viernes, 9 de septiembre de 2016

Jocabed, entregando su hijo a Dios











Jocabed, la madre de Moisés. Poco se habla de esta mujer, pero en los versículos que es mencionada nos da un panorama de su papel como madre y por supuesto, la vida de sus hijos nos confirma qué tan bien hizo su labor como mamá creyente.



Jocabed. - Su nombre significa Jehová es glorioso



La historia de Jocabed comienza en el capítulo 2 de éxodo, donde el mismo Moisés narra su nacimiento:



Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo;
y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.



Éxodo 2:1-2



Si recordamos, el pueblo de Israel estaba esclavizado por Egipto, quienes los trataban con hostilidad y crueldad (Éxodo 1:10-14). Su crueldad alcanzó grandes dimensiones, hasta el punto de exterminar a todos los hijos varones. (Éx 1:15-16) un pueblo cruel y hostil donde nacía el pequeño Moisés. Sin embargo, él tenía algo sumamente grande a su favor: Sus padres eran creyentes del Dios de los cielos.  En Hechos 7:20 nos dice que Moisés era “Agradable a Dios” ¿Te imaginas que eso se diga de ti? ¿De tus hijos?



El edicto del Faraón era muerte a todos los niños ¿Quién sería capaz de desobedecerlo? Alguien con la fe de Jocabed.



Cuando Moisés nació, Jocabed ya tenía 2 hijos (Aarón y María), al escuchar el edicto del Faraón ¿qué pasaría por su mente? ¿Qué escenas de terror habrán inundado su corazón?  Fue su fe en Dios la que le da fuerzas para esconder a su hijo recién nacido durante 3 meses. Su fe en Dios le da el valor para no obedecer el edicto del faraón. (Hebreos 11:23-24)



No pudiendo esconderlo por más tiempo, encomienda a su hijo a Dios y lo pone dentro de una cesta de papiro (una horquilla de juncos). Estaba entregando su hijo a las manos de Dios. Por providencia divina su confianza en Dios fue bendecida. Su fe, la de Jocabed estuvo muy por encima del temor al hombre.



¿Hemos soltado a nuestros hijos a las manos de Dios? ¿Se los hemos entregado? ¿Le hemos cedido el control a Dios para guiarlos?



Desde el nacimiento de Moisés, el propósito de Dios estaba siendo cumplido. Y es que cada uno de nuestros hijos nace para cumplir un propósito divino y natural. ¿Lo reconocemos nosotras? ¿Qué batallas han librado nuestros hijos? ¿Qué pruebas hemos tenido nosotras en nuestra tarea de mamás?



TOMEMOS EL EJEMPLO DE JOCABED



·        En ser determinadas.

·        No quedarnos inmóviles.

·        No quejarnos sino actuar.

·        No rendirnos y confiar en Dios.



“Crecen los hijos y crecen las preocupaciones” decía mi padre. Y probablemente tú como yo tengamos una situación que nos preocupa o nos cause ansiedad y que esté directamente relacionada con nuestros hijos.



Puede ser que sea desde hace unos días o desde hace años y tal vez, en esa lucha aún no encontramos la respuesta. ¿No será que hemos hecho demasiado en nuestras propias fuerzas? Llegará un momento en el que ya no podremos (ni debemos) tenerla más entre nosotras, por nuestro propio bienestar y por supuesto el de nuestros hijos.








Entreguemos nuestros hijos al cuidado del creador, oremos por ellos cada día bendiciendo todo su ser.



Moisés fue criado por su mamá, aunque la hija del faraón lo encontró en el río, Dios mostró su gracia a la confianza de Jocabed, tanto que ella lo crio y tuvo la oportunidad de no perderse sus primeros días, sus primeros pasos, su primera palabra. Jocabed tuvo la oportunidad de enseñarle acerca de Dios, imagino que le hablaba e instruía porque sabía que estaría en un lugar lleno de idolatría, de riquezas, de conocimiento en ciencias y filosofías de la época, un lugar donde no conocían ni adoraban a Dios.



¿Acaso no sucede lo mismo ahora? ¿Hacia dónde estarán yendo nuestros hijos cuando crezcan y salgan al mundo? Se encontrarán con ateísmo, politeísmo, con filosofías huecas y falsas, con las tentaciones y la falsa gloria del mundo. ¿Qué estamos sembrando en su mente y corazón?



Moisés no solo fue salvado de ser matado, sino que fue criado en el palacio del rey. Encima de ello, fue cuidado por su propia madre. Así quedaba expuesto a la mejor educación posible en el mundo antiguo y a la alimentación espiritual de su propia madre. Dios le tenía preparada una labor especial a ese niño.



Gracias a Dios por los años que nos permite instruir a nuestros hijos, gracias porque nos da la oportunidad de ser su influencia.



Jocabed, aunque no se habla mucho de ella, sin duda realizó su trabajo como madre de manera excepcional. Sus tres hijos llegaron a ser grandes líderes en Israel. Aarón fue sacerdote y María una adoradora. Moisés por su parte, aprendió de la fe de su madre, su valentía y el escuchar a Dios. Moisés, quien quizá sea el líder más grande de todos los tiempos.



Nunca subestimes la enseñanza que puedes dar a tus hijos. No olvidemos que ellos aprenden de nosotras y que verán la manera en que actuamos con fe en Dios. Anhelemos que nuestros hijos sean llenos de fe, que tengan ese don y actúen en él; anhelemos ser quienes guíen, alimenten e instruyan a nuestros hijos y nietos en el camino de nuestro Dios.





En Su Gracia



Karla



Karla


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