retoños y a ti también y te de paz en esta nueva etapa.





Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones.
Pues, como miembros de un mismo cuerpo,
ustedes son llamados a vivir en paz.
Y sean siempre agradecidos.

Colosenses 3:15 ntv






Dios te bendiga mujer



En Su Gracia



Karla





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