miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Chisme o desahogo familiar?








Todas en algún momento de nuestra vida hemos sido partícipes de un chisme, ya sea prestando oído a él o siendo el chismoso.


¿Qué es el chisme?


“Comentario o noticia no verificada que circula entre la gente,
generalmente de carácter negativo”


Para que un comentario sea considerado chisme, se necesitan un chismoso y alguien que le escuche; en nuestra sociedad es tan común el chisme que no está mal visto.



El que anda en chismes descubre el secreto;
No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.

Proverbios 20:19



Hemos sabido de reuniones donde se habla de alguien que no está presente, y es una injusticia puesto que la persona en cuestión no puede defenderse y detener los comentarios y por ello mismo termina siendo afectada.


La Biblia habla mucho acerca de este tema desde la antigüedad, es decir, siempre ha habido chismosos.


El apóstol Pablo nos insta a las mujeres a no andar de chismosas ni de ociosas de casa en casa:



Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa;
 y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, 
hablando lo que no debieran.

1 Timoteo 5:13




¿Por qué será que el chisme es tan común?



La Palabra de Dios es muy clara, nos menciona que el chisme es dulce,  cuando estamos acostumbradas a esa práctica el hecho de hablar mal de otra persona es satisfactorio. ¿Por qué será? Tal vez sea inmadurez, inseguridad, celos y egoísmo o envidia, de manera tal que se necesita calumniar a otros para cubrir esa necesidad de afecto.



Las palabras del chismoso son como bocados suaves,
Y penetran hasta las entrañas.

Proverbios 26:22



De la mano del chisme viene la murmuración:


Comentario que se hace de una persona que no está presente,
 Tratando de que esta no se entere y con la finalidad de hacerle daño o de molestarla.



¿Te suena familiar? Por supuesto que si… lo hemos vivido más de una vez, hemos sido testigos y hasta hemos murmurado de alguien más, esto es cuando hablamos y fingimos que no queremos lastimar a nadie, pero dentro de nosotros sabemos que es para hacer daño.



Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados;
He aquí, el juez está delante de la puerta.

Santiago 5:9



Creo que más de una nos habremos sentido identificadas, y en verdad espero en Dios que no sólo nos demos cuenta de que estamos pecando con nuestra lengua al hablar mal de otros, sino que rectifiquemos y cambiemos la forma en la que nos expresamos de nuestro prójimo.


Mi oración hoy es para que cada palabra que salga de nuestra boca, sea para edificación de los que nos escuchan, comenzando en nuestro hogar, iglesia, escuela, en fin, en todo lugar.


Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
Sino la que sea buena para la necesaria edificación, 
A fin de dar gracia a los oyentes.

Efesios 4:29



¿Se puede vencer el chisme?


Si, es una cuestión de dominio propio, de ponernos en el lugar del otro, de saber que si juzgamos seremos juzgadas, de estar consientes que cada palabra que salga de nuestra boca en contra de alguien la dañará.


Debemos reconocer que los chismes y murmuraciones son palabras “mal dichas” de alguien en específico y que ello trae muchas consecuencias, a través de chismes se rompen amistades, se lastiman corazones, se causan divisiones en familias, en iglesias, a través de la murmuración se daña la reputación de una persona. ¿Qué necesidad? No entiendo la razón por la cual hemos permitido que eso suceda.


Haciendo un análisis me doy cuenta que hemos hablado mal de personas que son creación del mismo Dios a quien adoramos, aparentamos tener las mejores intenciones y por eso es que hablamos mal de alguien más “sin el afán de ofender” en realidad es chisme, puesto que si sinceramente buscáramos una solución o ayudar a que otra persona mejore, no habría necesidad de hablarlo con una tercera persona, sino con la afectada directamente. Entonces si se puede detener el chisme.



Podemos intentar lo siguiente para dejar de ser partícipes de un chisme:


·        No prestar oído cuando alguien viene a hablar de otra persona
·        Confesar como pecado el gusto por el chisme
·        Ubicar que personas son las que vienen a hablar mal de otros
·        Huir de la tentación y detener amablemente la conversación cuando no esté la otra persona presente
·        No permitamos que se hable mal de nadie en nuestra presencia
·        Pensemos antes de hablar y detengamos nuestra lengua (Prov. 10:19)
·        Pensemos y veamos lo bueno de los demás (Fil 4:8)
·        Aléjate de las mujeres que les gusta el chisme
·     Evita las reuniones donde se hable solo de chismes, mejor busca amistades que edifiquen tu vida y te ayuden a crecer espiritualmente
·        Hablemos lo bueno de cada persona, nada tan hermoso como una mujer que no tiene nada malo y nada en contra de nadie.
·       Cuando tengas el empuje para decir un chisme, ora, entrégalo a Dios como pecado y se libre de ello.


Y por último, no te ofendas cuando alguien dice un chisme o murmura de ti, oremos por esas personas y pidamos a Dios que nos guarde el corazón y que bendiga a quienes nos calumnian. (Lucas 6:28)









En Su Gracia




Karla

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