lunes, 17 de octubre de 2016

Jesús y la samaritana {Aprendiendo de su encuentro}








Seguramente has leído o escuchado la historia de Jesús y la samaritana en el evangelio de Juan capítulo 4. Una historia fascinante donde Jesús nos muestra su gracia, su amor, la confrontación con el pecado y la forma de adorar a Dios.


Veamos como inicia esta historia:

Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir:
Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
Y le era necesario pasar por Samaria.

Juan 4:1-4


Nuestro Señor Jesús iba rumbo a Galilea, pero era necesario pasar por Samaria, acudió a la ciudad llamada Sicar.
Sicar significa “Borracho o falso” ¿sería una ciudad peligrosa? Samaria era una ciudad que los judíos evitaban porque había enemistad con los samaritanos, pero Jesús fue. Es hermoso darnos cuenta que Jesús no evita a las personas, Él se acerca porque nosotros le necesitamos.


Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino,
se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

Juan 4:6


Jesús era 100% humano, tenía limitaciones humanas, hambre, sed, cansancio. Juan en su evangelio nos muestra ese lado humano de Jesús. Era casi medio día y una mujer llega al pozo de Jacob, donde se encontraba Jesús.



Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

Juan 4:7-8


¿Jesús hablándole a una mujer? ¿A una samaritana?


La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? 
Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

Juan 4:9

Por supuesto que para ella era de extrañarse que le hablara un judío, un hombre. Había una rivalidad entre samaritanos y judíos así que era una sorpresa para ella que este hombre le hablara.

Y tal vez nos pasó lo mismo cuando Él llegó a nosotras. ¿Cómo Jesús tan santo y perfecto pudo acercarse a nosotras con los errores, pecados y una vida lejos de la santidad? Nos sorprende que así haya sido ¿cierto? Pero Él se interesa en cada una y nos deja ver su plan y quién es Él


Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice:
Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Juan 4:10

…Si conocieras el don de Dios. Jesús le estaba hablando de las cosas de Dios, Él está interesado en que tú y yo conozcamos a su Padre.
…Quien es el que te dice. Está interesado en que le conozcamos a Él.
…Tú le pedirías a Él. Porque separadas de Él, nada podemos hacer.
…Él te daría agua viva. Está interesado que sepamos todo lo que podemos recibir de Él.


AGUA VIVA:  lo que viene de Él, todo aquello que satisface nuestra sed espiritual, lo que nos vivifica.


La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo.
¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo,
del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

Juan 4:11-12



Ella no entendía que se refería a Él mismo, pensaba que hablaba de algún manantial cercano, pero no de Él. Tal vez fue irónica al preguntarle acerca de Jacob, aunque claramente no creía que Jesús pudiera saciar con nada la sed de todos, como lo hacía el pozo de Jacob.


Lo leo y parece que dijera: ¿acaso tú que no tienes pozo, ni con qué sacar agua vas a saciar la sed de tantos? Si el pozo de Jacob ya lo hace ¿Tú qué nos darás?



Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:13-14



Jesús se refiere al agua natural como agua que no sacia la sed; la sed espiritual.
Durante toda la vida, antes de conocer realmente a Cristo, buscamos saciar esa sed que tenemos con filosofías huecas, filosofías del mundo; buscamos agua en las falsas doctrinas, en enseñanzas que lejos de saciar esa sed, nos dejan con la boca aún más seca e insatisfechas.



Sin embargo, cuando bebemos del agua que Cristo nos da (sus enseñanzas, el evangelio, la cruz) esa sed es saciada. No necesitamos buscar saciarla con nada más que Él, Él es nuestra agua viva, Él es una fuente que fluye para vida eterna. Ninguna filosofía, religión, sistema político, doctrina, nada ni nadie más que Él nos da vida eterna a través de sí mismo.



La mujer le dijo: Señor, dame esa agua,
para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

Juan 4:15


Ella seguía sin entender que hablaba de forma espiritual, no alcanzaba a discernirlo porque hay que hacerlo espiritualmente. Hay ocasiones que le pedimos a Dios ser saciadas, pero no alcanzamos a entender la profundidad de ello porque no se nos ha enseñado a adorar, sino a pedir.



Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Juan 4:16



Jesús conocía la vida de esta mujer. Sabía su debilidad. Nosotras no conocemos la vida de aquellos a quienes le hablamos de Cristo, no podemos saber bien a bien en qué están batallando y que los impida acercarse a Dios y reconocerle; de hecho, también aplica con nosotras mismas, lo que desnuda el alma, lo que nos confronta es la Palabra de Dios, es ella la que discierne las verdaderas intenciones del corazón, no las filosofías del mundo, no las enseñanzas de hombres.



¿Recuerdas a Timoteo? Pablo le instruyó que predicara la Palabra, redarguyendo, reprendiendo, etc., porque su Palabra es la que nos confronta con el pecado. Bendito Jesús que antes de darle esa agua, la lleva a reconocer su condición para que proceda al arrepentimiento y busque el perdón.



Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo:
Bien has dicho: No tengo marido;
 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido;
esto has dicho con verdad.

Juan 4:17-18



¡guau! Dios conoce nuestra vida, nuestros más íntimos pensamientos; aquí Jesús también le muestra a la samaritana que su vida no es correcta, ella necesita reconocerlo. Cristo la guía ¿no es hermoso? No nos deja en tinieblas mujer, sino que nos muestra la luz hacia Él, nos muestra (como a ella) que lo necesitamos a Él, que ya no es necesario buscar en otros lados lo que sólo encontramos en él.



Ella tuvo 6 maridos ¿cuántas de nosotras buscamos en tantos lados, en filosofías vicios, prácticas mundanas, sexo, comida, etc., satisfacer ese vacío que sólo Cristo llena?




Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén
es el lugar donde se debe adorar.

Juan 4:19-20



Como que se quiso salir por la tangente ¿no crees? Y en ocasiones así actuamos nosotras, nos hacen ver nuestros errores o pecados y ponemos excusa, cambiamos el tema o simplemente hacemos caso omiso.



¿Por qué será? No a todas nos gusta que nos digan las verdades, nos ofendemos o nos disgustamos, pero, sí hay cosas que no agradan a Dios y que nosotras practicamos sin darnos cuenta o pensando que ya no pasa nada. También puede ser que las practiquemos pensando que ya no tenemos perdón de Dios y seguimos haciéndolo como una forma de derrota espiritual, lo mejor será escuchar, no buscar huir. Mira lo que dijo la samaritana sacando el tema después de haber sido confrontada con su pecado:




Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte
ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos;
porque la salvación viene de los judíos.

Juan 4:21-22



No importa el lugar donde adoremos, no importa si es en la congregación, en casa, en el auto, en el baño, en la cocina, caminando por la calle, en nuestra cama; eso no importa.


Importa que sepamos a quien adoramos. Al decirle que adoraban lo que no sabían es porque ellos combinaban creencias ¿recuerdas que no eran 100% judíos? Sus creencias judaicas eran combinadas con quienes se casaban. ¿Cómo adorar genuinamente si no eran fieles a Dios al 100%?


Es como si ahora dijéramos que adoramos al Padre, cuando aún vamos a que nos lean las cartas, tenemos ídolos y guardamos las fiestas paganas como si fueran bíblicas. No es una adoración real. No podemos decir que amamos y adoramos a Dios cuando no está en primer lugar en nuestra vida y comparte sitio con otros ídolos.



Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre
en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Juan 4:22-23



Los verdaderos adoradores, los que tienen vivificado el espíritu, los nacidos de nuevo, aquellos que han dejado las prácticas que Dios no aprueba. Dios es Espíritu, adoremos conforme su espíritu es, santo, único, poderoso, de acuerdo a Él. Ya no con sacrificios externos, no preocupándonos por el lugar donde se hace, sino siendo guiadas por Él, con sinceridad reconociendo nuestra verdadera condición y que le necesitamos sólo a Él.



Adoremos en verdad, su Palabra es verdad. Necesitamos estar en armonía con lo que nos enseña su Palabra, con nuestro corazón arrepentido y buscando estar conforme a las escrituras para adorarle por quién es Él, para conocerle a Él y saber qué no es adoración a Él.



Necesitamos su presencia mujer, necesitamos conocerle y amarle. Reconocer nuestra condición y aceptar que no estamos haciendo todo bien. Necesitamos que Él sacie nuestra sed y que nos llene de Él. Nos ha salvado mujer, busquemos estar en comunión y a cuentas con Él. No nos deja en tinieblas mujer, sino que nos muestra la luz hacia Él, hablemos con Él hoy.




En Su Gracia


Karla







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