viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Cómo luce la Sabiduría? {Santiago 3:13-18}







Mucho se habla de ser sabias en cada etapa y rol de nuestra vida, pero ¿Qué es la sabiduría? ¿Cómo se ve? ¿Cómo saber si alguien es sabio realmente? La sabiduría genuina queda manifiesta en el carácter de una persona, en su capacidad de vivir en paz en todo momento.


La sabiduría se manifiesta cuando se habla, cuando actuamos, se manifiesta en todo cuanto hacemos y las decisiones que tomamos, se manifiesta en nuestra vida diaria y en las relaciones que tenemos con otros. La sabiduría de Dios ayuda a controlar la lengua y puede ayudarnos también a dominar nuestra conducta.


¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena
 conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría.
Pero si tenéis celos amargos y ambición personal en vuestro corazón,
no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad.
Esta sabiduría no es la que viene de lo alto,
sino que es terrenal, natural, diabólica.
Porque donde hay celos y ambición personal,
allí hay confusión y toda cosa mala.
Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica,
amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos,
sin vacilación, sin hipocresía.
Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz
por aquellos que hacen la paz.

Santiago 3:13-18





Todo el capítulo 3 nos enseña acerca de la sabiduría de Dios y de la sabiduría humana.Santiago concluye el capítulo 3 dando la solución al problema de la lengua porque muestra la raíz de ella y de las actitudes erróneas del creyente.


La sabiduría y el entendimiento se muestran con humildad.
¿Recuerdas Santiago 3:1? Muestre con la buena conducta sus obras con sabia mansedumbre, él les habla a quienes aspiren a ser maestros, pide que nos aseguremos de no creer que somos sabios solo por lo que sabemos porque inteligencia no es sabiduría sino, por la verdadera sabiduría, la que viene de parte de Dios.


Si eres sabio y entendido pero tus palabras no van de acuerdo con tus acciones, todo lo que estás diciendo no tiene validez ni fuerza. Lo que decimos tiene que ser afirmado con lo que hacemos, debe haber coherencia. Predicamos con nuestra boca pero afirmamos con nuestra vida.



¿Por qué será que tenemos problema al controlar nuestras palabras?

Tal vez porque creemos que somos sabias y entendidas, creemos saber todo lo que pasa, lo que acontece con nuestra vida y con la vida de quienes nos rodean llámense esposo, hijos, familia, vecinos, nación, temas de política, etc. Confiamos demasiado en nosotras mismas, en nuestra propia sabiduría e inteligencia. ¿no crees?


La raíz del problema.

Pero si tenéis celos amargos y ambición personal en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad...


La raíz del problema, la falta de humildad. Si presumimos de ser sabias y que tenemos todas las respuestas, demostramos que nuestra sabiduría es humana, porque hablamos desde nuestro ego, muestra los frutos de lo que estamos haciendo no provienen de Dios.



La sabiduría del hombre

La sabiduría que viene de Dios es totalmente diferente a la del mundo, a la terrenal.  Cuando es terrenal, diabólica produce:

celos amargos.
ambiciones egoístas.
preocupaciones y deseos terrenales.
pensamientos e ideas no espirituales.
desorden.
maldad.


Esta sabiduría es falsa, terrenal, natural, diabólica. Todo esto produce enemistades, división, nos aleja de los hermanos y de aquellos con quienes debiéramos vivir en comunidad. Divisiones desde el hogar que llega hasta la iglesia.


Si decimos ser sabias y vemos solo por nuestros propios intereses, no es la sabiduría de Dios. Si aun nos enojamos en sobremanera porque alguien más triunfa y sentimos esos celos amargos... no estamos obrando en la sabiduría de Dios. 


¿Cómo contrarresto esa sabiduría ?

Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

Santiago 3:17-18


Con la sabiduría que proviene de Dios. Porque cuando la sabiduría desciende de lo alto es:

Pura.
Pacífica.
Amable.
Benigna.
Llena de misericordia.
Da buenos frutos.
Sin incertidumbre.
Sin hipocresía.


Viendo toda esta lista que Santiago nos presenta, respondamos con sinceridad: ¿Somos sabias? ¿En realidad estamos siendo sabias? ¿Te parece si nos autoevaluamos? En el archivo de Para Meditar que puedes descargar aquí, te dejaré escritas varias preguntas para que puedas examinarte a ti misma.


La sabiduría humana confía más en lo que el hombre hace. Solemos confiar más en nuestras fuerzas, en nuestras opiniones, en que tenemos la razón, somos contenciosos y celosos.


Pero la sabiduría que proviene de Dios hace que la persona sea íntegra, pacífica, es amable, misericordiosa, y su vida evidencia su relación con Dios.


Todas estas características que enlista Santiago nos ayudan a fomentar la unidad. Contraria a la sabiduría humana que divide y es contenciosa, la sabiduría de Dios nos une, nos permite tener relaciones sanas llenas de bondad, de mansedumbre, siempre buscando el bienestar del otro encima del nuestro, siempre amando al prójimo como a nosotros mismos, poniéndonos en su lugar, orando y buscando como ayudar a quienes presenten alguna necesidad.


Si buscamos actuar con la sabiduría que viene de Dios, necesitamos actuar como dicta Su Palabra.

·        Siendo siervos. (2 Tim 2:4)
·        No se viéndonos más grande que los otros (Filipenses 2:3)
·        Siendo humilde
·        Sabiendo escuchar
·        No buscando lo nuestro
·        Buscando siempre la paz. (Mateo 5:9)


¿Qué tan sabias somos? ¿Somos maduras en la fe? ¿Confiamos en Dios? ¿Servimos a los demás con compasión? ¿Qué dicen nuestras palabras que vienen desde nuestro corazón?


Cuidemos nuestras relaciones, nuestro habla. Busquemos cada día más parecernos a nuestro Señor Jesucristo. Nos ha enseñado que podemos controlar nuestra lengua si tenemos una relación genuina con nuestro Señor Jesucristo.



Amemos como Dios quiere que amemos
Aspiremos a ser lo que Dios quiere que seamos. 
Hagamos lo que Dios quiere que hagamos. 
Hablemos como Dios quiere que hablemos. 
Vivamos como Dios quiere que vivamos. 
Glorifiquemos a Dios en todo.


En Su Gracia

K A R L A




PARA MEDITAR

Descarga las siguientes hojas que podrás imprimir
para agregarlo a tu diario devocional.














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