sábado, 29 de julio de 2017

¿Suficientemente Madre?







Un grupo de amigas por Whatsapp estamos llevando el reto de 30 días para madres que proporciona el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, junto a él, cada día leemos un capítulo del libro Suficientemente Madre que Soldados de Jesucristo obsequia en su página.

Ha sido una enorme bendición, se ha estado compartiendo vía WhatsApp a diversas partes del mundo, Dios ha sido bueno, ha traído consuelo, esperanza y fe a madres comunes y corrientes a través de la oración y del estudio de Su Palabra... No cabe duda que la maternidad bíblica, el rol que Dios nos dio a la mujer es hermoso...



Hoy les comparto el audio del día y que lleva por nombre el título del libro. Anímate a compartirlo con tus hermanas, amigas, tías, primas y con esa mujer que necesita saber que hay un Dios suficiente. 





Reto de 30 días para descargar directamente de la página de Aviva Nuestros Corazones {https://goo.gl/jpPdzH}

Descarga el libro directamente de la página de Soldados de Jesucristo: {https://goo.gl/JeRWrQ}


Esperando que sea de mucha bendición para tu vida como lo ha sido para la mía.

En Su Gracia



K A R L A



miércoles, 26 de julio de 2017

¿Somos buen testimonio?






a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos,
 para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Tito 2:5


Hoy terminamos de estudiar las características de la mujer piadosa que menciona Pablo en su carta a Tito.


Al estudiar este libro, sobre todo el capítulo 2:1-5 ha sido de muchísima bendición. Estas semanas he estado un tanto ausente porque son vacaciones de verano y tengo casa llena pero no quería dejar pasar la oportunidad de escribirte acerca de la segunda parte del versículo 5 porque me ha tocado de manera increíble.


Bueno, todo el capítulo, pero este me ha quebrantado… cuando lees todo el contexto y en sí el llamado específico a la mujer y ves que finaliza diciendo: para que la palabra de Dios no sea blasfemada, ¡Ah! Es doloroso darse cuenta que cuando estamos fallando conscientemente en ese llamado, estamos avergonzando el evangelio. 


La palabra “Blasfemada” en el griego es blasphemeo” que significa: Difamar, blasfemar, uso abusivo o lenguaje escandaloso sobre Dios o los hombres. Entonces, conociendo la definición de esa palabra podemos darnos cuenta que a los ojos de Dios es hablar mal de Él delante de los hombres si no vivimos de acuerdo a lo que está escrito.



¿Qué características tiene la mujer piadosa? ¿Recuerdas?


Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Tito 2:3-5



Debo confesar que he fallado en todos esos puntos. Gracias a Dios por su bondad y porque nos permite reconocer nuestros fallos para así poder depender más de Él buscando cada día ser más como Su Hijo amado Jesucristo. Estoy tan agradecida de este estudio, pude darme cuenta de cada debilidad que tengo, de donde debo fortalecerme más en el Señor y en el poder de Su fuerza y cómo es que debo depender de Él todo el tiempo.


El saber que a través de nuestras actitudes podemos estar (tal vez sin darnos cuenta) blasfemando la Palabra de Dios, es doloroso. Es como si todo cuanto hacemos por el Señor se viera opacado por esas malas actitudes.


Recién terminamos el reto de 30 días para esposas del ministerio Aviva Nuestros Corazones y en verdad fue hermoso, confrontador y de mucha bendición. Nos mostró a muchas de nosotras los puntos exactos en los que fallamos como esposas para retomar el diseño divino con el cual fuimos formadas. Ahora estoy leyendo el libro Suficientemente Madre que hace meses nos regaló el ministerio de Soldados de Jesucristo y también ha sido de mucha bendición. ¿Por qué te menciono esto? Porque con frecuencia no nos damos cuenta de los errores que estamos cometiendo hasta que alguien más nos los hace saber, estamos tan acostumbradas a vivir de una manera que cuando nos mencionan los fallos y tenemos una actitud soberbia, creemos que es algo personal y que en realidad no saben nada de nuestra vida.


Lo cierto es que, nuestra actitud, nuestras palabras y en sí nuestro testimonio, deja ver qué tan parecidas somos a nuestro Señor Jesucristo. Dice la Palabra que todo cuanto hacemos debe glorificar aDios, pero, ¿es así en todos lados? Cuando Pablo le dice a Tito la serie de características que una mujer/anciana piadosa debe tener, claramente es que ella debe mostrar ese espíritu transformado y redimido en todo lugar y aun cuando nadie la ve.


Hablamos de que siendo influencia a la siguiente generación ¿están viendo en nosotras realmente un modelo a seguir? Y no hablo de las mujeres que probablemente guías en la iglesia o en un grupo de estudio, no hablo de las mujeres con quienes conversas al salir del colegio de tus hijos, ni tampoco me refiero a aquellas mujeres con quienes has formado una amistad a distancia. Hablo de tu entorno, de tu principal ministerio ¿qué tanto de Cristo muestras o mostramos a nuestro esposo e hijos? ¿Somos fieles administradoras de la Gracia de Dios y fieles representantes del evangelio en casa?


Si nuestro testimonio delante de nuestro esposo e hijos no los lleva más a Cristo, algo estamos haciendo mal. Si ellos en lugar de acercarse a Dios o a la Palabra, por causa nuestra se alejan, creo que debemos ponernos a cuentas con Dios inmediatamente y pedir que nos muestre lo que estamos haciendo mal. (Salmo 139:23-24)

 
 Si, sé que la salvación es personal y que el Señor nos ha predestinado desde antes de la creación del mundo para que fuésemos sus hijos, eso lo tengo claro, pero, qué pasa con la exhortación del Apóstol Pedro a nosotras las mujeres cuando nos dice:


Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos,
de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra,
 puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres 
al observar vuestra conducta casta y respetuosa.

1 Pedro 3:1-2



¿Es nuestra conducta congruente con lo que predicamos del Evangelio? ¿Nuestro esposo puede dar testimonio de que en verdad hemos sido redimidas por Dios y estamos viviendo en Su Palabra dentro y fuera de casa? ¿Y qué de nuestros hijos? Ellos nos observan y saben cuándo amamos de dientes para afuera, saben cuándo somos amables y caritativas con alguien externo y en casa despotricamos contra esa misma persona o contra alguien más. ¿Qué tan fielmente estamos presentando el Evangelio que amamos?  


Necesitamos vivir el Evangelio. Amar y abrazar el diseño que Dios nos ha dado en su eterna Sabiduría y Soberanía. Necesitamos decir ¡Sí, Señor yo quiero vivir de acuerdo a tu Palabra!


Hoy es un nuevo día, ha extendido su misericordia, aprovechemos bien el tiempo y corramos al trono de Su Gracia para implorar perdón de pecados, para reconocer delante de Él en lo que hemos fallado y pedir Su ayuda para renovarnos y vivir para Su Gloria.


Te animo a que el día de hoy puedas ir donde tu Padre Eterno recordando que Jesucristo nos ha acercado a Él, Él es nuestro abogado y Dios nuestro juez justo, pongámonos a cuentas con Él. Recuerda que:


Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados,
esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia,
 aborrecibles y odiándonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios
 nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del
lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó
sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que
justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida
eterna. Palabra fiel es ésta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza,
para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras.
Estas cosas son buenas y útiles para los hombres.

Tito 3:3-8



Hoy aún tenemos tiempo mujer, mañana no sabemos.


En Su Gracia

K A R L A










lunes, 24 de julio de 2017

¡Cómo flash! {Preparando héroes}






         Tengo un hijo que está en la edad que todo quiere saber y mejor aún ¡todo lo cree! Hace unos días de la nada me preguntó:

-mamá, ¿qué necesito para ser como Flash? ¿Si le pido a Dios que me haga un superhéroe como Flash, lo hará? Dios es bueno mamá-

Sinceramente me agarró en curva, sólo abrí mis ojos titubee 3 segundos y le contesté:
-bueno… eeehm, Dios es bueno todo el tiempo y poderoso para hacer todas las cosas, pero para ser un superhéroe tienes que entrenar mucho… no supe que más decir; 

él se quedó pensando y me dijo:
-bueno tal vez no ser flash, sólo quiero ser un superhéroe que rescate niños.

Buen punto, -le contesté- tú puedes ser el superhéroe que aún no existe, puedes ser algo así como Súper Santiago o Súper pity... 

abrió sus enormes ojos negros y me dijo:
- ¿¡qué tal Santiago el superhéroe!?

-¡Perfecto! 
Y ahí terminó nuestra plática de héroes.


         Amo ser mamá, muy a pesar de las ocasiones en las que me dan ganas de tirar la toalla por el cansancio y lo abrumador que puede ser estar 24 horas al cuidado de 3 niños que parecen  5 y aparte ser esposa, ama de casa, y trabajar en crochet para ayudar al sustento familiar, todo eso se compensa por los momentos que disfruto a mis niños, las historias interminables de mi hijo mayor, las ocurrencias del mediano con cada pregunta que ponen mi cerebro a trabajar y los bailes con cantos de mi pequeño bebé aaah, en realidad me hacen sentirme bendecida y todo cuanto pudiera pasar fuera de mi hogar en un gran puesto ejecutivo es sin valor para mi, si acaso me perdiera de todo eso.


         No todo es miel sobre hojuelas, si eres mamá sabrás que muchos días sufres y lloras con tus hijos cuando se enferman, muchos días te conviertes en osa cuando el vecino de enfrente se burla de tu hijo mayor, pasas noches en vela esperando que la fiebre aminore y por fin ellos puedan descansar, aaah como duele cuando las decisiones que toman no son las correctas y tú pudiste haberle hecho saber lo que pasaría y no tuviste oportunidad de hacerlo, noches en vela esperando que lleguen a casa, noches de desvelo a su lado ayudándoles a estudiar una materia que tú entiendes menos que ellos pero ahí estás, al pie del cañón… difícil ser mamá…


         Mi madre decía: “Pero algún día serás madre y entenderás” otras dicen: “Los dolores y las preocupaciones crecen con los hijos” diciendo con ello que las preocupaciones no terminan. Veo a futuro a cada uno de mis hijos y en verdad anhelo que lleguen y cumplan metas y sueños de parte de Dios, que alcancen las promesas y que vivan una vida completa y llena del amor y la sabiduría de Dios, me siento honrada y retada por ser quien está al pie del cañón mostrándoles hacia donde deben ir, ser esa arquero que está preparando las flechas que serán lanzadas algún día al horizonte y que lleguen a su destino, en realidad me hace estremecer y agradecer a Dios por su bondad, su misericordia y por creer en mí para hacerlo.


Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.

Salmos 127:4




         Así que, en base a las características de mis hijos hice una lista de consejos tomados del libro de proverbios para prepararles un poco más para su vida adulta, creyendo que toda la instrucción que le dé ahora de niños le servirá aún cuando sean adultos para que no se aparten del camino.


Consejos a los futuros héroes



1.      Teme a Jehová (Prov. 1:7)
2.      Escucha los consejos de tus padres (Prov. 1:8)
3.      No escuches a los que se portan mal (Prov. 1:10)
4.      Aléjate de los que hacen cosas indebidas (Prov. 1:15-16)
5.      Escucha a Jehová (Prov. 1:33)
6.      Guarda los mandamientos de Dios (Prov. 3:1)
7.      Se misericorde y habla verdad (Prov. 3:3)
8.      Confía siempre en Dios (Prov. 3:5)
9.      No seas peleonero (Prov. 3:30)
10. Guarda tu corazón y habla bendición (Prov. 4:23-25)
11. Busca a Dios (Prov. 8:17)
12. Sé prudente al hablar (Prov. 10:13)
13. Piensa antes de hablar (Prov. 10:19)
14. No mientas(Prov. 12:22)
15. Busca buenas amistades ( Prov. 13:20)
16. No te enojes (Prov. 14:17)
17. Guarda la corrección de tus padres (Prov. 15:5)
18. Confía y haz partícipe a Dios de todos tus planes (Prov. 16:3)
19. Sé buen amigo y buen hermano (Prov. 17:17)
20. No hables cuando no debas hablar (Prov. 17:18)
21. No te ofendas sin razón (Prov. 18:19)
22. Cuida tu testimonio y se transparente (Prov. 20:11)
23. Aléjate de los chismosos (Prov. 20:19)
24. No busques venganza (Prov. 20:22)
25. Piensa antes de hablar (Prov. 21:23)
26. No te juntes con burlones (Prov. 22:10)
27. Cuida con quienes te juntas (Prov. 22:24-25)
28. No seas vanaglorioso(Prov. 27:2)
29. Huye del mal (Prov. 27:12)
30. Confía y se transparente con Dios (Prov. 28:13)
31. No temas, pon tu confianza en Dios (Prov. 29:25)
32. Defiende a los pobres y desamparados (Prov. 31:9)



Puedes añadir más,  y orar por ellos cada día, nuestra labor es prepararlos para el camino. Tomémonos de la mano de Dios y adelante mujer, ¡no desmayes!




En su Gracia


Karla


lunes, 17 de julio de 2017

Sumisa… ¿Yo?






Como hemos estado viendo a lo largo de este estudio, el ser una mujer piadosa como la que Pablo menciona en la carta a Tito es ir contra la corriente, contra la cultura actual. No es fácil ser una mujer como la que está descrita en la Palabra de Dios, no es una mujer que sea vista en el mundo como alguien a quien las mujeres desean imitar, pero eso no debe desalentarnos en absoluto porque para amar ese diseño y anhelar querer ser una mujer Bíblica, necesitamos haber entregado nuestra vida a Cristo y haber abrazado y amado el diseño que se nos dio como mujer. Vamos un día a la vez mujer, siendo perfeccionadas por Gracia de nuestro Señor.


Y esta introducción es por el tema que hoy hablaremos, la sumisión.

La antigua palabra griega traducida a sujetas es la palabra hupotasso”, que significa “debajo de, o estar sometido en rango”. Es una palabra que se toma del ejemplo de los militares y que nos habla acerca de los rangos y niveles que hay, cada uno de ellos tiene un rol específico y está obligado a respetar a aquellos de un rango superior.  


Entonces, conociendo el significado de la palabra nos podemos dar cuenta de que la sumisión es para todos, no solo para las mujeres, Tito 3:1 nos habla de la sumisión a los gobernantes, Romanos 13 a nuestras autoridades, Colosenses 3:20 nos habla de sumisión a nuestros padres, Tito 2:9 nos habla de estar sujetos a nuestros jefes y así podemos entender un poco más que la sumisión no significa que somos inferiores, sino que cada uno de nosotros tenemos un lugar en el que debemos cumplir el rol y propósito por el cual fuimos creados.


“a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos
para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Tito 2:5


La sumisión es hermosa, es una bendición.

Cuando entendemos que nos sometemos a nuestro esposo por el amor que tenemos a Dios, cambia nuestra forma de verla. Pero es hasta que llegamos a Cristo entregando nuestra vida a Él que decidimos vivir para agradarle y glorificar su nombre en todo lo que hagamos, incluyendo por supuesto, la sumisión.


Todo comienza desde el Edén en Génesis 3:16, esa lucha por el poder y querer gobernar sobre el otro viene desde ahí, donde la mujer no se sometería y el varón buscaría enseñorearse de ella, pero, es gracias al Evangelio que entendemos que por obediencia a Dios, nos someteremos voluntariamente.


¿VOLUNTARIAMENTE? ¿O VOLUNTARIAMENTE A FUERZA?

La sumisión es un acto de obediencia a Dios y el reconocer que nos complementamos uno a otro. Somos iguales en valor y dignidad delante de Dios pero hay un liderazgo que se le ha dado al varón, como siervo, como protector de la familia.


No es voluntariamente a fuerza, o no debe ser así. No es que “tengo que someterme porque…” porque probablemente nuestra naturaleza nos dicta que no debemos someternos a nadie, menos a un varón que tal vez no nos valora.  Pero como mujeres redimidas comprendemos que es por amor y obediencia a Dios y Su Palabra; así no lo haremos a fuerza, sino con alegría de saber que estamos cumpliendo con lo establecido por Dios para nosotras.


Hemos hablado de morir a nosotras mismas y en la sumisión es necesario hacerlo por rendición a Cristo, pero necesitamos de la Gracia de Dios, su ayuda, porque en nuestras fuerzas no lo lograremos. Basta con echar una miradita al pasado y darnos cuenta de que no hacíamos las cosas bien en este tema particularmente.


Ahora es más común escuchar mensajes donde se promueve que no debemos sujetarnos ni someternos al varón porque tenemos las mismas oportunidades que ellos, somos igual de capaces y en ocasiones superiores. Pero, eso no es lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros los creyentes, a nosotras se nos dice que nos sometamos en amor a nuestro esposo para que la Palabra de Dios no sea blasfemada, para que el evangelio no sea avergonzado.


Y puede ser que en este momento estés pasando por una situación donde no es sencillo someterse a tu esposo, porque sucede muy a menudo que, aun siendo cristianas nacidas de nuevo, redimidas y haciendo la voluntad de Dios, este tema sea una lucha constante y créeme hermana, lo será toda la vida hasta que decidamos entregar nuestras cargas a Dios y a acudir a Él en oración por ayuda buscando Su Gracia para lograrlo.


Me han preguntado si es necesario obedecer y estar sujetas a su esposo cuando él no asume su rol como sacerdote del hogar, o no es creyente, ni proveedor del mismo, es infiel y no toma en cuenta a su mujer. Yo no puedo dar mi opinión en cada caso particular porque no conozco en sí su matrimonio y en ocasiones ni al varón conozco, pero Dios sí sabe y conoce perfectamente la situación de cada una de nosotras. Él sabe lo que estamos pasando, las luchas que tenemos, sabe si el rol de cabeza del hogar está sin protección; Él sabe cuando sus hijas están siendo menospreciadas y desvaloradas. ¿Y sabes qué? Esto debe alentarnos a vivir más de acuerdo a la voluntad de Dios, de obedecerle porque en ello hay bendición.


Sabremos si somos mujeres sujetas a nuestro esposo en los momentos en los que no estamos de acuerdo con ellos, por ejemplo, en una decisión que ellos están tomando. Es fácil creer que somos sujetas cuando las cosas se están haciendo como nosotras esperamos que se hagan, pero, ¿qué pasa cuando las cosas no son así? Si sale a relucir el querer manipular y cambiar las cosas porque creemos que es lo mejor sin tomar en cuenta las decisiones de nuestro esposo, entonces estamos fallando. ¿Qué podemos hacer? Obedecer. ¿Y si se equivoca en la decisión? Tú y yo debemos estar confiadas en que estamos obedeciendo a la Palabra de Dios y cumpliendo con el llamado que se nos ha dado.  Si él se equivoca en una decisión, confiemos en la soberanía de Dios y en que Él lo ha permitido por una razón que sólo Él y el tiempo nos lo mostrará.


Si la Palabra de Dios nos dice que: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres.” (1 Pedro 3:1) necesitamos creerlo, confiar en que las promesas de Dios son verdaderas y son cumplidas en Su tiempo para saber esperar que algún día nuestra obediencia será recompensada y que si hemos honrado a Dios y Su Palabra Él nos honrará, como está escrito. (1 Samuel 2:30).


Hay esperanza, confiemos en que el mejor lugar para una mujer es estar cumpliendo su llamado dentro de la voluntad de Dios, ese es el camino más seguro. Obedezcamos a Dios, la sumisión parece no ser sencilla pero en verdad vale la pena intentarlo cada día.


Confiemos, descansemos en el Señor, aferrémonos a Él, busquemos Su Gracia, su ayuda, encomendemos la causa a Cristo y busquemos la ayuda del Espíritu Santo porque en nuestras fuerzas es muy difícil que podamos hacerlo, rindamos nuestra voluntad a Dios y caminemos sus caminos. 





En Su Gracia


K A R L A 

viernes, 14 de julio de 2017

Amables en Todo Tiempo






Hemos estado estudiando detenidamente las características de la mujer descrita en Tito 2, y hoy hablemos acerca de la bondad, la amabilidad en la mujer.


Hace tiempo, la esposa de un pastor nos decía que Dios le había mostrado que estaba fallando en ser amable en su principal ministerio; ella narraba que, con todos los quehaceres de su hogar, el atender a hermanas para consejería y otros asuntos que le exigían tiempo, terminaba cansada y en ocasiones de mal humor.

Sus hijos que en aquel entonces eran unos niños, la buscaban para hacer alguna actividad y ella les gritaba, era desconsiderada en su trato con ellos y no mostraba bondad. Fue un día que después de hablarle mal a uno de sus hijos por hacerle una pregunta, cayó en cuenta de su error y pensó: “¿Por qué no soy igual de amable con mis hijos como con las hermanas de la congregación?” “¿Por qué no les dedico el mismo tiempo a ellos para escucharles?”


"a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, 
para que la palabra de Dios no sea blasfemada".
Tito 2:5 LBLA


Algunas traducciones usan la palabra “buena” o “bondadosa”, y la palabra original en el griego es “Agathos” que significa “de naturaleza bueno” y describe lo que se origina de Dios y es fortalecido por Él en la vida del creyente, a través de su fe.


Es una característica que obtenemos de parte de Dios y que la vamos desarrollando y fortaleciendo en nuestra vida por medio de la Fe. Esto va ligado al fruto del Espíritu en Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad…”  esta palabra en Gálatas para bondad es similar a la de Tito, es la palabra “Agathosune” y nos dice que es una cualidad y condición única de la bondad de Dios que se manifiesta en la excelencia espiritual moral. Es decir, es una virtud que Dios deposita en nosotras y que conforme pasa el tiempo y nuestra comunión con Dios, la vamos desarrollando.


El apóstol Pablo, menciona esa cualidad o virtud en las mujeres piadosas de Tito 2, es un “requisito” al igual que todas las otras características que ya hemos estudiado.


Pero, ¿Cómo puedo mostrar bondad en mi hogar que es mi principal ministerio?

En lo personal, creo que es ahí donde más debemos trabajar, de ahí es donde daremos cuentas a Dios y es donde nuestro corazón debe estar. Casualmente es el lugar en el que somos menos amables, porque hay tanta confianza que olvidamos ser bondadosas y considerados unos con otros. Podemos darnos cuenta de nuestro mal trato y falta de bondad con los miembros de nuestro hogar, si comparamos el trato que les damos a ellos, con el trato que ofrecemos a alguien con quien no convivimos muy a menudo. 


Tenemos tiempo para otros pero para nuestros hijos buscamos el ahora llamado “Tiempo de calidad”, es decir, 15 minutos dedicados únicamente a ellos cuando en realidad lo que necesitan es tiempo. Necesitamos invertir mucho más de 15 minutos al día para conocerlos, amarlos, consolarlos, reír, jugar y todo lo que un niño necesita. Olvidamos que la niñez es corta, olvidamos que son niños y no adultos pequeños y esa es una forma de desconsideración, de no ser buenas con quienes amamos y daríamos la vida sin dudar.


En cuanto a nuestro esposo te comento, estamos a unos días de terminar el Reto de 30 días para esposas que nos proporciona el ministerio de AvivaNuestros Corazones, y en uno de los grupos en donde lo estamos compartiendo, hemos reconocido delante del Señor, que en algún momento dejamos de ser amables con nuestros esposo por permitir que la rutina, el enojo, la amargura, el orgullo y sobre todo, el resentimiento se estacionara en nuestro corazón.


Volvemos a lo mismo que hemos “descubierto” a través de este estudio, se trata de vivir la vida cristiana verdadera, con tropiezos, pero siguiendo adelante con confianza en Dios un día a la vez, viviendo, amando, abrazando el diseño que Dios nos ha dado como mujeres y afirmando con nuestra vida lo que predicamos del Evangelio.


Cualquiera puede ser amable, bondadosa con los de fuera, pero con aquellos con quienes estamos la mayor parte del tiempo ¿lo estamos siendo? ¿Estamos mostrándoles esa bondad que Dios ha depositado en nosotras? ¿Nuestro esposo e hijos al final del día alaban nuestra bondad? ¿Ellos glorifican a Dios por nuestra vida amable y bondadosa?


Es tiempo de voltear a Dios clamando por su perdón, por no dar a nuestros semejantes lo que Él nos ha dado por Su Gracia, por no tratar a nuestro esposo e hijos con bondad, con amor. (Proverbios 31:12)


¿Y qué de nuestra amabilidad con otros? Vivimos en un tiempo donde proclaman que el amor gana todo el tiempo, pero no es así.  Hay frialdad e indiferencia donde se ven las necesidades de otros y es más sencillo cerrar los ojos y seguir de largo. Esto no es generalizado gracias a Dios, pero como Sus hijas ¿Nosotras qué estamos haciendo para mostrar bondad a otros? Gálatas 6:10 dice: “Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.” ¿Hace cuánto que no pasamos tiempo con hermanos en Cristo que necesitan apoyo espiritual? ¿Hace cuánto que no estamos sirviendo a otros en nuestra congregación? ¿En verdad estamos haciendo bien a nuestros hermanos en Cristo o pasamos de largo al ver su necesidad?


Y hay otro grupo que también nos habla la Biblia, ¿Somos amables con quienes nos persiguen y atacan? ¿Mostramos bondad como nos exhorta Nuestro Señor Jesucristo?

Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.” 
Pero yo os digo:  amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, 
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos;
 porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.  
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también
 lo mismo los recaudadores de impuestos?  Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, 
¿qué hacéis más que otros?  ¿No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, 
sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Mateo 5:43-48


Esta porción del Evangelio es sumamente clara, necesitamos vivirlo, amar a nuestro prójimo, ser amables con todos, ¡Todos! y vivir para la Gloria de Dios.


Analicemos hoy cómo nos estamos conduciendo en cuanto a ser bondadosas, y si es necesario arrepentirnos y pedir perdón a Dios y a quienes no hemos mostrado amabilidad, hagámoslo cuanto antes.


Dios nos ayude y nos haga siervos para Su Gloria.

En Su Gracia

K A R L A






 Reto para esposas




Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

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