lunes, 8 de agosto de 2016

Preparando el corazón del niño






Dios nos ha dado la bendición de ser madre, de consolidar  nuestra familia en Él. Una petición constante de las madres que oran es “Amado Dios, que mis hijos te amen, que ellos te conozcan y decidan honrarte y servirte”.


Pero,  ¿qué hacemos para que ellos en realidad le conozcan? ¿Realmente nos dedicamos a hablarles de Dios y de su Palabra?  ¿Sólo les delegamos esa responsabilidad a las maestras de la escuelita dominical?


Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Romanos 10:13-14


La enseñanza por el amor a Dios nace de un corazón agradecido. Cuando nosotras somos agradecidas y conocemos que por gracia estamos donde estamos y no consumidas por el pecado y la maldad, hablaremos de su amor a otros y principalmente a nuestros hijos.



Y es que podríamos pensar que con solo ir los domingos a la iglesia y con que nos vean leer la Biblia y orar es suficiente. Pero no. recordemos cuando recién conocimos de Cristo y su palabra, teníamos hambre de más, anhelábamos conocer más y más cada día, éramos unas niñas espirituales y necesitábamos más alimento.



Lo mismo sucede con nuestros hijos, aunque tengan días de nacidos o sean adultos, ellos necesitan conocer, leer, escuchar la Palabra de Dios y es responsabilidad nuestra, de sus padres.



Si tenemos la bendición de ser un matrimonio que ama a Dios, entre los dos podemos tomar ese papel tan importante de guiar e instruir a nuestros hijos en a Palabra de Dios. Si sólo eres tú quien conoce de Dios, adelante mujer, instruye a tus hijos. Háblales a ellos de Dios, ora y no desmayes. Somos responsables de la guianza espiritual de nuestros hijos, el Salmo 78 me ayuda mucho a entender ese papel tan importante que Dios me ha delegado como madre.





Escucha, pueblo mío, mi ley;
    Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
Abriré mi boca en proverbios;
Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,
Las cuales hemos oído y entendido;
Que nuestros padres nos las contaron.
No las encubriremos a sus hijos,
Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
Y su potencia, y las maravillas que hizo.

Salmos 78:1-4



Pero para ello, necesitamos llenarnos nosotras con la Palabra de Dios, llenar nuestro corazón con su sabiduría y su amor, para dar de Él a nuestros hijos y a su vez, ayudar a otras mujeres a instruir a sus hijos llenándose primeramente de la Palabra de Dios.



Este Salmo es un llamado a los padres ¿qué queremos para nuestros hijos? ¿Cómo queremos que conozcan a Dios? ¿Cuánto conocemos a nuestro Padre Celestial? Mira, en ocasiones no les enseñamos a nuestros hijos la Palabra de Dios porque creemos que no conocemos lo suficiente de ella como para darles una clase. En realidad podemos hacerlos partícipe de ella cuando nosotras la leemos. Podemos leerla en voz alta para que ellos la escuchen, platicarles en la hora del almuerzo lo que nosotras aprendimos, podemos ayudarles a decorar una hoja de papel con lo que hayamos platicado, o al final del día antes de dormirlos podemos leerles un salmo o un proverbio y orar con ellos.



Todas aquellas cosas que Dios ha hecho en nuestra vida, en la de nuestros Padres y aún en la de nuestros hijos hablémoslas a ellos. Platiquemos con nuestros hijos de la bondad y fidelidad de Dios, de cómo es que si hoy estamos vivas es por su misericordia, de cómo es que cada día nos ha alimentado, de todas las veces que nos ha guardado la vida, de cómo nos ha sanado y cómo es que ha perdonado nuestra maldad.



“No las mantendremos ocultas a nuestros hijos”  en ocasiones les testificamos más a personas extrañas que a nuestros propios hijos. Tenemos poco tiempo con nuestros hijos, pero ese tiempo tratemos (y hagamos) que sea de bendición y enseñanza en la Palabra de Dios.


El estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel,
La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

Salmos 78:5-6


Por más buenas intenciones que tengamos, al darles el mejor colegio, las mejores vacaciones, etc. no garantiza el futuro de nuestros hijos, no garantiza que sean personas que teman a Dios y sigan el camino correcto.




Cuando nuestros hijos conocen desde pequeños la Palabra de Dios, ésta guiará sus pasos, los guiará a la verdad. Porque su Palabra es Espíritu y es vida Pero lo que llama mi atención en estos versículos es: El estableció testimonio en Jacob, y  puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos (v.5) entregó su enseñanza a Israel, Israel debía conocerlas para poder instruir, los padres necesitaban conocerlas para enseñar a sus hijos. ¿Cómo podríamos enseñarles a nuestros hijos de manera eficaz? Con el ejemplo y sin estorbarles;  hay niños que tienen deseos y el anhelo de crecer en el conocimiento de Dios, y los padres estorbamos dando mal ejemplo.








Si tenemos disciplina y en verdad nos comprometemos a hacerlo, habrá un gran fruto en nuestros hijos y nuestras futuras generaciones.



Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,
A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,
Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde;
Generación que no dispuso su corazón,
Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

Salmo 78:6-8



Hay bendición al darles a nuestros hijos la enseñanza Bíblica que si sólo la recibimos nosotras. Demos a nuestros hijos lo que de gracia hemos recibido, hablemos de sus maravillas e instruyamos su vida en el camino de Dios para que confíen en Dios y obedezcan sus mandamientos.  Por amor a Dios y a los hijos que Él nos encomendó.



¿De qué manera instruyes a tus hijos en el conocimiento de la Palabra de Dios? ¿Conoces algún método que puedan servirnos a otras mamás?



No olvides dejar tu comentario aquí o en la página de Facebook para animarnos unas a otras. Te mando un abrazo enorme mujer, Dios te bendiga y guarde.




En Su Gracia


Karla


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5 comentarios:

  1. GRACIAS, TODO LO QUE UD. ESCRIBE ES INPIRADOR

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  2. Buenas noches; paz hermana, hermosa página. Queria compartir con ustedes algo que nos da goso a mis hijos(de 10 y 5) y a mi, y es el hacer culto familiar a Dios en nuestro hogar... Dode ellos coordinan y hasta a veces leen y exhortan la palabra, ademas de alabar con cantos al Señor... La verdad es muy hermoso verlos como ellos desarrollan fe, temor y alegría en el Señor.
    Se que muchas familias haran reuniones familiares, pero no queria dejar de compartir esta expeiencia que enriquece el crecimiento espiritual en nuetras vidas y hogar. Anhelo que Dios perfeccione y afirme nuestras vidas y las de ustedes, cada vez mas, en su amor. Pronto viene el Señor y ruego que no seamos meros cimbalos que retiñen, sino que nos encuentre llenos de su Santo Espiritu...y gracias a Dios por su pueblo genuino. Dios nos sostenga en su gracia hasta su venida.
    Cariños desde Argentina, hermana Hilda.

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    Respuestas
    1. hermana Hilda, muchas gracias por comentar, que gozo es cuando los pequeños se involucran en el culto familiar. Sea Dios guiandoles cada día más y los perfeccione cada día hasta que Cristo vuelva. hermana le mando un abrazo enorme, Dios le bendiga y guarde. +hilda

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  3. Buenas noches; paz hermana, hermosa página. Queria compartir con ustedes algo que nos da goso a mis hijos(de 10 y 5) y a mi, y es el hacer culto familiar a Dios en nuestro hogar... Dode ellos coordinan y hasta a veces leen y exhortan la palabra, ademas de alabar con cantos al Señor... La verdad es muy hermoso verlos como ellos desarrollan fe, temor y alegría en el Señor.
    Se que muchas familias haran reuniones familiares, pero no queria dejar de compartir esta expeiencia que enriquece el crecimiento espiritual en nuetras vidas y hogar. Anhelo que Dios perfeccione y afirme nuestras vidas y las de ustedes, cada vez mas, en su amor. Pronto viene el Señor y ruego que no seamos meros cimbalos que retiñen, sino que nos encuentre llenos de su Santo Espiritu...y gracias a Dios por su pueblo genuino. Dios nos sostenga en su gracia hasta su venida.
    Cariños desde Argentina, hermana Hilda.

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