lunes, 10 de julio de 2017

Cuidando nuestro hogar








“a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables,
sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada

Tito 2:5


La versión Reina Valera 60 (RVR60) dice: “cuidadosas de su casa”.
La traducción en lenguaje actual (TLA) dice: “atender bien a su familia”.


En varias ocasiones he escuchado que la mujer es el corazón del hogar, y hay verdad en esa frase. Si la mamá está de malas, todo es un caos; si está de buen humor, hasta la comida sabe diferente ¿no es cierto?


Pero, ¿qué significa ser cuidadosas del hogar? ¿Qué viene a tu mente cuando lees esto? Hace unas décadas, cuando escuchaba acerca de alguien que era ama de casa, pensaba que se dedicaban a hacer limpieza “únicamente” y estaba esclavizadas en su hogar. De hecho, recuerdo que cuando preguntaban a una mujer su ocupación, con pena decía: “ama de casa”, Como si fuera algo deshonroso.


Pero todo tiene que ver con el rol de la mujer, con el diseño que Dios le ha dado y con las intenciones del corazón. Leo el ser hacendosa en el hogar e inmediatamente pienso en la mujer virtuosa del Proverbio 31, una mujer sabia, cumpliendo con el rol que Dios le dio para glorificar Su nombre a través de su llamado.


En verdad que el ser ama de casa, el estar en nuestro hogar cuidando de él, es una bendición. Entiendo perfecto que la situación económica influye muchísimas veces en la necesidad de salir a trabajar y dejar el hogar durante todo el día, alguna vez estuve en esa situación y fue muy difícil.


Y bueno, hablar de este tema en una cultura como la que vivimos, es osado ¿sabes? En estos tiempos a lo bueno le llaman malo y a lo malo, bueno. Hay una revolución tremenda por dar tu punto de vista porque, aunque se presume de la libertad de expresión y tolerancia, en realidad no es del todo cierto, pues al exponer las verdades Bíblicas somos tachados de intolerantes.


En Facebook hice la pregunta de "¿qué preferirías, quedarte en casa a cuidar de tu hogar o triunfar como profesionista en el ámbito laboral?". Hubo una gran cantidad de respuestas, todas con argumentos válidos sin duda, y con alegría leí que la gran mayoría desea hacer la voluntad de Dios por encima de sus anhelos personales.


Y meditando en este pasaje Bíblico en cómo se le pide a las mujeres mayores que también enseñen a las más jóvenes a ser cuidadosas de su hogar, me doy cuenta de lo importante que es amar el llamado de Dios para la mujer, porque si nuestro corazón no está en el servir en nuestro hogar, educar y discipular a nuestros hijos y estar sujetas a nuestro varón, nos será muy difícil cumplir con ese llamado, y es muy probable que lo hagamos de mala manera y al final del día terminemos más cansadas de lo habitual y frustradas.


En lo personal, creo que se ha malentendido ese llamado para la mujer, sobre todo en una cultura donde gran parte del tiempo se está haciendo referencia a tener las mismas oportunidades de desarrollo y crecimiento laboral, hombres y mujeres, donde se pelea por la igualdad de género, porque se le dé a la mujer lo mismo que al varón como si fuera una lucha a muerte por ver qué género es el mejor y más preparado.


Y te confieso que de esa misma forma era mi pensar hace un par de décadas, esperaba tener la misma oportunidad que un varón y demostrar que podía hacerlo aún mejor que él. Pero qué equivocada estaba, estaba buscando reconocimiento en un lugar donde no había sido llamada a estar. Hoy a la distancia, con un esposo y tres varones que debo formar, me doy cuenta que, para mí, mi lugar es mi hogar, donde mi familia está.


Te decía que entiendo perfecto que, en ocasiones, es necesario salir a trabajar para apoyar al varón con los gastos económicos, o porque no hay un varón en casa que supla todo lo necesario y la mujer debe asumir ese rol. Eso no lo discuto. Pero ¿qué pasa con aquella mujer que teniendo todo decide trabajar y estar lejos de su hogar y de la formación de sus hijos solo por cumplir una meta personal? Es un asunto del corazón, de amar el rol que Dios nos ha dado. En verdad necesitamos tener un corazón para nuestro hogar. 


Hay mujeres que son excelentes amas de casa, que cuidan y protegen su hogar, que están pendientes de las necesidades y de los corazones de cada miembro de la familia y lo hacen de manera casi innata. Pero hay otro grupo de mujeres a quienes nos cuesta más asumir ese rol, por cuestiones culturales, de educación, o incluso por rebelión a la autoridad puesta por Dios en nuestro hogar. Es cuando necesitamos más de Dios, de voltear a nuestro hogar y reconocer que solas no podemos, que dependemos totalmente de Dios, es necesario el arrepentimiento e ir a su trono y pedirle que nos ayude a cumplir ese llamado que nos ha dado. Es válido implorar por Su ayuda, que nos ayude a amar y abrazar ese diseño divino, que nos dé un corazón que ame estar en el hogar que nos ha dado, que ame el instruir a Sus hijos, que ame ser la ayuda idónea de su varón.


El ser ama de casa es un llamado que incluye no solo la limpieza del hogar. Somos las que cuidan que todo esté en orden y viviendo para la Gloria de Dios. La mujer en casa ayuda al varón de manera que ellos puedan cumplir con su llamado también, ayuda en la construcción de un hogar sano, santo y lleno de la presencia de Dios; la mujer ayuda tanto a los hijos, somos quienes más tiempo está con ellos y Dios nos ha dado la oportunidad de escucharles, de conocerles, de ministrarles y de conocer su corazón. ¡Qué maravilloso es el poder estar cerca de nuestros hijos!


Si tenemos la oportunidad de estar en casa con ellos, guiando y cuidando de ese hogar, alabemos a Dios por ello. Si hoy estamos lejos de nuestro hogar por cuestión laboral y nuestro deseo es estar en casa, oremos. Dios conoce los anhelos de nuestro corazón y sabe que, si anhelamos vivir para Su Gloria y para guiar a nuestros hijos al conocimiento de Él, en Su tiempo Él dispondrá de todo para que así sea, por Su Gracia. 


Hagamos de nuestro hogar, nuestra prioridad, nuestro primer ministerio.


En Su Gracia

K A R L A




  
Te invito a escuchar el tema “Viviendo con Diseño Divino” que es parte de esta serie del libro de Tito.  Si no puedes ver el video, da clic aquí.


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