Matrimonio con diseño divino









Hay una realidad y es que los matrimonios están en crisis, tristemente aún dentro de nuestras iglesias. Muchos de ellos están a la deriva porque no hemos entendido el diseño de Dios para el matrimonio.


¿Para qué nos casamos?

Quizás te hayas preguntado más de una vez el por qué o para qué nos casamos. ¿Hay algún fin específico por el cual Dios permite el matrimonio? Podemos erróneamente pensar que nos casamos para no estar solas en la vejez, nos casamos para ser felices, para salirnos de la casa de nuestros padres, para tener hijos, pero ese no es el plan original para el matrimonio.
En nuestra sociedad moderna, en la cultura de hoy el matrimonio ya no es tan necesario por así decirlo, las parejas de hoy en día prefieren vivir en unión libre por si acaso no funciona puedan separarse sin impedimentos legales.


El matrimonio ha perdido el valor que debiera tener.


¿Por qué nos casamos? ¿Por qué Dios instituye el matrimonio en Adán y Eva? El matrimonio fue creado por Dios, es una unión vinculante, es un pacto sagrado para toda la vida entre un hombre y una mujer. Si tenemos claro eso, nuestro matrimonio cobrará el sentido que tiene y no el que la cultura dicta.


Es importante recordar que el matrimonio no se trata de nosotras, ni de nuestro esposo, el matrimonio se trata de Dios. Él nos bendice con un matrimonio y día a día vamos construyéndolo, pero no somos lo principal.


El diseño de Dios para el matrimonio desde el principio fue el de mostrar su pacto de amor. El matrimonio es una clara muestra del plan de redención. De desear a nuestro amado Cristo, de mostrar el amor de Dios a seres imperfectos, el amor de Cristo por su iglesia.


Génesis 2:24 dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Jesucristo cita ese mismo versículo y añade: “Por tanto, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.” (Marcos 10:7-9)


El matrimonio es un pacto. En Efesios 5 se nos muestra la unión matrimonial como una imagen, un cuadro de Cristo y la iglesia. Ese amor sacrificial que Cristo muestra por su novia, ese dejar toda comodidad por rescatar a su amada, es como nuestro matrimonio debe reflejar el amor entre esposo.


Nos casamos para que ese pacto matrimonial sea la imagen del plan de redención, del amor de Cristo por su esposa.


El matrimonio es para toda la vida.

El mejor ejemplo que tenemos es a Cristo, que a pesar de todo lo que hemos vivido, la infidelidad que le hemos mostrado, el poco amor, el no desearle lo suficiente… Él sigue firme en su pacto, en su amor, en su Gracia.


Siendo nosotras hijas de Dios ¿qué ejemplo estamos dando a las futuras generaciones acerca del matrimonio? ¿Estamos firmes en ese pacto que hicimos delante de Dios? y mira, quizá podamos argumentar que nos somos compatibles, que nos equivocamos al elegir a nuestra pareja, pero en el plan de Dios, en su diseño, no nos hizo compatibles, Él nos hizo complementarios uno con el otro. Nos complementamos para conformarnos a la 
imagen de Cristo.


En nuestro matrimonio viviremos muchas cosas, frustraciones, incompatibilidades, enojos, frustraciones, dolor, tentaciones, retos, problemas, desilusiones, etc. pero todo eso nos debe recordar que vivimos con un pecador (y que somos pecadoras también), un hombre que necesita tanto de la gracia de Dios cada día al igual que nosotras. Pero, aun así, todas esas limitaciones y problemas nos ayudan a moldearnos más como Cristo para nuestra santificación eterna y por supuesto, para la Gloria de Dios.


Lo más hermoso que podemos experimentar en nuestro matrimonio es recordar que somos esa imagen, esa muestra del plan redentor de Cristo. La intención del matrimonio es mostrar el amor del pacto entre Cristo y su Pueblo.


No es cualquier cosa nuestro matrimonio, velemos por él, cuidemos de él y confiemos en nuestro Dios que nos ayudará para edificarlo y mantenerlo en pie.



En Su Gracia

K A R L A



Nuestro programa de radio tiene un nuevo nombre...
Amamos y agradecemos la Gracia de Dios, nos ha dado tanto aun cuando no lo merecemos. Por gracia de Dios fuimos hechas sus hijas, por su gracia vivimos y por su gracia terminaremos la carrera.
Somos cristianas, amamos a Dios, así que queremos que el nombre de nuestro programa refleje también la forma en que vivimos... en Su Gracia.
Les agradecemos mucho sus oraciones. ¡Dios sea glorificado! 

Recuerda que nos puedes ver en vivo cada lunes en punto de las 10:00 a.m. hora del centro de México. Da clic aquí, o en la imagen para que puedas acceder a los programas anteriores. 









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