miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Matrimonio sin sexo?







“pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

1 Corintios 7:2-5

No sabes cómo me ha costado escribir este artículo, me ha costado porque es un tema del que continuamente recibo mensajes pidiendo orientación y me es doloroso ver que se vive en muchos hogares cristianos. Muchos varones, cabeza de familia, hombres honorables, están rechazando a su esposa en la intimidad.

Las relaciones sexuales son un regalo hermoso de parte de Dios, para vivirse dentro del matrimonio. Entonces ¿Por qué continuamente se pierde el deseo de estar con nuestra pareja? Crecí escuchando que las mujeres se niegan a su esposo para obtener algo, claro, mujeres que no tenían temor de Dios, pero ahora se me hace tremendo que quienes se estén negando sean los varones, y no precisamente para obtener algún beneficio sino, simplemente porque no tienen deseo.

He sabido de varones que perdieron el interés en su esposa por ser adictos a la pornografía, unos más porque eran infieles con otra persona, otros por cuestiones físicas o enfermedad, otros por el físico de la mujer. Pero ¿y aquellos que no entran en ninguno de los anteriores? ¿Qué sucede con aquellos que han perdido el deseo sexual por su esposa sin que haya alguna razón aparente? mujeres hermosas, amas de casa dedicadas, sumisas, mujeres fieles e ideales siendo rechazadas en la intimidad. ¿por qué?

No cabe duda que el enemigo de nuestra alma busca por todos los medios desvalorizarnos, acabar con nuestro corazón y derribar nuestro matrimonio, nuestra familia. Las relaciones sexuales son una manera hermosa de honrar y glorificar a Dios, nos estamos uniendo a la persona con la que decidimos pasar el resto de nuestra vida, nos estamos haciendo uno solo, un solo ser para nuestro Dios. Se trata de entrega total a nuestro esposo, de estar convencidas de que nos pertenecemos uno a otro.

Cuando ese vínculo es roto o separado por un largo tiempo, estamos vulnerables a ser tentados y pecar.

No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento,
 para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno,
para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

1 Corintios 7:5

El enemigo lo sabe muy bien, buscará hacernos pecar de una u otra forma, de hacernos sentir sin valor, sin amor, feas, indeseables e incapaces de satisfacer a nuestro esposo.  Nada de eso es verdad, nuestra identidad está en Cristo y la sexualidad en el matrimonio no debería cambiar la imagen que nos ha sido dada.

He recibido muchos mensajes que me preguntan: “¿Por qué mi esposo no me desea?, ¿Habrá otra mujer?, ¿Será adicto a la pornografía o a la masturbación?, ¿No seré lo que él desea?” y, sinceramente no tengo la respuesta a ninguna de esas interrogantes, cada una conoce a su esposo, al hombre con quien se casó y aun si no lo conoce lo suficiente, Dios sí. Dios lo diseñó, Dios lo hizo de manera tal para que se complementara con la mujer de su juventud, Dios lo observa, lo conoce, sabe qué sucede con él y el por qué su deseo sexual ha disminuido tan drásticamente; Él sabe si hay pecados ocultos, si se trata de una enfermedad que aún no le detectan, sabe si acaso hay otra razón.

Si estás en una situación similar, lo más sabio será orar… orar y hablar con él de frente, buscar la solución juntos pues ambos se complementan, buscar consejería en la iglesia donde se congregan y entregarse por completo uno al otro y es que se necesita ayuda, ambos necesitan confesar el pecado, arrepentimiento, pedirse perdón y orar para que Dios derrame su Gracia y se puedan amar con el amor que Dios nos muestra en 1 Corintios 13

Dios quien creó la sexualidad es quien puede ayudarte, apoyarte y darte la respuesta. Él trabajará en cada uno, de manera que su vida sexual conyugal sea sana, de acuerdo a su diseño divino, lejos de la inmoralidad, del pecado y de la falta de deseo uno por otro. No desmayes, busca a Dios, que sea Él quien te muestre (o a ambos) qué es lo que está sucediendo, lo que pueden hacer para renovar ese deseo, la pasión, el romance. Dios sabe, déjate guiar y no te rindas.



Sea bendita tu fuente,
y regocíjate con la mujer de tu juventud,
 amante cierva y graciosa gacela;
que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
su amor te embriague para siempre.
Proverbios 5:18-19


En Su Gracia

Karla


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