miércoles, 30 de noviembre de 2016

38 años... por Su Gracia









Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado

para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,  
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Efesios 1:3-8


Hoy cumplo 38 años, casi llego al “cuarto escalón” y viendo en retrospectiva, nunca me di cuenta del tiempo que ha pasado desde que entregué mi vida a Cristo, y de todo lo que ha pasado desde ese entonces.

No cabe duda que la vida puede ser muy dura, pero en Cristo tenemos esperanza. 38 años que Dios me ha permitido vivir, con errores tremendos, con debilidades con las que lucho cada día, con decisiones acertadas y otras erradas en mi caminar como mujer, esposa, madre, hija, hermana, cristiana. Pero a través de todo ello he podido experimentar y conocer la gracia de Dios.


Es por su gracia que hoy sigo en pie.


Con más arrugas, una que otra cana, con la piel más flácida, menos elasticidad, menos capacidad para desvelarme y la vista un poco más cansada. Pero viva, plena en Él. Su amor llena todo.



Ha sido su gracia la que me ha permitido conocerle un poquito más, la que me ha dado esa hambre y sed para buscarle, ha sido su gracia la que me ha sostenido durante los tiempos de prueba y la que me ha sostenido también en los tiempos de victoria. Siempre se ha tratado de Él.


Podemos caer en el error de pensar en todo lo que hemos hecho en nuestra vida, ha sido por nosotras mismas, por la capacidad intelectual que tenemos, por las grandes cosas que podemos hacer con nuestras manos, por la oportunidad que tuvimos al estudiar en la universidad, fuimos nosotras quienes se abrieron camino en un mundo hostil, quienes pasaron las pruebas finales en el empleo soñado, fuimos nosotras quienes decidimos tener hijos, criarlos, amarlos, disciplinarlos y encaminarlos a un futuro incierto pero esperanzador; podemos pensar que fuimos nosotras las mujeres fuertes y guerreras que sacaron adelante una familia, quien le ha dado el impulso al esposo, las mujeres que han hecho historia en una pequeña casa, en una ciudad, en una nación, las mujeres que han decidido servirle.



¡Pero lo cierto es, que nada de eso es cierto! 

Nunca se ha tratado de nosotras, siempre ha sido Él.




Él… quien nos creó a su imagen y semejanza

Él… quien nos eligió desde antes de la fundación del mundo para ser sus hijas.

Él… quien con sus ojos vio nuestro embrión formarse.

Él… quien nos dio la mente de Cristo, quien puso en nosotras su inteligencia.

Él… quien cuidó, guardó y preservó nuestra vida desde antes de nacer.

Él… quien nos respaldó en cada decisión que tomamos.

Él… quien nos ha dado la capacidad de hacer muchas cosas.

Él… quien nos ha hecho fuertes, con dominio propio y valientes.

Él… quien impidió que tomáramos la vía corta y cayéramos.

Él… quien nos dio la bendición de ser madre, quien confió en nuestras manos a nuestros hijos.

Él… quien no dudó en llamarnos hija, cuando le conocimos.

Él… quien se glorifica cada vez que obtenemos la victoria.

Él… quien se glorifica en nuestras debilidades.

Él… quien nos ha llamado a servirle, quien nos da el privilegio de servir.

Él… quien, no escatimando a su propio hijo, nos ha dado libertad, vida eterna y la eternidad a su lado.

Él… siempre ha sido Él. La gloria sólo es de Él.



Estoy agradecida con Dios por muchas cosas, he tratado de enumerarlas cada día, y siempre ha sido su gracia la que viene a mi memoria. Por gracia somos libres, por gracia le conocemos, por gracia tenemos a su hijo, por gracia seguimos vivas, por gracia, sólo por Su Gracia.


Gracias mujer por ser parte de este sueño, por ser parte de este caminar con Dios, gracias porque te tomas el tiempo para leerme y crecer juntas en el conocimiento de nuestro Dios, gracias por hacer de esta comunidad algo hermoso en las manos de Dios. Tengo la esperanza que, si no nos conocemos en esta tierra, algún día nos conoceremos en el cielo, en la presencia de nuestro amado Dios.


Celebro la vida hoy, dando gracias a Dios por Su Gracia.



¿Te unes a la celebración? Un abrazo enorme querida lectora, Dios te bendiga y guarde. Con gratitud y mi cariño.



Karla

En Su Gracia







El hombre propone y Dios dispone.

Prov 16:1 TLA

Se que había anunciado la jornada de oración #MadresQueOran, pero la realizaremos el próximo año con el favor de Dios. Oremos juntas para cumplir el propósito que Dios tiene para nosotras.

¡Mil gracias mujer!







miércoles, 23 de noviembre de 2016

Las madres también necesitan teología








¿Qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra teología?
¿Piensas en palabras impronunciables, en libros antiguos cubiertos de polvo, o tal vez en sermones largos? Si tuvieses que escoger entre estudiar teología y leer un libro de consejos prácticos para la vida diaria, ¿qué elegirías?



Para muchas madres como nosotras, la sola idea de estudiar teología parece estar más allá de lo que podemos manejar en nuestra vida diaria. Quizá pensemos: "En esta etapa de mi vida, no puedo aprender teología. Estoy sobrepasada por las tareas diarias de la maternidad, que consumen todo mi tiempo". Tal vez pensemos que podemos hacer mejor uso del tiempo leyendo sobre formas de ayudar a nuestro hijo a dormir, o sobre las mejores opciones nutricionales para nuestro hijo en crecimiento, o sobre cómo evitar que nuestro hijo en edad preescolar tenga una rabieta en medio de la fila de la caja del supermercado.



Pero lo cierto es que necesitamos teología desesperadamente para todas las tareas diarias relacionadas con la maternidad. Necesitamos teología para las batallas a la hora de dormir, para resolver cuestiones sobre la alimentación, en el supermercado y en todo lo demás.



¿Qué es la teología?

La palabra teología proviene de las palabras griegas theos (Dios) y logos (palabra o cúmulo de conocimientos). La teología es el cúmulo de conocimientos acerca de Dios, o dicho en términos simples, el estudio de Dios. Como cristianos, deberíamos querer saber todo lo que podamos acerca de Dios. Después de todo, él es nuestro Hacedor, Creador, Sustento y Salvador.



Pero aprender teología es el primer paso: también tenemos que ponerla en práctica. Cuando la teología se cruza con nuestra vida diaria, nos damos cuenta de que no es solamente para los profesores de seminario, sino para todos nosotros.


Lo que creemos acerca de Dios, quién es él, qué ha hecho y quiénes somos a raíz de todo esto, no es solo una cuestión de puro estudio y debate. Palabras como imputación, justificación, redención y elección afectan el curso de nuestra vida día tras día. Moldean nuestra identidad.





Cuando tu hijo está enfermo y los médicos no saben por qué y piden más y más estudios, es la teología la que te dice que Dios tiene el control absoluto sobre todas las cosas. Te indica que Dios no está dormido, que no te ha olvidado. Todo está bajo su control y él no se sorprende por ninguna de tus circunstancias. Tu teología te recuerda en ese momento que sus intenciones hacia ti son buenas y que él está obrando todo para tu bien y su gloria.







Cuando le hablas a tu hijo con aspereza por enfado, es tu teología la que te recuerda que Jesús vino a morir por esos mismos pecados. Te dice que Jesús vivió una vida perfecta, que nunca fue cruel, que siempre fue amoroso y que su justicia te ha sido atribuida por estar unida a él a través de la fe. Te dice que está trabajando en ti aun ahora, llevándote al arrepentimiento y perfeccionando la obra que empezó en ti.




Cuando el sentido de tu vida se mezcla con tu rol de madre, es tu teología la que te recuerda que tu identidad se encuentra en Cristo. No en lo exitosa que seas como madre, o en lo bien o mal que se porte tu hijo, o en lo arreglada y limpia que mantengas la casa. Tu sentido, propósito, importancia e identidad están cimentados en quién eres como hija redimida y adoptada de Dios.



Cuando estás muerta de cansancio y tu hijo está enfermo y tu esposo está en un viaje de negocios y no crees que puedas lidiar con todo sola hasta que él regrese, es tu teología la que te dice que Dios te dará la gracia que necesitas en ese momento. Es tu teología la que te recuerda que no puedes vivir la vida por ti misma y que sin Jesús no puedes hacer nada. Te dice que tu descanso y esperanza se encuentran solo en Cristo y que puedes confiar en que él te sostendrá.



Esperanza verdadera, sabiduría verdadera y paz verdadera

Como madres, es tentador pensar que lo que necesitamos para mejorar nuestras vidas es una solución rápida, algo tangible que podamos poner en práctica mañana para hacer que las cosas funcionen fácil y cómodamente. Cuando los retos diarios de llevar adelante un hogar y criar hijos nos agobian, pensamos que lo que necesitamos es una idea fresca o una técnica nueva y todo estará bien. Entonces, en esos pocos momentos cuando tenemos tiempo de pensar y leer, buscamos esos libros y artículos prácticos, con la esperanza de que algún nuevo consejo cambie las cosas.



Si bien los libros de consejos prácticos son útiles en algunas situaciones, la esperanza que nos brindan suele ser de corta duración. En realidad, es la teología, nuestro estudio de quién es Dios y de lo que ha hecho, lo que nos brinda la esperanza verdadera, la sabiduría verdadera y la paz verdadera que necesitamos en nuestras vidas: lo que dura para siempre. La teología –el conocer a Dios– es nuestra ancla en medio del caos de la maternidad.



Así que, madres, la teología no es solamente para pastores, maestros y profesores; es para ustedes también. Y no es para otra etapa de la vida: es vital para ustedes, aquí y ahora, en las trincheras de la vida diaria como madres.

artículo publicado originalmente en DesiringGod



En Su Gracia

Karla


lunes, 21 de noviembre de 2016

Habla Señor que tu siervo escucha









Hoy quiero platicarte la historia del llamamiento del joven Samuel al servicio de Dios. Recordarás que este joven fue el resultado de una oración contestada a su madre Ana. Él fue dedicado al servicio de Dios por su madre desde antes de estar embarazada; y creció bajo la tutela del sacerdote Elí.


El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; 
y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

1 Samuel 3:1



El estado espiritual del pueblo de Israel no era alentador. La Palabra de Dios escaseaba en aquellos días, pues Dios no se estaba revelando a su pueblo.


Tenemos en nuestras manos la palabra profética más segura: La Biblia. Pero tal parece que en estos últimos tiempos no se está predicando el mensaje real, el evangelio verdadero. Es raro encontrar o escuchar mensajes que nos lleven al arrepentimiento, mensajes que confronten el pecado y nos guíen a buscar el perdón de ellos.


Escasean los mensajes Bíblicos que hablen del infierno, del juicio final, la gran mayoría nos hablan mensajes positivos, llenos de vanidad, exaltando el ego de las personas y los anhelos de un corazón que cada vez se aleja más del evangelio de Cristo, y de aquella voz que nos dice: “niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”.


Su Palabra nos enseña la verdad, nos confronta con el pecado, nos corrige, nos instruye. No exalta al hombre, exalta la gloria, la magnificencia y santidad del Dios eterno. No se trata de nosotros, sino de Él… siempre Él. Compartamos todo el consejo de Dios, nos ha dejado su Palabra.


El sacerdote Elí estaba ya muy viejito, estaba perdiendo la vista y Dios necesitaba un profeta que anunciara su Palabra. Recordemos que el sacerdocio se había corrompido gracias a los hijos de Elí, era necesario levantar a un varón temeroso de Dios y llama a Samuel.


Y aconteció un día, que, estando Elí acostado en su aposento,
cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver,
Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios;
y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

1 Samuel 3:2-4     



Samuel dormía en el santuario, él sabía de Dios, pero aún no lo conocía personalmente. Y así nos pasa a nosotras, crecimos conociendo de Dios, sabiendo que existe o con ese anhelo interno para conocer a ese ser supremo que nos completaría. Pero es hasta que nos es revelado a través de su Palabra, que le conocemos de verdad.



LA LÁMPARA DE DIOS AÚN NO SE APAGABA.


En una época de obscuridad espiritual, bien podía obscurecerse más. Un sacerdocio corrupto, un sacerdote anciano ¿Qué pasaría si murieran todos sin haber levantado otro sacerdote o profeta? Es increíble ver que, en toda la historia, Dios siempre levantó a un hombre que guiara al pueblo al encuentro con Él, pasaron tiempos muy difíciles con juicios tremendos y silencios de su parte, pero al menos un hombre siempre era llamado a ser la voz del Dios vivo.


Samuel dormía, la lámpara también hace referencia acerca del mandato a los sacerdotes en Éxodo 27:20-21, y no se apagaba hasta el amanecer. Dios llamó a Samuel mientras dormía.


Dios nos llama mujer, nos llama para compartirle a nuestra familia, orando, compartiéndoles la Palabra, intercediendo. Es hermoso saber que nos va llamando uno a uno, nos trae a libertad y todo comienza por uno que ha escuchado y decidido obedecer la voz y el llamado de Dios. Alguien nos compartió la luz del evangelio cuando estábamos cegadas, hagamos lo mismo no encubramos más el evangelio.



Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo,
el cuál es la imagen de Dios.

2 Corintios 4:3-4



Dios llama a Samuel 4 veces durante la noche, 3 de ellas él cree que le había llamado el sacerdote Elí y es que Samuel aún no conocía a Dios ni su Palabra le había sido revelada.



Conocía de Dios, pero no conocía a Dios


Creció bajo la tutela del sacerdote Elí, Samuel dormía en el santuario, pero no conocía a Dios. Que no nos pase lo mismo mujer, ni a nuestros hijos tampoco y que estemos dentro del cristianismo sin conocer realmente a Dios; seamos diligentes en guiar a nuestros hijos a Dios. En el capítulo anterior vemos que Samuel servía a Dios (1Sam 2:18) y aun así no lo conocía realmente. El encuentro es personal, guiemos a nuestros hijos y aun nosotras confirmemos esa relación con Dios.


Y Samuel no había conocido aún a Jehová,
ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

1 Samuel 3:7



Esta experiencia de Samuel confundiendo la voz de Dios con la de Elí, me hace recordar Juan 10: 27 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” cuando somos ejercitadas en Él y le conocemos en verdad, podemos distinguir la voz de Dios y de los hombres que no hablan su Palabra y quienes dan un mensaje diferente al evangelio de Cristo.


Cuando reconocemos la voz de Dios es muy difícil que seamos engañadas por falsos maestros. Leamos la Palabra todos los días porque sin ella, no conoceremos a Dios y tampoco conoceremos el propósito que Dios tiene para nosotras y nuestra familia.


Y Dios llama a Samuel por cuarta vez, y Él le contesta lo que el sacerdote Elí le aconsejó:


Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás:
Habla, Jehová, porque tu siervo oye.
Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar

1 Samuel 3:9


Y Samuel fue y se acostó, Dios se detuvo junto a él y lo llamó como las otras veces; el mensaje que Dios le da a Samuel es de juicio sobre una familia y sobre el pueblo.


Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel,
que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.
Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa,
desde el principio hasta el fin.
 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe;
porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.
Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada
jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.

1 Samuel 3:11-14



En ocasiones Dios nos enviará a hablarle a nuestra familia de manera puntual, acerca de algún pecado que estén cometiendo. Unos nos escucharán, otros no, algunos cambiarán sus actitudes y se arrepentirán, buscarán a Dios y otros nos acusarán de locos, fanáticos o legalistas. Tú cumple con lo que Dios te ha llamado a hacer porque:



  
Seamos obedientes mujer, cuando Dios nos envíe, hablemos. Cumplamos lo que nos pida que hagamos y digamos. Oremos por ello y busquemos hacer la voluntad de Dios. hemos sido predestinadas para servirle y ser sus hijas, cumplamos el llamado y anunciemos la luz de Cristo a nuestra familia, a los que aún no le conocen y aquellos quienes se han alejado.



Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.
Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.
 Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo
 por la palabra de Jehová.

1 Samuel 3:19-21


Comenzó el caminar de Samuel con nuestro Dios y volvió a manifestarse a través de su Palabra. Dios estaba con Él.


¿De qué manera te habla esta porción de la Biblia? ¿Te ha mandado hacer o decir algo fuerte a alguien? ¿De qué manera podemos compartir el evangelio a quienes están pecando?


Me gustaría leer tus comentarios ya sea aquí, o en la página de Facebook. Dios te bendiga y guarde.



En Su Gracia

Karla





No olvides suscribirte al blog aquí para recibir los mensajes y devocionales
directamente en tu correo electrónico.


#MadresQueOran durante todo el mes de diciembre aquí, en el blog.
Pronto te daré más detalles. ¡Te espero!






lunes, 14 de noviembre de 2016

Los errores de un padre








En mi tiempo devocional estoy estudiando el libro de 1 Samuel; me he detenido en el capítulo 2 durante varios días porque habla acerca del sacerdote Eli, un varón que no tomó buenas decisiones con respecto a sus hijos. Tengo 3 varones en pleno crecimiento, uno de ellos está por entrar a la adolescencia y todo lo que tenga que ver con él, para encaminarlo en el conocimiento de Dios es de suma importancia para mí.



Elí no es el mejor ejemplo a seguir como padre, tuvo errores en cuanto a su paternidad y gracias a Dios porque de su vida aprendemos a no cometer los mismos errores.



Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

1 Samuel 2:12



En hebreo les llama “los hijos de Belial” Belial era un dios pagano, la frase hijos de Belial hace referencia a que eran hombres malvados. Es una historia interesante e importante que nos enseña que no por ser cristianos y tener un servicio a Dios, nuestros hijos son creyentes y amantes de Dios.



Los hijos de Elí eran malvados, pero el problema real era que ellos iban a sucederle en el sacerdocio, ellos serían sumos sacerdotes y ya estaban ejerciendo aun cuando no conocían a Dios.



No olvidemos que el llamamiento es divino y
sin el conocimiento de Dios, no hay santidad.



Ellos no conocían a Dios a pesar de que Elí si lo conocía. El conocer a Dios es una relación personal, no pasa genéticamente; nosotros como padres tenemos la responsabilidad de darles enseñanza y guiarlos al conocimiento de Dios a través de su Palabra. Es una ordenanza.



David Guzik en su comentario bíblico escribe:

Puede ser muy difícil para los niños llegar a tener un conocimiento verdadero y genuino de Jehová cuando han crecido en un hogar cristiano. Ellos simplemente parecen asumir que conocen a Jehová porque papá y mamá lo conocen. Pero los jóvenes necesitan tener un compromiso apasionado para conocer al Señor personalmente.



Y saber de Dios NO es suficiente,debemos conocerlo nosotras mismas en una relación personal.



Ese fue el primer error de Elí.



 1.   Sus hijos NO conocían a Jehová


No conocían a Dios y ello les lleva a cometer 4 pecados que menciona la escritura.

·        Robaban (1 Sam 2:14)
·        Eran agresivos (1 Sam 2:16)
·        No les importaba dar a Dios lo que pedía (1 Sam 2:16)
·        Eran inmorales (1 Sam 2:22)



Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes;
porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

1 Samuel 2:17



Los hijos de Elí estaban en el sacerdocio, pero no mostraban respeto por las ofrendas que iban a realizar. Ellos veían como un negocio el sacerdocio.


En éxodo 29:27-28 y en levítico 7:31 menciona que a los sacerdotes les correspondían el pecho y hombro de las ofrendas, pero ellos tomaban lo que fuera. ¡Estaban desobedeciendo lo que Dios pedía en su Palabra!



También ellos pedían que se les diera primero a ellos antes de ser ofrecido o quemado en sacrificio. Era tanta la maldad y avaricia de los hijos de Elí que no dudaban en usar la violencia para obtener lo que querían.



Elí no se tomó el tiempo para discipular a sus hijos, ellos no respetaban el sacrificio; la grosura que debía quemarse era una ofrenda agradable y era exclusivamente para Dios.



Elí falló al discipular y guiar a sus hijos en el conocimiento de Dios, olvidó tal vez que un mandato de Dios es el encaminar a nuestros hijos a Su conocimiento. Ahora, sabemos que no por ser hijas de Dios, nuestros hijos lo son; ellos necesitan encontrarse con Él personalmente y decidir seguirle porque somos hijos, y nuestros hijos no son nietos de Dios.




El segundo error que aprendo de Elí es que era:


2.     Farol de la calle, obscuridad en su hogar.


Samuel el hijo de Ana y Elcana estaba todo el tiempo con Elí, tal vez creció al lado de los hijos de Elí ¿Cuál es la diferencia entre ellos? Pasa a menudo que (tal vez lo hayas experimentado) o sepas de algún ministro de Dios o algún servido que dedican tiempo para ministrar, discipular y enseñar a los de fuera olvidándose de los de casa. Volvemos a lo mismo del punto anterior, necesitamos darnos tiempo para guiar a nuestros hijos, empezar desde dentro. Siendo ejemplo, preparando bien a los futuros varones y mujeres que serán la voz de Dios.




No seamos farol de la calle y obscuridad en nuestro hogar




3.    No los disciplinó


Elí era el sacerdote de Israel, un hombre de influencia. Su trabajo era compartir de la Palabra de Dios al pueblo, él fue también juez de Israel, sucesor de Sansón. Sus hijos serían quienes le sucederían en el sacerdocio, sin embargo, aconteció que el mal comportamiento de ellos y la falta de disciplina por parte de Elí derivó que fueran removidos por Dios mismo.



Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel,
y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.
Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes?
Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.
No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo;
pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

1 Samuel 2:22-24


Elí era muy viejo, pero él sabía que sus hijos estaban pecando. Sabía que estaban robando y que eran inmorales. Llama mi atención que la gente se quejaba de ellos y ¿sabes? Entre hermanas debe haber la confianza de decirnos unas a otras cuando nuestros hijos están saliéndose del redil. Hablemos con sinceridad, son afán de lastimar sino para ayudarnos y edificarnos.


Debemos tener la humildad y sabiduría para atender “las llamadas de alerta” que otros nos dan y actuar de inmediato para hablar con nuestros hijos y disciplinarlos de acuerdo a la falta que hayan cometido.


Elí no los disciplina, les da un sermón raquítico donde pareciera que teme la reacción de ellos, les pregunta ¿por qué lo hacen? ¿acaso hay justificación válida para el pecado? Creo que le falló a Elí, necesitaban disciplina y no sólo una “llamada de atención” por algo tan grave que estaban realizando.


Elí sabía las consecuencias que vendrían por pecar contra el Señor y aun así no los disciplinó ni tomó cartas en el asunto.



Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán;
mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él?
Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.
 Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.

1 Samuel 2:25-26



4. Menospreció la santidad y minimizó el pecado.

El llamamiento al sacerdocio es hermoso, era un llamado específico a una familia, era algo honroso para Elí, y parece que olvidó esa parte. Sus hijos aún no eran ordenados sacerdotes, pero ya oficiaban los sacrificios, actuaban mal, robaban las ofrendas y eran inmorales sexualmente, Elí no los corrigió y Dios le llamó la atención.

¿Por qué has respetado más a tus hijos que a mí?

Tal vez Elí había entrado en un aletargamiento espiritual y ya no tenía celo de Dios, ellos vivían en una época obscura espiritualmente hablando. No olvidemos que NUNCA debemos darle el lugar de Dios a otros. Elí honró más a sus hijos que a Dios, temió más a ellos que a Dios.

Dios prometió que la línea sacerdotal, no quedaría con Elí y sus descendientes, sino que seguiría en otra familia que también descendiera de Aarón.




 Dios es fiel a sus promesas, Él sigue honrando a quienes le honran. Prometió también que terminaría con la línea sacerdotal en la familia de Elí y así lo hizo; Dios sigue siendo Dios, Justo, Santo.

Elí no disciplinó a sus hijos, pero Dios se encargó de hacerlo por amor, por santidad, porque no podemos pretender pasar por alto la santidad de Dios ni podemos minimizar el poder y el celo de Dios.

nuestro deber es:

1.      Instruir al niño en el camino de Dios (Proverbio 22:6)
2.      Hablar de Dios todo el tiempo (Deuteronomio 6:1-9)
3.      Disciplinarlos (Hebreos 12:6)
4.      Honrar a Dios (Romanos 14:8, Isaías 55:6)


Elí no fue un mal padre, cometió errores como lo pudimos haber cometido nosotras, pero gracias a sus malas decisiones tú y yo podemos aprender de ellos y hacer lo correcto en nuestro hogar.

¿Qué aprendiste acerca del tema de hoy? ¿En qué área crees que debas mejorar? ¿De qué forma te habla su historia el día de hoy? Me gustaría leer tus comentarios ya sea aquí o en la página de Facebook. Busquemos juntas el rostro de nuestro amado Dios.



En Su Gracia



Karla





¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips