martes, 6 de junio de 2017

¿Esclavas del vino?








“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta:
no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno”

Tito 2:3

Qué hermoso es el tiempo de estudio de la Palabra de Dios; cuando nos dedicamos a aprender un poco más de lo que está escrito, el tiempo pasa muy rápido.

Tito es un hermoso libro, corto pero lleno de tanta sabiduría. Abarca enseñanza para todos, ministros, varones, mujeres, jóvenes, nos habla de gobernantes… increíble, Pablo inspirado por el Espíritu Santo nos dejó una carta tan llena de enseñanza.


Nos hemos estado enfocando en los versículos que hablan de las ancianas para aprender a vivir la vida de acuerdo a la sana doctrina, a la Palabra que se nos ha enseñado y en cómo llegar a ser ancianas piadosas, mujeres temerosas de Dios, reverentes en su porte, no calumniadoras.


Hoy hablemos de un tema que, aunque es más común en las jóvenes que en las ancianas en nuestros días, es igual de importante tocarlo porque está en la Biblia, tenemos que estudiar todo el consejo de Dios y porque tenemos hijos e hijas, hermanas, conocidas y aún nosotras mismas que podríamos ser víctimas de tan terrible adicción. El alcoholismo.



NO ESCLAVAS DEL VINO.

Las ancianas de Creta tenían un serio problema con el alcohol y Pablo sabía que necesitaban una instrucción especial, certera. Y mira hoy en día el vino no es igual que el de hace 2000 años. La escritura no prohíbe puntualmente el beber vino, cerveza o cualquier otra bebida que contenga alcohol, sin embargo, hay un buen número de versículos que nos animan a mantenernos lejos del alcohol.


Tal vez tuviste problemas de alcoholismo antes de llegar a Cristo, posiblemente conozcas a alguien cercano que tiene o tuvo problemas con el alcohol y es común pensar que es una práctica inofensiva, “todo el mundo lo hace”, “es legal” pero, realmente es un problema cuando domina al individuo.


Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.

1 Corintios 10:23



¿POR QUÉ BEBEMOS?

Hay diferentes razones por las cuales se consume alcohol, creo que la principal causa es que no hemos encontrado en Dios aquello que buscamos en el alcohol, me explico:

El alcohol es una sustancia que nos da satisfacción temporal, bebemos y nos sentimos alegres, olvidamos por un momento las preocupaciones, nos da el valor que tal vez no tenemos cuando estamos sobrios porque es un desinhibidor, nos da tranquilidad. Pero es momentáneo, todo eso dura solo el tiempo en el que estamos bebiendo, al finalizar volvemos a tener los mismos problemas, las mismas preocupaciones, el mismo estrés, la misma depresión, todo. Porque la respuesta a todo lo que aqueja al hombre es Dios, en Él encontramos la respuesta a cada necesidad que tengamos. Buscamos en el alcohol una satisfacción y descanso que sólo Dios nos puede dar de manera abundante.


Otra causa que es común es la del ejemplo que se tiene en casa, un patrón de conducta. Quizá debamos prestarle más atención puesto que el alcohol es legal en nuestros países, cualquiera que sea mayor de edad puede adquirir una botella de vino o cerveza y tenerla en casa al alcance de los niños. Muchas de nosotras crecimos con un ejemplo de alcoholismo en casa, de parte de alguno de nuestros padres o hermanos, y puede ser que eso nos parezca “normal” y lo hagamos sin pensar en las consecuencias.


Como decíamos anteriormente, si bien es cierto que la Biblia no nos prohíbe el consumo del alcohol, como madres de familia debemos pensar en lo que nuestros hijos están viendo y aprendiendo de nosotras. He conocido personas que prefieren que sus hijos consuman alcohol a temprana edad en su hogar, para que de adultos no sean engañados por otros que quieran aprovecharse de ellos con el alcohol. Cada quien decide su forma de educar a sus hijos, pero lastimosamente, esas personas que bebieron en casa a temprana edad hoy son alcohólicas. Hay que ser muy sabias a la hora de dirigir a nuestros hijos, de darles ejemplo y que Dios nos ayude para tomar las mejores decisiones en cuanto a aquello que en un futuro pueda ser dañino para ellos y para nosotras también.



¿CUÁNDO ES DEMASIADO?

Cuando se necesita más el alcohol que a Dios, cuando es lo que brinda paz, alegría, seguridad, valor, cuando ya es parte de la vida de una persona. Cuando pasan días y nos damos cuenta que necesitamos un trago de alcohol, una cerveza, una copa de vino. Tal vez alguna de nosotras esté siendo dominada por el alcohol y no nos hemos percatado, tal vez nuestro esposo o alguno de nuestros hijos, nuestros padres, alguien a quien amemos.



TENEMOS LA VICTORIA EN CRISTO

El alcoholismo empieza con una cerveza, con una copa de vino y pensar que podemos dominarlo; algunas personas sí lo dominan por completo, pero otras quedan presas, esclavas del vino y lo necesitan en su vida. Ellos deben saber que hay solución, una salida, y es por Gracia de Dios; sólo Él nos ayuda a dejar cualquier adicción, es esa Gracia la que nos ayuda a moldear nuestro carácter, nuestra forma de vida, la manera en la que hablamos, nos comportamos, actuamos, pensamos, comemos, vestimos y la manera en la que bebemos también. Su Gracia nos ayuda a que todo cuanto hagamos sea para Su Gloria, para extender Su reino y Glorificar Su Nombre.


Cuidemos nuestro cuerpo que es el único en el que viviremos en esta tierra hasta que el Padre nos llame a Su presencia, sobretodo porque nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. (1 Corintios 3:16-17 Glorifiquemos a Dios con nuestro cuerpo.

Cuidemos nuestra comunión con Dios al no hacer del alcohol un ídolo.

Cuidemos el testimonio que damos del evangelio a otros.

Cuidemos de que el uso del alcohol no lleve a otros a pecar.




Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera
se convierta en piedra de tropiezo para el débil. Porque si alguno te ve a ti,
que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, 
¿no será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos 
y por tu conocimiento se perderá  el que es débil, el hermano por quien Cristo murió. 
Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, 
pecáis contra Cristo. Por consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece, 
no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano.

1 Corintios 8:9-13


Probablemente para algunas personas el alcohol no sea problema, no es un ídolo y no las domina. Pero ¿qué sucede si nuestro ejemplo lleva a otros a beber y ellos sí quedan presos del alcohol? Por amor a nuestros hermanos, seamos sabias al decidir si bebemos o no.

No sabemos si nuestro esposo comienza con una cerveza estando con nosotras y de repente quede esclavo del vino, no sabemos si el ejemplo que nuestros hijos están viendo en nosotras ellos lo imiten y en un descuido sean presos del alcoholismo. Cuidemos lo más valioso que Dios nos ha prestado en esta vida, cuidemos a nuestros hijos en todo aspecto, cuidemos nuestra vida.


Día a día es una lucha contra nuestros deseos pecaminosos, contra las adicciones, pero la Gracia de Dios nos ayuda a decir ¡no!,  yo he muerto al pecado y saldré victoriosa ante la tentación porque el evangelio está trabajando en mi vida.


Ánimo mujer, la vida cristiana es una serie de nuevos comienzos, vivamos un día a la vez con Cristo, por Su Gracia, por Su Causa y para Su Gloria.


Nos leemos pronto.

En Su Gracia

K A R L A




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