lunes, 5 de septiembre de 2016

Discordia entre hermanos








Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
                                                                  
Proverbios 6:16-19



         Leo ésta porción de la Biblia y me hace estremecer; ¿cuántas veces he tenido ojos altivos? ¿cuántas mentí? Y recuerdo la gracia y misericordia de Dios y respiro hondo, sin embargo, la última “cosa que abomina su alma” me produce cierta inquietud y es la que quiero analizar hoy:


“El que siembra discordia entre hermanos…”


        
         Uno podría imaginarse a una persona mal encarada tratando de separar a la familia o alguien que continuamente está hablando mal de todos con todos, se me ocurre que podría ser alguien que abiertamente declara que está en contra de todos los demás y lucha incansablemente por poner en contra a unos contra otros; la verdad es que esa discordia puede ser así de trágica o puede ser tan sutil y pacífica que nadie podría notarla a simple vista, son aquellos que luchan por separar familias desde el secreto y siendo aduladores con todos y ganándose su confianza para al final obtener lo que busca para satisfacerse a sí mismo y logra “en secreto” poner en contra a los integrantes de la familia para su propio beneficio.



         Pasa comúnmente en las familias por no ponerse de acuerdo en algo, por buscar su propio bien, por envidias, ira, murmuraciones intereses propios, en fin por diversas razones que tal vez sean comunes en algunas familias; pero ¿qué pasa cuando la división o la discordia entre hermanos es por otra causa?



         En una familia de más de dos hijos es común ver la preferencia por alguno en específico, es común desde el principio de la historia pues me hace recordar a Esaú y Jacob quienes cada uno de ellos era el consentido de alguno de sus padres (Génesis 25:28) y eso les llevó a competir hasta quedarse con la mejor herencia que Isaac podía heredarle a su primogénito… su bendición dada por Dios.



Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo:
    Mira, el olor de mi hijo,
    Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;
 Dios, pues, te dé del rocío del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.
 Sírvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
Sé señor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren.

Génesis 27:27-29


         La historia de Isaac y Jacob es fascinante te invito a que la leas y escudriñes los tesoros que nos deja en cada versículo Bíblico pero bueno, esa bendición le correspondía a Esaú y la obtuvo Jacob por un plan que formuló su madre y por supuesto que era un propósito divino, sin embargo, pareciera ser que Rebeca en su amor total por Jacob ideó la manera de que obtuviera algo que no le correspondía.


         ¿Cuántas veces hemos hecho distinción entre nuestros hijos? Debo ser muy honesta contigo y contarte que de mis 3 hijos si llegue a hacer distinción entre ellos, me he dado cuenta ahora que tengo 3 y que el mayor ya me exige la parte que le corresponde como primogénito en cuanto a mi amor y atención a él.



Es algo que me costó mucho aceptarlo porque no quería ver que estaba fallando en esa área en específico, creía que si aceptaba que estaba haciendo distinción entre ellos había fracasado como madre y que mi amor era menor por mi primogénito. Siempre es bueno aceptar los errores para enmendarlos y crecer ¡aunque duela!



Es muy sencillo ver el error de otros y opinar en cuanto a su manera de educar pero, nadie nace sabiendo ser padres, nadie tiene la manera perfecta para educar, sólo Dios en su Palabra nos ha dejado el manual para educar en base a Él, pero necesitamos escudriñar y sobre todo aplicar lo aprendido porque no sirve de mucho sabernos los versículos correctos para enseñarles a otros a practicarlos cuando en casa no los llevamos por obra.


Así que decidí auto examinarme y ver en que estaba fallando más, y si… mi preferencia por mi segundo hijo era notoria a kilómetros, el carácter dócil y afable de Santiago contrarresta la hiperactividad de Daniel y por esa razón hacía preferencia por él; analicé un poco más y pude ver que en el momento del nacimiento de ambos Daniel tuvo una calificación casi perfecta, pero no estuvo conmigo, se lo dieron a mi suegra inmediatamente y durmió con ella toda esa noche, sentí como si ese vínculo de madre e hijo se hubiera roto, no sé si tenga que ver pero fue muy doloroso para mí; cosa distinta con Santiago que nació 3 semanas antes de la fecha prevista porque se estaba asfixiando con el cordón umbilical y al nacer morado fue impactante para mí, sentía que lo perdía y desde el nacimiento hasta 3 días después que salimos del hospital no se despegó de mi ni un sólo momento, salvo para bañarlo.


Inconscientemente hacía distinción entre ellos, mi esposo equilibraba la situación, sin embargo ahora ya de más grandes y con más uso de razón de ambos me he dado cuenta que no sólo hacía distinción entre ellos sino que sin querer estaba sembrando discordia entre ellos. Ha sido muy duro el caer en cuenta de ello y sobre todo por el daño que podría causarle a ambos, veo a futuro en la adultez de ambos y me duele el pensar que podrían estar distanciados por alguna mala educación de mi parte, por una palabra mal dicha a alguno de ellos, por la distinción tan marcada que ven en mi. Me aterra pensar que podrían dejar de hablarse y frecuentarse y hasta no querer saber uno del otro,  me da pena con Dios por no haberlo visto antes y evitarlo a toda costa, sin embargo; mi mejor amigo me decía algo muy cierto cuando le platique esto mismo que te cuento, él me dijo:


“tenemos que hacer algo para sacar adelante a nuestros hijos, algún día daremos cuenta a Dios de lo que hemos sembrado en ellos, todos los días necesitamos levantarnos en oración por cada uno de nuestros hijos y hablar palabras de bendición a su vida, hablemos palabras que los harán mejores hombres, hombres con corazones conforme al corazón de Dios, su embrión vieron sus ojos y ninguna de las cosas de ellos les fue oculta, Dios sabe de que tienen necesidad como hijos y de que tenemos necesidad como padres; no desmayes”


y efectivamente… no podemos dejar que alguna situación nos saque de la perfecta voluntad de Dios, todo ayuda a bien a los que amamos a Dios, todo tiene un tiempo perfecto tal vez, necesitaba pasar años para darme cuenta de que estaba errando en esa área para poder enmendarlo en el momento preciso y que sea de bendición no sólo para mí y mi familia sino para otros que necesitan escucharlo; por eso mujer, hoy te digo que cuidemos nuestra familia, esposo, hijos, hermanos, padres, no sabemos cuánto tiempo estaremos en ésta tierra es mejor que el tiempo mucho o poco estemos bien, rodeados de amor y de perdón, sembrando lo que Dios nos ha dado y arrancando de nuestro corazón primeramente todo aquello que estorba.








         Amemos de manera tal a nuestros hermanos para que nuestros hijos tengan el mejor ejemplo para amar a sus hermanos también, amemos y bendigamos a nuestros hermanos sembrando amor, pueden haber diferencias pero eso no implica que deban de abandonarse y olvidarse unos de otros, me duele saber que existen esas situaciones pero es real, sin embargo cambiemos hoy, probablemente haya quienes no quieran saber de ti, perdona, ora por ellos y bendíceles.

Dios sabe de qué tienes necesidad y ellos también, no desmayes, y olvidemos el sembrar discordia entre hermanos y cuidemos nuestra actitud para con nuestros hijos para que se amen y respeten toda su vida;  hoy que mis padres ya no están aquí puedo ver que sólo me quedan mis hermanos como una parte de ellos, y  que si necesito un abrazo de mi padre o de mi madre puedo abrazar a alguno de mis hermanos sabiendo que son lo más cercano a  mis padres aquí en la tierra. 



Esto es lo que quiero que mis hijos aprendan...



¿Hay algún estímulo en pertenecer a Cristo?
¿Existe algún consuelo en su amor?
¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu?
¿Tienen ustedes un corazón tierno y compasivo? 
Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo
de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros
y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito.
No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie.
 Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. 
No se ocupen solo de sus propios intereses,
sino también procuren interesarse en los demás.
Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.


Filipenses 2:1-5 ntv





Sé muy bendecida Mujer...



En Su Gracia




Karla











2 comentarios:

  1. El cambio de el, comienza en ti!
    un beso amiga!

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    Respuestas
    1. asi es, un besote y gracias por visitar!! :* :* te quiero muchoooooo!!!

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