lunes, 7 de noviembre de 2016

Que nuestro matrimonio permanezca en Cristo








Estas últimas semanas he experimentado diversos cambios en mi hogar, algunas amigas se han comunicado conmigo platicándome que sus matrimonios no van “viento en popa” precisamente. Las familias están siendo atacadas duramente y nosotras no podemos permanecer inmóviles o como si nada sucediera.



·        ¿Qué nos hace falta para tener un matrimonio pleno?
·        Hace tiempo que perdoné y aún no veo que florezca mi matrimonio.
·        ¿No es injusto que sea yo la que tiene que ceder siempre?
·        ¿Se acabaría el amor?
·        ¿Vale la pena esperar?



Y más preguntas de ese estilo siguen flotando en la mente y aún en el corazón de muchas mujeres, algunas lo confiesan y buscan ayuda, algunas otras prefieren guardarlo y luchar en silencio solas.


¿Qué pasa con el matrimonio cristiano que no vive un amor genuino? ¿existe? ¿Por qué se acaba ese amor que decíamos tenernos en un inicio? Y preguntas como esas parece que no se viven en el cristianismo, sin embargo, si sucede. Sucede cuando solo uno es creyente y aun cuando ambos lo son. ¿Por qué sucede? ¿Acaso será que no hemos avivado el fuego en la relación? ¿Nos hemos olvidado del otro? ¿A qué crees que se deba?











         RECONOZCAMOS QUE NO PODEMOS SIN CRISTO.


Uno de los errores que cometemos es que nos guardamos todo lo que nos está dañando. A veces mujer ni siquiera nos abrimos con Dios, por pena o por creer que le estamos fallando como cristianos y lo guardamos, lo ocultamos.


Ninguna de nosotras es el “llanero solitario” en mujer, necesitamos ayuda; necesitamos a Dios, su consejo, su ayuda, su protección, su restauración.



El Salmo 46:1 dice:


“Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en todos los problemas”




Lo necesitamos a Él, al 100% mujer. No sólo en los problemas sino en todo tiempo. Siendo Él nuestro creador y el diseñador del matrimonio, recibiremos de Él el mejor consejo.




RECONOZCAMOS QUE NECESITAMOS AYUDA.



Es un gran paso reconocer que no podemos solas, que necesitamos su ayuda, su gracia. No hay por qué alejarnos de Dios cuando todo se está derrumbando; al contrario, es cuando más le necesitamos. Necesitamos ayuda.


Probablemente no sabemos cómo hacerlo, cómo orar, cómo desahogarnos con Dios, busquemos a hermanas en la fe, maduras, en las que podamos confiar para recibir ánimo, oración y que nos guíen en la búsqueda de Dios y de Su Palabra.


No sabemos todo mujer, no podemos con todo y no necesitamos ser una mujer maravilla. No pasa nada si pedimos ayuda, no es malo si lo hacemos, pero busquemos consejeros que estén firmes en el Señor y que hagan buen uso de la Palabra de Dios. El consejo de Dios es el que más nos importa, más que el de los hombres.




         RECONOZCAMOS QUE DEBEMOS PERMANECER EN CRISTO.







¿CÓMO PERMANEZCO EN CRISTO?


ORANDO: Es hermoso el orar, hablar con Dios, es un privilegio poder entrar a su presencia y mostrar a Dios nuestro corazón. Más hermoso es poder orar juntos como matrimonio, unidos en una sola voz, en un solo sentir elevar nuestras necesidades como pareja y poder hablar de lo que está pasando en nuestro hogar, nuestro lecho.



Si no acostumbramos a orar juntos, oremos para que esos tiempos sean en nuestro hogar todos los días. Necesitamos permanecer en Cristo juntos en oración, derramando nuestro corazón ante Él.



“Dos son mejor que uno,
Porque sacan más provecho de sus afanes”

Eclesiastés 4:9




LEYENDO LA PALABRA DE DIOS JUNTOS: Puede ser que la mujer lea más la Palabra de Dios que el varón, es más común, tal vez porque somos más sensibles, porque tenemos más tiempo o porque tenemos ese hábito.



Si ellos no leen la Biblia tanto como nosotras, vamos a ayudarles en ello. ¿Te parece bien si les leemos nosotras? Puede ser mientras tomamos café con ellos, mientras vamos en el auto, cuando estamos a punto de dormir. Leamos un capítulo de un libro de la Biblia y al día siguiente otro más. (aquí te dejo un plan de lectura)



O como mi amiga Jacqueline me recomendó, platicarle acerca de la Palabra como si fuera una historia, podemos decirles algo como: “¿Sabías que en los tiempos de Jesús tenían rivalidad con los de Samaria porque eran “mestizos”? Deja tú, Jesús hablaba con ellos, ¡con una mujer! Cosa que maravilló a todos, pero, Jesús nos muestra que Él no desecha a nadie, Él va hacia los que necesitan de Él.” Y eso puede dar pie a que le leas directamente en la Biblia y ellos escuchen.



Dios quiera que nuestros varones sean sensibles a la Palabra de Dios y estudiemos juntos para crecer y madurar en el conocimiento de nuestro Dios.



Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él,
para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;
porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Josué 1:8




PERDONANDO:   lo cierto es que, si no perdonamos, no recibiremos perdón. Escuché un predicador decir: “Es necesario perdonar porque no sabemos cuándo necesitaremos el perdón de alguien más y es que somos imperfectos.”



El matrimonio es igual, con imperfecciones porque los dos somos imperfectos, cada día Dios nos capacita para ser mejores, pero si no reconocemos que fallamos, estamos muy lejos de construir un matrimonio sólido.



El perdón es una decisión, es un negarse a sí mismos, es despojarse del egoísmo que traemos a cuestas, pasar por alto las ofensas y buscar crecer como pareja.



En nuestro matrimonio necesitamos ser un par de perdonadores, si no entendemos ese principio estaremos sembrando en nuestro corazón ira, amargura, resentimientos, enojo, etc. Y son muros fríos que nos alejan más y más de nuestra persona amada. Perdonemos cuanto antes, no demos oportunidad de pensar y repasar la ofensa una y otra vez porque crecerán los sentimientos negativos, demos el primer paso y decidamos perdonar para sanarnos y sanar nuestra relación.







No dejemos que el enojo dure más tiempo del necesario, no hagamos crecer la ofensa, perdonemos de una vez por todas y vivamos en paz en nuestro hogar.


Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Efesios 4:31-32



Permanezcamos en Cristo, sin Él nada somos, no podemos hacer nada.


¿Lista para permanecer unidos en Cristo? ¿Lista para depender de Dios en todo momento y circunstancia?



Que nuestro matrimonio sea una muestra visible de que Cristo mora en nosotros.




En Su Gracia



Karla





2 comentarios:

  1. Hola buen día, Dios te bendiga querida Karla, gracias por esta meditación es excelente, y me ha sido de gran bendición, mi esposo recién acaba de entrar en la familia de Dios, y no lee la Biblia en casa solo cuando me acompaña al servicio los domingos, estoy orando para que Dios le muestre el camino para buscarlo. Dios te siga bendiciendo y gracias otra vez

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    Respuestas
    1. gracias a Dios por la vida de tu esposo mi querida Ileana! apoyale en la búsqueda de Dios y crezcan juntos en comunión con Él. Te mando un abrazo y que Dios les guíe siempre.

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