viernes, 28 de octubre de 2016

Tesalonicenses {Resumen semana 3}








Increíble que ya llevemos 3 semanas estudiando esta bella carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Esta semana estudiamos 1 Tesalonicenses 4:9 al 5:11, te comparto mis anotaciones esperando sean de bendición.


Lectura del día lunes: 1 Tesalonicenses 4:9-12

Aprender de Dios a amarse unos a otros, qué maravilla era una iglesia que amaba a otros en verdad. Extendían ese amor hacia todos, no eran selectivos, no daban amor a medias, ellos sabían amar, pero Pablo les recuerda que no hay que escatimar en amor sino sobreabundar en él.

Les exhorta a vivir en paz, con tranquilidad, sin afanes ni distracciones del mundo, sin estar envueltos en lo que él ofrece porque cuando vivimos en tranquilidad es más sencillo acercarnos y escuchar a Dios.

Pablo nos anima a estar pendientes de lo que hacemos, estar ocupadas en nuestra vida y no en la ajena y ser agradecidas a Dios por la obra de nuestras manos. Bendigamos a Dios por todo trabajo que hagamos, no esperemos a recibir todo de manera fácil, trabajemos por ello y progresemos pues es una bendición de Dios.

No olvidar que el sello distintivo para el cristiano debe ser el hacer las cosas de manera eficaz, siendo honrados, diligentes, disciplinados a la hora de trabajar, así como dar amor a quienes nos rodean. ¿qué mejor testimonio para los de fuera que ese?


PARA REFLEXIONAR:
¿Amo a otros como Jesús me ha mandado hacerlo? ¿Abundo en amor? ¿Mi vida se caracteriza por vivir en paz y tranquilidad?











Lectura del día martes: 1 Tesalonicenses 4:13-18

Los Tesalonicenses se preguntaban qué pasaría con aquellos que habían muerto. Ellos como nosotras, esperaban el regreso de Jesucristo y se preguntaban por los muertos. Pablo les escribe para que no tuvieran temor de que quienes habían muerto se perdieran del regreso de Jesús. Pablo les hace saber que no es necesario estar tristes como los que no tienen esperanza, tú y yo tenemos esa esperanza en Cristo de que algún día no muy lejano, volveremos a ver a quienes han muerto y mejor aún, ellos gozarán del regreso de Jesús por su iglesia.


Si creemos en la resurrección de Jesús, creamos que Dios resucitará a los muertos juntamente con Él, viviremos porque Él vive. ¡Cristo nuestra esperanza viva!
Nuestro Dios, Jesucristo, descenderá llamando a vivos y muertos. Nosotros escucharemos y sabremos que es Jesucristo quien ha vuelto. Los muertos resucitarán primero, luego nosotros seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir en el aire al Señor y así estaremos con Él siempre. ¡Hermoso, Cristo viene pronto!



PARA REFLEXIONAR:

¿Cuál es la esperanza que tenemos en Cristo? ¿Entiendo la muerte y resurrección de la que Pablo habla aquí? ¿Entiendo la doctrina del arrebatamiento? ¿De qué manera descenderá por su iglesia? ¿Animo a otros con esta enseñanza?










Lectura del día miércoles: 1 Tesalonicenses 5:1-6

El tiempo que Pablo estuvo en Tesalónica, se tomó el tiempo para enseñarles acerca del regreso de Jesús, Pablo les enseñó acerca de esos tiempos y ocasiones. Ellos sabían que el regreso de Cristo sería en un momento como ladrón en la noche mientras menos nos demos cuenta. El día de su regreso no lo sabemos, llegará como sorpresa (Mateo 24:36) Él no nos dejó dicho qué día regresará, pero nos dice que estemos preparados para ese entonces.

Cuando la gente diga “paz y seguridad” les sobrevendrá la destrucción. Aquellos quienes no creen en Jesús pensarán que están en el mejor momento de su vida, parecerá que por fin se han hecho acuerdos de paz, el mundo parecerá estar en su mejor momento política y económicamente, pero de repente “sobrevendrá la destrucción como los dolores a la mujer encinta” dolores inevitables, irreversibles e inesperados.


Gracias a Dios porque a sus hijos los ha traído a la luz, ya no estamos en tinieblas ni en ignorancia acerca de esas cosas. Él nos ha mostrado qué sucederá. Ese día no debe tomarnos por sorpresa porque se nos ha ido preparando para su regreso, vivamos la vida día a día pensando que hoy puede regresar nuestro amado Señor Jesucristo, sin temor a ese día sino anhelando su regreso, buscando su rostro cada día en oración y en la lectura de su Palabra. Vivamos listas para el regreso de Jesús. Es tiempo de estar a cuentas con Dios, todos los días.


PARA REFLEXIONAR:

¿Reconozco que no todo respecto al tiempo de la venida de Cristo lo entiendo? ¿Estoy preparada para el día del Señor? ¿Vivo la vida como si Cristo regresara hoy? ¿Estoy a cuentas con Dios? ¿estoy convencida que ya no vivo en tinieblas?










Lectura del día jueves: 1 Tesalonicenses 4:7-11

Los que viven en tinieblas en todo aspecto, nosotras vivimos en la luz y por lo tanto vivimos contrario a lo que los de las tinieblas viven. Debemos estar sobrias y velad pues hemos sido revestidas con la coraza de la fe y amor. Estemos despiertas, listas y preparadas para aquel día.


Gracias a Dios que hemos sido libradas de la ora de Dios a través de Jesucristo quien murió por nosotras para que, velando o durmiendo vivamos juntamente con Él. La promesa de unidad con Cristo no puede romperse no importa si vivimos o morimos.


Hemos sido llamadas a ayudarnos mutuamente. Pablo nos instruye a animar a otros y no sólo a recibirlo y edificaos unos a otros. David Guzik escribe en su comentario bíblico: “Edificaos significa desarrollar. Cuando tenemos nuestro primer interés en desarrollar a otros cristianos, entonces Dios nos edificará a nosotros. La idea es una iglesia llena de participantes activos, no espectadores pasivos.”


PARA REFLEXIONAR:

¿Estoy despierta espiritualmente? ¿Qué tanto vivo consciente, expectante y sobria? ¿Me he revestido con amor y fe para mi y con todos? ¿Aún vivo con culpabilidad? ¿He olvidado mi salvación en Cristo?  ¿Vivo unida a Él? ¿Busco que otros crezcan en el conocimiento de Dios?









Lectura del día viernes: 1 Tesalonicenses 5:12-15

Pablo ruega a los Tesalonicenses que sean considerados que reconozcan a quienes trabajan entre ellos, reconocer a los líderes, a quienes trabajan hombro a hombro con ellos, con nosotras, aquellos quienes están a nivel de siervos. Reconocer a quienes presiden, instruyen, dirigen y muestran la Palabra de Dios a los congregantes.


Tengamos en buena estima, amarles por su obra, no por su título, no por quienes son sino porque trabajan y sirven al Señor. Vivamos en paz, sin estar en discordia con nuestros líderes.


Pablo ruega a los tesalonicenses que le ayuden a amonestar a los ociosos, llama a que seamos de apoyo a los líderes para hablar con aquellos que no siguen reglas, quienes caminan fuera del orden.  A los de poco ánimo. Porque una de las características del cristiano es que las aflicciones del mundo Cristo las llevó en la cruz, los de poco ánimo necesitan de ayuda para llenarse de valentía y fortaleza en Cristo. A los débiles necesitamos ayudarles a que salgan adelante, necesitan oraciones para que ellos sean fortalecidos en Dios.


Nos hace un llamado a ser pacientes con todos. ¡Con todos! No solo con aquellos que son fáciles de amar y de ayudar. Necesitamos ser pacientes con los que son difíciles, los que no se dejan amar ni enseñar, ser pacientes con aquellos que no reciben el evangelio, ser pacientes y amorosos.


Y, por último, en el mundo se nos ha enseñado que “quien me la hace, me la paga” pero la Palabra de Dios dice lo contrario en este versículo “Que ninguno pague a otro mal con mal” no busquemos venganza, procuremos hacer el bien dentro y fuera de casa. Perdonemos, busquemos la paz con todos, arreglemos todo asunto pendiente con quienes tengamos que arreglarlo y busquemos a Dios



PARA REFLEXIONAR:

¿Qué es lo que Dios me está mostrando específicamente hoy? ¿Qué debo arreglar? ¿Con quién debo estar en paz? ¿Por quién debo orar que tenga poco ánimo, que esté débil en la fe?



Nos leemos la próxima semana mujer, no dejes de orar, no pierdas tu comunión con Dios y sigamos estudiando juntas la Palabra de Dios. Te mando un abrazo enorme, Dios te bendiga y guarde.




En Su Gracia



Karla





miércoles, 26 de octubre de 2016

24 bendiciones bíblicas para nuestros hijos







¡Dios te bendiga y te guarde! ¡Dios te cuide! ¡Dios te acompañe!

Por lo regular son esas palabras las que acompañan a nuestros hijos cuando salen de casa ¿cierto? Oramos por ellos, por protección de su vida, oramos para que les vaya bien y estén siendo guiados por Dios. ¡y está bien!


Nadie orará por ellos más que nosotras 
y tal vez nadie los bendecirá más que nosotras.


Hace tiempo que escribo versículos bíblicos para orar y bendecir a mis hijos, la Palabra de Dios es viva y eficaz, transforma el alma y ella es una luz a nuestros pies, es la Palabra de Dios para sus hijos. ¿Qué mejor que ella para bendecirnos?


Vamos a bendecir a nuestros hijos.



Hoy te comparto 24 bendiciones tomadas de la Palabra de Dios, que puedes encontrar en el folleto “La guía de un padre para bendecir a sus hijos” por David Michel en www.niñosdeseandoaDios.org






  
Bendecir a Nuestros Hijos



Génesis 48:15-16 Que el Dios delante del cual anduvieron Abraham e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor hasta este día, y que me ha rescatado de todo mal– Te bendiga y haga que Su nombre viva en ti y en tus hijos después de ti. ¡Amén!

Números 6:24-26 Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Que el Señor alce sobre ti su rostro y te dé paz. ¡Amén!

Deuteronomio 28:3-6 Bendito(a) seas cuando obedezcas al Señor tu Dios. Bendito(a) seas en la ciudad. Bendito(a) seas en el campo. Bendito sean tus hijos. Bendito sea el trabajo de tus manos. Bendito(a) seas cuando entres. Bendito(a) seas cuando salgas. Bendito sea el nombre del Señor en tu vida, por los siglos de los siglos. ¡Amén!

1 Reyes 8:57-61Que el Señor nuestro Dios esté contigo como lo ha estado conmigo. Que nunca te deje ni te desampare. Que Él incline tu corazón hacia Él y te haga andar en todos Sus caminos. De día y de noche, que tus oraciones estén cerca de Él. ¡Que el Señor mantenga tu causa y la causa de todo Su pueblo Para que tú y todos los pueblos de la tierra conozcan que el Señor es Dios, y no hay otro! ¡Amén!

Salmo 1 ¡Que el Señor te bendiga! Que el Señor te dé la valentía de no andar en el consejo de los impíos; la fe para no detenerte en el camino de los pecadores; y la resolución para no sentarte en la silla de los escarnecedores.  Que siempre te deleites en la ley del Señor y medites en ella día y noche. Que seas como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita. Que el Señor prospere todo lo que haces para Su gloria, Y que el Señor te guarde todos los días de tu vida para que puedas permanecer en el día del juicio y unirte a la congregación de los justos para siempre. ¡Amén!

Salmo 4 Que el Señor te responda cuando clames y te alivie en la angustia. Que Él alce sobre ti la luz de Su rostro y ponga alegría en tu corazón mayor que toda la alegría terrenal. Que el Señor te establezca como un hombre piadoso o una mujer piadosa que confía en Él. Que el Señor te haga habitar seguro. Y cuando te acuestes, que puedas dormir en paz. ¡Amén!

Salmo 13:5-6 Que el Señor te colme de bienes todos los días de tu vida, y que confíes siempre en la misericordia del Señor. En los días de tristeza y oscuridad, que puedas gozarte en la salvación del Señor y que cantes a Él por siempre. ¡Amén!

Salmo 15 Que seas bendecido(a) con la presencia permanente del Señor. Que andes en integridad y obres en justicia. Que el Señor guarde tu lengua del pecado y mantenga tus relaciones puras. Que seas honorable, cariñoso(a), y generoso(a) con tu dinero. Que el Señor te mantenga en Su camino para que no seas conmovido(a), sino que permanezcas en la justicia para siempre. ¡Amén!

Salmo 16 Que el Señor sea tu consejero todos los días de tu vida. Incluso en la noche, que el Señor instruya tu corazón. Que siempre pongas al Señor delante de ti. Que el Señor esté siempre a tu diestra para que nunca seas conmovido(a).  Que tu corazón se alegre, que tu lengua se regocije, y tu cuerpo descanse seguro. Que el Señor te dé a conocer la senda de la vida, te llene de gozo en Su presencia y te de deleites a Su diestra para siempre. ¡Amén!

Salmo 23 Que el Señor sea tu pastor. Que Él te bendiga con todo lo que necesitas. Que Él te haga descansar en lugares de verdes pastos, y te conduzca junto a aguas de reposo, y restaure tu alma. Que Él te guíe por senderos de justicia por amor de su nombre. Que su vara y su cayado te infundan aliento para que no temas mal alguno aun cuando camines por el valle de sombra de muerte. Que el Señor prepare mesa delante de ti en presencia de tus enemigos. Que Él unja tu cabeza con aceite.  Que tu copa de alegría rebose continuamente. Que el bien y la misericordia del Señor te sigan todos los días de tu vida. Y que mores en la casa del Señor por largos días.

Salmo 103:1-5 Que bendigas al Señor todos los días de tu vida. Con todo lo que está dentro de ti, que bendigas Su santo nombre. Que nunca te olvides de los beneficios de Aquel que perdona tus iniquidades, sana tus enfermedades y rescata tu vida de la destrucción. Que el Señor colme de bienes tus años y te corone de bondad y tierna compasión para siempre. ¡Amén!

Salmo 112 Que seas un hombre / una mujer que teme al Señor; Que encuentres gran deleite en los mandamientos del Señor. Que tus hijos sean poderosos en la tierra. Aún hasta la próxima generación, sean benditos tú y tus hijos. Que encuentres tus bienes y tu riqueza en Dios. Que permanezcas en justicia para siempre. Incluso en la oscuridad, que la luz resplandezca para ti. Que seas un hombre / una mujer clemente, compasivo(a) y justo(a). Que nunca seas estremecido(a). Y que tu nombre, [nombre completo], sea recordado por el Señor para siempre. ¡Amén!

Salmo 121:5-8
Que el Señor te guarde. Que el Señor sea tu sombra a tu mano derecha para que el sol no te hiera de día ni la luna de noche. Que el Señor te proteja de todo mal Que Él guarde tu alma. Que Dios guarde tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre. ¡Amén!

Salmo 125:1-2 Que el Señor aumente tu confianza en Él. Que seas como el monte Sión que es inconmovible, que permanece para siempre. Como los montes rodean a Jerusalén, que el Señor te rodee ahora y para siempre. ¡Amén!  
                     
Romanos 15:13 Y que el Dios de la esperanza te llene de todo gozo y paz al creer en Él, para que abundes en esperanza, a través del poder del Espíritu Santo. ¡Amén!

2 Corintios 13:14 Que la gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean contigo ahora y para siempre. ¡Amén!

Efesios 3:14-19 Y ahora, que nuestro gran y eterno Padre te bendiga. Que te fortalezca en tu interior con poder por el Espíritu Santo. Que Cristo more en tu corazón por la fe. Que seas arraigado(a) y cimentado(a) en amor para que comprendas con todos los santos la anchura y la longitud y la altura y la profundidad del amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento. Que seas lleno(a) hasta la medida de toda la plenitud de Dios según las riquezas de Su gloria. Y que exaltes Su glorioso nombre por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Efesios 3:20-21 Y a aquel que es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que tú pides o entiendes, según el poder que obra en ti, [y tu lado, y por encima de ti, y debajo de ti, y alrededor de ti, a Él sea la gloria [en tu vida,] en la iglesia, y en Cristo Jesús, por todas las generaciones por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Efesios 6:10-17 Que seas un hombre/una mujer que es fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza. Que seas bendecido(a) con toda la armadura de Dios para que puedas resistir contra las insidias del diablo. Que puedas estar firme con el cinturón de la verdad ceñido alrededor de tu cintura, y puesta la coraza de la justicia, y tus pies calzados con el apresto del evangelio de la paz. Que tomes el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios para que cuando el día malo venga, seas capaz de defender tu posición. ¡Amén!

1 Tesalonicenses 5:23-24 Que el mismo Dios de paz te santifique por completo que todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Y que confíes siempre en El que te llama y que ha fielmente completado tu redención. ¡Amén!

2 Tesalonicenses 1:11-12 Con este fin, te bendigo en el nombre del Señor: Que el Señor te considere digno(a) de Su llamamiento y cumpla todo deseo de bondad y la obra de fe, por Su poder. Y que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en ti y tú en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios Y de nuestro Señor Jesucristo, a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. ¡Amén!

2 Tesalonicenses 2:16-17; 3:16 Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que te ama y por Su gracia, te dé consuelo eterno y buena esperanza, consuele y afirme tu corazón en toda obra y palabra buena. Que el Señor de paz te dé paz continuamente y en cada circunstancia. Y que la gracia del Señor Jesucristo esté contigo ahora y para siempre. ¡Amén!        
               
Hebreos 12:1 Que el Señor te bendiga como los poderosos(as) hombres y mujeres de la fe que han ido antes que tú. ¡Que Él te dé: la gracia para despojarte de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve; ¡la paciencia para correr la carrera puesta delante de ti, y ojos que estén puestos en Jesús, quien es el autor y consumador de nuestra fe! ¡Amén!

Hebreos 13:20-21 Que el Dios de Paz que resucitó de entre los muertos a Jesucristo nuestro Señor mediante la sangre del pacto eterno Te haga apto(a) en toda buena obra para hacer Su voluntad, y obre en ti lo que es agradable a Sus ojos a través del poder de Jesucristo a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. ¡Amén!



¡Listo mujer! Vamos a bendecir a nuestros hijos con la Palabra de Dios, te mando un abrazo enorme y que Dios te bendiga y guarde.


Si tienes algún versículo con el que oras por tus hijos me encantaría saber cuál es y anexarlo a la lista. ¡Mil gracias mujer!




En Su Gracia

Karla


viernes, 21 de octubre de 2016

Tesalonicenses {Resumen semana 2}







Hola mujer, ¿Qué tal ésta semana leyendo la Palabra de Dios? hermosa esta carta de Pablo. Hoy te comparto mis anotaciones de 1 de Tesalonicenses 2:9 al 4:8


Lectura del día lunes: 1 Tesalonicenses 2:9-16

Nuestro llamado es a predicar el evangelio, a tiempo y fuera de tiempo sin ser carga para nadie, sin obligar a nadie. Una de las cosas que menciona Pablo es el testimonio, dice que Dios es testigo de que se han comportado de manera santa, justa e intachable.
Pablo menciona cómo debe comportarse un padre con sus hijos (físicas y espirituales) exhortando y consolando. Su recomendación es vivir con dignidad, andar como es digno de Dios.

Demos gracias a Dios que, al predicar la Palabra de Dios, quienes nos escuchan la reciban como la Palabra de Dios que actúa en los creyentes, y no como palabra humana. “La Palabra de Dios actúa, no sólo trae información o provoca sentimientos. Hay poder en la Palabra de Dios para cambiar vidas” (David Guzik)


Pablo dice que los de Tesalónica fueron imitadores de las iglesias de Dios, padecieron lo mismo que aquellos que creyeron antes. Fueron perseguidos y acusados. Las personas que creen en Jesús han sido perseguidas, pero es importante recordar que vale la pena sufrir por Cristo.

Pablo les recuerda que nuestro Señor Jesucristo sufrió persecución, les hace saber que sus perseguidores se oponen a ellos y están desagradando a Dios, era como si les dijera a los Tesalonicenses: “van bien, no teman ni volteen atrás, ustedes están haciendo las cosas bien”. Ellos, como tú y como yo, necesitaban ánimos para seguir.


Sus perseguidores impedían predicar a los gentiles la salvación en Cristo. Y eso los acusa contra Dios; me gusta el comentario Bíblico de David Guzik que dice:
“Pablo consoló a los Tesalonicenses al asegurarles que Dios ciertamente se encargaría de sus perseguidores. Cuando los cristianos olvidan esto, a menudo traen desgracia y maldición para sí mismos al corresponder a la persecución con persecución hacia otros”



PARA REFLEXIONAR:
¿Qué tanto he predicado el evangelio? ¿Soy una carga para otros, he exigido derechos o alguna remuneración por predicar el evangelio? ¿Delante de Dios y de los hombres me he comportado de manera honrosa? ¿Vivo una vida doble? ¿Soy tierna al corregir? ¿He brindado consuelo a otros? ¿Busco hablar sólo la Palabra de Dios y no mis palabras? ¿Busco venganza contra quienes me impiden predicar el evangelio?






Lectura del día martes: 1 Tesalonicenses 2:17-20
Pablo explica su ausencia.

Necesitamos estar pendientes de aquellos a quienes les compartimos el evangelio, si no es posible físicamente tratemos de estar en oración por ellos. Que ellos sepan que les amamos y que aún en la lejanía estamos pendiente de ellos.

Satanás les estorbó, pero aun siendo estorbado por él para ir físicamente. Pablo les escribió carta para animarles. Lo que pudo ser una tragedia, al ser estorbada por satanás para ir, resultó en una de las más grandes bendiciones pues gozamos de la gran enseñanza debido a las cartas de Pablo.  No cabe duda que todas las cosas ayudan a bien a quienes amamos a Dios. ¡Esto es motivo de gran regocijo! Se cree que esta carta fue la primera que Pablo escribió, allá por el año 50-52 d.C.


Las personas a quienes Pablo les habló del evangelio, eran motivo de alegría y de saberse recompensado. Pablo les hace saber que ellos son su gloria y su alegría. Leamos con detenimiento una vez más este capítulo y vamos a apasionarnos por el evangelio.


PARA REFLEXIONAR:
¿Qué tanto busco a quienes les he compartido de Cristo? ¿Cuántas veces se me ha impedido ir a algún lugar a ver a quienes les predico? ¿Reconozco que es Dios quien da el crecimiento y que debo dar y hacer más para alcanzar a otros?






Lectura del día miércoles: 1 Tesalonicenses 3:1-5

Pablo no soporta estar lejos de los Tesalonicenses, así que envía a Timoteo y él se queda solo en Atenas. La recomendación que da de Timoteo es para tomarse mucho en cuenta: “Servidor de Dios y colaborador en el evangelio” tanta era la confianza que tenía en él que lo envía para afianzarlos y animarlos en la fe para que no se desanimaran por las pruebas que estaban teniendo.

Pablo les recuerda que, desde antes, ellos sabían que tendrían dificultades y pruebas y que así fue; es decir, las pruebas y tribulaciones nunca deben sorprender a un cristiano porque ya se nos ha advertido. ¿Recuerdas Efesios 6? Nuestra lucha no es contra sangre y carne… por eso Pablo envía a Timoteo, para ser informado de la fe de los Tesalonicenses. Él creyó que no estaban tan cimentados en su fe y teme que vuelvan atrás.


PARA REFLEXIONAR:
¿Estoy pendiente de aquellos a quienes les he compartido? ¿Qué tanto he preparado a alguien para que me acompañe y sea de ayuda en el ministerio que Dios me ha encargado? ¿Hablo el verdadero evangelio o sólo el que promete una vida color de rosa? ¿Cómo hago frente a las pruebas y tribulaciones?







Lectura del día jueves: 1 Tesalonicenses 3:6-13

Timoteo regresa con Pablo después de estar con los Tesalonicenses y le da las noticias de que tienen fe y amor, no habían desmayado a pesar de las pruebas y tribulaciones. Timoteo habla a Pablo acerca del cariño que le tienen, de los deseos que tienen de verlo nuevamente.

Pablo al estar lejos de ellos sin saber nada, y rodeado de aflicciones, se entera de todo lo que acontece con la fe de ellos y él se anima. Y fue una estadía difícil, pero el saber de la fe de ellos, su energía aumenta, se alegra y lo expresa así: “¡El saber que ustedes están firmes en el Señor nos ha devuelto la vida!” Tan feliz está Pablo que no sabe cómo agradecer a Dios, dice: “¿Cómo podríamos dar gracias a Dios por ustedes, y por todo el gozo     que ustedes nos hacen disfrutar delante de nuestro Dios?” su gratitud es tanta porque los tesalonicenses estaban firmes en el Señor.

¿Qué tanto sería el deseo de ver a la iglesia de Tesalónica que Pablo oraba de día y de noche? Para completar lo que faltaba su fe, para seguir creciendo. Confiaba en la soberanía de Dios y de Jesucristo, Pablo no actuó por emoción, sino que confiaba y oraba a Dios por ellos.


Abundemos en amor, recordemos que esa debe ser la marca distintiva de todo cristiano, así todos sabrán que somos sus discípulos. Santificado nuestro corazón, lleno de la presencia de Dios porque, no podemos vivir la vida hipócritamente, es decir, viviendo una vida de apariencias donde por fuera nos ven como santos y casi perfectos pero con un corazón no santificado. Jesús les llamó “Sepulcros blanqueados”  a aquellos fariseos y religiosos que vivían una vida doble (Mateo 23:27)

Limpiemos nuestro corazón delante de Dios, la sangre de Cristo nos limpia de toda maldad, recordemos que Cristo viene pronto ¿No es suficiente recordar que Cristo podría regresar hoy para vivir una vida recta delante de Él?


PARA REFLEXIONAR:
¿Oro constantemente por aquellos a quienes les he hablado de Cristo? ¿Qué tanto amor tengo por otros? ¿Doy testimonio de ese amor dentro y fuera de casa?






Lectura del día viernes: 1 Tesalonicenses 4:1-8
Pablo comienza este capítulo dando instrucciones acerca de cómo agradar a Dios y cómo conducirnos en pureza sexual.


Pablo está realmente interesado en que los tesalonicenses supieran conducir su vida delante de Dios. Y eso nos incluye a nosotras porque, todas estamos aprendiendo y cada día podemos mejorar y buscar crecer en lo que Dios nos demanda. Siempre podemos orar más, crecer más, santificarnos más, amar más, servir más, etc.


Pablo nos llama a vivir la vida sexual puramente. Somos templo del Espíritu y por lo tanto debemos guardar en santidad nuestro cuerpo porque esa es la voluntad de Dios. “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación”  Nuestra santificación. Santo quiere decir “apartado”, su voluntad es que somos aparatadas para Él en santidad, y enseñarles a nuestros hijos y las futuras generaciones que así debe de ser, más ahora que nuestra cultura está llena de depravación, de inmoralidad sexual y de todo lo que vemos al prender la tv y salir a la calle. Necesitamos y debemos ser diferentes a cómo viven los que no conocen a Cristo. Ellos pueden, nosotras no.


Guardemos nuestro cuerpo, tenemos dominio propio ya no demos pie a la carne, no nos dejemos guiar por las pasiones desordenadas sino mantengamos nuestro cuerpo santo, apartado, libre de inmoralidad aún dentro del matrimonio porque, podemos pensar que estando casadas eso ya no aplica. “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” ya no vivamos desordenadamente como cuando no conocíamos a Dios.


Gracias a Dios no estamos solas en esta batalla contra los deseos pecaminosos. Nuestro Dios nos ha dado fortaleza, decisión y a su dulce Espíritu Santo que nos ayuda y guía en la lucha contra la inmoralidad sexual. Cuando nos sintamos tentadas recordemos quién vive en nosotras y actuemos sabia y puramente.



PARA REFLEXIONAR:
¿He dado testimonio de vivir la vida conforme Dios la diseñó? ¿He hablado acerca de la inmoralidad sexual? ¿Animo a otros a que cada día busquen, crezcan y maduren en Cristo? ¿Conozco cuál es la voluntad de Dios en cuanto a mi sexualidad? ¿Guardo mi cuerpo en santidad? ¿Cómo viviré ahora? ¿Sabía que, desechando la pureza, desecho a Dios de mi vida?




Si te animas, deja un comentario para saber cómo Dios te ha estado hablando en este devocional, ya sea aquí o en la página de Facebook. Nos leemos la próxima semana mujer, no dejes de orar, no pierdas tu comunión con Dios y sigamos estudiando juntas la Palabra de Dios. Te mando un abrazo enorme, Dios te bendiga y guarde.



En Su Gracia


Karla









lunes, 17 de octubre de 2016

Jesús y la samaritana {Aprendiendo de su encuentro}








Seguramente has leído o escuchado la historia de Jesús y la samaritana en el evangelio de Juan capítulo 4. Una historia fascinante donde Jesús nos muestra su gracia, su amor, la confrontación con el pecado y la forma de adorar a Dios.


Veamos como inicia esta historia:

Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir:
Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
Y le era necesario pasar por Samaria.

Juan 4:1-4


Nuestro Señor Jesús iba rumbo a Galilea, pero era necesario pasar por Samaria, acudió a la ciudad llamada Sicar.
Sicar significa “Borracho o falso” ¿sería una ciudad peligrosa? Samaria era una ciudad que los judíos evitaban porque había enemistad con los samaritanos, pero Jesús fue. Es hermoso darnos cuenta que Jesús no evita a las personas, Él se acerca porque nosotros le necesitamos.


Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino,
se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

Juan 4:6


Jesús era 100% humano, tenía limitaciones humanas, hambre, sed, cansancio. Juan en su evangelio nos muestra ese lado humano de Jesús. Era casi medio día y una mujer llega al pozo de Jacob, donde se encontraba Jesús.



Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

Juan 4:7-8


¿Jesús hablándole a una mujer? ¿A una samaritana?


La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? 
Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

Juan 4:9

Por supuesto que para ella era de extrañarse que le hablara un judío, un hombre. Había una rivalidad entre samaritanos y judíos así que era una sorpresa para ella que este hombre le hablara.

Y tal vez nos pasó lo mismo cuando Él llegó a nosotras. ¿Cómo Jesús tan santo y perfecto pudo acercarse a nosotras con los errores, pecados y una vida lejos de la santidad? Nos sorprende que así haya sido ¿cierto? Pero Él se interesa en cada una y nos deja ver su plan y quién es Él


Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice:
Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Juan 4:10

…Si conocieras el don de Dios. Jesús le estaba hablando de las cosas de Dios, Él está interesado en que tú y yo conozcamos a su Padre.
…Quien es el que te dice. Está interesado en que le conozcamos a Él.
…Tú le pedirías a Él. Porque separadas de Él, nada podemos hacer.
…Él te daría agua viva. Está interesado que sepamos todo lo que podemos recibir de Él.


AGUA VIVA:  lo que viene de Él, todo aquello que satisface nuestra sed espiritual, lo que nos vivifica.


La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo.
¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo,
del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

Juan 4:11-12



Ella no entendía que se refería a Él mismo, pensaba que hablaba de algún manantial cercano, pero no de Él. Tal vez fue irónica al preguntarle acerca de Jacob, aunque claramente no creía que Jesús pudiera saciar con nada la sed de todos, como lo hacía el pozo de Jacob.


Lo leo y parece que dijera: ¿acaso tú que no tienes pozo, ni con qué sacar agua vas a saciar la sed de tantos? Si el pozo de Jacob ya lo hace ¿Tú qué nos darás?



Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:13-14



Jesús se refiere al agua natural como agua que no sacia la sed; la sed espiritual.
Durante toda la vida, antes de conocer realmente a Cristo, buscamos saciar esa sed que tenemos con filosofías huecas, filosofías del mundo; buscamos agua en las falsas doctrinas, en enseñanzas que lejos de saciar esa sed, nos dejan con la boca aún más seca e insatisfechas.



Sin embargo, cuando bebemos del agua que Cristo nos da (sus enseñanzas, el evangelio, la cruz) esa sed es saciada. No necesitamos buscar saciarla con nada más que Él, Él es nuestra agua viva, Él es una fuente que fluye para vida eterna. Ninguna filosofía, religión, sistema político, doctrina, nada ni nadie más que Él nos da vida eterna a través de sí mismo.



La mujer le dijo: Señor, dame esa agua,
para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

Juan 4:15


Ella seguía sin entender que hablaba de forma espiritual, no alcanzaba a discernirlo porque hay que hacerlo espiritualmente. Hay ocasiones que le pedimos a Dios ser saciadas, pero no alcanzamos a entender la profundidad de ello porque no se nos ha enseñado a adorar, sino a pedir.



Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Juan 4:16



Jesús conocía la vida de esta mujer. Sabía su debilidad. Nosotras no conocemos la vida de aquellos a quienes le hablamos de Cristo, no podemos saber bien a bien en qué están batallando y que los impida acercarse a Dios y reconocerle; de hecho, también aplica con nosotras mismas, lo que desnuda el alma, lo que nos confronta es la Palabra de Dios, es ella la que discierne las verdaderas intenciones del corazón, no las filosofías del mundo, no las enseñanzas de hombres.



¿Recuerdas a Timoteo? Pablo le instruyó que predicara la Palabra, redarguyendo, reprendiendo, etc., porque su Palabra es la que nos confronta con el pecado. Bendito Jesús que antes de darle esa agua, la lleva a reconocer su condición para que proceda al arrepentimiento y busque el perdón.



Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo:
Bien has dicho: No tengo marido;
 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido;
esto has dicho con verdad.

Juan 4:17-18



¡guau! Dios conoce nuestra vida, nuestros más íntimos pensamientos; aquí Jesús también le muestra a la samaritana que su vida no es correcta, ella necesita reconocerlo. Cristo la guía ¿no es hermoso? No nos deja en tinieblas mujer, sino que nos muestra la luz hacia Él, nos muestra (como a ella) que lo necesitamos a Él, que ya no es necesario buscar en otros lados lo que sólo encontramos en él.



Ella tuvo 6 maridos ¿cuántas de nosotras buscamos en tantos lados, en filosofías vicios, prácticas mundanas, sexo, comida, etc., satisfacer ese vacío que sólo Cristo llena?




Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén
es el lugar donde se debe adorar.

Juan 4:19-20



Como que se quiso salir por la tangente ¿no crees? Y en ocasiones así actuamos nosotras, nos hacen ver nuestros errores o pecados y ponemos excusa, cambiamos el tema o simplemente hacemos caso omiso.



¿Por qué será? No a todas nos gusta que nos digan las verdades, nos ofendemos o nos disgustamos, pero, sí hay cosas que no agradan a Dios y que nosotras practicamos sin darnos cuenta o pensando que ya no pasa nada. También puede ser que las practiquemos pensando que ya no tenemos perdón de Dios y seguimos haciéndolo como una forma de derrota espiritual, lo mejor será escuchar, no buscar huir. Mira lo que dijo la samaritana sacando el tema después de haber sido confrontada con su pecado:




Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte
ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos;
porque la salvación viene de los judíos.

Juan 4:21-22



No importa el lugar donde adoremos, no importa si es en la congregación, en casa, en el auto, en el baño, en la cocina, caminando por la calle, en nuestra cama; eso no importa.


Importa que sepamos a quien adoramos. Al decirle que adoraban lo que no sabían es porque ellos combinaban creencias ¿recuerdas que no eran 100% judíos? Sus creencias judaicas eran combinadas con quienes se casaban. ¿Cómo adorar genuinamente si no eran fieles a Dios al 100%?


Es como si ahora dijéramos que adoramos al Padre, cuando aún vamos a que nos lean las cartas, tenemos ídolos y guardamos las fiestas paganas como si fueran bíblicas. No es una adoración real. No podemos decir que amamos y adoramos a Dios cuando no está en primer lugar en nuestra vida y comparte sitio con otros ídolos.



Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre
en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Juan 4:22-23



Los verdaderos adoradores, los que tienen vivificado el espíritu, los nacidos de nuevo, aquellos que han dejado las prácticas que Dios no aprueba. Dios es Espíritu, adoremos conforme su espíritu es, santo, único, poderoso, de acuerdo a Él. Ya no con sacrificios externos, no preocupándonos por el lugar donde se hace, sino siendo guiadas por Él, con sinceridad reconociendo nuestra verdadera condición y que le necesitamos sólo a Él.



Adoremos en verdad, su Palabra es verdad. Necesitamos estar en armonía con lo que nos enseña su Palabra, con nuestro corazón arrepentido y buscando estar conforme a las escrituras para adorarle por quién es Él, para conocerle a Él y saber qué no es adoración a Él.



Necesitamos su presencia mujer, necesitamos conocerle y amarle. Reconocer nuestra condición y aceptar que no estamos haciendo todo bien. Necesitamos que Él sacie nuestra sed y que nos llene de Él. Nos ha salvado mujer, busquemos estar en comunión y a cuentas con Él. No nos deja en tinieblas mujer, sino que nos muestra la luz hacia Él, hablemos con Él hoy.




En Su Gracia


Karla







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