jueves, 2 de noviembre de 2017

Corona para nuestro Esposo








La mujer virtuosa como hemos estado estudiando, es una mujer que teme a Dios y que tiene sus prioridades bien establecidas, ella sabe que su principal ministerio y llamado es el hogar y primordialmente... su matrimonio.


Esta sección de proverbios describe el matrimonio de la mujer virtuosa:

El corazón de su marido está en ella confiado,
Y no carecerá de ganancias.  Le da ella bien y no mal
Todos los días de su vida.

Proverbios 31:11-12


Esta mujer nos reta a buscar ser una esposa ejemplar, leal, íntegra, confiable, servicial, una esposa que busque lo mejor para nuestro esposo todos los días de vida.


Haciendo un autoanálisis y de acuerdo al método que estamos utilizando para este estudio, podríamos preguntarnos:

·         ¿Mi esposo confía en mí?
·         ¿Emocionalmente confía en mí?
·         ¿Cómo puedo ayudar a que crezca su confianza?
·         ¿Qué tan leal soy a mi esposo?
·         ¿Él lo sabe?
·         ¿Soy una corona para él? (Proverbios 12:4)
·         ¿Le respeto en todo?
·         ¿Le doy bien todos los días? ¿Todos los días?
·         ¿De qué manera puedo enriquecerle la vida?
·         ¿Él está seguro de que le haré bien y no mal?


Parecen preguntas extremas para alguien que ha nacido de nuevo, pero, quizás no hemos sabido mostrarle a nuestro esposo esa confianza. Quizás en el pasado hubo momentos o situaciones que lograron fracturar la confianza entre los dos, hay solución, hay esperanza en Cristo. Así que, sigamos adelante y aprendamos de la Palabra como lograrlo.


La Nueva Traducción Viviente traduce el versículo 11 así: “Su marido puede confiar en ella, y ella le enriquecerá en gran manera la vida”. ¿De qué forma podemos mostrarle esa confianza a nuestro esposo y que a su vez enriquezcamos su vida?


CONFIANZA Y RIQUEZAS

En un grupo de amigas conversando acerca de este versículo, se removieron diversos sentimientos. Compartíamos acerca de cuanto nos hace falta por madurar como esposas y de aplicar la Palabra de Dios, de vivir el Evangelio de la Gracia cada día dentro de nuestro hogar.


En algunos hogares no hay confianza, el esposo no valora a la esposa, desconfía, aunque ella sea confiable y no recibe lo mismo que da. Sería muy hermoso compartir este tema a mujeres que en su hogar son las reinas, valoradas, amadas, respetadas; pero lo cierto es que, en muchos hogares es todo lo contrario.


Tal vez seas tú la única creyente y tu esposo no te da ese valor, ni la confianza. Tal vez aun siendo creyentes ambos eso todavía no se vive al 100% en tu hogar. Es irreal pensar que en todo hogar se vive de acuerdo a la Palabra de Dios.


No todas las esposas que están leyendo este artículo están casadas con un hombre piadoso y temeroso de Dios, así que, hagamos lo que nos corresponde a nosotras como mujeres que aman, creen y dependen de Dios ¡un día a la vez! Y no desmayemos, continuemos viviendo para agradar a Dios y ser aprobadas por Él.


Hay diversos aspectos, actitudes y responsabilidades en las que nuestro esposo puede confiar en nosotras y que, de una u otra manera con ello, le enriquezcamos la vida.


Seamos mujeres, esposas en quienes ellos confían en todo.

·         Que estén confiados en que cuando ellos salen a trabajar no se quedará descuidado su hogar.
·         Que confíen en que nuestros hijos están siendo bien educados y dirigidos durante el tiempo que estén con nosotras.
·         Que confíen en que sabemos ser buenas administradoras de los bienes y del gasto que nos dan.
·         Que nuestro esposo confíe de que guardaremos su espalda, no revelaremos sus secretos, cuidaremos de su imagen.
·         Ayudémosle a confiar en nosotras en todo, que ellos sepan que cuando estén fallando en algo o cometiendo algo que quizás los lleve a pecar, en nosotras encontrará palabras de exhortación, pues, ¿acaso no somos nosotras las más interesadas en que ellos estén bien?
·         Ellos deben confiar en que nosotras buscaremos la manera de enriquecerles la vida, de hacerles su estadía en el hogar lo más placentera posible.


Hagamos todo esto no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, no por lo que obtengamos de ellos, de hecho, aun si no recibimos lo mismo lo haremos porque ese fue el pacto que hicimos con Dios el día de nuestra boda. Fue un pacto de hacerle bien todos los días de nuestra vida, en la saludo y en la enfermedad, en pobreza y riqueza, en las buenas y en las malas. Fueron nuestras palabras, nuestro pacto con Dios.





CORONA PARA NUESTRO ESPOSO

La mujer virtuosa es corona de su marido,
mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.

Proverbios 12:4 LBLA


“Un hombre puede alcanzar el éxito en muchas áreas de la vida, pero a menos que haya felicidad en el hogar, todos los demás logros están vacíos. Tener una esposa excelente y toda la felicidad hogareña que ella trae, es una verdadera corona de éxito.”
-David Guzik


¡Qué tremenda comparación entre una esposa ejemplar como corona del marido y una mala esposa, aquella que le carcome los huesos!

Nosotras podemos decidir qué seremos para nuestro esposo ¿una corona? ¿podredumbre? ¿De qué manera podemos engalanar la vida de nuestro esposo? Dándole bien y no mal todos los días de su vida. Todos los días, los días buenos y los días malos, los días rosas y los días grises, días de caos y días de paz; porque claro, ambos somos humanos, pecadores, ambos continuamos en proceso de perfección, así que, tendremos errores, fallaremos, sin duda nos lastimaremos, pero en nosotras está el darles y hacerles el bien y no mal todos los días de su vida. Eso nos enseña nuestro Creador y salvador, a ser bondadosas, benevolentes, llenas de su amor porque en eso mostraremos Su Gracia.


¿Cómo podemos darle bien y no mal a nuestro esposo? Mencionemos algunas de tantas cosas que podemos hacer y en general porque cada una conoce a su esposo y sabe qué hacer específicamente.


·         Oremos por ellos, siempre.
·         No hablemos mal de él, no expongamos sus errores con nadie. Esto es muy común en las reuniones de amigas ¿cierto?
·         Amándole muy a pesar de sus errores.
·         No intentar cambiarlos sino más bien, esperar en Dios y confiar en que Él actuará en la vida de nuestro esposo.
·         Busquemos ser mejor esposa, mejor mujer para él, es decir comportándonos como menciona el Apóstol Pedro en 1 Pedro 3:1-2
·         Siendo buena influencia para ellos, creo tanto en que, si nos proponemos ser una mujer ejemplar para ellos, reflejando lo que Dios está haciendo en nosotras, ellos lo notarán.
·         No nos neguemos en el lecho nupcial. Cuidemos esa parte pues quizá ellos podrían verse tentados a pecar a causa de eso.
·         No los tratemos como si fueran nuestros hijos.
·         Y muchas más atenciones que podemos tener con ellos en casa y fuera de ella, en todo lugar.


Conforme estamos llenas de Dios y de su amor daremos más amor y buscaremos el bienestar de otros. Necesitamos a Dios, su amor, su misericordia, su gracia para poder cada día hacerle bien y no mal a nuestro esposo.


Oh Señor, danos un corazón dispuesto a seguirte, a amarte y llenarnos de ti, pon en nosotras un espíritu enseñable para recibir instrucción de tu parte y vivir de acuerdo a tu voluntad. Danos de tu Gracia cada día para cumplir con nuestro rol y llamado y hacerle bien y no mal a mi esposo todos los días de mi vida para agradarte a ti, te lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús, amén.


En Su Gracia


K A R L A



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2 comentarios:

  1. Dios le bendiga hermana Karla y a todas que seguimos en este devocional.

    Aun en las pequeñas cosas debemos hacerle bien y no mal.

    Yo pienso que en la comunicación que tengamos uno con el otro, en esas palabras que nos decimos que pueden ser hirientes o no, o en la forma de expresarnos y en los gestos que reflejemos, allí nos podemos preguntar si le hacemos bien o mal a nuestro marido.

    Esta muy buena la acotación de los votos matrimoniales, muchas veces y en muchas mujeres se olvida, dejando a un lado todo lo que dijeron en ese momento.

    Aun el Señor Jesús nos dice que nos amemos unos a otros (1 Juan 4:7,11). Aquí puedo decir que no sólo al prójimo sino también a los que están en casa, bajo nuestro cuidado y atención.

    Espero que nuestro Señor Jesús nos siga dando mas y mas de su carácter para llegar a ser esa mujer virtuosa, primeramente para él y luego para nuestros maridos. Amén

    Le doy gracias a Dios por estos devocionales, es el primero que hago y gracias a usted hermana Karla por dejarse usar por el Señor.

    Dios la bendiga mas y mas cada día. Amén

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a Dios mujer! Que gusto leerte y saber que Dios está hablandote! Gracias por compartirlo conmigo <3 te mando un abrazo grande 🌺 Dios te bendiga mucho 💕

      Eliminar

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