viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Superstición cristiana?







Leyendo el capítulo 4 de 1 de Samuel en mi tiempo devocional, pude entender un poco más acerca de la superstición en el cristianismo.


Dios ya había llamado a Samuel, recordemos que en esa época escaseaba la Palabra de Dios, los israelitas hacían lo que querían (Jueces 21:25) y el sacerdocio se había corrompido con los hijos de Eli (1 Sam 2) pero Dios nunca olvidó a su Pueblo y levanta un varón que será su voz: el joven Samuel.



 Y Samuel habló a todo Israel.

Por aquel tiempo salió Israel a encontrar en batalla a los filisteos,
y acampó junto a Eben-ezer, y los filisteos acamparon en Afec.
Y los filisteos presentaron la batalla a Israel; y trabándose el combate,
Israel fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en la batalla
en el campo como a cuatro mil hombres.

1Samuel 4:1-2




¿QUIÉNES ERAN LOS FILISTEOS?

Fue un pueblo que salió de la isla de Creta (Jer 47:4) (Amós 9:7) recordemos que ellos eran descendientes de Noé (Génesis 10:6, 13-14) y fue de parte de su hijo Cam, quien fue maldecido por Noé. (Gén. 9:25). Ellos llegaron a ser un pueblo sanguinario, enemigos de Israel, agresivos, dominantes.



Cuando volvió el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron:
¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos?
Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová,
 para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.

1 Samuel 4:3



Los Israelitas se preguntaron: ¿Por qué permitió el Señor que los filisteos nos vencieran?



En las batallas libradas desde el Génesis, Dios era quien decía cuándo y cuántos pelearían. Hablaba a sus siervos y ellos daban a conocer el plan de Dios para pelear. Él es el Señor de los ejércitos ¿Quién en su sano juicio sale a pelear sin permiso e instrucción del jefe del ejército?



·        Dios no los mandó
·        Ellos habían olvidado consultarlo
·        Dios estaba cumpliendo lo dicho en 1 Sam 3:11



En un acto desesperado recuerdan el arca de Dios “Vayamos a Silo, donde está el arca del Señor. Ella tiene que acompañarnos siempre, para que nos salve de nuestros enemigos” 1 Sam 4:3 rvc



Basaban su triunfo en una caja de madera, le atribuyeron un poder que no tenía. Lo importante es la presencia de Dios, el tenerlo a Él, el seguir sus ordenanzas y estar a cuentas con Él, arrepentirse de los malos caminos y buscar su rostro.



SUPERSTICIÓN: Creencia que no tiene fundamento racional y que consiste en atribuir carácter mágico o sobrenatural a determinados sucesos o en pensar que determinados hechos proporcionan buena o mala suerte.



Fallaron los ancianos al buscar el arca para ser salvados. Tal vez recordaron las grandes batallas que ganaron en el pasado con Josué por ejemplo. Pero olvidaron que el arca representaba el trono de Dios. Ella estaba en Silo, en el lugar santísimo del tabernáculo y no estaba a la vista del pueblo, nadie tenía acceso a ella, sólo el sumo sacerdote entraba una vez al año.



Pero los ancianos asumieron que el arca era la que les daría la victoria, era más sencillo asignarle un poder y obtener la victoria rápidamente sin necesidad de arrepentirse, buscar el rostro de Dios y pedir su consejo ¿te suena familiar?



El arca había estado en batallas anteriormente con Josué; se hicieron milagros como abrir el río Jordán (Josué3), se ganaron guerras y derribaron muros como en la toma de Jericó (Josué 6) pero siempre era Dios quien ordenaba qué hacer y cómo hacerlo, Él hablaba con Josué, en este caso, los ancianos de Israel hicieron su voluntad sin consultar a Dios. Buscaron métodos que Dios nunca aprobó, no tomaron en cuenta a Dios, sólo querían triunfar a su manera.



Llama mucho mi atención que dicen del arca: “Para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos” ¿puedes notar el tono? Era más de desesperación que de confianza en Dios. Era como si quisieran obligar a Dios a hacer lo que ellos querían, estaban tentando a Dios.



Todo esto debe hacernos meditar en Él y en Su Palabra, pedirle al Espíritu Santo que nos muestre si acaso estamos cayendo en “superstición” y le damos poder a algo o alguien esperando que Dios conteste. Del mismo modo, preguntarle si acaso buscamos forzarle a hacer nuestra voluntad  sin esperar en Él, sin buscarle a Él, sin negarnos a nosotras mismas, sin arrepentimiento y sin que Él esté en el trono de nuestra vida.



Sabemos que Dios es quien da la victoria, quien nos resguarda siempre y cuando habitemos a su abrigo (Salmo 91) tengamos cuidado de hacer algo contrario a lo que Dios ha estipulado en Su Palabra, busquémosle a Él porque, aunque parezca bueno, si no es bíblico o si no le hemos consultado, es preferible no hacerlo. Busquemos su consejo siempre y no caigamos en lo mismo que hicieron los hebreos. (1 Sam 4:4)








Con Dios “El fin NO justifica los medios” porque no podemos quebrantar sus mandamientos y toda su enseñanza para obtener algo bueno. No es válido porque sabemos que Dios es Santo, justo, misericordioso, bueno y fiel a su Palabra. 


El pueblo mandó traer el arca, ellos estaban obligando a Dios hacer algo que no había dicho que haría.


Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló” (1 Sam 4:5) todo Israel gritó ¿puedes imaginar el estruendo que hizo la tierra temblar? Lastimosamente su emoción y todo el escándalo que ellos hicieron no tenía ninguna razón de ser. Estaban felices por algo que no estaba aprobado por Dios, no era algo en lo que Dios se regocijara, ellos no pensaban en honrar y glorificar a Dios, sólo querían que les diera la victoria.



Y hasta cierto punto es entendible, estaban en una época de obscuridad espiritual. Hoy en día se puede observar el mismo “fenómeno”, esa misma superstición; pero no tenemos excusa, nosotros tenemos la Biblia para conocer la voluntad y el carácter de Dios. No dejemos que nuestras emociones dirijan el lado opuesto a la verdadera adoración a Dios. No siempre en el ruido hay devoción y confianza en Dios.



La superstición moderna pasa desapercibida porque nos hemos acostumbrado a ella, parece normal e inofensiva pero, las emociones no nos llevan a ganar las verdaderas batallas, podemos salir motivadas, emocionadas, con promociones en el empleo, ver milagros y sanidades dentro de un culto, pero eso no nos garantiza que nuestras batallas los siguientes días serán ganadas. No hay nada tan poderoso como la presencia de Dios. No los métodos para la victoria, no el estruendo, no las luces. Nada de eso suple, ni suplirá jamás la presencia de Dios y su manifestación a través de su Palabra.



Ayúdanos Dios a que nuestras emociones no nos desvíen de ti y de nuestra adoración a ti por aquello que parezca que es de tu parte. Ayúdanos a tener pastores que vivan coherentemente con tu evangelio, en santidad y con temor a ti. Que no aparenten que son tus ministros fieles llevando un arca sin tu presencia, viviendo una vida doble pero que al final de día pase por alto porque sus métodos, hicieron temblar la tierra…



Y pasó lo impensable, el arca de Dios fue robada por los filisteos, contra todo pronóstico del pueblo de Israel, ellos fueron derrotados. Sucedió algo que no esperaban, los filisteos se esforzaron al grado de derrotarlos por temor al Dios de Israel.



         … ¿Qué voz de gran júbilo es esta en el campamento de los hebreos?
         … ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos?
         …Esforzaos filisteos, y sed hombres, para que no sirváis a los hebreos. 

1Samuel 4:6-9



Los filisteos sabían del poder de Dios, aunque no lo conocían, sabían que, si el arca estaba con los hebreos, ellos perderían; pero aun sabiendo del gran poder de Dios viviente, no se sometieron a Él. Fue más sencillo pelear, esforzarse y luchar que aceptar a Dios. No hagamos lo mismo mujer, no peleemos contra Dios y sometámonos a Él.



“Esforzaos filisteos y ser hombres”



La lucha no es fácil, no peleamos contra los filisteos sino contra el enemigo de nuestra alma. Nosotras tenemos las armas necesarias para vencer, tenemos a Dios, a Cristo, al dulce Espíritu Santo y la Palabra de Dios; todas esas batallas que parecen vencernos, las aflicciones y las tribulaciones debieran hacernos confiar más en Dios, aferrarnos más a Él, glorificar su nombre porque Él es Dios y dejar de depositar nuestra confianza en algo que no es de Dios.


Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido, y huyeron cada cual a sus tiendas;
y fue hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie.

1 Samuel 4:10


Increíble… los filisteos pelearon como hombres de guerra, decididos a triunfar aun reconociendo el poder del Dios de Israel. Los hebreos confiaron en que por tener el arca con ellos vencerían, dejaron de esforzarse para pelear y confiaron en que eran el pueblo elegido.



Tal cual sucede hoy en día, en muchos lugares se nos enseña que somos hijos de Dios, merecedores de todo, somos cabeza y no cola, reyes y sacerdotes, nos enseñan que podemos y merecemos recibir todas las cosas sin necesidad de hacer nada para estar bien con Dios, sin necesidad de cambiar nuestro estilo de vida, podemos vivir como siempre al fin y al cabo ya somos perdonadas, Dios nos ama y Él, no nos negará nada por ser sus hijas. Y los cristianos pierden la batalla porque no se nos ha enseñado la realidad, el verdadero evangelio. Meditemos la escritura, estudiemos, busquemos su rostro.



“Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Finees”

1Samuel 4:11



El arca fue robada, quitada por los filisteos ¿recuerdas lo que Dios le dijo a Samuel? “Voy a hacer en Israel algo que, a quien lo oiga le zumbarán los oídos” (1Sam 3:11) y es que cuando ponemos en el lugar de Dios a algo o alguien más, caemos en idolatría y Dios no compite con ellos, los derriba. Los hebreos creyeron que Dios ya no estaba con ellos, pero lo cierto es que Dios seguía siendo Dios, libre, excelso, soberano, que habita en el cielo y no en una caja de madera


Dios sigue siendo Dios y no debemos olvidar que Él es supremo, no tratemos de obligarlo a “hacer nuestra voluntad y de cumplir nuestros deseos” no tratemos de ocultar una vida inmoral con actos de piedad, no suplamos su presencia con métodos rápidos que no glorifican su nombre y que no nos llevan al arrepentimiento y búsqueda de Jesucristo, sino a alimentar nuestro ego.



Humillémonos, invoquemos su nombre, oremos, busquemos su rostro y sometámonos a Él, neguémonos a nosotras mismas y no olvidemos que separadas de Él nada podemos hacer. Necesitamos a Cristo, Él es la respuesta, Él es el camino al Padre, no los métodos, no las emociones, no las doctrinas “exprés” es Cristo, sólo Él… Ayúdanos Padre.













En Su Gracia



Karla








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