miércoles, 18 de enero de 2017

¿Podemos ser como el resto del mundo?






Sabemos que somos parte del pueblo de Dios, somos sus hijas, hemos sido rescatadas y compradas con precio de sangre. ¿A quién le gustaría regresar o ser parte del mundo? ¿Ser como el resto del mundo?


¿Quién es nuestro rey? ¿Quién o qué reina el mundo? ¿A quién queremos servir?


Pareciera que esto es poco posible en una persona creyente, sin embargo en el Antiguo Testamento hay una historia que nos muestra que eso sucedió en el pueblo de Dios. Conociendo a Dios, recibiendo todo de parte de Dios, victorias alimentos ¡todo! Le rechazaron por buscar otro rey.


Samuel envejeció, nombró a sus hijos jueces para que guiaran al pueblo de Israel, sin embargo, esto no se vio antes, los jueces eran nombrados por Dios, no generación en generación. (1 Sam 8:1-2)


Estos jueces (Joel y Abías) no siguieron el ejemplo de su padre pues aceptaban sobornos y corrompían la justicia (1 Sam 8:3). Así que los ancianos de Israel acudieron a Ramá para hablar con Samuel y le dijeron:


He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto,
constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

1 Samuel 8:5


Escógenos un rey, como lo tienen todas las naciones para que nos gobierne…


¡¿Cómo?! ¿Un rey como todas las naciones para ser gobernados? Dios era su rey, Dios tenía un plan de traer un rey al pueblo, pero que fuera conforme a su corazón, un rey que lo amara y guiara a su pueblo.

Deuteronomio 17:14 dice:

Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores.


Dios ya había dejado instrucciones acerca del rey 400 años antes de Samuel, no estaba en contra de ello. Pero a Samuel no le agradó esta propuesta de dar al pueblo un rey que lo gobernara; entonces oró a Dios. (1Samuel 8:6)


Samuel sabía que era un pueblo que le pertenecía a Dios, que era gobernado por Él, de hecho ya se los había mostrado librándolos de sus enemigos, regresándoles todo lo que les había sido arrebatado y era Dios quien los guiaba, los guardaba, proveía y liberaba. ¿Por qué querer un rey humano imperfecto y que los “esclavizara”?


Todo ello no estaba dentro de sus planes como pueblo, solo querían un rey como las otras naciones, no consideraban lo que implicaba estar bajo una monarquía que no era en el tiempo de Dios. A Samuel no le agradó la propuesta del pueblo, ellos estaban rechazando a sus hijos como jueces; pero también estaban rechazando el gobierno de Dios.


Samuel oró a Jehová…

¿Cómo actuamos cuando hay cosas que nos desagradan, enojan o lastiman? Cuando es persona y aun cuando no lo es. Comúnmente cargamos con esos sentimientos durante mucho tiempo, nos enfadamos con alguien por algo y olvidamos lo más importante: orar, presentar a Dios nuestro sentir, entregar nuestras cargas, cuando lo hacemos, nos damos cuenta que aprendemos de esos propósitos de Dios y creemos y maduramos porque aprendemos a depender de Dios en todo sentido, cuando a nuestros ojos es justo, y aun cuando no lo es.


El Señor le dijo a Samuel:

Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han
desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy,
dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

1 Samuel 8:7-8


Dios está diciéndole a Samuel, "anda, haz como ellos quieren eso se veía venir desde hace mucho, ellos se olvidan de mí, quieren un rey conforme a ellos, un rey carnal y tendrás consecuencias". Dios sabía que las intenciones de los israelitas al no aceptar a los hijos de Samuel no era personal, era un mero pretexto para obtener un rey y así hacer lo que bien les parecía; teniendo un rey humano, estarían sujetos a él y no a Dios.


Si Dios no les había dado un rey aún era porque no quería que pusieran su confianza en él, en un hombre, sino que siguieron confiando totalmente en Él, en Dios. Pero había infidelidad en sus corazones… ¿y qué hay con nosotras? ¿aún confiamos en el hombre más que en Dios? ¿Basamos nuestra confianza en los médicos en lugar de Jehová que nos sana?


¿O qué me dices del gobierno? ¿Aún creemos que determinado presidente o funcionario traerá la solución a los problemas del país? ¿Olvidamos la soberanía de Dios, sus juicios a las naciones y que sólo Él puede arreglar o no lo que sucede de acuerdo a sus propósitos?


¿En quién o en qué confiamos? Los israelitas conocían a Dios, creían en Él, decían amarle, seguían sus rituales como estaba establecido, pero su corazón estaba lejos de Él. ¿Qué tal si nos sucede lo mismo? Estar dentro de la iglesia, cumpliendo con todo lo que nos han enseñado pero con nuestro corazón que se aleja de Dios por seguir otro camino?


¿Puede esto suceder aun cuando Dios ha mostrado su bondad, misericordia y amor a nosotros? La respuesta es sí… cuando deseamos ser como los de afuera, cuando comenzamos a pensar que no es suficiente lo que tenemos, cuando hemos olvidado la bondad de Dios.


Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos,
y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.

1 Samuel 8:9


Está bien, ellos tendrían su propio rey, pero Dios se encarga de que Samuel les haga ver cómo sería, las consecuencias que tendrían por haber rechazado a Dios; con ello al vivir las consecuencias no podrían decir: “no sabíamos” “nunca lo imaginé”, porque todo estaba claro.


Al igual que ahora con nosotras, todo está establecido en su palabra, si la hemos estudiado, si alguien nos ha dicho en algún momento las consecuencias de alguna mala decisión de acuerdo a la Biblia, cuando las vivimos no podemos preguntar: ¿Por qué me pasa esto? Porque ya lo sabíamos, solo que tal vez nos cerramos a esas llamadas de alerta por buscar nuestro propio beneficio, sin tomar en cuenta a Dios.


Samuel les comunica todo lo que el Señor había dicho, él les dijo lo que pasaría al tener el rey que ellos tanto pedían. (1Sam 8:9-17)


... tomará vuestros hijos.
…tomará a vuestras hijas.
…tomará lo mejor de vuestras tierras.
…les quitará la décima parte de sus granos.
…tomará vuestros siervos y siervas.
…diezmará sus rebaños.
… seréis sus siervos, ustedes serán sus sirvientes.


Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido,
mas Jehová no os responderá en aquel día.

1 Samuel 8:18


Estaba dicho lo que sucedería por no esperar el tiempo ni la voluntad de Dios, por levantar un rey que Dios no había destinado aún. ¿Acaso Dios no pudo evitar que eso pasara? ¿No puede evitar que hagamos las cosas de manera equivocada? Claro que sí, pero en su soberanía y sabiduría, Él nos deja seguir con nuestras motivaciones para mostrarnos su poder y gloria. Nunca nos deja seguir con nuestros planes sin antes mostrarnos las consecuencias; si no le tomamos en cuenta las viviremos tarde o temprano.


Eso era lo que les había mostrado a los israelitas por medio de Samuel, pero. “el pueblo no le hizo caso a Samuel, sino que dijo:”


Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros;
 y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará,
y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

1 Samuel 8:19-20


Estos versículos muestran el corazón de los israelitas y el del ser humano imperfecto, veamos si acaso hemos caído en alguna de ellas o en todas.


  • A como de lugar tendremos un rey… Haciendo su propia voluntad por encima del consejo de Dios.


  • Ser como todas las naciones… este era el principal motivo de querer un rey 100% humano, ser como todos los demás. Ese nunca fue el plan de Dios, para Él quería un pueblo santo (Ex 19:6) diferente al resto. Y lo mismo quiere ahora, que no nos adaptemos a las costumbres de este mundo (Rom 12:1-2) no busquemos ser como el resto, ni dentro de la iglesia ni fuera de ella. Que nuestra vida cristiana sea tan evidente por la forma distinta de vivir al resto del mundo.



Si estamos cómodos, muy cómodos en una reunión de inconversos y ellos no se sienten confrontados con el pecado a causa de nuestro testimonio de vida, tal vez deberíamos preguntarnos si en realidad estamos marcando la diferencia y dando testimonio de que la santidad de Dios está en nosotros.


  • Él nos gobernará y peleará por nosotros. Un gobierno por demás humano; llegaría un rey que ellos habían pedido, pero no llegaría el rey que Dios tenía para ellos. ¿Acaso olvidarán que Dios los había librado en batalla de manera sobrenatural? (1 Samuel 7:10).



Dios los alimentaba, les daba leyes morales que los mantenían viviendo bien, les sostenía y cuidaba de ellos, les dio libertad y una vida plena en Él. ¿Por qué desear un rey? Para no ser diferentes de los demás.


Tal vez de manera inconsciente hemos actuado así, llega un momento en el que somos “el negrito en el arroz” en nuestra familia, en nuestro círculo de amistades, con nuestros vecinos. Y por no querer ser los “parias” buscamos hacer algo que nos haga similares al mundo; y poco a poco vamos permitiendo prácticas o lo que sea que nos haga ver “normales” a los ojos de otros, sin preguntarnos si acaso Dios está de acuerdo con ello. Y esto aplica aún en las congregaciones, poco apoco vamos “adecuándonos” a la cultura de hoy y dejando entrar lo mundano para parecer “normales”.


Pero Dios no nos mandó a ser como el resto del mundo, nos llamó de las tinieblas a la luz para hacer resplandecer su evangelio, para hacer la diferencia en donde estemos, para hacerle ver al mundo su necesidad de un salvador, (como en su momento pasó con nosotras) de ser librados del infierno, de una eternidad atroz, nos llamó a ser diferentes del mundo, pero no por nosotros ni para agradar a otros sino para ser glorificado Él.


Nuestro rey es Jesús, rechazado fue y todavía sigue siendo Dios. Que esto nos mueva a buscar su consejo, a vivir bajo su gobierno, a no desear ser como los de fuera. Que esta enseñanza nos muestre si estamos fallando en el lugar donde fijamos nuestros ojos y las motivaciones de nuestro corazón… ayúdanos Dios.


Perdónanos Padre por buscar hacer nuestra voluntad, por querer ser como el resto del mundo y poner nuestros ojos en todo menos en ti. Anhelamos a Jesús el rey de nuestra vida, no queremos ser como todas las naciones, queremos ser tu pueblo, tu reino, hacer tu voluntad y vivir de acuerdo a ti… te amamos Abba Padre.


En Su Gracia

Karla


2 comentarios:

  1. Hola Karla, buen día, como siempre excelente mensaje, muy ilustrativo, y lleno de gran verdad ya que muchas veces me ha pasado que he querido dejarme "llevar por la corriente", pero gracias a Dios por su palabra y por escuchar nuestras oraciones nos detiene de hacer el mal, un versículo que me ayuda mucho es el de Colosenses 2:10 "para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios."; y tambien gracias a mensajes como este que acabas de darnos refuerzas mi convicción y me da paz a mi alma, muchas gracias por tu enseñanza y por compartir tu conocimiento de la palabra con nosotras, que Dios te bendiga.

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    Respuestas
    1. amén amiga! Gracias a Dios por su Palabra!! gracias por pasarte y escribir, te mando un abrazo enorme y que Dios te siga bendiciendo!

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