viernes, 21 de octubre de 2016

Tesalonicenses {Resumen semana 2}







Hola mujer, ¿Qué tal ésta semana leyendo la Palabra de Dios? hermosa esta carta de Pablo. Hoy te comparto mis anotaciones de 1 de Tesalonicenses 2:9 al 4:8


Lectura del día lunes: 1 Tesalonicenses 2:9-16

Nuestro llamado es a predicar el evangelio, a tiempo y fuera de tiempo sin ser carga para nadie, sin obligar a nadie. Una de las cosas que menciona Pablo es el testimonio, dice que Dios es testigo de que se han comportado de manera santa, justa e intachable.
Pablo menciona cómo debe comportarse un padre con sus hijos (físicas y espirituales) exhortando y consolando. Su recomendación es vivir con dignidad, andar como es digno de Dios.

Demos gracias a Dios que, al predicar la Palabra de Dios, quienes nos escuchan la reciban como la Palabra de Dios que actúa en los creyentes, y no como palabra humana. “La Palabra de Dios actúa, no sólo trae información o provoca sentimientos. Hay poder en la Palabra de Dios para cambiar vidas” (David Guzik)


Pablo dice que los de Tesalónica fueron imitadores de las iglesias de Dios, padecieron lo mismo que aquellos que creyeron antes. Fueron perseguidos y acusados. Las personas que creen en Jesús han sido perseguidas, pero es importante recordar que vale la pena sufrir por Cristo.

Pablo les recuerda que nuestro Señor Jesucristo sufrió persecución, les hace saber que sus perseguidores se oponen a ellos y están desagradando a Dios, era como si les dijera a los Tesalonicenses: “van bien, no teman ni volteen atrás, ustedes están haciendo las cosas bien”. Ellos, como tú y como yo, necesitaban ánimos para seguir.


Sus perseguidores impedían predicar a los gentiles la salvación en Cristo. Y eso los acusa contra Dios; me gusta el comentario Bíblico de David Guzik que dice:
“Pablo consoló a los Tesalonicenses al asegurarles que Dios ciertamente se encargaría de sus perseguidores. Cuando los cristianos olvidan esto, a menudo traen desgracia y maldición para sí mismos al corresponder a la persecución con persecución hacia otros”



PARA REFLEXIONAR:
¿Qué tanto he predicado el evangelio? ¿Soy una carga para otros, he exigido derechos o alguna remuneración por predicar el evangelio? ¿Delante de Dios y de los hombres me he comportado de manera honrosa? ¿Vivo una vida doble? ¿Soy tierna al corregir? ¿He brindado consuelo a otros? ¿Busco hablar sólo la Palabra de Dios y no mis palabras? ¿Busco venganza contra quienes me impiden predicar el evangelio?






Lectura del día martes: 1 Tesalonicenses 2:17-20
Pablo explica su ausencia.

Necesitamos estar pendientes de aquellos a quienes les compartimos el evangelio, si no es posible físicamente tratemos de estar en oración por ellos. Que ellos sepan que les amamos y que aún en la lejanía estamos pendiente de ellos.

Satanás les estorbó, pero aun siendo estorbado por él para ir físicamente. Pablo les escribió carta para animarles. Lo que pudo ser una tragedia, al ser estorbada por satanás para ir, resultó en una de las más grandes bendiciones pues gozamos de la gran enseñanza debido a las cartas de Pablo.  No cabe duda que todas las cosas ayudan a bien a quienes amamos a Dios. ¡Esto es motivo de gran regocijo! Se cree que esta carta fue la primera que Pablo escribió, allá por el año 50-52 d.C.


Las personas a quienes Pablo les habló del evangelio, eran motivo de alegría y de saberse recompensado. Pablo les hace saber que ellos son su gloria y su alegría. Leamos con detenimiento una vez más este capítulo y vamos a apasionarnos por el evangelio.


PARA REFLEXIONAR:
¿Qué tanto busco a quienes les he compartido de Cristo? ¿Cuántas veces se me ha impedido ir a algún lugar a ver a quienes les predico? ¿Reconozco que es Dios quien da el crecimiento y que debo dar y hacer más para alcanzar a otros?






Lectura del día miércoles: 1 Tesalonicenses 3:1-5

Pablo no soporta estar lejos de los Tesalonicenses, así que envía a Timoteo y él se queda solo en Atenas. La recomendación que da de Timoteo es para tomarse mucho en cuenta: “Servidor de Dios y colaborador en el evangelio” tanta era la confianza que tenía en él que lo envía para afianzarlos y animarlos en la fe para que no se desanimaran por las pruebas que estaban teniendo.

Pablo les recuerda que, desde antes, ellos sabían que tendrían dificultades y pruebas y que así fue; es decir, las pruebas y tribulaciones nunca deben sorprender a un cristiano porque ya se nos ha advertido. ¿Recuerdas Efesios 6? Nuestra lucha no es contra sangre y carne… por eso Pablo envía a Timoteo, para ser informado de la fe de los Tesalonicenses. Él creyó que no estaban tan cimentados en su fe y teme que vuelvan atrás.


PARA REFLEXIONAR:
¿Estoy pendiente de aquellos a quienes les he compartido? ¿Qué tanto he preparado a alguien para que me acompañe y sea de ayuda en el ministerio que Dios me ha encargado? ¿Hablo el verdadero evangelio o sólo el que promete una vida color de rosa? ¿Cómo hago frente a las pruebas y tribulaciones?







Lectura del día jueves: 1 Tesalonicenses 3:6-13

Timoteo regresa con Pablo después de estar con los Tesalonicenses y le da las noticias de que tienen fe y amor, no habían desmayado a pesar de las pruebas y tribulaciones. Timoteo habla a Pablo acerca del cariño que le tienen, de los deseos que tienen de verlo nuevamente.

Pablo al estar lejos de ellos sin saber nada, y rodeado de aflicciones, se entera de todo lo que acontece con la fe de ellos y él se anima. Y fue una estadía difícil, pero el saber de la fe de ellos, su energía aumenta, se alegra y lo expresa así: “¡El saber que ustedes están firmes en el Señor nos ha devuelto la vida!” Tan feliz está Pablo que no sabe cómo agradecer a Dios, dice: “¿Cómo podríamos dar gracias a Dios por ustedes, y por todo el gozo     que ustedes nos hacen disfrutar delante de nuestro Dios?” su gratitud es tanta porque los tesalonicenses estaban firmes en el Señor.

¿Qué tanto sería el deseo de ver a la iglesia de Tesalónica que Pablo oraba de día y de noche? Para completar lo que faltaba su fe, para seguir creciendo. Confiaba en la soberanía de Dios y de Jesucristo, Pablo no actuó por emoción, sino que confiaba y oraba a Dios por ellos.


Abundemos en amor, recordemos que esa debe ser la marca distintiva de todo cristiano, así todos sabrán que somos sus discípulos. Santificado nuestro corazón, lleno de la presencia de Dios porque, no podemos vivir la vida hipócritamente, es decir, viviendo una vida de apariencias donde por fuera nos ven como santos y casi perfectos pero con un corazón no santificado. Jesús les llamó “Sepulcros blanqueados”  a aquellos fariseos y religiosos que vivían una vida doble (Mateo 23:27)

Limpiemos nuestro corazón delante de Dios, la sangre de Cristo nos limpia de toda maldad, recordemos que Cristo viene pronto ¿No es suficiente recordar que Cristo podría regresar hoy para vivir una vida recta delante de Él?


PARA REFLEXIONAR:
¿Oro constantemente por aquellos a quienes les he hablado de Cristo? ¿Qué tanto amor tengo por otros? ¿Doy testimonio de ese amor dentro y fuera de casa?






Lectura del día viernes: 1 Tesalonicenses 4:1-8
Pablo comienza este capítulo dando instrucciones acerca de cómo agradar a Dios y cómo conducirnos en pureza sexual.


Pablo está realmente interesado en que los tesalonicenses supieran conducir su vida delante de Dios. Y eso nos incluye a nosotras porque, todas estamos aprendiendo y cada día podemos mejorar y buscar crecer en lo que Dios nos demanda. Siempre podemos orar más, crecer más, santificarnos más, amar más, servir más, etc.


Pablo nos llama a vivir la vida sexual puramente. Somos templo del Espíritu y por lo tanto debemos guardar en santidad nuestro cuerpo porque esa es la voluntad de Dios. “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación”  Nuestra santificación. Santo quiere decir “apartado”, su voluntad es que somos aparatadas para Él en santidad, y enseñarles a nuestros hijos y las futuras generaciones que así debe de ser, más ahora que nuestra cultura está llena de depravación, de inmoralidad sexual y de todo lo que vemos al prender la tv y salir a la calle. Necesitamos y debemos ser diferentes a cómo viven los que no conocen a Cristo. Ellos pueden, nosotras no.


Guardemos nuestro cuerpo, tenemos dominio propio ya no demos pie a la carne, no nos dejemos guiar por las pasiones desordenadas sino mantengamos nuestro cuerpo santo, apartado, libre de inmoralidad aún dentro del matrimonio porque, podemos pensar que estando casadas eso ya no aplica. “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” ya no vivamos desordenadamente como cuando no conocíamos a Dios.


Gracias a Dios no estamos solas en esta batalla contra los deseos pecaminosos. Nuestro Dios nos ha dado fortaleza, decisión y a su dulce Espíritu Santo que nos ayuda y guía en la lucha contra la inmoralidad sexual. Cuando nos sintamos tentadas recordemos quién vive en nosotras y actuemos sabia y puramente.



PARA REFLEXIONAR:
¿He dado testimonio de vivir la vida conforme Dios la diseñó? ¿He hablado acerca de la inmoralidad sexual? ¿Animo a otros a que cada día busquen, crezcan y maduren en Cristo? ¿Conozco cuál es la voluntad de Dios en cuanto a mi sexualidad? ¿Guardo mi cuerpo en santidad? ¿Cómo viviré ahora? ¿Sabía que, desechando la pureza, desecho a Dios de mi vida?




Si te animas, deja un comentario para saber cómo Dios te ha estado hablando en este devocional, ya sea aquí o en la página de Facebook. Nos leemos la próxima semana mujer, no dejes de orar, no pierdas tu comunión con Dios y sigamos estudiando juntas la Palabra de Dios. Te mando un abrazo enorme, Dios te bendiga y guarde.



En Su Gracia


Karla









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