lunes, 26 de junio de 2017

Amar a nuestros hijos







¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho,
sin compadecerse del hijo de sus entrañas?
Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.
 He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado;
tus muros están constantemente delante de mí.

Isaías 49:15-16


Hemos estado estudiando el libro de Tito, tenemos un par de semanas en el capítulo 2 donde habla de la mujer y de cómo servir a Dios a través de nuestro primer ministerio: el hogar. El versículo 4 nos dice: “Que enseñen (las ancianas) a las mujeres más jóvenes a amar a su marido y a sus hijos” (énfasis añadido).


El amor de Dios, su Gracia y el amor sacrificial de Cristo, nos ayudan a amar. Si nosotras estamos lejos de su presencia, ausentes de su amor, nos será complicado el amar a nuestros hijos en cada una de sus etapas, de hecho, lejos del amor de Cristo nos es difícil amar a cualquier persona. (Juan 13:35)


El amor que experimenta una mujer cuando está embarazada es hermoso, antes de conocerlo o de saber qué sexo es ya los amamos. Horas de trabajo de parto, miedos que pasan por nuestra mente al entrar a quirófano porque necesitas cesárea, nerviosismo y una gran expectativa de lo que sucederá; termina con un llanto agudo de un bebé que anuncia su llegada en alta voz. ¡Valió la pena la espera! ¡Valió la pena todo lo ocurrido en el transcurso y hasta el final! Cuando por fin ves el rostro pequeñito del bebé entre tus brazos, aferrándose a ti como lo único conocido en un mundo nuevo y extraño… Sabes que existe el amor a primera vista.


Y después está la vida real para ti y tu esposo. Noches interminables, biberones, lactancia, miedo a alguna enfermedad, preocupación por si no está respirando por las noches, desvelos durante meses, rutinas nuevas, el mundo, “tu mundo” de pronto comienza a girar en torno al bebé, y cabe señalar que podemos perder de vista lo importante: Nuestra relación con Dios y la comunicación con nuestro esposo. (Pero ese es un tema independiente que otra ocasión tocaremos).


Nuestra vida cambia por completo cuando somos mamás, al final del día te das cuenta de que ha valido la pena tanto esfuerzo y el morir a nosotras mismas por amor a ese pequeñito que depende de nosotras, y que Dios nos confió, ese mismo bebé que algún día será un adulto temeroso de Dios y que viva para Su Gloria.





Herencia, es la palabra hebrea: “Mashalá” que significa: “Pertenece” si lo leemos con esa traducción, el versículo nos dice que nuestros hijos le pertenecen al Señor.


El día que estemos ante su trono ¿Qué cuentas le daremos de sus hijos, nuestros hijos? ¿Los amamos lo suficiente? ¿Cuidamos de ellos reconociendo de quién son hijos? ¿Les hablamos de su Padre eterno? ¿Qué le diremos al Señor?



Nuestro amor por ellos no debe estar basado en nuestros sentimientos porque fallaremos, sino en el amor que se nos enseña en la Biblia y que el Padre nos da.


·         Un amor sacrificial
·         Que corrige cuando falla.
·         Disciplina cuando es necesario.
·         Guía en el camino correcto.
·         Sustenta en todo.
·         Ayuda en nuestras necesidades.
·         Cuida de que no resbalemos.
·         Protege de todo mal.



Y aunque nuestro amor no es perfecto como el de Dios y fallaremos en demostrarlo, debemos amar buscando el bienestar del otro.



¿CÓMO PODEMOS MOSTRAR AMOR A NUESTROS HIJOS?

Hay diversas maneras en las que mostramos el amor a nuestros hijos, hice una lista en la que como madre creo les decimos “te amo” sin mencionar la frase.


·         Tiempo. Y no sólo “tiempo de calidad” que es poco tiempo, sino mucho tiempo con ellos. Para jugar, platicar, tomar una soda, salir a caminar, ver una película en familia, conocernos más y saber sus miedos, sus anhelos, lo que les gusta, lo que les lastima, su percepción de nosotros como padres, etc.

·         Escuchándolos. Sé que tal vez sus historias no son las más interesantes en un momento en el que estás muy ocupada o guisando o haciendo “algo”. Pero es parte del “morir a nosotras mismas” y darles a ellos la importancia que tienen.

·         Alimentándolos. Sobre todo, una dieta saludable, mostramos amor al preocuparnos por su alimentación, porque siempre tengan su lunch para la escuela y tal vez algún día a la semana dedicarlo para hacerles su platillo favorito.

·         Demostraciones de amor físicas. Incluimos aquí las demostraciones verbales y las no verbales también. Que ellos no tengan la menor duda que los amamos. ¿Les has dicho a tus hijos hoy que los amas? ¿Cuántos abrazos les has dado hoy? ¿Recuerdas cuando eran bebés? Te aseguro que no podías parar de besar sus mejillas rosaditas y de abrazarlo todo el tiempo. ¿Por qué tendría que ser diferente con el paso del tiempo?

·         Médicos. Este punto es para mí importante, creo que mostramos amor a nuestros hijos cuando les damos la atención necesaria en cuanto a su salud. No esperemos hasta que los veamos convulsionándose de fiebre para llevarlos al médico, seamos diligentes y pidamos a Dios sabiduría para acudir al médico y su diagnóstico sea acertado.

·         Evangelizándolos y orando por ellos. Para nosotros los cristianos es el punto más importante. Su vida espiritual. Les mostramos amor al hablarles de Dios y su Gracia, de Jesucristo y su sacrificio, del Espíritu Santo y el cómo nos ayuda en el paso por esta tierra. Les mostramos amor al hacerles saber que hay consecuencias del pecado, los amamos cuando les hacemos saber de la Gracia que recibimos sin ser merecedores de ella. Los amamos cuando les enseñamos a orar y a amar la Palabra, cuando les guiamos en el amor y en el temor a Dios, cuando los instruimos en la disciplina y en la amonestación del Señor. Los amamos cuando con nuestra vida afirmamos el evangelio de la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo y cuando la sana doctrina es real en nuestra vida. Los amamos cada día al no cesar de orar por ellos en cada etapa de su vida, creo que nadie en la tierra orará más por nuestros hijos que nosotros, sus padres.



Y puede haber más formas de demostrar amor a nuestros hijos, a cada uno en particular y de acuerdo a sus características y temperamentos. El amor lo demostramos con acciones en todo tiempo, aun cuando las cosas no van bien y cuando las etapas de nuestros hijos nos tomen por sorpresa, aunque bueno, cada una de esas etapas ¡Ya las vivimos” sólo que no recordamos a menudo lo que experimentábamos, las necesidades que teníamos, los miedos, retos y ¡todo! Si nos tomamos el tiempo para hacer memoria de nosotras mismas en cada etapa que vivimos, tal vez entenderíamos más a nuestros hijos.


Aprendamos a amarlos cuando todo sea color de rosa, miel sobre hojuelas y cuando estemos en un desierto, con cardos y espinos, con problemas de conducta, con rebeldía, con desamor y hasta cuando se alejan de Dios.


No fuimos llamadas a amar a nuestros hijos sólo cuando son “buenos hijos” sino siempre. Llenémonos del amor de Dios, cada día entreguemos a Él nuestras cargas, nuestras frustraciones como mamás y nuestras debilidades, porque al estar en Su presencia saldremos con nuevas fuerzas recordando que nuestros hijos le pertenecen, y que necesitamos llenarnos de Su amor para dar amor.



En Su Gracia


K A R L A 






No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips