viernes, 17 de noviembre de 2017

Mujer virtuosa, mujer prevenida





El día de ayer por la noche platicaba con una de mis hermanas quien gracias a Dios ha sido bendecida con un negocio que apenas inicia, pero que tiene más de un año planificando y orando por él, y le decía que algo que admiro en ella es que prevé todo, es visionaria y está preparándose para el futuro, no porque tengamos control de él, sino que de alguna manera es sabio hacerlo.


La mujer virtuosa preveía para los suyos.


No tiene temor de la nieve por su familia,
Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

Proverbios 31:21


Después de conocer lo que hacía esta mujer en su hogar, quizás nos sintamos con ganas de tirar la toalla creyendo que jamás llegaremos a ser como ella. Puede ser que no hagamos la mitad de lo que ella hacía, pero, en este punto creo que muchas de nosotras estamos a tiempo de corregir deficiencias o en su caso, perfeccionar lo que hacemos.


Esta mujer estaba preparada para el cambio de estaciones. Todas sabemos que una vez al año la temperatura baja y quiero pensar que en cada hogar hay ropa adecuada para ese tiempo y para cada estación del año. Pareciera algo tan irrelevante, pero créeme que no es así. Hace unos 18 años viví en la ciudad de Monterrey en el estado de Nuevo León y el clima es extremoso. El verano es sumamente caluroso, en aquél entonces vivía en un pueblo con clima templado y al visitar Monterrey por primera vez fue terrible para mí, sobre todo porque llevaba puestas unas botas, jeans y un suéter. Y en el invierno la temperatura llega a estar bajo cero durante todo el día, llueve agua nieve, corre el viento y se siente que corta la piel, sobra decir que para ese tiempo tampoco estaba preparada, no tenía ropa especial así que usaba 2 prendas de todo.


Gracias a Dios por aquellas mujeres que prevén y están al pendiente de las necesidades de su familia, mujeres que tienen todo listo para sus hijos en los tiempos cambiantes en los que vivimos.


¿Qué tan prevenidas somos? ¿Pensamos en nuestros hijos y lo que vivirán cuando el clima cambie? ¿Y qué de su vida espiritual? ¿Ellos están siendo preparados para cuando las inclemencias de los tiempos de vida se les presenten? ¿Nosotras los estamos preparando para todo ello?


Y viendo todo esto me pregunto: ¿Cuán prevenida soy en todo lo que respecta a mis hijos ahora que son pequeños? No solo en lo que vestirán, comerán, vivirán, etc. sino en dónde estarán en la eternidad. Podemos ser las mejores madres que prevén su bienestar escolar, podemos tener planes académicos que cubran los gastos financieros desde el maternal hasta el doctorado, planear y prever que tengan una herencia o liquidez por si acaso esos planes no salen como pensamos, pero ¿qué hay de su alma? ¿Los preparamos para su morada final? Quizás invertimos más tiempo previendo para su futuro en esta tierra de lo que invertimos en su morada eterna y eso como creyentes, no lo podemos pasar por alto pues, después de conocer a Cristo lo que más deseamos es que nuestros hijos procedan al arrepentimiento y fe en nuestro Señor Jesucristo. ¿cierto? ¿estamos invirtiendo en ellos?


La mujer virtuosa era temerosa de Dios, hacía todo como para agradar al Señor, vivía de manera piadosa y no dudo que todo ello fuera ejemplo para sus hijos, no dudo que ella les hablara de Dios y de lo que esperaban para su pueblo. Nosotras tenemos lo que los grandes patriarcas de la antigüedad por siglos esperaron, tenemos a Cristo, su Espíritu Santo, tenemos la oportunidad de acercarnos al trono de la Gracia, de entrar en comunión y comunicación con Dios a través de la oración, tenemos la bendita Gracia de Dios de presentarle a nuestros hijos el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo para salvación, de instruirlos en sus caminos. ¿No crees que esa es la mejor inversión?


Seamos mujeres que preparan a sus hijos, a su familia para las inclemencias del tiempo, pero, sobre todo, seamos mujeres que están preparadas juntamente con sus hijos para la vida venidera, para la eternidad.


Señor, ayúdanos a cada día ser el reflejo de Cristo en nuestro hogar, Padre que nuestras manos estén siempre listas y preparadas para resguardar a nuestros hijos en esta tierra y para prepararlos para encontrarse contigo y vernos en la eternidad. Danos de tu sabiduría para cada día instruir a nuestros hijos en disciplina e instrucción tuyas. Y por favor Padre, cuida de nosotros, en tus manos estamos, en Cristo Jesús, amén.


En Su Gracia

K A R L A

  


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