Ser Mujer









Las características de la mujer son únicas, exclusivas. Cada mujer ha sido diseñada para cumplir un rol, un propósito establecido.

Somos tan distintas al varón, en lo físico, en lo emocional, intelectual y hormonal. Nuestro cuerpo es el cuerpo diseñado para una mujer, somos diferentes al varón gracias a ese diseño. Dios nos creó con un mismo valor delante de Él, pero con funciones diferentes.

Pudiéramos pensar que la cultura de hoy en día tiene razón al decirnos que somos iguales al varón, que podemos desempeñar el mismo rol que ellos y que quizás, hasta podríamos hacerlo mejor; y aunque eso en la práctica puede ser cierto, no es el plan original, no es nuestro diseño y no es nuestro rol.

Si estudiamos el libro del Génesis, nos podemos dar cuenta del lugar que Dios le dio a cada uno en la creación.

·        Adán fue el primogénito.
·        Adán no fue creado en el jardín, él fue puesto ahí para gobernarlo. (Gén 2:7-8)
·        A Adán se le dio la tarea de trabajar y labrar el huerto del Edén (Gén 2:15).
·        Adán recibió instrucciones espirituales (Gén 2:16-17).
·        Se le encargó la tarea de dominar, liderar y nombrar a las especies creadas (Gén 2:18-20).


Dios mira que el hombre está solo y mira que no es bueno. Prepara a Adán mostrándole cómo en la creación todas las especies tenían una pareja con la que podían reproducirse y ser multiplicados; Adán se da cuenta de que ninguna de esas espacies era complemento de él (Gén 2:20).

Entonces, nuestro Dios amoroso crea para Adán a su ayuda idónea, esa mujer que le ayudaría a cumplir el propósito por el cual fue creado.

Entonces el Señor Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre,
éste se durmió; y Dios tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar. 
Y de la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer
 y la trajo al hombre. Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos,
y carne de mi carne; ella será llamada mujer,
porque del hombre fue tomada.

Génesis 2:21-23


E V A
·        Ella fue creada de la materia del hombre, de la vida Dios le dio vida.
·        No fue creada en el mismo tiempo que el varón, ni en el mismo lugar.
·        Ella es distinta en su rol, pero igual en dignidad.
·        Ella fue creada ya dentro del jardín.
·        Dios se tomó el tiempo para detallar a cada uno. En su tiempo, a cada uno le dio identidad diferente del otro; de manera que ambos se complementan.

Fuimos creadas del varón, así como Dios se tomó tiempo para detallar a Adán, también se tomó tiempo para detallarnos a nosotras. Somos una creación que Dios ama, puedo imaginar la ternura, el cuidado y el amor con que nos detalló.

Fuimos creadas para el varón. El ser creadas para el hombre, no significa en ninguna manera que ellos tengan la licencia y derecho para abusar de nosotras, maltratarnos y humillarnos.

Eva fue hecha del varón, para el varón y dada como un regalo al varón.

Nosotras tenemos una hermosa misión: Enriquecer la vida del varón. La Palabra de Dios nos muestra que fuimos creadas como ayuda a nuestro varón. Hoy en día no es bien recibida esa palabra o término porque se considera de poco valor. Pero hemos mal entendido el término, la palabra; no estamos siendo relegadas a un rol secundario donde somos la sirvienta y el esposo el patrón.

La palabra hebrea EZER es una palabra poderosa, se usa frecuentemente para hacer referencia a Dios como nuestra ayuda. Somos su ayuda, sin nosotras, ellos no podrían reproducirse y cumplir con ese mandato.

Somos ayuda al varón para cumplir su propósito principal: La mujer ayuda al hombre a glorificar a Dios de una manera que él no podría hacerlo sin ella.

En el edén todo era perfecto, la mujer aceptaba su rol al igual que el varón, no había lucha de poderes ni el querer estar más arriba que el otro. El pecado torció, distorsionó el diseño y rol del hombre y la mujer. A causa del pecado la mujer dejó la docilidad y el servicio hacia el varón, se reveló contra él. Y a su vez, el pecado torció el diseño de amar, proteger y cuidar a la mujer para enseñorearse, abusar y rechazar su responsabilidad como cabeza del hogar.

Proverbios 14:1 nos enseña que la mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba. Cuando no aceptamos nuestro rol, actuamos como necias, pero un día a la vez vamos caminando, doblegando nuestro orgullo para que el diseño de Dios se glorifique en nuestra vida.

Dios ama a la mujer.
La mujer fue creada en el jardín, la puso en un lugar seguro, bajo la protección y cuidado del varón, donde juntos formarían una familia, un nuevo hogar:

Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer,
y serán una sola carne.
Génesis 2:24

Dios ha tenido cuidado de la mujer, siempre hay alguien que la protege, primero nuestros padres y después el esposo. Nuestro rol es de cuidado, de sabernos amadas y si desde solteras aprendemos a sujetarnos a nuestras autoridades, padres, maestros, madres, etc., de casadas se nos hará mucho más sencillo someternos a nuestro esposo.

La mujer fue la última creación de Dios, ¿por qué nos enviaría a un lugar donde nos cuidaran y vieran por nosotras? Sólo por amor, por gracia.
Él quería nuestra seguridad, que fuéramos amadas, protegidas a través del varón; sin embargo, no todas aceptamos ese lugar, queremos igualdad, superioridad y que no nos cuiden porque aún tenemos orgullo arraigado en nuestro corazón.
No olvidemos que nuestro lugar en casa es diseñado exclusivamente para nosotras, el cuidado de los hijos, el ayudar a nuestro varón, la administración del dinero que nos da, el cuidado escolar, etc.

Cuando cumplimos nuestro rol, nuestro llamado, Dios es glorificado.

En Su Gracia

K A R L A



Te invito a que me acompañes en la transmisión que tuvimos en “En Su Gracia” hablando de este tema.

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Foto de Jurica Koletić en Unsplash

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