miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mujeres Fuertes






Una de las características de esta mujer virtuosa es su fortaleza.
Esta parte del capítulo nos habla de su carácter y el versículo que corresponde hoy nos dice:


Fuerza y honor son su vestidura;
Y se ríe de lo por venir.

Proverbios 31:25


En el grupo donde nos reunimos los días jueves a estudiar la Palabra de Dios han tomado cada día para orar por peticiones específicas. Los días miércoles oramos por “mujeres valientes” esas mujeres que están criando y guiando a sus hijos solas. Es un gozo y un placer poder orar por esas mujeres y ¿sabes? Considerarnos mujeres valientes también, mujeres fuertes, con honor y con la confianza de que todo está en manos de Dios y por eso… “nos reímos de lo por venir” porque sabemos que no está en nuestro control sino en el de Dios, no en nuestra fuerza física sino en la que nuestro Dios nos da, con la que nos viste cada día.


Quizá hoy pienses que eres una mujer débil, quizá temerosa, invisible… pero ¿sabes qué? No es lo que Dios ha hecho en y con nosotras. Ahora estando en Él, Él nos fortalece, somos sus hijas, es la confianza en Él, la seguridad que tenemos en Él la que nos da la fuerza cuando quizá sentimos o creemos que no podemos más.


La vida no es color de rosa, tendremos aflicciones, problemas, pasaremos por luchas, enfermedades, situaciones que nos tomen por sorpresa, eventualmente envejeceremos y podríamos quedarnos solas en algún momento, pero, eso no debe hacernos retroceder, ni podemos encerrarnos en una habitación a esperar que la vida siga su curso sin ser parte de 
ella, mientras nosotras somos meras espectadoras desde la ventana.


Como dice el pastor MacArthur acerca de esta mujer:

“La vestimenta de su ser interior exhibe sabiduría divina, dándole confianza para hacer frente al futuro con sus inesperados retos.”


¿Cómo estamos enfrentándolos? ¿Estamos vestidas con esas ropas de fortaleza en Dios? ¿Nos fortalecemos en Él y en el poder de su fuerza? ¿Qué tan seguras estamos de que Dios está con nosotras?


Cuando paso momentos en los que salen de mis manos, momentos que cimbran mis pasos y me hacen de cierto modo temer a lo que sucederá, recuerdo a Pablo en sus encarcelamientos, escribiendo del gozo, de la confianza en la soberanía de Dios, de la seguridad de la providencia divina y pienso, “Señor, tú ya nos lo habías advertido, no de manera específica lo que sucedería, no permitas que olvide que tú tienes el control”. Seguramente no río a carcajadas y me despreocupo, pero si descanso en que todas las cosas ayudan a bien a quienes amamos a Dios. ¿Por qué temer?


Y por último amada hermana, para estar siempre fortalecidas en el Señor le necesitamos a Él, no podemos dar, ni externar algo que no tenemos. Esa fortaleza de la que Dios habla en este versículo viene de una vida en comunión con Él, de estar pegadas a Él, necesitamos estar en Su Presencia, deleitarnos en Él, en su Palabra, en oración.


Sólo en Dios encontramos esa fortaleza que necesitamos para afrontar cada día.


Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.

Salmos 84:5


En Su Gracia


K A R L A




Artículos Anteriores de este estudio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips