lunes, 27 de febrero de 2017

Nuestros hijos necesitan escuchar el evangelio







“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
-Jesucristo (Marcos 16:15)-


PREDICAD EL EVANGELIO A TODA CRIATURA

Cuando escuchaba este versículo, inmediatamente pensaba en las misiones, en salir y conquistar el mundo para Cristo, pensaba en compartir el evangelio a todo aquel que se cruzara en mi camino; no había caído en cuenta que “toda criatura” incluye a mis hijos y que con ellos debo comenzar.

Hay devocionales hermosos para niños, libros con las historias de la Biblia y hasta aplicaciones que ayudan a los niños a tener devocionales diarios desde un Smartphone; y aunque son muy buenas herramientas, no sustituye el evangelismo que como padres de familia debemos realizar con ellos.

El evangelizar a nuestros hijos debe ser una prioridad en nuestro hogar, todo el tiempo. Todos los días tenemos oportunidad de hablarles las buenas nuevas de Cristo, de hecho, es un mandato hacerlo.


Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

Deuteronomio 6:4-9


NUESTROS HIJOS NECESITAN ESCUCHAR EL EVANGELIO.

Y conocerlo de buena fuente. Esa es nuestra labor, no la deleguemos a los maestros de la escuela dominical, en realidad es un trabajo en conjunto con ellos; en casa la enseñanza es todo el tiempo posible, con nuestro ejemplo, con tiempos devocionales o estudios en familia;  la escuela dominical nos ayuda a reforzar lo enseñado en casa.

Para nuestros hijos, nosotros somos el mayor ejemplo de una vida victoriosa en Cristo, ellos percibirán el amor y devoción que le tenemos, y con ello, buscarán acercarse al evangelio. Tengamos en cuenta lo importante que es evangelizar a nuestros hijos, ellos deben encontrarse con Cristo pues la salvación es personal. Podrán haber nacido en un hogar cristiano, pero, eso no es garantía de salvación, ellos necesitan escuchar el evangelio y verlo real en sus padres.


¿POR QUÉ DEBO EVANGELIZARLOS?

Los evangelizamos porque confiamos y creemos en la obra que el dulce Espíritu Santo hace en el corazón de cada uno de ellos, para que lleguen a conocer y confiar en nuestro Señor Jesucristo y sean salvos por gracia.

Tengamos presente en nuestra mente y corazón que, cada niño de hoy, es la iglesia del mañana; el futuro de la iglesia cristiana, son los niños que estamos formando hoy. Eso debe alentarnos a evangelizarlos todo el tiempo, aprovechar los momentos en casa y las situaciones cotidianas para hablarles y mostrarles a Cristo a través de toda la Escritura, y para eso necesitamos conocer la Palabra.

No podemos darles a nuestros hijos algo que no tenemos. Como padres de familia, cada día debemos estar llenos de la Palabra de Dios, firmes en oración, nuestros hijos nos verán confiando, dependiendo y amando a Dios por sobre todas las cosas y les será “normal” vivir la vida de esa manera; ellos deberán vernos amar la iglesia local también, cuidar de la novia de Cristo y anhelar el día de su regreso.

Comencemos a evangelizar con más pasión en nuestro hogar, nuestro territorio. Hablemos a nuestros hijos las buenas nuevas de Cristo y confiemos que la salvación de ellos le corresponde al Señor, en Su tiempo. Demos testimonio de Él.

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;
inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
En parábolas abriré mi boca;
hablaré enigmas de la antigüedad,
que hemos oído y conocido,
y que nuestros padres nos han contado.
No lo ocultaremos a sus hijos,
sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor,
su poder y las maravillas que hizo.
Porque El estableció un testimonio en Jacob,
y puso una ley en Israel,
la cual ordenó a nuestros padres
que enseñaran a sus hijos;
para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer;
y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
para que ellos pusieran su confianza en Dios,
y no se olvidaran de las obras de Dios,
sino que guardaran sus mandamientos

Salmo 78:1-7


En Su Gracia 

Karla

Artículo publicado originalmente en Soldados de Jesucristo


viernes, 24 de febrero de 2017

Resumen semana tres – Salmos 119





¡Hola mujer! Terminamos la semana 3 del estudio “Amando Su Palabra”

La semana pasada tuve un contratiempo con mi computadora y no pude compartirte el resumen de la semana 3, es por eso que hasta hoy te lo hago llegar.

¡Solo da clic a la imagen y listo! puedes descargarlo sin costo ;)






El próximo martes terminamos de estudiar todo el Salmo 119, así que aprovecharé el viernes para compartirte el resto del estudio para que así lo tengas todo completo y puedas imprimirlo.

Te ofrezco una disculpa enorme por ir desfasada en los tiempos pero con el favor de Dios, el viernes 3 de marzo ya estará todo completo.
¡Mil gracias mujer, ya solo vamos por dos días más, hermoso Salmo!

Me gustaría saber ¿De qué forma Dios ha hablado a tu vida a través del estudio de esta semana? ¿Habías visto lo importante que es la Palabra de Dios para cada aspecto de nuestra vida? ¿Cuáles son los versículos que más han hablado a tu vida esta semana?




En Su Gracia

Karla



lunes, 20 de febrero de 2017

Paz en la tormenta





¡Qué nos sorprende que un hombre cristiano tenga pazcuando trae consigo las escrituras del cielo en su pecho!—Joseph Irons—
Estos últimos días hemos escuchado y vivido disturbios en México; saqueos a negocios, manifestaciones violentas, robos a casas habitación y amenazas falsas debido a un descontento social con el gobierno actual. Ello causó pánico colectivo, incertidumbre y temor a morir.
Uno se imagina morir ya entrado en años, una vida plena, hijos y nietos rodeando una cama en la que dulcemente esperas el llamado de Dios a su presencia; es una manera romántica de morir, pero, ¿Qué si te ves envuelto en una persecución violenta? ¿No llegaremos al mismo lugar? ¿Por qué entonces tememos morir diferente a como imaginamos?

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:1-5).

Hemos sido justificados por la fe, tenemos la seguridad de que Cristo ha salvado nuestra alma y que el día en el que el Padre nos llame a Su presencia, habremos sido absueltos de todo pecado, de toda culpa.

Ahora tenemos paz para con Dios por medio de Cristo, hemos sido reconciliados con Él, ¿Por qué temer partir de esta tierra estando en paz con el dueño de nuestra vida? Por fe hemos ganado la gracia de Dios a través de Jesús. Tenemos acceso a Su gracia, disfrutamos de Su amor y nuestra esperanza es que algún día, lejano o no, ―sólo Dios sabe― nos gozaremos en Su presencia y compartiremos toda Su grandeza.

Estamos firmes en su gracia y tenemos paz porque…
…Jesús nos ha dejado la puerta abierta al Padre.
…Somos amados aún sin merecerlo.
…Cristo lo hizo todo, ya no debemos nada.
…Dios ha sido bueno, nos ha dado libertad aun cuando no lo merecíamos.
…La fe en Él nos da la seguridad de salvación.
…La confianza de la fe nos da paz con Dios.

Todos los sufrimientos, las aflicciones, dolores, y todo el pánico que se vive en el mundo actual, habrán valido la pena soportarlos cuando nos encontremos cara a cara con nuestro creador y Dios; cuando nuestro carácter haya sido aprobado por Él, así que, ¿Por qué temer? ¿Por qué angustiarse por todo lo que se vive ahora en nuestro entorno? Recordemos que Cristo salvó nuestra alma.
Estemos firmes, caminemos seguros de que con el favor de Cristo saldremos victoriosos de todo ello. Esa es nuestra esperanza, una esperanza que no nos defrauda porque nuestro eterno Dios nos ama más y más, tanto que a través de los problemas Él nos cuida.
Dios tiene todo bajo control, si hemos aprendido que las pruebas que enfrentamos en nuestro caminar con Cristo nos hacen pacientes, glorifiquemos a Dios. Ellas tienen un propósito, es un hecho que seremos probados en algún momento de nuestro diario vivir, ya se nos había advertido; de hecho, ninguna prueba debe sorprendernos.
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13).
Tomemos esa actitud que el apóstol Pedro menciona, en medio de la prueba alabemos a Dios recordando que nos ama y tiene cuidado de nosotros, Él no nos probará más allá de lo que podamos soportar. Alabemos a Dios porque tiene un propósito de amor en cada prueba, en cada tribulación, y confiemos en Su amor y soberanía prosiguiendo a la meta un día a la vez.
Las tormentas de la vida no deben quitarnos la paz que nuestro Señor Jesucristo nos dejó, la paz que nos da la seguridad de saber que estamos de paso en esta vida, preparándonos para la eternidad a Su lado. ¿Por qué temer? descansemos en Cristo, Él cumplirá Su propósito en nuestra vida.

La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo—Jesucristo (Juan 14:27)—

En Su Gracia

Karla


Artículo publicado originalmente en Soldados de Jesucristo


martes, 14 de febrero de 2017

El amor a Dios nos hace predicar el evangelio









Mateo 28:16-20

La Gran Comisión

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron.Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” —Mateo 28:16-20



Un cambio radical

Cuando veo a gente que tiene años en la iglesia y que raramente comparte de su fe en Jesús, me veo a mi mismo hace unos años. Yo era así.


Aunque prácticamente crecí en la iglesia, yo no tenía pasión por conocer más de Dios. Rara vez estudiaba seriamente la Biblia y mucho menos le hablaba a nadie de Jesús fuera de la iglesia.



¿Qué o quién me hizo cambiar?


Dios. Él decidió hacerme ver la gran necesidad que yo tenía de conocerle y de hacerle conocido.


Cuando tienes un encuentro real con Jesús, y por Su gracia te das cuenta de lo grave de tu pecado y lo inmenso de Su amor por ti, amor que lo llevó hasta morir como un criminal en una cruz para salvarte, no te queda más opción que compartir con otros sobre ese amor.


Pasión por Dios = Pasión por los perdidos



El Ps. John Piper dice: 

“El objetivo principal de Dios a través de la historia es mostrar Su gloria para que los redimidos de todas las lenguas, tribus y naciones puedan disfrutar de ella. Pero donde la pasión por Dios es débil, el celo por las misiones será débil. Las iglesias que no están centradas en la exaltación de la majestad y la belleza de Dios, escasamente encenderán un deseo ardiente para “proclamar entre las naciones su gloria” (Salmo 96:3).”



En los últimos años Dios me ha permitido ir como voluntario en viajes misioneros a países como Nicaragua, Chile, Paraguay, la Republica Dominicana y Haití. Es impresionante como Dios te permite ser testigo de Su gloria en los lugares menos pensados.



Ver a Dios moverse en medio de nosotros y a través de nosotros para tocar tantas vidas en necesidad, no solamente material sino espiritual, trayendo consuelo, esperanza, paz y salvación es algo maravilloso. Es imposible experimentar esto y no ser de una u otra manera transformado. 



La Gloria de Dios


El fin, el propósito principal de las misiones y del evangelismo, es la gloria de Dios. Que gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas le conozcan y le adoren.


En Apocalipsis 7:9-10 el Apóstol Juan describe una escena que nos deja ver claramente esta verdad:


“Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”



Que gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas que todavía no conoce a Jesús venga a conocerle y a darle la honra que Él merece debe ser nuestra meta de vida.


El teólogo inglés John Stott hablando sobre Dios y las misiones dijo una vez: 


“Tendríamos que desear… la honra de su nombre: preocuparnos cuando éste no se conoce, estar dolidos cuando es ignorado, indignarnos cuando es blasfemado. Y, en todo momento, anhelar y trabajar para que se le dé el honor y la gloria que le corresponden.”



Que la gente que nos rodea no conozca a Jesucristo debe dolernos.


La Gran Comisión (Mateo 28:18-20)


La Gran Comisión no es una sugerencia, es un mandato. Y Jesús dijo en Juan 14:15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos;”


18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.


“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” —Filipenses 2:9-11


19a Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones,


·        El mandamiento no es simplemente a ir y predicar el evangelio, sino a hacer discípulos. A forjar seguidores de Cristo.
·        Todas las naciones = todos los grupos étnicos. Gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. 
·        Yendo, orando, ofrendando.


“pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” —Hechos 1:8


El Espíritu Santo nos capacita para poder cumplir con la Gran Comisión.



¿Y cómo hacemos discípulos?


19b bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado;


·        Todo gira en torno al amor de Dios.
·        Mateo 22:37-39 —“Y Él le dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu prójimo como a ti mismo.” 



PROMESA: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


En estos tiempos donde vemos como la Palabra de Dios está siendo atacada y blasfemada y donde nosotros los que amamos a Dios somos tildados de ignorantes, intolerantes y faltos de amor, debemos recordar que Jesús prometió estar con nosotros hasta el final. Que hemos sido llamados a amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. 



EL AMOR A DIOS NOS HACE PREDICAR EL EVANGELIO.


“Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
—Romanos 8:31-39



Si en realidad somos cristianos no tenemos opción, somos luz del mundo. Entonces esta luz debe reflejarse en nuestro diario vivir, en todo lo que hacemos, en todo lo que hablamos, en todo lo que escribimos.


Redes Sociales: Si Jesús es importante para ti, tus cuentas en las Redes Sociales darán fe y testimonio de esto.


Recuerda que, si has conocido a Jesús y has experimentado de Su amor y gracia, tus amigos y familiares que no le conocen necesitan que tú les testifiques de Él.


Hoy te digo como Jesús le dijo al endemoniado gadareno luego de liberarlo:


"Ve a tu casa y a tu familia y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y lo misericordioso que ha sido contigo." —Marcos 5:19






Emanuel Betances es un blogger cristiano, apasionado con la predicación y propagación del Evangelio en las Redes Sociales y el Internet. Por años ha trabajado activamente en iglesias locales y con varios ministerios evangelísticos y misioneros, tanto dentro de los Estados Unidos como también en Latinoamérica. Produce y comparte material evangelístico y recursos bíblicos a través de su blog, ebetances.com , y sus canales en las Redes Sociales. Sirve como Coordinador Editorial y de Contenidos para Soldados de Jesucristo. Vive en la ciudad de West Palm Beach, FL. junto a su esposa Priscila y sus cuatro hijos y es miembro activo de la Iglesia Bíblica Gracia y Verdad en la ciudad de Hollywood, FL donde sirve en la enseñanza y en la alabanza.

lunes, 13 de febrero de 2017

No es fácil ser mamá





Hemos sido creadas para darle una descendencia a Dios; que maravilloso es nuestro Padre que nos ha elegido para dar fruto junto a nuestro varón.



¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno?
 Porque buscaba una descendencia para Dios.
Guardaos, pues, en vuestro espíritu,
y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

Malaquías 2:15



No es sencillo ser mamá, te conviertes en psicóloga, maestra, chofer, médico, quiropráctico, chef, mucama, futbolista, payaso, doctora corazón y hasta ninja cuando alguien intenta dañarlos. No es sencillo pero es gratificante llegar cada noche a la puerta de su habitación, verlos dormir plácidamente pues ellos saben que a unos cuantos metros está esa mujer que daría la vida por cada uno de ellos sin dudarlo… TÚ.



Hace unas semanas atrás, acudí a una plática para padres en el colegio de mi hijo mayor, el psiocólogo quien dirigía la reunión pidió a cada madre que se pusiera en pie y compartiera una afirmación que anhelara escuchar algo que anhelara su corazón; yo estaba envuelta en llanto mientras escuchaba una a una decir que anhelaban ser una buena madre, todas lloraban argumentando que no lo habían sido, y en lo personal mucho tiempo me sentí así hasta que un buen día Dios me hizo saber que no era en mis fuerzas, no era lo que hacía físicamente lo que me convertía en buena madre, me hizo saber que sólo Él, su temor y las enseñanzas en Su Palabra podrían guiarme a ser mejor madre cada día. Hoy anhelo seguir aprendiendo y anhelo que tú lo hagas también.



El Salmo 128 es una manera en la que Dios nos da ánimo, nos insta a seguirlo fielmente para recibir bendición en Nuestro hogar.



Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,
Que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos,
Bienaventurado serás, y te irá bien.

Salmo 128:1-2



Que glorioso tiempo en el que estamos en su presencia, deleitémonos en Él, sirvámosle fielmente, seamos obedientes a su voz, Él nos promete saciarnos con el trabajo de nuestras manos.



¿Qué hacen tus manos a tu familia?


·        Los alimentas
·        Los vistes
·        Los acaricias
·        Los instruyes
·        Los corriges
·        Los alientas
·        Les aplaudes sus logros
·        Los cubres
·        Los proteges
·        Los abrazas…



Todo ello dará fruto algún día, sean pequeños tus hijos o sean mayores tu fruto estará ahí bendecido por Dios.


Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;

Salmo 128:3 a


Que el Señor nos compare con una vid es de gran estima; la vid es la plantita de la que cuelgan los pámpanos que producen las uvas, o sea que hemos sido llamadas a dar protección al fruto, a ser el canal por el cual ese fruto germina, se alimenta, crece y a su vez da fruto en un futuro. ¿Lo puedes ver? Eres una mujer dichosa por el hecho de tener una familia a la cual cuidar y alimentar espiritualmente, físicamente, amorosamente.



Ardua tarea, pero sin duda gratificante.


Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.

Salmo 128:3 b



Plantas o retoños de olivo, tus hijos… del olivo se obtiene el aceite con el cual se unge a los enfermos para sanidad, el aceite con el que se ungía a los reyes, el aceite que mantenía las lámparas ardiendo, el aceite es la representación misma del Espíritu Santo. Que bendición el ser la mujer que dedica horas al cuidado de los retoños del olivo, “Tus hijos”



Es una bendición mi amada amiga, esos retoños pasan por lo menos 15 años de tierno cuidado para crecer y dar fruto, ellos crecen a la sombra de los árboles viejos, así que aquí estamos nosotras una vez más, cubriendo, protegiendo, abonando a ellos y preparándoles para el tiempo en el que ellos den sus propios frutos.



Cultivemos una planta de olivo sana, buena, que produzca muchos frutos y bendigamos a Dios por la oportunidad de hacerlo y oremos a Él para que veamos el bien de nuestra familia todos los días de nuestra vida, y que veamos a nuestros nietos siendo el retoño del olivo que alguna vez plantamos y cuidamos.



Bendígate Jehová desde Sion,
Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
Y veas a los hijos de tus hijos.
Paz sea sobre Israel.

Salmo 128:5-6


Dios nos bendiga mujer, no dejemos de orar por nuestros hijos, nadie más orará tanto por ellos como nosotras, que bendición estar dedicadas a nuestra familia, que alegría el poder darle a ellos el ejemplo y ser influencia positiva para que en un futuro ellos sean hombres y mujeres de bien, temerosos de Dios. ¡Alabado sea Dios!



En Su Gracia 

Karla


viernes, 10 de febrero de 2017

Resumen semana dos – Salmo 119






¡Hola mujer! Terminamos la semana 2 del estudio “Amando Su Palabra”

A través del estudio del Salmo 119, hemos aprendido dos cosas:

1.      Orar la Palabra de Dios.
2.      Amar la Palabra de Dios.

Me gustaría saber ¿De qué forma Dios ha hablado a tu vida a través del estudio de esta semana? ¿Habías visto lo importante que es la Palabra de Dios para cada aspecto de nuestra vida? ¿Cuáles son los versículos que más han hablado a tu vida esta semana?

Te comparto un archivo con mis resúmenes diarios, los puedes descargar e imprimir para que lo anexes a tu carpeta devocional o a tu diario devocional que te proporcioné sin costo.

¡Solo da clic a la imagen y listo!








Aquí te dejo el plan de lectura de todo el estudio por si no lo tenías.







¡Mil gracias! Nos leemos pronto.

En Su Gracia

Karla



miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Me quejo o me fortalezco en Cristo?







“Si supieras por lo que estoy pasando”
“Esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo”
“Solo a mí me pasa esto”


Algunas de esas frases engalanan las conversaciones entre amigas o los muros de Facebook, de manera casi inmediata hay quienes comienzan a interesarse y preguntar ¿Qué pasa? ¿Todo bien? Y es de esperarse que cuando alguna de ellas esté atravesando por algo así, también reciba el mismo apoyo.


¿POR QUÉ SERÁ QUE LA QUEJA ES TAN COMÚN?

Porque es fácil quejarse.

Es más fácil recordar lo malo que lo bueno que nos ha acontecido.
La queja es una invitación abierta para otras personas que también están descontentas, ellas podrán unirse con nosotras y podemos formar un “club de quejumbrosos”. Y es que, casi sin darnos cuenta formamos amistad o compañerismo con aquellos que son “tan desafortunados” como nosotras, nos sentimos cómodas con ellas, nos identificamos y tenemos de qué hablar.


Entonces, el quejarse se vuelve un estilo de vida y realmente lo disfrutamos. ¿Lo dije bien? ¡Si! ¡lo disfrutamos! Tanto que cuando el que comúnmente nos escucha, deja de quejarse, para nosotras ya no es interesante su conversación y nos alejamos buscando a otra “quejumbrosa” con quien podamos congeniar.


Y en realidad, la queja siempre ha existido y no es agradable a los ojos de Dios. ¿Recuerdas a los israelitas en el desierto? Dios en su gran amor y misericordia por ellos, los libra de 400 años de ser esclavos en una tierra que no era de ellos: Egipto. Pasan 40 años en el desierto donde Dios suplió todo, ¡todo! Y ellos, lejos de ser agradecidos por tener todo de parte de Dios, se quejaron vez tras vez.


·        Se quejaron de la falta de agua y Dios les da agua.

·        Se quejaron de la comida y Dios les manda el maná del cielo.

·        Se quejaron de no tener carne y Dios les manda codornices.


Se quejaron tanto que dijeron que habrían estado mejor en Egipto (Números 14:2-4) Dios suplió todas sus necesidades, incluso, sus sandalias nunca se gastaron. ¿Te imaginas caminar 40 años con un solo par de zapatos? Dios tuvo cuidado de ellos y aun así no dejaban de quejarse con Moisés. ¡Pobrecito! ¡años escuchando sus quejas! Pero la queja llegó a Dios:


Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos del Señor;
y cuando el Señor lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos
y consumió un extremo del campamento. Entonces clamó el pueblo a Moisés,
y Moisés oró al Señor y el fuego se apagó.

Números 11:1-2


Gracias a Dios ha tenido misericordia con nosotras ¿te imaginas que enviara ese mismo fuego a nuestro hogar cuando nos quejamos? ¡uf!


¿CÓMO DEJAR DE QUEJARNOS?

De inicio, necesitamos revisar nuestro hablar, o sea escuchar lo que decimos para entonces pensar lo que vamos a hablar. Siempre tenemos la oportunidad de pensar antes de decir algo, solo necesitamos ejercitarnos en ello y decidir no hablar queja.


Segundo, veamos “todo por el lado amable”, es fácil ver lo negativo porque es lo que nos incomoda y nos saca de nuestra zona de confort, nos olvidamos de todo lo hermoso que tenemos día a día; nos hemos acostumbrado que ya nos pasa desapercibido ¿cierto? ¿Vemos la bondad de Dios en nuestra vida? ¿Vemos su provisión y su mano obrando a nuestro favor? ¿O lo malo es que nos pasa es tan grande que no nos deja ver su bondad?


Tercero, seamos agradecidas por todo lo que Dios nos ha dado y aun por lo que no. Que sea nuestra oración que algún día podamos decir como Pablo:


No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. 
Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido 
el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. 
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:11-13


Pablo, quien escribe desde una cárcel por compartir el evangelio. Él pudo haberse quejado contra Dios. “¡No es justo! Yo me he dedicado a hablar de ti y me encarcelan. ¿Por qué lo permitiste?” Sin embargo, no lo hizo. Él se enfocó en lo por venir, en cómo Dios sería glorificado a través de ellas y no en lo difícil de sus circunstancias.


Dios es soberano y cuida de él aún en la cárcel, Pablo pudo testificar de Cristo a quienes le rodeaban, nunca le faltó papel y pluma para escribir las bellas cartas que hoy leemos con libertad, y que nos guían a Cristo en cada una de ellas.


Pablo supo que, para aprender a vivir la vida en victoria, sea cual sea la situación, necesitamos fortalecernos en Cristo, Él nos dará la victoria, en todo lo que la vida nos presente.





…Cuando tengo y cuando no

…Cuando me despiden y cuando me promueven

…Cuando soy sana y cuando enfermo

…Cuando vivo en abundancia y cuando vivo en pobreza

…Cuando me caigo y cuando me levanto.



No son las circunstancias lo que determinarán mi estado de ánimo, ni mi felicidad; es Cristo en quien deposito mi confianza, el autor y consumador de mi fe, quien me sustenta y me da libertad. El mundo podrá sucumbir, pero de una cosa debemos estar seguras: Cristo es la fortaleza de nuestra vida. Encontremos todo nuestro contentamiento fijando nuestra mirada en Él, Él quien es nuestra esperanza y nos da la fortaleza que necesitamos para caminar triunfantemente cada día y deshagámonos de toda queja.



Cambiemos la queja por gratitud a Dios.



En Su Gracia



Karla



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