viernes, 9 de diciembre de 2016

Rechazo de la verdad








Hace unos días hablábamos acerca de la “Superstición cristiana”. Del poder que le damos a objetos o métodos y aún personas más que a Dios; de cómo esto ha sucedido desde la época de Samuel y el sacerdote Elí.


Los hebreos le dieron un poder inexistente al arca de Dios y al final del día, al final de la batalla frente a los filisteos, el arca les es robada. Ese mismo día muere el sacerdote Elí y sus dos hijos Jofni y Finés. Fue tanto el dolor por haberla perdido que creyeron que la gloria de Dios había sido robada, no entendieron que Dios “no estaba guardado dentro del arca” sino en su trono celestial. El arca sólo era la representación del trono de Dios en Israel.



EL ARCA EN LA TIERRA DE LOS FILISTEOS



Cuando los filisteos capturaron el arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.
Y tomaron los filisteos el arca de Dios, y la metieron en la casa de Dagón,
y la pusieron junto a Dagón.

1 Samuel 5:1-2



Había sido un triunfo total para los filisteos, no sólo mataron a 30,000 israelitas, sino que habían robado el lugar donde creían estaba el Dios de Israel. Creyeron que lo habían vencido; su dios Dagón era más fuerte pues les había dado la victoria. Tomaron el arca y la pusieron junto a Dagón, tal vez era una forma de mostrar que había sido vencido el Dios de Israel.



Lo cierto es que, no podemos mezclar lo santo con lo profano, los filisteos no sabían eso, pero tú y yo sí. Y todo lo que fue escrito antes, nos sirve de ejemplo para nuestro tiempo. Tal vez aún tengamos ídolos donde no debería existir ninguno; tal vez aún tratamos de tener a Dios con nosotros cuando no le hemos dado el lugar de honor a Él, o lo hemos puesto al lado de algún ídolo moderno y con ello comenzamos a rechazar la verdad.




Y cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana,
he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová;
y tomaron a Dagón y lo volvieron a su lugar.

1 Samuel 5:3



¿Postrado en tierra?


El dios Dagón postrado frente al Dios de Israel ¿no se les hizo extraño? No se cayó por accidente, Dios lo había derribado y lo pusieron nuevamente en su lugar. ¡Qué tremenda enseñanza! No cabe duda que Dios no comparte Su gloria con nadie, Su lugar ni Su poder con ídolos.



¿Qué ídolos podemos tener nosotras? Tal vez no nos hemos dado cuenta de ellos, es buen momento para pedirle al Señor que nos examine y mire si hay ídolos que estén usurpando su lugar. Son fáciles de detectar, un ídolo no llega solo, nosotras le damos ese lugar que no le corresponde y va arraigándose tanto, que llega un momento que nos es difícil quitarlo y es cuando Dios los derriba y no de la manera más amable.



Lo tremendo es que, vemos que Dios nos quita ese ídolo y lo colocamos una vez más, es mucho más sencillo “repararlo, levantarlo y ponerlo en el lugar que ocupaba antes”.




Es más fácil reparar un ídolo,


que someterse a Dios




Dios se glorifica a sí mismo, nuevamente derriba al dios Dagón, pero no sólo eso, sino que lo mutila cortándole las manos y la cabeza. ¿Te imaginas la impresión que se llevaron los filisteos? Vieron a su dios que antes creyeron les había dado la victoria delante de los hebreos, derrotado, mutilado y postrado delante del arca.  Y así nos sucede a nosotras, es una impresión tan grande cuando nos damos cuenta que ese ídolo que teníamos no es suficiente, no es bueno a los ojos de Dios; podemos hacer dos cosas:



1.      Someternos al Dios verdadero y morir a nosotras mismas.

2.      Rechazar la Verdad porque el ídolo nos hace sentir bien y no nos exige tanto como Dios.



¿Por qué si ellos vieron que el Dios de Israel era más poderoso que su dios Dagón, no se sometieron a Él? Estarás de acuerdo que lo más “Racional” era volverse al Dios de Israel y dejar de servir y adorar a Dagón, pero no lo hicieron así.



¿Y en nuestros días se ve lo mismo? ¿Tú qué piensas? ¿Tenemos ídolos nuevos? ¿Esos que poco a poco nos hacen creer que son “mejores” que Dios?
Platicando con unas amigas llegamos a encontrar diferentes ídolos modernos.



·        Nosotras mismas (ego)

·        Nuestro esposo

·        Predicadores

·        Psicólogos, terapeutas

·        Métodos evangelísticos

·        Hijos

·        Literatura

·        Amigos

·        En casos extremos, el uso de horóscopos, talismanes, etc.

·        Profetas.




En nuestros días se le ha dado más crédito y difusión a la creación, que al creador. Poco a poco se ha pasado por alto que la victoria la da Dios, pero es casi imperceptible, pasa de manera muy sutil.




El caballo se alista para el día de la batalla;
Mas Jehová es el que da la victoria.

Proverbios 21:31




Empezamos a buscar las respuestas en otros, antes que en Dios y lo que es más tremendo, le damos el crédito a ellos antes que a Dios.


·        Nuestros hijos cambian su conducta y alabamos al psicólogo, en lugar de darle gracias a Dios por la obra que está realizando en ellos.

·        Nos alegramos que haya más gente en la congregación gracias al evento que realizamos en lugar de la intervención del Espíritu Santo.

·        Esperamos con ansias la Palabra de un profeta, cuando dejamos de leer la Palabra.

·        Confiamos más en lo que decimos, declaramos, decretamos que en la soberanía de Dios.

·        Creemos a ciegas lo que algún predicador, pastor o evangelista nos dice, sin verificarlo en la Palabra de Dios y confiar en ella. Esto es peligroso, porque podemos estar siendo guiadas por alguien que nos predica una doctrina diferente sin nosotras darnos cuenta.

·        Confiamos más en nuestro propio juicio, en nuestra forma de pensar, muchas veces sin siquiera buscar el consejo de Dios.




Y ello poco a poco va tomando el lugar que le corresponde al único Dios. Hagamos un tiempo para reflexionar delante de Dios, que su Santo Espíritu nos muestre si acaso hemos caído en esa idolatría sutil y quitémosla de nuestra vida.




RECHAZO DE LA VERDAD


No nos endurezcamos mujer, porque en diferentes ocasiones nos hacen ver (Dios mismo o hermanos en la fe) que estamos dándole un lugar no merecido a algo o alguien, y nos enfadamos al grado de alejarnos de esas personas, porque no nos gusta que nos digan que en eso en lo que siempre hemos creído que es correcto, no lo es. No actuemos como los filisteos ese día, cuando se dieron cuenta que el Dios de Israel era el todopoderoso al castigarlos con tumores (v6) les hizo ver que su dios no era nada, no tenía poder, ellos prefirieron sacar de su pueblo al Dios poderoso.



Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel,
porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios Dagón.

1 Samuel 5:7




No desechemos a Dios, la verdad de Él y de su evangelio por seguir otra enseñanza ajena a su Palabra. Por más bonito que se escuche y nos haga sentir bien, animados y en paz, si no es una enseñanza bíblica, no debemos tomarla como la verdad absoluta. No compartamos la gloria que sólo le corresponde a Dios, con otros.



No rechacemos la verdad para quedarnos igual por comodidad, es más sencillo hacer eso que someternos por completo a Dios pues, eso implica un cambio radical de la forma de actuar, de pensar, de ser… busquemos la verdad de Él a través de la escritura, de estudiarla, de orar y de hacer su voluntad.



Y glorifiquemos al único y verdadero Dios. Si hoy nuestro Dios nos ha mostrado algún ídolo que no hemos quitado, es buen momento para arrepentirnos y buscar su perdón. No esperemos hasta que Dios lo derribe como sólo Él sabe y puede hacerlo.



Busquemos a Jesús, nuestro abogado, confesemos nuestros pecados, la idolatría y el dejar de lado la verdad de Dios y pidamos perdón.



Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 1:5-9










En Su Gracia



Karla





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