viernes, 16 de junio de 2017

Nuestro Principal Ministerio








“Enseñar a las mujeres más jóvenes a amar a sus maridos”
Tito 2:4


Suena sencillo esta instrucción, después de todo, a las mujeres que tenemos más de 35 años se nos ha instruido para permanecer casadas por siempre, haya tormentas o no.
Hoy en día las cosas son un poco diferentes, los matrimonios se disuelven tan fácilmente y muchas de esas veces pudo haber solución. Pero los jóvenes ya no están dispuestos a pelear por un matrimonio o por el bienestar de su familia.


Nuestra generación debería dejar el ejemplo a la siguiente
generación de que Vale la pena luchar por el matrimonio.


El matrimonio y la familia han estado “bajo ataque” desde el Edén en Génesis 3. El más interesado en disolver familias, y destruir el matrimonio desde un inicio ha sido satanás. No nos debe tomar por sorpresa algo que nos ha sido revelado por Dios en su Palabra desde el principio, al contrario, eso debe animarnos a cada día dar un poco más de nosotras para salvaguardarlo.


Desde que recuerdo en las clases de la escuela primaria nos decían: “La familia es la base de la sociedad”, “Sin familias sólidas los países colapsan”. Sinceramente, esas frases no tenían sentido para mi siendo una niña de 9 años, pero por alguna soberana razón las recuerdo. Nací en el año 1978 aún disfruté de las familias numerosas de aquellos matrimonios que cumplían su promesa de permanecer unidos para siempre; recuerdo que no era bien visto un divorcio ni las mamás solteras, muchas ocasiones las mamás se hacían pasar por hermanas de sus hijos para ocultar que eran madres solas. El matrimonio es sagrado, en aquellos años no lo disolvían tan fácilmente.


Hoy en día eso ha cambiado significativamente, vemos matrimonios cada vez menos sólidos aún en las filas de nuestras iglesias, matrimonios sin compromiso y con el pensamiento de que si no funciona darán por terminada la relación. ¿A qué crees que se deba? En lo personal creo que se debe al pecado, es el pecado el que mata el amor, es el pecado el que nos impide disfrutar plenamente de nuestro matrimonio y de nuestro hogar. Orgullo, vanagloria, soberbia, falta de amor, y otros pecados que están implícitos cuando un matrimonio viaja a la deriva.


Nosotras siendo mujeres que buscamos estar en el centro de la voluntad de Dios y de glorificar su nombre en nuestro matrimonio, tenemos el enorme privilegio, pero también la gran responsabilidad de enseñar a las mujeres más jóvenes a cuidar de su hogar. Aún no somos ancianas, pero hay mujeres más jóvenes que probablemente se nos acercarán con dudas, mujeres recién casadas que querrán saber un poco más acerca de lo que es el matrimonio con el diseño de Dios, y nosotras no podemos darnos el lujo de decir, “no sé”. Por ello es que es tan importante no sólo hablar, conocer y creer el evangelio sino vivirlo, de lo contrario ¿Cómo podremos enseñar a otras mujeres a vivirlo también? ¿Recuerdas la frase del pastor Paul Washer? “Predicamos el evangelio con la boca, pero lo afirmamos con nuestra vida” (Paráfrasis). No podemos enseñar algo que no estamos viviendo, no tendrá el mismo impacto, no tendrá el mismo poder.


Cuando una mujer más joven o recién casada se nos acerque a preguntar, o si de nosotras sale el acercarnos en amor a ellas para compartirles acerca de este tema, será muy sencillo decirle algo como “aquí hay una lista de 25 formas de amar a tu esposo”, “38 versículos Bíblicos del amor en el matrimonio” pero qué diferente será si de esos 38 versículos, esas 25 formas de amar en verdad estamos tratando de ponerlos por obra y confesamos, yo vivo un día a la vez con mi esposo, con fallas, con errores, con dificultades, pero la Gracia de Dios nos ha tenido en pie, unidos, buscando más de su presencia para glorificarle con nuestra unión.


Si llevas tiempo leyendo este Blog sabrás que en reiteradas ocasiones me he pronunciado a favor de la lucha por el matrimonio, por no tirar la toalla, no desmayar; porque sé y he vivido la Gracia de Dios que cambia corazones y matrimonios, Su Palabra transforma, nuestras oraciones son escuchadas pero lo más importante, el Evangelio, la sana doctrina que nos ha sido enseñada es la que nos muestra cómo vivir una vida piadosa. Necesitamos predicarnos el Evangelio todos los días, lo maravilloso que es Dios y quienes somos ahora en Cristo para así poder pasar el mensaje de generación en generación.




Y a través de la Escritura podemos ver que Dios en verdad está interesado en el matrimonio, en la preservación de las familias, por ello el Apóstol Pablo pide a Tito que instruya a las mujeres mayores a ser sabias, piadosas, diligentes al edificar su hogar y es que, la mujer sabia edifica su hogar. (Proverbio 14:1). ¡Ah! Este estudio está removiendo tantas fibras en mi corazón, sentimientos, emociones… ha sido de tanta bendición y en verdad oro para que el Señor nos muestre a ti y a mí lo que necesitamos mejorar o cambiar en nuestra vida, para que nuestro hogar, nuestro matrimonio, nuestra familia Glorifique a Dios y vivamos en el centro de Su voluntad.



Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta:
no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, 
que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, 
 a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos,
 para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Tito 2:3-5



¿QUÉ DEBEMOS ENSEÑAR A LAS JÓVENES?

La lista es precisa en cuanto a lo que debemos vivir de acuerdo a la sana doctrina y enseñar a las jóvenes:

1.       Amar a sus maridos.
2.      Amar a sus hijos.
3.      Ser prudentes.
4.      Puras, castas.
5.      Hacendosas, cuidadosas del hogar.
6.      Amables.
7.      Sujetas a sus maridos.


La cosa aquí es que como decíamos antes, no podemos enseñar algo que no vivimos o que no tenemos.  En el versículo 4 Pablo nos dice: “Maestras del Bien” es decir, que ya debemos tener conocimiento y somos capaces de enseñar a otros. ¿Cómo estamos en estos 7 puntos?


NUESTRO PRINCIPAL MINISTERIO


Pareciera que esta porción de Tito en lugar de darnos ánimos para enseñar a otras, nos confronta con nuestra vida y eso es hermoso de parte de Dios porque entonces podremos vivir el evangelio de la Gracia para dar como fruto un matrimonio sólido.


Nuestro principal ministerio es el hogar, nuestro hogar. 4 de estos 7 puntos corresponden al hogar ¿te diste cuenta?, a nuestro Rol como esposa, madre y ama de casa. En este mundo, en esta época eso no suena muy lindo, ni atractivo; después de todo, la lucha femenil por la equidad de género está en crecimiento. Cada vez son menos las mujeres que anhelan ser amas de casa, esposa y madre de tiempo completo, eso lo han cambiado por unos puestos ejecutivos en empresas de renombre, y no con eso estoy diciendo que sea malo o incorrecto, sino que el hogar, el matrimonio y los hijos en la mujer de hoy, ha dejado de ser una prioridad. Esta lista que nos deja escrita Pablo es muy anticuada para nuestra cultura, no va con el estilo de vida actual…


¿Te parece si hablamos más acerca de este tema más adelante? Hay tanto qué platicar, tanto qué aprender que en un solo artículo nos es imposible hacerlo. Acompáñame a leer la próxima semana acerca de este, nuestro principal ministerio: nuestro hogar.



En Su Gracia


K A R L A




1 comentario:

  1. BUEN DIA QUERIDA KARLA, COMO SIEMPRE MUY ACERTADA, ES EN VERDAD RECONFORTANTE LEER ESTE ESTUDIO, Y DE MUCHA AYUDA, GRACIAS POR COMPARTIR ALGO QUE EN VERDAD VA PERDIENDOSE, Y POR DARNOS EL ANIMO DE PONER EL EJEMPLO NO SOLO DE PALABRA SINO EN ACCIONES, DIOS TE BENDIGA

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