viernes, 28 de abril de 2017

Enseñando a nuestros hijos el plan de Dios para la sexualidad - 1ra parte







Uno de los temas que más hemos hablado mi esposo y yo estos últimos días, al igual que en el grupo de estudio para damas, ha sido acerca de la inmoralidad sexual. Hemos tocado fibras sensibles porque no todos recibimos una educación sexual sana y santa, cuando éramos pequeñas y menos cuando adolescentes. Esta es la primera entrega de esta serie, hoy te presento nuestro deber como padres al cumplir lo escrito en Efesios 6:4, tomaremos el ejemplo de Salomón al hablar con su hijo de la sexualidad de manera directa pero prudente y comenzaremos a ver cómo es que actúa la inmoralidad.

Crecimos sin dirección correcta y muchos de nosotros aprendimos en la calle o con amigos una versión distorsionada de la sexualidad; tal vez nadie nos enseñó que es un regalo de Dios para disfrutar en pareja y sólo en el matrimonio, y llegamos a él con ideas preconcebidas de una sexualidad mundana que mal aprendimos con el paso del tiempo. Aun cuando en algunos casos sí se enseñó de manera correcta ¿por qué es tan fácil decidir ir por el camino de la inmoralidad? Sin duda, es un asunto del corazón (Mateo 15:19). La inmoralidad es llamativa, promete mucho y nos seduce.

Nuestro deber
Como padres de familia, nuestro deber es instruir a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor, eso incluye la sexualidad, no es opcional, debemos hacerlo (Efesios 6:4) y qué mejor que seamos nosotros quienes los instruyan en el diseño de Dios para la sexualidad a través de Su Palabra. Podrán ser niños, adolescentes o ya casados y aun así, la enseñanza que nos da Dios en Su Palabra, podemos compartirla con ellos para que glorifiquen a Dios en sus vidas guardando la pureza y glorifiquen a Dios en sus matrimonios. Nunca es demasiado tarde para hablar la Palabra de Dios a nuestros hijos.


Existe demasiada inmoralidad en la juventud de este tiempo, mucha información en cuanto al tema, pero información adulterada: a nuestros hijos se les está enseñado en las escuelas que “todo es permitido porque tu cuerpo te pertenece y puedes hacer con él lo que desees”.

Si lo vemos fríamente, el problema no es lo se le enseña allá afuera a nuestros hijos, el verdadero problema es lo que no aprenden en el hogar por la falta de comunicación e instrucción, porque quizás pensamos que es muy pronto para hablar de sexualidad. El ataque a la familia es inminente y como padres de familia, nuestro deber es equiparlos con la verdad de Dios para que puedan discernir la mentira del mundo. Nosotros tenemos la verdad escrita, nos es necesario conocerla, vivirla y compartirla con nuestros hijos todos los días.

La sexualidad debe dejar de ser un tema “tabú” en nuestro hogar, debemos ser intencionales en mostrar a nuestros hijos lo hermoso que Dios creó todo, desde la perspectiva bíblica y santa. Mientras nos esforcemos más en esto, esos temas dejarán de causar “morbo” y podrán verlo como es; un regalo de Dios para el matrimonio siendo honroso y sin mancha.

Lo ideal es que en pareja hablemos con nuestros hijos e hijas, aunque si bien es cierto que el varón es quien debe instruir a los hijos, hay temas en los que es necesario que la mujer apoye a instruirlos. Es parte de ser complemento del varón. La mejor forma de instruirlos correctamente en ese tema, es de acuerdo al creador de la sexualidad: Dios. En Su Palabra encontramos la ayuda necesaria y suficiente para que nuestra plática sea constructiva y edificante, de acuerdo al género de cada uno de nuestros hijos y adecuándolo a la edad de cada uno de ellos pues, estarás de acuerdo que no le podemos hablar lo mismo a un pequeño de 7 años de edad que a un jovencito que está entrando en la adolescencia y a un joven adulto. Ellos deben conocer lo que Dios desea en cuanto a su pureza sexual pero de acuerdo a su edad y género.

Salomón aconseja a su hijo
El libro de proverbios nos es de gran ayuda en este tema, vemos al sabio Salomón aconsejando a su hijo, cumpliendo de esa forma el mandato de Efesios 6:4. Él, siendo el hombre más sabio sobre la tierra, se tomó el tiempo de guiar a su hijo en el camino de la pureza sexual. Parece contradictorio que alguien que fue tan inmoral, dedique gran parte de su tiempo para hablar y exhortar acerca de ese tema. Claramente es la gracia de Dios sobre su vida la que le da la autoridad de hacerlo, y es la soberanía de Dios, en definitiva, la que permite que todo lo que vivió ahora sirva para alertar a toda una humanidad a no caer lo mismo.

Si alguien sabía de inmoralidad y sus consecuencias de primera mano, era Salomón. Sus padres fueron adúlteros, David su padre, fue capaz de planear un asesinato para encubrir su pecado de manera sutil, al dejarse vencer por la inmoralidad. Con esto no quiero decir que nosotros necesitamos vivir en carne propia la inmoralidad y estar bajo el juicio de Dios para saber aconsejar a nuestros hijos en este tema; tenemos la Palabra de Dios que nos muestra el diseño divino para la sexualidad, la pureza, la santidad y el honrar nuestro matrimonio, necesitamos depender del Espíritu Santo para poder guiar, corregir, enseñar e instruir a nuestros hijos.

Salomón sabía que, aunque el pecado de su padre había sido perdonado, las consecuencias y el juicio de Dios para David no fueron quitados. Él sabía y vivía también en inmoralidad al tener 700 esposas y 300 concubinas; o sea, ese pecado Salomón lo conocía a la perfección y con ello, advierte a su hijo lo que sucederá si él no se aleja de la inmoralidad.

Proverbios 5 es una advertencia contra la impureza, toca los temas que como padres debemos enseñar a nuestros hijos; y como Salomón, hablarlos de frente con ellos, orar que nuestro amoroso Dios nos dé la gracia para llegar a sus corazones y el Espíritu Santo los sensibiliza para que atiendan el consejo. Salomón le hace varias observaciones que aún al día de hoy son vigentes, nos sirven para instruir a nuestros hijos y aún a nosotros como matrimonio.

¿CÓMO ACTÚA LA INMORALIDAD? 

LA INMORALIDAD ENGAÑA
En estos versículos, la inmoralidad es representada en una mujer y nos muestra cómo actúa.

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
Y su paladar es más blando que el aceite;
Mas su fin es amargo como el ajenjo,
Agudo como espada de dos filos.
Sus pies descienden a la muerte;
Sus pasos conducen al Seol.
Sus caminos son inestables; no los conocerás,
Si no considerares el camino de vida.
Proverbio 5:3-6

Los hombres y mujeres son seducidos principalmente por el oído, por eso es que Salomón no pierde la oportunidad de hablarle a su hijo acerca de esa estrategia de la inmoralidad: las palabras que elogian.

Cuando nuestros pequeños hijos no tienen atención de parte nuestra, por falta de tiempo, o porque no les escuchamos de manera eficaz, hay alguien del sexo opuesto que no sólo escucha, sino que también le habla y da palabras que le halagan, palabras de aceptación y que les hacen sentir importantes. Nuestros hijos necesitan escuchar esas palabras de nuestros labios primeramente para que ellos no las encuentren en personas que podrían dañarlos.

Hablemos a cada uno de nuestros hijos de acuerdo a su edad, lo peligroso que es prestar oídos a quienes les hablan con zalamería, sean personas conocidas o no, la inmoralidad no respeta edades, sexo, condición social, religiones, ni parentesco sanguíneo.

Pasa lo mismo en el matrimonio, cuando una persona no tiene suficientes muestras de amor de parte de su cónyuge, hay alguien del sexo opuesto que no sólo escucha, sino que también le habla y da palabras que le halagan; son palabras que necesita escuchar, pero de parte de su cónyuge. Esto es un llamado a ambos cónyuges, para siempre estar dispuestos a escuchar y hablar a nuestra pareja, no tener largos periodos de silencio ni perder la comunicación entre ellos.

Hagamos saber a nuestros hijos que, aunque por un tiempo esas palabras les harán sentir bien, importantes, les harán creer que son amados, admirados, correspondidos, etc., al final, sólo encontrarán amargura si acaso se llegan a involucrar sexualmente con quien les habla dulcemente. (Prov. 5:4-6).

Cuidado con la persona del sexo opuesto que habla con dulzura, con adulación; cuidado sobre todo si las necesidades de aceptación y afecto no son suplidas, y más aún, si la mirada no está en Cristo pues, fácilmente se es tentado y se corre el riesgo de pecar. ¿Qué necesidad hay de experimentar toda la angustia que inunda al ser, cuando le ha fallado a Dios y/o a su cónyuge?

La inmoralidad engaña… ofrece la idea de ser dulce, de dar deleite, pero al final, sólo entrega dolor, tristeza, angustia, roba la honra y empobrece al individuo. La vida espiritual no será la misma, después de pecar deliberadamente es mucho más difícil buscar a Dios; los tiempos buscando Su Rostro poco a poco disminuirán hasta que desaparezcan.

Instruyamos a nuestros hijos para que cuando se encuentren en esa situación, sepan que es una luz roja, una llamada de peligro, que no necesitan seguir ahí. La inmoralidad es engañosa, pero confiemos en que el Espíritu Santo mora en nuestros hijos, oremos cada día por ellos para que sus pasos sean guiados por Él, y que sepan identificar cuando la inmoralidad esté tocando a su puerta.

Oremos a Dios que nuestros hijos tengan el anhelo de ser sabios como Salomón pero sin andar por los valles de muerte del pecado, rechazando los vías deleitosas que ofrece la inmoralidad, y apartándose de todo aquello que los aleje del camino de la vida.

La próxima semana, con el favor de Dios, te seguiré compartiendo acerca de cómo actúa la inmoralidad. Dios te bendiga y guarde.

En Su Gracia

KARLA

Artículo publicado originalmente en Soldados de Jesucristo.


lunes, 24 de abril de 2017

Reconociendo la Voz de Dios







Hace tiempo escuché una predica del pastor Miguel Núñez, donde habla de la oración e hice algunas anotaciones que te compartiré el día de hoy.


¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

La oración es comunión con Dios, oramos para tener una relación con Él para entrar en Sus propósitos y hacer Su voluntad.


Diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa;
pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Lucas 22:24


Si seguimos el ejemplo de Jesús, oraríamos para que la voluntad de Dios sea hecha en nuestra vida y nos dé dirección para cumplir sus propósitos. Aunque siendo sinceras, no lo hacemos muy a menudo porque no sabemos cómo orar.

Si no sabemos cómo orar, entonces dejamos de hacerlo, nuestra oración se vuelve raquítica y cada vez más escasa. No sabemos orar, no oramos lo suficiente o, por el contrario, oramos horas y horas repitiendo lo mismo vez tras vez buscando satisfacer nuestro yo y no buscando una comunión genuina con Dios.


Lucas 11:1, nos deja ver que los discípulos de Cristo, tampoco sabían orar:

Y aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó,
le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar,
 así como Juan enseñó también a sus discípulos.


Y es que nuestras oraciones deben apuntar a conocer más a Dios, pues es a través de la oración y del estudio de Su Palabra donde Dios se revela a sí mismo; a través de la Biblia, Él nos deja conocer sus caminos, su carácter, sus propósitos, y es lo que nosotras necesitamos si deseamos parecernos cada día más a nuestro Señor Jesucristo.


En la Palabra de Dios hay ejemplos de oraciones sabias, podemos leer a Pablo en Colosenses 1:9-12, al rey David en el Salmo 51, a Salomón en 1 Reyes 3:9 y aprender de esos titanes de la oración la forma en que se dirigían al Dios Todopoderoso. Podemos ver a través de sus oraciones, que ellos sabían con quién estaban hablando, sabían que es un acto de humildad y no de estar en la misma posición de Dios, nos sirven de guía para comenzar a orar buscando sus propósitos para nuestra vida.


¿CÓMO SON NUESTRAS ORACIONES?

Si analizamos una a una nuestras oraciones, tal vez nos daríamos cuenta de que en más de una de ellas lo que buscamos es nuestro bienestar, cambiar nuestro entorno, obtener beneficios personales y aunque no está mal pedirlo o desearlo; eso no debe ser lo que motive nuestra oración. Veamos si hemos caído en alguna de las siguientes situaciones.


·         Oraciones interesadas: oramos mientras obtenemos algo, después disminuye nuestro tiempo de oración.

·         Desconocer el poder de Dios: oramos poco porque no conocemos el poder de Dios en nuestra vida a través de la oración. Nos conformamos con poco de Dios, con saber poco de Él, con experimentar un poco de lo que nos muestra en Su Palabra.


·         Hay orgullo en nuestro corazón: creo que este es el más común y el que menos nos damos cuenta. Dejamos de orar porque consciente o inconscientemente pensamos ¿para qué orar tanto si estoy sana, salva, tengo trabajo, mis hijos están bien, etc.?


Y sabiendo esto, entendiendo que oramos de manera incorrecta o que no oramos lo suficiente, ¿Dios dirá que no a alguna de nuestras oraciones? ¿Qué crees tú?


¿CUÁNDO DIOS DICE NO A MIS ORACIONES?

1.       Cuando nuestras oraciones son egoístas. Lo podemos ver claramente en una de las peticiones de sus discípulos Jacobo y Juan en Marcos 10:35-45 ellos le piden sentarse uno a cada lado de Él cuando esté en Gloria, Jesús les niega esa petición explicándoles que no le corresponde a Él y dejando ver que es una petición egoísta.

2.      Cuando no es su tiempo. Eclesiastés 3:1 nos muestra que todo tiene un tiempo, Dios hace todo de acuerdo a su perfecta voluntad, en el tiempo en que Él sabe es preciso. En ocasiones nos dice No, porque aún no es tiempo de recibirlo.

3.      El trato que tenemos con los demás Proverbios 21:13  y el esposo con la esposa 1 Pedro 3:7. Son detalles que tal vez pasamos por alto, pero que Dios toma en cuenta en nuestro tiempo de oración.

4.      Nuestras motivaciones son incorrectas. Santiago 4:2-3 pedimos para nuestros propios deleites, nos olvidamos de buscar sus propósitos, su reino, de darle la Gloria, nuestras motivaciones se alejan de lo que Dios quiere en realidad para nosotras.




Cuando Dios dice NO a alguna de mis oraciones,Debo confiar que fue lo mejor para mi vida, ser agradecidaCon Él por tener el control y guardarme.


Leo en la Palabra de Dios a dos hombres a quienes Dios les dijo No a sus peticiones. Uno fue el apóstol Pablo en 2 Corintios 12:8-9 y el otro fue Moisés en Deuteronomio 3:25-26. Ellos aceptaron la voluntad de Dios, ninguno de los dos intentó cambiarla declarando, ni decretando lo contrario a lo que Dios ya les había dicho, es una enseñanza para nosotras también de aceptar la voluntad de Dios que siempre es buena, agradable y perfecta.


Dios hablaba con Moisés como se habla con un amigo, pero, ¿Cómo nos habla Dios a nosotras?

·         A través de Su Palabra.
·         Su Espíritu Santo que mora en nosotras nos guía y confirma en Su Palabra.
·         A través de consejeros.
·         A través de las circunstancias.
·         De acuerdo a la madurez espiritual aprendemos a discernir su voluntad.


¿CÓMO RECONOZCO LA VOZ DE DIOS?

Sabemos que hay voces que podemos escuchar y confundir con la voz de Dios, ¿cómo distinguir que es la voz de Dios y no la de mis emociones, mis propios deseos o la voz del diablo?


El pastor Miguel Núñez menciona 5 formas en las que podemos reconocer la voz de Dios.

1.       La voz de Dios es consistente con Su Palabra. Es decir, si la respuesta a nuestra oración contradice lo que Dios dice en Su Palabra, entonces no es su voz porque Él no va a violar o contradecir lo que ya ha revelado.

Por ejemplo: podemos orar por una pareja y creer que Dios nos ha respondido con ella, pero no es creyente. No es la voz de Dios porque su Palabra dice que no nos unamos en yugo desigual con los incrédulos.

Y es que somos especialistas en “manipular” las respuestas que supuestamente obtenemos de parte de Dios, para cumplir con nuestros deseos. Buscamos pretextos para desobedecer Su Palabra argumentando que Dios nos lo ha mostrado en oración.


2.      Su voz es consistente con Sus propósitos.
Podemos creer que escuchamos a Dios diciendo que hagamos algo para lo que no nos ha mandado hacer, algo que va en contra del propósito para el cual nos creó. Si la respuesta a mis oraciones indica que haga algo contrario a mi propósito como mujer, como esposa, como madre, como hija, entonces debo preguntarme si en realidad es Dios quien me está contestando.


3.      Su voz es consistente para el crecimiento espiritual.
Si estoy escuchando una voz que me dice que es de parte de Dios y es contraria a mi crecimiento espiritual, entonces no es su voz.  
           
Por ejemplo: tal vez escuchemos que aceptemos un trabajo, una carrera, incluso un ministerio que nos aleja de nuestro crecimiento espiritual, dejamos de ir al estudio bíblico, los domingos al culto, si nos absorbe tanto que nuestra vida espiritual se ve afectada alejándonos de Dios, ¿en realidad será su voz?

4.      Su voz es consistente con mi buen testimonio.
“Absteneos de toda forma de mal” dice 1 Tesalonicenses 5:22

Si lo que estoy escuchando como respuesta a mi oración me instruye a que haga, pertenezca a algo que es pecaminoso o que parezca serlo; si eso daña mi testimonio o el de la iglesia donde me congrego, no es la voz de Dios. Dios no me guiará a hacer el mal.

Dios es Santo y a través de ese atributo podemos aprender a orar correctamente y discernir su voz.

5.      La voz de Dios es consistente con los dones y talentos que ha depositado en mí.

·         La voz de Dios nos guiará a hacer lo que Él nos ha llamado hacer para Su gloria, no la nuestra.
·         Los dones y talentos que nos ha dado, son para edificar Su iglesia y mostrar Su gloria.
·         Se trata de Él, no de nosotras.
·         Dios equipa a quienes llama, para así cumplir Su propósito, nos equipa con esos dones y talentos para servir.
·         Podemos creer que Dios nos está llamando a hacer algo porque es nuestro deseo, pero si no es lo que Dios nos mandó hacer no lo hagamos porque nos vamos a frustrar e incluso avergonzar el evangelio. Por ejemplo: Si no fuiste dotado con una voz para la alabanza y crees que Dios te está llamando a hacerlo, será mejor replantear si no será solo tu deseo y no la voz de Dios.

·         Si en oración creo que Dios me está llamando a algo que sé que no soy bueno haciéndolo, debo ser humilde y decirle a Dios y a mis pastores o consejeros ¿Esto es mi deseo? Ayúdame Padre, para que pueda hacer tu voluntad y no la mía.



Tomemos como ejemplo la oración de Cristo en el Getsemaní, y oremos:



“Hágase tu voluntad, no la mía Padre,
porque encima de mi deseo está Tu Gloria.”


¿De qué manera te ha servido este artículo? ¿Cómo puedes intensificar tu oración?


En Su Gracia


KARLA







viernes, 21 de abril de 2017

Demos gracias a Dios - Orando por el Varón







La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,
dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Colosenses 3:16-17


¡30 días han pasado muy rápido!
Este tiempo de oración por nuestro esposo ha sido de bendición, probablemente no veamos un cambio tan radical en ellos, pero confiemos en que Dios es fiel y ha escuchado nuestras oraciones.

Hoy demos gracias a Dios porque todas las cosas ayudan a bien a los que le amamos y confiemos en que cada oración está siendo respondida en su tiempo, recuerda que no tienen fecha de caducidad y que todo cuanto pidamos al Padre en nombre de Jesús nos será hecho conforme a su perfecta voluntad.

Demos gracias a Dios por 30 días en los que nos hemos acercado más a Él, hemos conocido un poco más de nuestro esposo y hemos mejorado nuestra actitud también.


Somos parte de una promesa de salvación y creo tanto en que Dios elige a las personas desde antes de la fundación del mundo para hacer perpetuo su nombre, muchos se desvían del propósito divino por seguir sus propios intereses, otros por ignorancia y otros por desamor; qué maravilla para ti y para mí que hubo alguien intercediendo por nosotras para llegar al conocimiento de Cristo; hagamos nosotras lo mismo con nuestro esposo, sigamos orando mujer de valor, no desfallezcas y cree en el poder sobrenatural de Dios.


“Oremos para Prevenir, no sólo para Solucionar.”






ORACIÓN DÍA 30


Padre, 30 días he orado a ti por mi esposo, hoy quiero agradecerte porque me he acercado más a ti y he logrado conocer más tu corazón; gracias Dios porque, aunque aún no termino de ver lo que estás haciendo en la vida de mi amado esposo (nombre) sé que estás trabajando en él.

Hoy te alabo en gran manera y confío plenamente en que tú que ya comenzaste la obra en él, la terminarás y su corazón será restaurado y llegará el tiempo en que él reconozca que todo lo bueno que ha pasado en su vida ha sido gracias a ti y a su vez, reconocerá que cada situación difícil fue para mostrarle áreas en las que debía trabajar, superarse y mejorar, pero siempre estuviste a su lado, tuviste misericordia de él y preservaste su alma.

Gracias bendito Dios por tanto que nos has dado, por dejarnos estar juntos hasta el día de hoy, por tus planes, sueños y proyectos con nosotros, gracias por nuestra familia, nuestro matrimonio y el amor que has depositado en nosotros.

Hoy bendigo la familia que has formado en nosotros desde el día que hicimos un pacto en el altar contigo. Gracias amado Dios en el nombre de tu hijo Jesús, amén.

En Su Gracia


KARLA

jueves, 20 de abril de 2017

Dios erminará la obra en él - Orando por el Varón







“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”


Filipenses 1:6

Me gusta mucho tejer y bordar, de hecho, es algo que me apasiona y cuando me decido a hacerlo es hasta que acabo, puedo desvelarme, tejer mientras viajo en el auto, mientras mi esposo ve la t.v. y me levanto pensando en que debo terminar lo que inicié; pero hay una colcha en particular que tengo por lo menos 5 años tejiéndola y no la he podido terminar, he hecho muchas cosas más, pero esa sigue inconclusa.

Mi esposo continuamente la encuentra porque la guardé en su cajón (para no verla yo tan seguido) y me pregunta: ¿Cuándo la terminarás, compramos el estambre? y me limito a contestar “luego, sólo termino la otra que estoy haciendo” y así han pasado meses.
Agradezco a Dios porque mi esposo no es así, todo cuanto se propone hacer lo termina, no siempre a tiempo, pero no lo deja inconcluso, es algo que debo aprenderle y llevar a cabo.

Hoy demos gracias a Dios porque todas sus obras y todo lo que realiza lo termina en el tiempo correcto, así que alabémoslo y oremos para que toda obra que ya comenzó en nuestro esposo sea terminada al estilo de Dios, de la mejor manera.




ORACIÓN DÍA 29

Mi oración a ti hoy amado Padre, es de alabanza a ti, de agradecimiento y de fe; pues confío en que tú llevarás a mi esposo (nombre) a cumplir lo que has destinado para él, sé que ya comenzaste la obra en él y también sé que la terminarás por tu gracia.

Llénalo de tu presencia y dale entendimiento de tu corazón, bendigo hoy su vida y sus caminos que son dirigidos por ti, gracias por la oportunidad que nos das de seguirte y cumplir nuestro propósito como matrimonio.
Sé que tú que decidiste estuviéramos juntos por un propósito, y por ello mismo permitiste tantas pruebas y el tener hijos que te servirán algún día, gracias por comenzar esa obra en nuestro matrimonio, oro para ver cumplir todo lo que tienes para nosotros como pareja, gracias amado Dios. En Cristo Jesús amén.

En Su Gracia


KARLA

miércoles, 19 de abril de 2017

Su Hablar - Orando por el Varón







“¿Quieres vivir una vida larga y próspera? ¡Entonces refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras!”

Salmo 34:12-13 ntv


¿Has leído el cantar de los cantares? El esposo habla con dulzura, con amor, con pasión y hasta devoción por su amada esposa. ¿Te gustaría escuchar todo el tiempo palabras dulces? ¡Por supuesto que sí! Dicen que a las mujeres se nos enamora a través del oído, y debe ser cierto no conozco una sola mujer que le guste que le hablen mal y se sienta enamorada, por el contrario, esas palabras que nos hacen recordar lo mucho que nos aman, lo bien que nos vemos, lo bien que somos como madres y esposas ¡ah! Son un bálsamo en un día difícil.

La Biblia dice que lo que hablamos sale de nuestro corazón, si cambiamos nuestra forma de hablar por palabras positivas y llenas de bendición, nuestro corazón y el de quienes nos escuchan estará siendo alimentado con ellas; de igual forma si nuestras palabras muestran rencor, amargura, celos, odio, entonces es con lo que estaremos alimentando el corazón y la vida de quienes nos rodean y la nuestra. Nuestro corazón debe ser lleno de bendición para que podamos repartirla, así que la siguiente vez que hables con tu esposo escucha con atención que se dicen uno a otro y te darás cuenta la condición del corazón de ambos.

Es un motivo importante por el cual debemos orar ¿no crees? quién mejor que nosotras que los conocemos bien y que escuchamos más de ellos que cualquier persona para ayudarles a orar por sus palabras.

Oremos mujer para que ellos reconozcan el poder que tienen las palabras, no necesariamente para con nosotras sino en todo, las palabras dan vida o muerte, bendición o maldición, oremos mujer por ellos y por nosotras también para saber refrenarnos y no hablar cuando debemos callar.





ORACIÓN DÍA 28

Amado Dios, qué difícil es en ocasiones utilizar las palabras adecuadas, sobre todo si estamos enojados, hoy te pido que pongas en nuestros labios un centinela para saber cuándo hablar y cuándo callar, reconozco que cada palabra que sale de nuestra boca puede dar vida o muerte.

Hoy levanto mi voz a ti en oración por mi esposo, para poner delante de ti su hablar, sé que en el día del juicio daremos cuenta por cada palabra que hayamos dicho; por eso Padre mío, te pido le ayudes a refrenar su lengua y aprenda a hablar palabras que edifican y que te den la gloria a ti, palabras que bendigan y no que dañen, muéstrale que una palabra dicha con amor, puede frenar guerras y una con necedad destruye.

Guarda la boca de mi esposo dulce Espíritu Santo, que ambos podamos hablarnos siempre en amor, que nos respetemos y busquemos las palabras adecuadas para conversar aún en medio de una discusión, no permitas que en el enojo del momento soltemos palabras de las cuales después nos arrepentiremos, guarda nuestros labios de hablar maldad, engaño, mentira, te lo pido en nombre de Cristo Jesús, amén.


En Su Gracia


KARLA

martes, 18 de abril de 2017

Sus Prioridades - Orando por el Varón








“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Mateo 6:24

¿Cuántas de nosotras desearíamos ser la prioridad para nuestro esposo? ¡Que no piense en nada antes que en mí! Sin embargo, eso no es correcto cuando Dios es quien reina en nuestro corazón y en nuestro hogar.

Si Dios no está encabezando nuestra lista de prioridades en nuestra propia vida, probablemente tampoco encabece la de nuestro esposo porque Él es el sacerdote de nuestro hogar; es importante hablar este tema en pareja y llegar a un acuerdo de cuáles son las prioridades personales, maritales y en el hogar.

Hablen de cómo es que teniendo a Dios reinando en nuestro hogar y siendo nuestra principal prioridad, las otras áreas estarán siendo ordenadas poco a poco, Dios es nuestra principal prioridad, no lo olvides.

Ayudemos a nuestro esposo a formar esa lista de prioridades de manera correcta, en mi vida, por ejemplo, trato de tenerla siempre presente y que no se me olvide que antes de mi trabajo en el blog están mis hijos, que antes de mis quehaceres del hogar está mi esposo, y que antes que mi esposo está Dios.

Te comparto mi lista con un versículo por el cual oro en específico por cada prioridad, anímate y en compañía de tu esposo hagan su propia lista.


DIOS (Deuteronomio 10:12-13)
ESPOSO (Proverbios 12:4)
HIJOS (Salmos 127:3-4)
CASA (2Samuel 7:29)
YO MISMA (Salmo 27:4)
BLOG (Mateo 5:14)






ORACIÓN DÍA 27

Padre en el nombre de Jesús, hoy te reconozco como el Señor de mi vida, como lo más importante para mí, hoy te pido que tu reino sea establecido en mi corazón y que no se me olvide nunca que tú estás antes que todo; antes que mi esposo, hijos, casa, antes que yo misma y mis responsabilidades en el ministerio, antes que mi empleo y todo siempre estás tú.

Oro para que mi esposo sepa ordenar sus prioridades y te ponga a ti en primer lugar, dale la sabiduría para que el coloque de manera adecuada sus prioridades dentro y fuera de casa; que no se enfoque solo en el trabajo pues reconocemos que, sin ti, nada de lo que tenemos, lo tendríamos.

Ayúdame a mí para buscarte todos los días primeramente y darle a mi esposo el lugar que le corresponde en nuestro hogar, para que él en compañía mía pueda tomar su lugar como cabeza de familia.

Oro para que ambos te busquemos primeramente a ti, que reines en nuestro corazón y seas lo principal en nuestra vida, siempre; te lo pido amado Dios en el nombre de tu hijo Jesús, amén.



En Su Gracia


KARLA

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