miércoles, 31 de mayo de 2017

La calumnia destruye








No había estudiado la calumnia antes, es un tema tan común y creo que muy ignorado por muchos. La calumnia destruye relaciones, es peligrosa.


Conforme voy estudiando y conociendo más acerca de este pecado, me doy cuenta de la gran necesidad que tenemos de Nuestro Dios, de todos los días estar en Su presencia y también de la necesidad que tenemos de un espíritu humilde y enseñable para poder todos los días recibir instrucción y aplicar las verdades aprendidas en Su Palabra.  Que Dios nos muestre si en nosotras hay este pecado y no lo hemos detectado aun.


¿Quién puede discernir sus propios errores?
Absuélveme de los que me son ocultos.
 Guarda también a tu siervo de pecados de soberbia;
que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro,
y seré absuelto de gran transgresión.
Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación
 de mi corazón delante de ti,
oh Señor, roca mía y redentor mío.

Salmo 19:12-14




¿Q U É   E S   L A   C A L U M N I A?

La palabra para calumniadoras es la misma palabra utilizada para “diablos”, es la palabra “diábolos”.

¿Te das cuenta? Cuando tú y yo, una anciana o cualquier persona calumnia o hace chisme, está haciendo el trabajo del diablo. La Palabra “diábolos” aparece 38 veces en el Nuevo Testamento. 34 de esas veces es un nombre para satanás, se refiere a él directamente; él es el calumniador, el padre de la mentira, así de grave y terrible es cuando nosotras calumniamos pues hacemos su trabajo.


CALUMNIA: La RAE la define como “Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño”. Otra definición agrega: “Acusación para dañar el nombre o reputación de una persona”.


El ejemplo más claro para hablar de cómo el diablo trabaja con la calumnia en contra de los hijos de Dios, es con Job.


Job 1:1 dice: Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.


Tenía una conducta intachable, era recto y no había algo que pudiera decirse contra él. Pero el diablo que es quien acusa a los santos (Apocalipsis 12:10) si lo hizo.


Job 1:8-9 dice: Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Respondió Satanás al Señor: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?


Satanás calumnió, es decir, acusó con malicia a Job para causarle daño directamente. Acusó a Job de serle fiel a Dios y ser irreprensible sólo porque tenía todo de parte de Dios; incluso menciona que si Dios le quitaba todo cuanto tenía, Job blasfemaría. (Job 1:11).


Él es el calumniador por excelencia, él se presenta en tu vida y en la mía para calumniarnos delante del trono de Dios. Y no sólo eso, también calumnia a Dios con nosotros su creación, creyentes o no creyentes Dios es calumniado por satanás, Jesucristo fue calumniado y aún lo sigue siendo, tan sólo necesitamos escuchar los comentarios que se dicen de él en el mundo, o tal vez has tenido pensamientos así aun siendo cristiana o alguien te ha mencionado algo como:


            … si tu Dios es tan bueno, no debería existir la maldad.
            … ¿Por qué Dios permite que a la gente buena le pasen cosas malas?
            … ¿Dónde estaba Dios cuando lo necesitabas?
            … ¿Por qué si amas tanto a Dios te va tan mal?
            … ¿Realmente crees que la Biblia contiene verdades absolutas?
            … No necesitas a Dios, eres un ser independiente y capaz.
            ... Tus problemas no son importantes para Dios.


La calumnia hace acusaciones falsas para que creyentes y no creyentes duden de Dios, de su amor, duden de Su Palabra y crean que es un dios malo.


LA CALUMNIA DESTRUYE NUESTRA RELACIÓN CON DIOS.


Tengamos cuidado de hacer el trabajo del diablo, la calumnia le pertenece a él, no seamos partícipes de sus obras. Le servimos a un Dios Santo, quien nos ha dado la capacidad de discernir y de decidir qué hablar y cuándo hacerlo. (Salmo 19:14).


Platicaba con unas amigas del grupo de estudio acerca de este tema y lo grave que es, y nos dolió mucho darnos cuenta que hemos actuado así más de una vez, muchas veces de hecho. Algunas de ellas lo hicimos seguramente sin buscar el daño directo de la persona, sino que más bien ha llegado a ser un pecado “común” entre las mujeres, incluso hay bromas acerca de lo chismosas que somos las mujeres. Hay una frase que creo tiene cierta verdad y dice: “La peor enemiga de una mujer es otra mujer, porque entre mujeres se despedazan, pero no se hacen daño”.


Es un pecado más común entre mujeres, es un pecado que nosotras no podemos seguir cometiendo ni consintiendo. No seamos parte de la calumnia, ni diciéndola, ni prestando oído para que alguien sea calumniado porque la calumnia destruye amistades, destruye matrimonios, destruye congregaciones, destruye el testimonio de una persona en 3 minutos de conversación, destruye familias, destruye la iglesia y sobre todo, destruye nuestra relación con Dios.


Duele reconocer que hemos sido parte de ella.

La calumnia es grave.

La calumnia destruye.


No quiero que mis hijos vean a una mujer calumniadora y piensen que es normal porque su mamá es así, y mucho menos quiero que ellos calumnien a otros por ser el ejemplo que de mi han recibido.


Pablo le escribe a Tito: “pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina… Las ancianas deben ser reverentes en su conducta: No calumniadoras…” (Tito 2:1, 3a).


Y es que cuando vivimos la sana doctrina que se nos ha enseñado, como mujeres ancianas o jóvenes, daremos muestra de que la estamos viviendo, se verán esos frutos en nuestra vida.


La sana doctrina se evidencia en la forma en cómo vivimos,
cómo nos comportamos, cómo hablamos, cómo somos…


Sabiendo que la calumnia es de naturaleza diabólica, pidamos a Dios que nos ayude a enfrentar cada día con firmeza y convicción el no hablar mal de alguien, no dar falso testimonio de nadie y el no querer perjudicar a ninguna persona. Tomemos tiempo para reflexionar en cuanto a las veces que hemos calumniado a otros y pongámonos a cuentas con Dios, pidamos perdón por haber actuado así, y de igual forma perdonemos a todos aquellos que nos han calumniado.


No tenemos excusa para calumniar o hablar mal de nadie, cuidemos la espalda de otros como deseemos que la nuestra sea guardada;  que en la mujer cristiana sea falso el dicho de que nos despedazamos entre nosotras, y tratemos de hacer lo posible para vivir en paz con los demás (Romanos 12:18).







La calumnia… necesitamos erradicarla de nuestra vida, un pecado que tiene que ver con la mentira, el chisme, el falso testimonio… pecados de la lengua. En un próximo artículo hablemos más detalladamente de este pecado, de cómo hacerle frente y vivir libres de él. ¿Te parece? Te mando un abrazo mujer, muchas gracias por estar estudiando junto conmigo tan bello libro.


Sea Dios ayudándonos cada día a cumplir con lo aprendido en Su Palabra y que no seamos sólo oidoras de ella sino hacedoras.



 En Su Gracia

K A R L A

  



2 comentarios:

  1. QUERIDA KARLA, NO PUEDO MAS QUE FELICITARTE POR ESTE MENSAJE, EXTRAORDINARIO, ES UNA BENDICIÓN MUY GRANDE, Y HACE FALTA HABLAR DE ESTE PECADO PORQUE COMO BIEN DICES, NADIE ESTAMOS EXENTAS DE HACERLO, Y OREMOS PARA QUE DIOS NOS LIMPIE DE ESTE PECADO, GRACIAS POR COMPARTIRLO, YA LEÍ, LA SEGUNDA PARTE TAMBIÉN ES UN GRAN TEMA, AUNQUE TAL VEZ SEA INCOMODO HABLARLO, PERO ES EDIFICANTE, DIOS TE BENDIGA HERMANA

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    Respuestas
    1. amén! Gloria a Dios! Gracias Ile por tu comentario, te mando un abrazo grande y que nuestro eterno y amoroso Dios te bendiga y guarde siempre!

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