viernes, 2 de septiembre de 2016

La madre de Lemuel







Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.
¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre?
¿Y qué, hijo de mis deseos?
No des a las mujeres tu fuerza,
Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino,
Ni de los príncipes la sidra;
No sea que bebiendo olviden la ley,
Y perviertan el derecho de todos los afligidos.
Dad la sidra al desfallecido,
Y el vino a los de amargado ánimo.
Beban, y olvídense de su necesidad,
Y de su miseria no se acuerden más.
Abre tu boca por el mudo
En el juicio de todos los desvalidos.
Abre tu boca, juzga con justicia,
Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

Proverbios 31:1-9



Consejos de una madre a su hijo. El proverbio 31 es uno de los más conocidos por las mujeres, se han hecho estudios y comentarios bíblicos acerca de la mujer virtuosa, sin embargo, rara vez se mencionan los consejos de que la madre le da antes de describir a la esposa ejemplar. Es como si primero lo preparara a él para recibir una mujer virtuosa. “Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.”

Esta mujer sabía las debilidades de su hijo, conocía su carácter y tomó tiempo para darle unos consejos de acuerdo a ello.

¿Recuerdas el proverbio 22:6?

Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Instruye al niño de acuerdo a su carácter. Como madres de familia buscamos que nuestros hijos tengan la mejor formación, nos equivocamos incontables veces, creemos estar haciendo las cosas bien y al final nos damos cuenta a la luz de las escrituras que, no todo lo que implementamos en la educación de nuestros hijos es correcto.

Te mencionaba el proverbio 22:6 porque erróneamente pensamos que la instrucción de los hijos es en la infancia solamente, pero la palabra “niño” usada en este proverbio es “Naar” que en hebreo comprende desde la infancia hasta los 17 años aproximadamente, es la misma palabra que se usó para describir a José el soñador. Así que, por gracia de Dios, nuestros hijos son “moldeables” hasta la edad de la adolescencia.

La madre de Lemuel le recordaba qué es lo que era bueno para él, no cabe duda que ella se había tomado el tiempo para conocer a su hijo y la influencia del entorno donde él se desenvolvía.

¿Qué puedo decirte, hijo mío?
¿Qué puedo decirte, hijo de mis entrañas?
¿Qué puedo decirte, respuesta a mis oraciones?

Proverbios 31:2 RVC


Esas preguntas me hacen reflexionar en 2 cosas:

1.      Ella ya había hablado anteriormente con él. Es como si le dijera: “¿Qué puedo decir que no haya dicho antes?”

2.     Ella era una mujer de oración y había orado por su hijo. ¿Cuánto tiempo? El necesario. “respuesta a mis oraciones” él era la respuesta a sus oraciones. ¿Vale la pena orar? Por supuesto. 



RECOMENDACIONES:

“No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.” (vv 3)   En diversos proverbios se menciona la importancia de la pureza (prov. 5), de alejarse de la mujer ajena (Prov. 7), de alejarse de la mujer insensata y ser sabios (Prov. 9)

Una madre de varones sabe la importancia de criar a sus hijos para que sean conscientes de las consecuencias que trae el vivir desenfrenadamente en cuanto a la sexualidad.

Madres de varones, debemos criar hombres que amen y respeten a las mujeres, en especial a su esposa tal como indica Dios en su Palabra (Efesios 5:21-22)

Madres de mujeres, debemos criarlas de manera que ellas siempre tengan presente y reconozcan el valor que Dios les da y no permitan que las maltraten en ninguna forma, en cualquier etapa de su vida.

“No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos.” (vv 4-5). Su madre le instruye a no beber vino, a no perder la cordura, el porte de rey ni la presencia o como dicen los jóvenes hoy en día: “No pierdas el glamour”


El alcohol hace cometer locuras, saca lo oculto de la personalidad, es un des inhibidor cuando se está bajo sus efectos, se cometen actos que en los 5 sentidos tal vez no se habrían hecho.


El alcohol en exceso destruye al hombre, su integridad, su credibilidad, el carácter, destruye familias y se pierde el respeto.


Mi padre tuvo un patrón que era alcohólico, perdió tanto debido a su vicio que, “sus amigos” se aprovechaban de él en ese estado. Era millonario, lo alcoholizaban y firmaba cheques que después no recordaba. Muchísimas veces llegaron con él a rastras y lo dejaron tirado a la puerta de su casa, mi padre era quien cargaba con él hasta su habitación y lo resguardaba.
Un hombre admirado por mucha gente, reconocido en sus negocios, culto, un hombre admirable, perdía todo eso cuando bebía alcohol.



“Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más.” (vv. 6-7) ¿Por qué habrías de beber teniendo todo Lemuel? Prácticamente le está diciendo “otros pueden, tú no” tú eres el rey, aunque los demás lo hagan, tú no.



Y, por último, le instruye a ser humano, aún en su posición de liderazgo, aun siendo rey, es necesario que sea consciente de que si alguien quiere ser mayor debe comenzar por servir.



“Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso.” (vv 8-9) Sé la voz de quienes nadie escucha, atiende a ellos, presta tus oídos a lo que tienen que decir, oye a los invisibles, a quienes nadie quiere atender. Sé humano, muestra compasión y escúchalos.


Defiende a todos los desvalidos, a las viudas, a los huérfanos… a los que no tienen en quien más apoyarse. Tú eres el rey, ayúdales. Haz justicia, defiende a los pobres y menesterosos, a aquellos que carecen de lo necesario para vivir. Ve por ellos, es más bendecido dar que recibir, no oprimas al pobre porque es pobre, defiéndelos, ayúdalos. Esta madre describe el carácter de Cristo a su hijo, es una meta que todas como madres buscamos en nuestra vida y por supuesto en la de nuestros hijos. 








¿Qué enseñanza te deja? ¿Qué consejos pudieras darles a tus hijos de acuerdo a su carácter?


Escribamos consejos a cada uno de nuestros hijos, por separado, de acuerdo al carácter de cada uno. Anotemos las características individuales de nuestros hijos, conozcámoslos, vamos a darnos a la tarea de tomarnos el tiempo para escucharlos, mirarlos, conocerlos bien a cada uno para lograr instruirlos de acuerdo a su carácter.


¿Me acompañas?


En Su Gracia

Karla




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