viernes, 12 de agosto de 2016

La Madre de Sansón {El hijo Rebelde}






Hace poco compartí un video acerca de la madre de Thomas Alba Edison donde hablan de cómo es que él fue rechazado en la escuela por no ser buen estudiante, ella oculta esa noticia y decide educarlo en su hogar. Al final Thomas dice: “Soy el resultado de lo que una gran mujer quiso hacer de mi”.


También me impacta la declaración de Abraham Lincoln: “Me acuerdo de las oraciones de mi madre, siempre me han seguido. Ellas son parte de mi vida”. Qué bendición amada mujer que al final del dia nuestros hijos se levanten y nos llamen bienaventiradas (Prov 31:28)


Sin duda, nuestra madre ha dejado huella en nuestra vida. Ellas procuraron hacer de nosotras mujeres de bien; ahora nos toca a nosotras cumplir el rol de mamá y buscar que nuestros hijos cumplan el propósito divino y natural por el cual han sido creados. A lo largo de la Palabra de Dios hemos visto cómo es que Dios pone un potencial increíble en cada mujer, en cada madre de familia.


Hoy hablemos de una mujer que no se menciona su nombre sin embargo, su hijo es muy conocido. Ella es la esposa de Manoa, la madre de Sansón. (Jueces 13:1-2)


Su historia maternal es hermosa y angustiante también, de ella se dice que:

·        Era estéril

·        El ángel del Señor se le presenta y le hace saber que quedará embarazada y dará a luz un hijo.

·        Le pide que haga voto nazareo (Números 6:1-21) durante su embarazo  y le da la instrucción de que su hijo sea consagrado a Dios como nazareo. Él comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos. (Jueces 13:3-5)



El Señor eligió a la mujer de Manoa como madre del varón que comenzaría a salvar a Israel del poder de los filisteos. Ese era su propósito divino aún desde antes de nacer. Ella acababa de recibir una noticia que no esperaba, y que ni imaginaba que el Dios de los cielos le revelaría. Ella le contó a su esposo todo lo sucedido:


Y la mujer vino y se lo contó a su marido, diciendo: Un varón de Dios vino a mí,
cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, temible en gran manera;
y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre.
Y me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo;
por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda,
porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte.

Jueces 13:6-7


¿Recuerdas la emoción que tuviste cuando supiste que serías madre? Esos latidos más veloces de lo normal, el temblor en las extremidades y esa sensación extraña en el diafragma. ¡Imagina lo que esa mujer experimentó!


No se registra alguna oración hecha por parte de la esposa de Manoa, pero siendo del pueblo de Israel y recibiendo la Palabra que dice: “él comenzará a salvar a Israel de los filisteos” ellos habían sido elegidos para traer a ésta tierra a un varón de Dios.


¿imaginas las conversaciones que tuvieron durante los meses de gestación?  Dios les dijo que su hijo sería un salvador para el pueblo ¿Será fuerte? ¿Qué hará Dios a través de él? Y la barriga crecía y crecía,  y con ella las expectativas y los sueños para el niño.


Y el día llegó: Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. (Jueces 13:24) promesa cumplida y lo que Dios había mencionado comenzaría a suceder. “Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol” (Jueces 13:25). El niño era un milagro, qué alegría debieron haber experimentado Manoa y su mujer, sin embargo, el capítulo 14 corta la respiración con una declaración de Sansón: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. (Jueces 14:1-2)


¿Qué ha dicho? Se suponía que sería el libertador del pueblo, él lucharía contra los filisteos, no debía convertirse en uno de ellos. Sus padres le preguntaron: “¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.”  (Jueces 14:3)


Ellos, (Manoa y su mujer) probablemente experimentaron angustia ¿te has visto en una situación similar? En la de pensar cosas siempre maravillosas para tus hijos y en un abrir y cerrar de ojos te das cuenta que no era tan sencillo. Aunque todo lo que acontezca con nuestros hijos carezca de sentido, no olvidemos que Dios tiene el control y que Él cumplirá lo prometido: su propósito divino y natural en nuestros hijos. Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel. (Jueces 14:4)





No comprendemos que si nuestra actitud es de adoración y clamor a él, aún cuando nuestros hijos estén en un lugar que “a nuestros ojos” no es el correcto; si Dios ha prometido algo para ellos, será cumplido a su manera, en su tiempo y de acuerdo a su voluntad.


¿Tienes promesas específicas para tus hijos? Aférrate a ellas aún cuando tus hijos estén errantes, cuando estén en rebelión contra ti y ¡clama por ellos! Que en este tiempo Dios hable a su corazón, que se revele a ellos y les haga saber que separados de Él, nada podrán hacer.


La vida de Sansón no fue sencilla, tuvo un matrimonio fallido, era iracundo, fue promiscuo, débil por las mujeres; pero algo que llama mi atención es que aunque tenía voto nazareo, no tenía una comunión con Dios, no se habla de ella como en otros personajes de la Biblia, claro que él sabía y conocía a Dios pero tenía más debilidad o deseo por las mujeres, que por la presencia de Dios.


Y pasó lo que conocemos de su historia, se enamoro de Dalila se enamoró tan perdidamente que le reveló su corazón y el secreto de su fuerza. Los filisteos lo capturan, le sacan los ojos y lo tienen como esclavo moliendo grano en una prisión.


Un día los filisteos organizan una fiesta en honor a su dios dagón, porque les había concedido capturar a Sansón. Hicieron escarnio de él, pero a  Sansón le volvió la fe y a crecer el cabello. En ese templo estaban reunidos hombres y mujeres filisteos, miles de ellos. y en ese momento Sansón clamó a Dios:


Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez,
oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.

Jueces 16:28


Sansón tiró las columnas del templo y mató a los filisteos, murió cumpliendo el propósito que Dios tenía para él. No es un final feliz si lo vemos de manera fría. No es lo que un padre espera que le suceda a su hijo cuando Dios le dice que en él se cumplirá su propósito.


Pero ahora nosotros sabemos que todo lo que acontece en la vida ayuda a bien a quienes amamos; y que para nosotros vivir es para Cristo y morir una ganancia. Cuando aprendemos a descansar en Dios,  las tragedias en nuestra vida logramos verlas como grandes bendiciones porque sabemos que Dios está en control de todo.


Y por último mira lo que aconteció después:


Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron,
y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa.
Y él juzgó a Israel veinte años.

Jueces 16:31


Su familia fue por su cuerpo y lo enterraron… ¿iría su madre? Seguramente. A ella le fue dada la promesa, a ella el Señor le habló, a ella se le presentó.


Como madres tenemos expectativas de nuestros hijos, buscamos siempre darles lo mejor, cubrirlos, protegerlos, amarlos aún cuando su actitud, su conducta y carácter no son lo que pudiéramos desear, pero al final del día, nosotras somos quienes los guían, quienes los instruyen, quienes les daremos identidad, seguridad, formación.


Nosotras los instruimos en el temor del Señor y a amarle con todo su corazón. Pero amada amiga, ellos vivirán su propia historia, tendrán sus caídas y sus victorias. Gozarán de las buenas decisiones y sufrirán las consecuencias de las malas pero, que nada de eso nos aparte la mirada de lo que Dios hará a través de ellos.


La mujer de Manoa fue la elegida para ser madre de Sansón. Tú has sido elegida para ser madre de tus hijos, independientemente de las decisiones de ellos, tú y yo hemos sido llamadas a ser la madre de esos seres humanos que necesitan oración “de por vida” amor “incondicional” para siempre, oraciones que levanten su vida como probablemente las hacíamos desde antes de que nacieran, tanto o más amor del que teníamos antes de darnos angustias en lugar de alegrías.


 Ellos son nuestros hijos, clamemos a Dios por ellos, para que el propósito divino y natural que Dios tiene para cada uno sea cumplido conforme a su voluntad.



En Su Gracia



Karla




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