lunes, 13 de febrero de 2017

No es fácil ser mamá





Hemos sido creadas para darle una descendencia a Dios; que maravilloso es nuestro Padre que nos ha elegido para dar fruto junto a nuestro varón.



¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno?
 Porque buscaba una descendencia para Dios.
Guardaos, pues, en vuestro espíritu,
y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

Malaquías 2:15



No es sencillo ser mamá, te conviertes en psicóloga, maestra, chofer, médico, quiropráctico, chef, mucama, futbolista, payaso, doctora corazón y hasta ninja cuando alguien intenta dañarlos. No es sencillo pero es gratificante llegar cada noche a la puerta de su habitación, verlos dormir plácidamente pues ellos saben que a unos cuantos metros está esa mujer que daría la vida por cada uno de ellos sin dudarlo… TÚ.



Hace unas semanas atrás, acudí a una plática para padres en el colegio de mi hijo mayor, el psiocólogo quien dirigía la reunión pidió a cada madre que se pusiera en pie y compartiera una afirmación que anhelara escuchar algo que anhelara su corazón; yo estaba envuelta en llanto mientras escuchaba una a una decir que anhelaban ser una buena madre, todas lloraban argumentando que no lo habían sido, y en lo personal mucho tiempo me sentí así hasta que un buen día Dios me hizo saber que no era en mis fuerzas, no era lo que hacía físicamente lo que me convertía en buena madre, me hizo saber que sólo Él, su temor y las enseñanzas en Su Palabra podrían guiarme a ser mejor madre cada día. Hoy anhelo seguir aprendiendo y anhelo que tú lo hagas también.



El Salmo 128 es una manera en la que Dios nos da ánimo, nos insta a seguirlo fielmente para recibir bendición en Nuestro hogar.



Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,
Que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos,
Bienaventurado serás, y te irá bien.

Salmo 128:1-2



Que glorioso tiempo en el que estamos en su presencia, deleitémonos en Él, sirvámosle fielmente, seamos obedientes a su voz, Él nos promete saciarnos con el trabajo de nuestras manos.



¿Qué hacen tus manos a tu familia?


·        Los alimentas
·        Los vistes
·        Los acaricias
·        Los instruyes
·        Los corriges
·        Los alientas
·        Les aplaudes sus logros
·        Los cubres
·        Los proteges
·        Los abrazas…



Todo ello dará fruto algún día, sean pequeños tus hijos o sean mayores tu fruto estará ahí bendecido por Dios.


Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;

Salmo 128:3 a


Que el Señor nos compare con una vid es de gran estima; la vid es la plantita de la que cuelgan los pámpanos que producen las uvas, o sea que hemos sido llamadas a dar protección al fruto, a ser el canal por el cual ese fruto germina, se alimenta, crece y a su vez da fruto en un futuro. ¿Lo puedes ver? Eres una mujer dichosa por el hecho de tener una familia a la cual cuidar y alimentar espiritualmente, físicamente, amorosamente.



Ardua tarea, pero sin duda gratificante.


Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.

Salmo 128:3 b



Plantas o retoños de olivo, tus hijos… del olivo se obtiene el aceite con el cual se unge a los enfermos para sanidad, el aceite con el que se ungía a los reyes, el aceite que mantenía las lámparas ardiendo, el aceite es la representación misma del Espíritu Santo. Que bendición el ser la mujer que dedica horas al cuidado de los retoños del olivo, “Tus hijos”



Es una bendición mi amada amiga, esos retoños pasan por lo menos 15 años de tierno cuidado para crecer y dar fruto, ellos crecen a la sombra de los árboles viejos, así que aquí estamos nosotras una vez más, cubriendo, protegiendo, abonando a ellos y preparándoles para el tiempo en el que ellos den sus propios frutos.



Cultivemos una planta de olivo sana, buena, que produzca muchos frutos y bendigamos a Dios por la oportunidad de hacerlo y oremos a Él para que veamos el bien de nuestra familia todos los días de nuestra vida, y que veamos a nuestros nietos siendo el retoño del olivo que alguna vez plantamos y cuidamos.



Bendígate Jehová desde Sion,
Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
Y veas a los hijos de tus hijos.
Paz sea sobre Israel.

Salmo 128:5-6


Dios nos bendiga mujer, no dejemos de orar por nuestros hijos, nadie más orará tanto por ellos como nosotras, que bendición estar dedicadas a nuestra familia, que alegría el poder darle a ellos el ejemplo y ser influencia positiva para que en un futuro ellos sean hombres y mujeres de bien, temerosos de Dios. ¡Alabado sea Dios!



En Su Gracia 

Karla


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