El protagonista encubierto {Primera parte}


Para comenzar…

Como cada lunes, te comparto el cuestionario del tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.







Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, 
su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, 
siendo entendidos por medio de lo creado, 
de manera que no tienen excusa.

Romanos 1:20


La semana pasada comenzamos con esta nueva serie de “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” y como dijimos, siempre que leamos la Biblia es necesario buscar a Jesús, porque, aunque no es mencionado su nombre, Él es el protagonista de la Biblia, Él está presente de principio a fin. Recordemos que Jesús mismo dijo a sus discípulos en Lucas 24:27 Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.”

Hoy vamos a enfocarnos en buscar a Jesús en Génesis, y particularmente la forma en que Dios formó la tierra. Juan Calvino dijo: Dios nunca ha hablado con la humanidad directamente, sino a través de la segunda persona de la Trinidad: el Hijo. Pudiéramos pensar que como Jesús es la persona de la redención, Él no hizo nada hasta el momento en que se encarnó; sin embargo, eso está muy lejos de la verdad. Como mencionamos la semana pasada, en Génesis 1:1 la cuarta palabra (que no es una palabra en sí), sino 2 letras juntas, la “Aleph” y “Tav” que son las letras A y Z del alfabeto hebreo, o el alfa y la omega a la que se refiere el libro del apocalipsis, ellas hacen referencia a la persona de Jesucristo.

Quizás hayas escuchado decir que el Dios del Antiguo Testamento es diferente al Dios del Nuevo Testamento, sin embargo, Hebreos 13:8 nos dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos”, el problema radica en la perspectiva que las personas tienen cuando leen el Antiguo Testamento, lo leen tan solo como si fuera la historia del pueblo de Dios, los judíos. Y aunque ciertamente es una historia, el propósito de su escritura no fue para tener un registro histórico, sino para conocer la revelación y el trato de Dios para con ellos y subsecuentemente con el resto de sus hijos.

El Antiguo Testamento fue basado en una promesa desde el principio y dicha promesa era la de un redentor que sufriría y salvaría a su pueblo. Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.”  Esto obviamente está hablando sobre sufrimiento, y aunque no entendían lo que iba a suceder, si sabían que incluía dolor y victoria sobre la serpiente que es Satanás. El resto de los libros en la Biblia, tienen el propósito de presentar este Mesías victorioso y sufrido, para poco a poco clarificar como todo iba a suceder.

El objetivo de esto fue el darles esperanza y producir en sus corazones un anhelo por este Mesías. Muchos dicen que el Antiguo Testamento se basa en la ley y el Nuevo en la Gracia; sin embargo, el Antiguo Testamento está lleno de gracia esto lo vemos desde el principio si lo leemos enfocadas en el propósito correcto: El Mesías que nos iba a salvar.

La semana pasada dijimos que Adán y Eva no dañaron el plan de Dios, y por ende Él no tuvo que cambiar sus planes y tener un plan A que se dañó y entonces ahora un plan B. No. Dios es omnisciente, nada lo puede tomar por sorpresa, Él lo sabía todo; desde antes de la fundación del mundo Él sabía lo que iba a pasar. Él que es todo poderoso y controla todo, lo que pasó es lo que Él planeó y permitió desde el principio. Para Dios no hay sorpresas. Hay cosas de este lado de la gloria que nunca vamos a entender nosotros que somos de mente finita, y sin embargo, especulamos que no podríamos entender la profundidad de la maldad en nuestros corazones, ni entender la profundidad de la bondad, el amor, la sabiduría y la gracia del Señor si viviéramos en un mundo donde todo es siempre perfecto. Todo tiene un propósito.

“según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, 
para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”
Efesios 1:4


Si el pecado nunca hubiera entrado en el mundo, no hubiera necesidad de que Él nos tuviera que salvar ni que quitar las manchas del pecado. Al estudiar el Antiguo Testamento, vemos que los sacrificios de animales que se mandaban a realizar por nuestro pecado, no era para quitar nuestros pecados en sí, como leemos en Hebreos 10:4 “Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.”  Y podemos preguntarnos entonces, ¿por qué sacrificaban tantos animales, año tras año? El versículo 3 de hebreos 10 nos dice una de las razones: “Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año.” Para que podamos entender la gracia de Dios tenemos que entender la maldad de nuestro pecado, y añadiendo, esto es para que pudiéramos entender nuestra incapacidad de hacer el bien, y, por ende, reconocer nuestra necesidad de un salvador todos los días, todo el tiempo.


Hay una pista de los sacrificios en Génesis 3:21 “Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.” ¿De dónde el Señor consiguió la piel? Probablemente de sacrificar un animal. ¿Y no es interesante que el sacrificio fue hecho por Dios y no por Adán y Eva? Así como Jesús lo hizo por nosotras en la cruz. Dios estaba diciendo esto desde el principio, que Él tenía que hacerlo por nosotras porque para el hombre es imposible llevar una vida sin pecado. Y recordemos la razón por la que Dios les cubrió con pieles, leamos Génesis 3:9-10 Y el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.”  Dios los cubrió porque ahora tenían vergüenza, ¿y que hizo el sacrificio de Jesús con nuestra vergüenza?

“Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será avergonzado;
sean avergonzados los que sin causa se rebelan.”
Salmo 25:3



Quitó nuestra vergüenza.
Es interesante que el salmista reconociera que Él no podía hacerlo él solo. Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tu compasión y de tus misericordias, que son eternas.” Salmo 25:4-6


Es hermoso lo que Cristo ha hecho con nosotras, cuando estamos en Él y con el Espíritu Santo morando en nosotras, éste nos guía y nos cambia para quitar nuestra vergüenza, no tan solo para cubrirla, sino para quitarla. Por esto Pablo nos dijo en 2 Cor 5:17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí son hechas nuevas” no permitamos que la culpa de nuestros pecados ya perdonados siga atormentándonos porque esto no es de Dios.

Como estamos hablando de cosas nuevas, hagamos una revisión sobre la creación y la forma en la que Dios hizo todo. Una de las mejores formas de estudiar la Biblia es haciéndole preguntas al texto, es una excelente forma de ayudarnos a hacer mayor introspección, por ejemplo: como Dios es un Dios de orden y Él es todopoderoso capaz de crear todo con Su Palabra, ¿por qué Él comenzó creando una tierra sin orden y vacía? ¿Por qué no habló y todo fue hecho perfecto desde el inicio?  ¿Por qué lo hizo así si Él hubiera podido hacerlo todo en un día? Al hacer preguntas al texto es una excelente forma de llegar a las respuestas que Dios nos ha dado en la misma Biblia.

Juan 6:63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Entonces nos formulamos esa misma pregunta y creemos que la respuesta es algo abstracta porque no hay un versículo que nos hable de ello específicamente; sin embargo, especulamos que es una analogía de nuestras vidas antes de que aceptáramos al Señor. Como el propósito de nuestra vida es glorificar a Dios como Isaías 43:7 nos instruye a todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he formado y a quien he hecho” entonces, no podemos glorificarle cuando no le conocemos, y terminamos buscando el sentido de la vida a través de muchas cosas materiales, relaciones con esposo, con la familia la educación, la carrera, riquezas, para al final darnos cuenta de que, estamos vacías.

“Y como el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” Génesis 1:2 este mismo espíritu es el que crea un nuevo espíritu en nosotras y entonces vienen el orden y la llenura a nuestra vida. ¿Y cuál fue la primera cosa que se presentó en la historia de la creación?



Continuaremos el próximo miércoles con la segunda entrega de este bello estudio de “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” con el tema El protagonista encubiertoRecuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A

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