lunes, 20 de noviembre de 2017

Al lado de un gran varón…







El matrimonio parece ser cada día un reto, y en verdad lo es. Desde el momento en el que decimos “acepto” estamos corriendo el riesgo (por así decirlo), de encontrarnos con una persona que seguramente no conocemos en su totalidad. Estarás de acuerdo conmigo que, con el paso del tiempo, días posteriores al de la boda, la miel sobre las hojuelas, los bombones de azúcar que animaban el matrimonio, comienzan a desparecer poco a poco. ¿Se acabó el amor? No. Es solo que comenzamos a vivir con una persona tan parecida a nosotras en algo, en que él también es pecador.


¿Recuerdas los días de la mujer virtuosa? ¿recuerdas cómo lucía su vida día a día? Pareciera ser perfecta, sin dolores, sin problemas, sin estrés ni ganas de salir corriendo cuando los hijos lloran todos al mismo tiempo, sin acaso una queja por todo el quehacer del hogar. ¿Y qué de su esposo? ¿dónde estaba él en esos momentos?


Su marido es conocido en las puertas,
cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Proverbios 31:23


Era un hombre influyente, en aquél entonces los jueces, los ancianos de la comunidad se sentaban a las puertas de la ciudad para tratar los asuntos importantes, los negocios propios de la ciudad. Eran varones líderes, influyentes, hombres importantes. El esposo de la mujer virtuosa estaba entre ellos.


Todo comienza en el hogar, en la actualidad, las grandes empresas investigan la vida familiar de aquellos varones que son candidatos a los altos puestos. Si tienen una vida familiar estable, buen testimonio, tienen más posibilidad de ser elegidos para el puesto que uno que no lo tiene.


Y este principio es bíblico, aunque no muchos lo sepan. 1 Timoteo 3:1-7 nos habla de la vida familiar de aquellos quienes aspiran a ser líderes en la iglesia, pero también abarca en el área secular, sobre todo cuando somos creyentes porque buscamos vivir con integridad dentro y fuera de la iglesia, dentro y fuera de casa.


Este hombre era conocido por los habitantes de la comunidad, era importante e influyente. ¿Qué se espera de la esposa de un hombre así? ¿Y nosotras? ¿De qué forma le estamos dando honra a nuestro esposo frente a la comunidad, frente a nuestras familias?


La forma en la que llevamos nuestro hogar muestra qué tan bueno es nuestro esposo al liderar y guiarlo. Si él es un buen esposo, buen padre de familia, líder, sacerdote de nuestro hogar, entonces será notorio no solo para nosotras y sus hijos sino para toda la comunidad y familia.

Ahora, puede ser que él sea un excelente cabeza de familia, pero, recordemos que ambos somos pecadores y que si nosotras no somos sabias podemos estar compitiendo con ellos (a veces de manera muy sutil) por el liderazgo del hogar y entonces, habrá un desequilibrio porque estaremos usurpando un lugar que Dios no nos ha dado como esposas.


En nuestras manos está el dejarnos moldear por Dios para ser la esposa que nuestro esposo necesita, ser una mujer que es buena influencia en el hogar, con nuestro esposo, que lo ayuda a desempeñarse y ser exitoso dentro y fuera de casa, que lo alienta y le ayuda a cumplir el propósito que tiene como cabeza del hogar y por supuesto, en el lugar que tiene fuera de casa también.


Ayudemos a nuestro esposo a ser ese varón respetable, dentro y fuera de casa, cuidemos su espalda, seamos sus mejores porristas, oremos por ellos y con ellos, amemos sus virtudes y aun sus defectos, aceptemos que ambos somos pecadores y que cada día que pasa ambos estamos creciendo. Estemos dispuestas a morir a nosotras mismas, a menguar para que Cristo sea quien brille a través de nuestro esposo, de nosotras mismas, de nuestro matrimonio y que podamos ser testimonio del amor y de la Gracia de Dios en el liderazgo de nuestro hogar.


En el nombre de Jesús, Gracias amado Dios por hacernos mujeres sensibles a tu voz, gracias porque nos permites ser el complemento para nuestro varón, por poder caminar con ellos a su lado para cumplir tus planes y propósitos como matrimonio. Gracias Señor porque nos das la oportunidad de ayudarles a crecer y mostrar tu liderazgo en ellos y en nuestro hogar. Ten cuidado de nosotras Señor, muéstranos si acaso estamos siendo mala influencia a ellos y dirige nuestros pies hacia tu sabiduría para vivir nuestro matrimonio con tu diseño divino, amén.


En Su Gracia

K A R L A



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