miércoles, 1 de febrero de 2017

Determinación en un mundo raro






“Prepárate para un mal nombre;
prepárate para ser llamado intolerante;
prepárate para perder amistades;
prepárate para todo siempre y cuando
puedas estar firme a Su lado, quien te compró
con Su Preciosa Sangre”.

C.H. Spurgeon

Imagina que un buen día estás descansando pacíficamente en tu hogar, tomando un rico café, leyendo un buen libro mientras esperas con paciencia que llegue tu esposo para ver juntos tu serie favorita. Un día normal, un día común y corriente, un día más que pasa sin algo extraordinario, pero, de pronto se abren las puertas con un golpe ajeno, alguien sube corriendo las escaleras gritando y haciendo ruidos que atormentan tu alma, tú estás petrificada tras la puerta de la habitación esperando con terror que la derriben sin saber quiénes son, qué desean o por qué están en tu hogar.


Alguien te toma por la fuerza y te lleva en contra de tu voluntad a un lugar desconocido, un lugar que es completamente diferente al que estás acostumbrada a vivir, diferente cultura, diferente idioma, diferente a todo lo que tus padres te inculcaron, diferente a lo que vives día a día, diferente al mundo al que perteneces. ¿Cómo actuarías? ¿Qué harías?


Una historia similar ocurrió unos 600 años A.C. con un jovencito llamado Daniel. Una historia que nos enseña tanto el día de hoy, la forma de actuar y de dirigirse, así como la confianza en Dios que tenía ese jovencito, nos da un gran ejemplo de vivir en triunfo el día de hoy.


·        Daniel fue llevado cautivo a Babilonia (Dan 1:3) Un mundo al que no pertenecía.
·        Se llevaron jóvenes guapos, capacitados, inteligentes y con cualidades para estar en el palacio. (Dan 1:4). Se fijaban en la apariencia y lo que podían conseguir de ellos.
·        Se les iba a enseñar la lengua y escritura de los caldeos (Dan 1:4). Los adoctrinarían a su nuevo hogar.
·        Se les alimentaría con la comida del rey (Dan 1:5) Con alimentos que no eran permitidos por Dios.
·        Se les cambió el nombre, por un nombre babilónico. (Dan 1:7) Buscaban darles una nueva identidad.


Si leemos con detenimiento el capítulo 1 del libro de Daniel y lo comparamos con este tiempo, con nuestra vida diaria, veremos que es muy similar. Vivimos en un mundo al que no pertenecemos (Juan 15:19) estamos de paso en esta tierra, y cada día nos encontraremos con diversas estrategias que el enemigo de nuestra alma utilizará para tratar de adoctrinarnos en el sistema que gobierna este mundo. 

¿Cómo?

·        Buscará que cada día perdamos la identidad que Cristo nos hadado, querrá hacernos creer que somos parte de este mundo. 
·   Desde pequeñas nos hará creer que la educación y doctrinas que influencian al mundo son mejores que el Evangelio, y recibiremos su educación para seguir en los caminos del mundo. 
·    Desde pequeñas seremos acostumbradas a alimentarnos con lo que el mundo ofrece, dañando así nuestro cuerpo, el templo del Espíritu.

Vivimos en un mundo en el que, tarde o temprano buscará hacernos parte de él en todo... en su forma de vida, en sus creencias, en sus ideologías. ¿Cómo hacer para vivir triunfantes día a día?

Eso lo vivimos ahora nosotras siendo adultos, pero también nuestros hijos, nietos, sobrinos que aún son pequeños. Daniel tenía entre 12 y 13 años de edad cuando fue llevado a Babilonia, él nos muestra que tenía determinación aun a su corta edad.


Nosotras necesitamos determinación




Vivimos en un mundo que está en tinieblas, nosotras debemos ser luminares en él (Filipenses 2:12-16) y para ello necesitamos la determinación para hacerlo.

Determinemos no contaminarnos con el mundo, no podremos salir de él, pero si podemos decidir no ser partícipes de lo que en él se practica.

ü No nos adaptemos a este mundo. (Romanos 12:2) 
ü No busquemos agradar al mundo, sino a Dios. (Gálatas 1:10) 
ü No hagamos en secreto lo que ellos hacen. (Efesios 5:1-10) 
ü No justificar los actos, porque todos los demás lo hacen. 
ü No nos olvidemos de quien es nuestro Dios.


Determinemos No contaminarnos… no ser parte del sistema cultural del mundo de nuestros días, no simpatizar con él en ningún sentido. 
Nos podrán cambiar el nombre, pero tú y yo sabemos de quien somos hijas, quién murió para darnos Su identidad.

Podrán buscar adoctrinarnos en las filosofías y creencias de este siglo, pero tú y yo debemos estar firmes en la Palabra de Nuestro Dios, estemos totalmente seguras de en quién y en qué hemos creído.


Enséñame, oh Señor, el camino de tus estatutos,

y lo guardaré hasta el fin.
 Dame entendimiento para que guarde tu ley
y la cumpla de todo corazón.


Salmo 119:33-34


Cuidemos nuestra alimentación, el mundo nos ofrece una cantidad excesiva de alimentos y bebidas que en nada nos beneficia, por el contrario, enferma nuestro cuerpo, el templo en el que habita su dulce Espíritu, el cuerpo en el que viviremos hasta el día que Dios nos llame a Su presencia. Eso sí debemos cuidar. Enfermedades, mala condición física nos lleva a estar mal emocionalmente y, por ende, nuestra vida espiritual también se verá afectada. (Tocaremos este tema a detalle, la próxima semana.)


Por lo pronto, tenemos tarea diaria. Es una decisión sabia el determinarnos ser diferentes al resto del mundo, a vivir diferente en una sociedad que cada vez está más dañada, más corrompida, más dolida.


No olvidemos que tenemos dominio propio para actuar y salir triunfantes día a día. (2 Timoteo 1:7)

Hoy determino no contaminarme con todo lo que el mundo me ofrece y honrar y glorificar el nombre de Dios en todo lo que haga.


¿De qué manera habla Dios hoy a tu vida? ¿En qué otras cosas no debemos participar del mundo? Comparte conmigo en un comentario aquí, o en la página de Facebook.


En Su Gracia

Karla



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2 comentarios:

  1. Gracias le doy a Dios por ser el instrumento que me habla y conforta mi alma, me instruye y me ayuda a compartir a mis hermanas en Cristo su palabra de una forma muy sencilla... Dios les siga dando gracia y sabiduría para que sigan adelante con este ministerio.
    Reciban un abrazo y un saludo desde Cd. Guzmán Jalisco Atte. Klaudia Rios

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a Dios Klaudia! te mando un abrazo enorme, Dios te bendiga y te guarde!

      Eliminar

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