viernes, 10 de noviembre de 2017

Mujer Esforzada






Sin duda la mujer virtuosa necesitaba fortalecerse. Todas las actividades que tenía no las podría haber llevado a cabo sin estar fortalecida. Cuando habla de ceñir se refiere a “Ajustar, apretar o rodear algo”. En este sentido, ella tenía que prepararse, ajustarse y fortalecerse para seguir adelante.


Ciñe de fuerza sus lomos,
y esfuerza sus brazos.

Proverbios 31:17


He escuchado infinidad de ocasiones que la mujer posee una fuerza mayor de lo que nosotras creemos, somos fuertes, capaces de dar a luz, fuertes para soportar dolores físicos y emocionales y seguir adelante, y creo que es parte del diseño de Dios para la mujer. No masculinas, pero sí fuertes.


A cada mujer se le presentan desafíos diariamente y en el transcurso de su vida, en los que tiene que estar fortalecida, levantarse y caminar nuevamente.


La mujer virtuosa era una mujer que necesitaba ser fuerte física, emocional y espiritualmente (también lo necesitamos tú y yo). Esa mujer ejemplar tenía una vida activa, se levantaba temprano, se acostaba tarde, hacía de comer, salía de compras, cuidaba de sus hijos, de su hogar, participaba con el esposo, veía por sus negocios, trabajaba con sus manos, ayudaba a otros; era una mujer integral, o como decimos ahora, ella era “todóloga”.

Al principio del estudio te comenté que con el paso de los días te darías cuenta de que muchas de las características de esta ejemplar mujer, tú las tienes, en menor o mayor grado, desarrollándolas o en proceso de hacerlo, pero, es muy probable que tengas más de una de esas características.

Somos hechas a imagen de Dios, Él puso en nosotras su imagen, nos dotó de dones y talentos para servir a otros y mostrar su Gloria. Después de ver algunas de las características, habilidades y actividades de esta mujer, veamos nuestra vida hoy en día. ¿Te parece bien?


Un día común para nosotras puede parecerse al de la mujer virtuosa.

·         Nos levantamos temprano para orar y tener un tiempo de lectura de la Palabra de Dios.
·         Algunas salimos a caminar o correr, ejercitarnos.
·         Preparamos el desayuno para los nuestros.
·         Preparamos hijos para el colegio y despedimos al esposo.
·         Seguramente tú como yo, lleves a los niños al colegio.
·         Si trabajamos, nos preparamos para la jornada laboral.
·         Si nos quedamos en casa hacemos todas las labores que conlleva tener el hogar funcionando adecuadamente.
o   Limpieza.
o   Comidas.
o   Lavar ropa.
o   Compras, etc.
A eso añádele:
·         Estudio Bíblico
·         Ministerio fuera de casa.
·         Ir por los niños a la escuela.
·         Tareas.
·         Grupo de estudio.
·         Actividad extra escolar.
·         Cena.
·         Bañar niños.
·         Estar con el esposo.
·         Manualidades o lo que hagamos para ayudar al gasto familiar.
·         Planificar día siguiente.
·         Visitar a alguien.


¡Sólo con escribirlo me cansé! Y olvidé mencionar otras actividades como la ida al dentista, juntas en los colegios, cumpleaños de compañeritos, salir al parque por las tardes, etc.


¿De dónde sacamos fuerza para terminar el día bien? Sin duda de nuestro Gran Dios. Cada día vendrá con retos a superar, problemas a enfrentar, tentaciones, esfuerzo físico, mental, espiritual, batallas qué luchar y necesitamos estar fuertes.







Le necesitamos a Él, fortalecernos en Él. Porque de lo contrario seremos vencidas, derribadas. Este versículo en Efesios precede a la armadura espiritual, nos dice que primeramente nos fortalezcamos en el Señor, necesitamos equiparnos para lo que enfrentaremos cada día, tanto físico, emocional y espiritualmente.


¿Cómo lo hacemos?

Un comentario Bíblico dice:

Dios tiene grandes reservas de fuerza que pueden ser realizadas como poder en nuestra vida Cristiana. Pero Su fuerza no funciona en mi mientras me siento pasivamente. Su fuerza obra en mi al confiar en ella, y al salir a hacer la obra. Puedo confiar en ella y no hacer la obra. Puedo hacer la obra sin confiar en ella. Pero las dos quedan cortas. Debo de confiar en Su fuerza y luego hacer la obra.

Esto no es:

§  Yo hago todo y Dios no hace nada.
§  Yo no hago nada y Dios hace todo.
§  Yo hago todo lo que puedo y Dios me ayuda con lo que no puedo.


Si Dios es quien nos fortalece ¿Cómo podemos desperdiciar nuestras fuerzas?

·         Afán.
·         Preocupaciones.
·         Mucha conversación.
·         Amargura.
·         Enojo.
·         Argumentos, debates que no llegan a ningún lado.
·         Dormir demasiado.
·         Falta de perdón.
·         Convivir con quienes no aportan nada a nuestra vida.
·         Yugo desigual.
·         Demasiada tecnología.
·         Cambio en el orden de las prioridades.
·         Etc.


Podríamos hablar de más de ellas y desglosarlas una a una, quizás lo hagamos después, pero toda esta lista (y más) puede menguar nuestra fuerza y nosotras no podemos darnos el lujo de perderla.


Necesitamos estar fuertes, fortalecidas en nuestro Padre porque las pruebas vendrán, las luchas vendrán también y si no estamos bien cimentadas, firmes, fortalecidas en Él, vamos a sucumbir.

Así que, antes de correr y huir porque todo parece tan pesado y abrumador; antes de rendirnos y dejar de hacer lo que tenemos que hacer, vayamos con Dios. fortalezcámonos en Él, acudamos a Él para renovar nuestra fuerza día a día, para permanecer en pie y acudamos a Cristo para obtener el descanso que necesitamos cada día. Soltemos cargas, liberémonos del peso que podríamos traer de más y fortalezcámonos en nuestro Dios para vivir renovadas, fortalecidas y plenas cada día.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde
de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-30


PARA MEDITAR
¿Puedes identificar qué es lo que pudiera estar drenando tu fuerza?
¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Tu tiempo con Dios?
¿Cómo están tus labores dentro y fuera de casa?
¿Necesitas ayuda?
¿Cómo te preparas para enfrentar los retos diarios?
¿Vives una vida que depende de la fuerza, fortaleza y poder de Dios?




En Su Gracia

K A R L A




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