jueves, 9 de noviembre de 2017

Mujer, evalúa tus decisiones






La esposa virtuosa es innovadora, combinando su creatividad con el trabajo duro. Ella considera, planea, evalúa dónde invertir y como usar el fruto de sus manos para ayudar y mejorar su familia, su hogar, su futuro, etc.


“Considera la heredad y la compra
Y planta viña del fruto de sus manos”

Proverbios 31:16


¿Cuántas de nosotras podemos decir que somos diligentes a la hora de comprar algo?
¿Cuántas veces compramos, invertimos, aceptamos tratos y sociedades sin evaluarlo concienzudamente?


Esta mujer nos enseña a ser precavidas, planificadoras y a evaluar lo que haremos en cuanto al uso de los bienes y las ganancias que tengamos. Recordemos que versículos antes leíamos y estudiábamos que su marido confiaba en ella plenamente y mencionamos que en esa confianza estaba el uso del dinero. Él podía confiar en que no iba a mal gastarlo.


Consideraba. La mujer virtuosa evaluaba la heredad, las tierras antes de comprarlas. ¿Qué podemos aprender de esta parte del versículo?


·         No mal gastar.
·         Cuidar del gasto familiar.
·         Saber invertir.
·         Ayuda idónea al varón.
·         Planificar.
·         Pedir consejo.
·         Sobre todo, orar.


Hablemos de las mujeres que estamos casadas primeramente y después de las mujeres que están solteras porque hay gran enseñanza para ambas.


MUJER QUE EVALÚA.

Todos los días tenemos la oportunidad de comprar y gastar solo lo necesario, o bien, despilfarrar lo que tenemos. En ocasiones gastamos más en lo innecesario que en lo que realmente ocupamos para nosotras y los nuestros. ¿Crees ser una compradora compulsiva? ¿Evalúas tus gastos? ¿Te detienes antes de comprar cualquier cosa solo para darte cuenta que no es necesario comprarlo?


La mujer virtuosa evaluaba la heredad que compraría, quizá pedía consejo a su esposo de si era lo mejor o no. No invertía en lo que a la larga sería un dolor de cabeza. Y eso lo debemos imitar nosotras.


Imagina que tu esposo te da dinero suficiente para comprarte una casa. ¿Cuál comprarías? ¿Qué es lo que tomarías en cuenta? ¿Buscas opciones o sólo la que más te guste? ¿Pides consejo a alguien que sabe de bienes raíces? ¿Lo hablas con tu esposo?  Cuando la inversión es mucho mayor, creo que es necesario apoyarnos en nuestro esposo. Ambos necesitamos evaluar lo que compraremos y en lo que invertiremos para un futuro.


Por ejemplo, hace unos días fui a visitar a mi mejor amiga, al lado de su hogar están construyendo una casa que me pareció hermosa cuando la vi. Le dije, "si tuviera para comprarla, no lo pensaría dos veces". Ella me dijo: es una casa con muy mala cimentación, los materiales son de muy baja calidad, la cochera está mal ubicada y se inundará, los pisos están mal, la escalera es peligrosa, el baño de las recámaras de arriba está cruzando el corredor, está peligrosa la ventana de la sala para los niños... y así un montón de cosas que yo no tomé en cuenta, ni me pasó por la mente evaluar.


Imagina que la hubiera comprado sin pensar (como dije) y sin consultarlo con mi esposo, un par de años después estaría arrepentida de haberlo hecho, con problemas porque el valor disminuiría y habría terminado perdiendo, en lugar de ser benéfico para la familia.


De eso se trata. Nosotras necesitamos, es más, me atrevo a decir debemos ser precavidas, evaluar, planificar, pedir consejo y orar por las decisiones que tomaremos y que tienen que ver con el bienestar familiar. Aquí hace mención de los bienes materiales que ella junto a su esposo poseían. Tal vez no sea una heredad, una casa, un auto, pero sí las escuelas de los niños, la educación que les daremos, el lugar donde viviremos, etc. Porque aún si vamos a mudarnos de casa, necesitamos evaluar si a donde vamos, es seguro,si  hay escuelas cercanas, que tanta vigilancia hay, como está el caos vial, qué se dice en cuanto al ambiente para los jóvenes y niños, etc.


Y eso lo hacemos nosotras. Nos corresponde a nosotras, no porque seamos mejores que nuestro esposo, pero quizás tenemos más tiempo de hacerlo; además de que como somos quienes están más en casa, buscamos lo que nos facilite la vida hogareña ¿cierto?  Buscamos casa y vemos que a 2 minutos está un médico, a 3 calles está la escuela, a 5 minutos el super, a 2 calles atrás hay un parque cercado y cosas que a nosotras se nos hace indispensable tener cerca. Ya que oramos a Dios poniendo en sus manos lo que haremos, ya que evaluamos la ubicación, el costo, el tiempo que recorre nuestro esposo a su trabajo, etc. entonces lo hablamos con él para juntos tomar una decisión. No trabajamos solas, somos complemento de nuestro esposo, somos como un equipo que tiene su rol y responsabilidades bien definidas, hagamos que todo fluya como debe de ser.


La segunda parte del versículo: “Y planta viña del fruto de sus manos” me recordó a una mujer que me escribió diciéndome que se sentía un poco triste porque ella es una mujer sola, (escribo esto porque quizá estés en una situación similar). Ella es mamá soltera pues su esposo la abandonó. Sentía que estaba haciendo las cosas mal porque tenía que dejar a sus hijas para salir a trabajar y buscar diariamente el alimento para ellas y no le alcanzaba como para vivir mejor.


Tanto como las mujeres que somos casadas y tenemos una “entrada extra"  por algo que hacemos, ya sea un trabajo de medio tiempo, venta de alguna manualidad o productos, no sé, algo que nos dejé ganancia a nosotras por lo que hacemos; están las mujeres solas que se ganan día a día el sustento familiar. De las dos cuida nuestro Dios. Tanto de la casada como de la soltera. El Señor no se olvida de nosotras y de lo que hacemos para contribuir al gasto familiar.


Me dirijo a ti mujer que estás sola por la razón que sea, Dios cuida de ti, Él mira lo que haces y el empeño que pones para sacar adelante a tus hijos, Él mira tu corazón de sierva y de querer dar más de lo que puedes dar para cuidar y guiar a esos hijos que Él te dio. No te entristezcas ni te sientas mal, teme a Dios, guárdate para Él, conserva muy dentro de ti Su Palabra y vive para agradarle a Él, mantén tu comunión con Él.

Si Él alimenta a las aves y viste a las flores del campo ¿no lo hará contigo también? ¿No lo ha hecho hasta ahora? Es válido decir: “Señor ten piedad de mí y ayúdame en esto que estoy viviendo"  Y confiar en su soberanía, en su providencia, en su provisión para ti. Usa lo que Dios ha puesto en tus manos para hacer y confía en que el fruto de tus manos será para bendición. Podemos estar solas, vivir sin nada, pero nunca podremos vivir sin Dios porque sin Él nada somos, nada tendríamos. Cumple tu llamado querida mujer, confía en Dios, teme a Él y no te separes de Él. Te mando un abrazo.


Mis oraciones con cada mujer que el día de hoy está usando sus manos para edificar un hogar que depende de Dios. No están solas.


En Su Gracia

K A R L A


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