lunes, 30 de abril de 2018

El Reino que perdura eternamente {primera parte}




Para comenzar…
Como cada lunes, te comparto el cuestionariodel tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.








¿Estoy viviendo para construir solamente mi reino? ¿o estoy contribuyendo a edificar el reino de Dios? “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33

La semana pasada, estudiamos los pecados de las personas en Sinar con su deseo de fabricar una ciudad en rebeldía con el mandato de Dios de llenar la tierra, y querían fabricar la torre de Babel para hacerse famosos demostrando que tenían su contentamiento en el mundo en lugar de desear la ciudad de Dios.

Hoy estudiaremos cómo Jesucristo y la morada del Espíritu Santo demuestra que la voluntad de Dios es totalmente opuesta a lo que hacían en Sinar.
Muchas veces leemos las escrituras y pensamos que los discípulos eran tontos porque ellos pasaron 3 años con Jesús y realmente no entendían lo que Él estaba enseñando. Nosotras comenzamos a entender hasta que el Espíritu Santo regenera nuestras mentes pues nos da la habilidad de entenderlo.

Vemos en Hechos que Jesucristo vino, murió, resucitó y aun así las mentes de los discípulos fueron entenebrecidas, estuvieron entenebrecidas a la verdad. Jesús entendía esto por ello, los manda a quedarse en Jerusalén hasta que recibieran el Espíritu Santo.

Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijooísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días.
Hechos 1:4-5

¿Qué habrán pensado los discípulos cuando Jesús les dijo eso? ¿Será que ellos empezaron a entender que Jesús no vino para liberarlos políticamente de los Romanos sino liberarlos de la ira de Dios?

¿Qué pasó ese día?
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.
Hechos 2:1-4

·         Ellos escucharon un ruido como una ráfaga de viento impetuoso.
·         Vieron lenguas como de fuego.

Sabemos que el espíritu es “roach” que significa aliento o viento de Dios, pero es interesante que fue una ráfaga de viento impetuoso y eso nos trae a la mente la visión de Ezequiel 1:4 que dice: “Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego.”  En ambos lugares se presentó un viento y un fuego. Vemos claramente el hilo conector que solo Dios puede hacer.

Y Dios quería que ellos supieran que era Él haciendo la obra que comenzó en ese momento, y la obra comienza con hablar en otras lenguas. El día de Pentecostés fue como una bisagra, Dios había confundido a las personas de la tierra con diferentes lenguas, y ahora a pesar de las diferentes lenguas. Él se manifestará a todos con el Evangelio. Recordemos el castigo que Dios envió a Sinar en Génesis 11:7 “Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro.” Ahora, en Pentecostés aun sin ser capaces de hablar o entender otra lengua, el Espíritu Santo lo hizo posible a pesar de su falta de conocimiento.

En el Antiguo Testamento la forma en la que Dios mandó obrar fue ven a ver, ellos estaban separados de todo mundo, si querían ser salvos tenían que convertirse al judaísmo, como Rut, por ejemplo. Ahora el Señor está mandándolos afuera con el sentir de “ir y decir” y es lógico porque Apocalipsis 5:9 nos instruye: Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación.”
Leamos las últimas palabras de Jesús a los discípulos antes de su ascensión en Mateo 28:18-20 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
Jesús les había dicho que Él tenía toda la autoridad y luego en el día de Pentecostés está demostrándoles que esa autoridad iba a ser en una manera compartida con los apóstoles, con los siervos del Señor a través del Espíritu Santo, y entonces ellos serían como micrófonos. Todos los creyentes lo somos, pero en especial los Apóstoles porque estaban levantando la zapata de la iglesia y Dios no cambia. Él nos usa y quizás no con lenguas, pero si en otras formas.
¿Cuántas de nosotras hemos aprendido otras lenguas? ¿Quién nos dio la capacidad? Definitivamente, Dios. Y hay otras formas que no son tan obvias para otras personas, sin embargo, nosotras lo notamos; por ejemplo, cuando estamos testificando de Jesús a un no creyente, ¿nunca te ha ocurrido que te encuentras diciendo algo que normalmente no dirías y es exactamente lo que esa persona necesitaba? Y hemos tenido casos donde nos hemos preguntado a nosotras mismas ¿por qué estoy diciendo esto? para luego darnos cuenta por quienes nos escuchan que algo les había ocurrido en el pasado que no entendían, y fue Dios llamándolos, hablando con ellos. Esto es el Espíritu Santo obrando a través nuestro.
Dios había mandado a Adán y Eva y luego a Noé a multiplicarse y llenar la tierra, y nosotras especulamos que ellos pensaron que era en una forma literal, y de hecho sí y fue el comienzo de todo el mundo de nuevo. En una primera vez con Adán y Eva y una segunda vez con Noé y su familia, sin embargo, en el Nuevo testamento nos damos cuenta de que no solamente es físicamente esta multiplicación sino también espiritualmente. Jesús les había dicho a sus discípulos que fueran y les aseguró el éxito porque Él precedió con el mandamiento que leímos, donde menciona que toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra.
Esto no es diferente con nosotras, sin embargo, aclaramos que no estamos diciendo que con todas las personas con quienes testifiquemos llegarán a ser salvas, sino que sabemos que todas las personas elegidas. Como es Dios haciendo la obra, podemos estar seguras de que Él tiene personas en cada tribu, en cada lengua, en cada barrio, en cada país y en cada casa para salvarles.
Tenemos que compartir el evangelio sin esperar que todas las personas vayan a reconocer a Jesús como su salvador, pero, Dios es quien hace la obra, no nosotras. Jesús demostró eso a los discípulos cuando les dijo en Hechos 1:4-5 Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijooísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días.”
Hemos escuchado entre cristianos decir: “Si Dios tiene sus elegidos y es Él quien está haciendo la obra, nosotros no tenemos que hacer nada. ¿Por qué molestarnos en predicar cuando Dios lo hará?” Pero, encontramos 2 problemas con esta lógica, la primera es la falta de interés de ser obediente al mandato del Señor, y el segundo es el no querer agradarle. Esta es una forma egoísta de vivir porque la idea es que como Dios me ama incondicionalmente a pesar de mí, entonces no necesito trabajar para Él; y también es una forma muy interesada porque como no ganamos nada, no nos molestamos.
Es parecido a lo que Pedro preguntó al Señor en Mateo 19:27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, recibiremos?” La respuesta de Jesús es sorprendente: Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna.” Es un privilegio y un honor ser usadas por nuestro Señor, y la recompensa es algo que es difícil de explicar porque trasciende la eternidad, es una recompensa espiritual la mayoría de las veces y que no perece, los ladrones no se la pueden robar.
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;
y el que me ama será amado por mi Padre;
y yo lo amaré y me manifestaré a él.
Juan 14:21

El amor de Dios es un gran regalo. Esta relación con el Señor es algo que no tiene precio, nosotras éramos sus enemigas y por la sola fe en el hijo de Dios, hemos venido a ser familia, suyas y esto no es sencillo de explicar para quienes no han nacido de nuevo. Pero cuando eres nacido de nuevo tú tienes ese sentir, ese anhelo lo tendremos por toda la eternidad; según avancemos en nuestro proceso de santificación le experimentamos más, le obedecemos más, y en la eternidad ya todo será color de rosa.
Hay otra cosa que el día de Pentecostés revirtió, recordamos que en Genesis 11:4 nos dice: Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso, para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra.” Ellos por su propia voluntad estaban tratando de edificar una torre para llegar a los cielos, y si evaluamos la Biblia panorámicamente desde el jardín del Edén, Dios ha demostrado que Él nos busca a nosotras, ¿Qué ocurrió en Pentecostés?

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.
Hechos 2:1,4

La parte de la historia de Babel nos recuerda el jardín de Edén, ellos querían ser como Dios. No es diferente hoy en día, la gente está buscando la fama, la riqueza, el poder para con ello ser como Dios. sin embargo, es fútil porque Dios nos ha dicho en Isaías 48:11 … Mi gloria, pues, no la daré a otro.” Nosotras somos sus criaturas pero cuando respondemos a su llamado nos asegura en Juan 1:12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre”  así que las criaturas se convierten en hijos e hijas cuando creen en el nombre de Jesús, y nuestra fama, nuestro poder, nuestra riqueza está donde nuestra ciudadanía está localizada, en el reino de los cielos, no necesariamente en este mundo.

Otra cosa que podemos ver en el día de Pentecostés es la comunicación. ¿Cuál fue la respuesta de Dios a las personas de Sinar? Génesis 11:7-8 nos dice: Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro. Así los dispersó el Señor desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.” ¿Y qué hizo el Señor en el día de Pentecostés? Hechos 2:4 nos dice: Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”  Si hay una cosa que he aprendido en mi caminar con el Señor, es que sus caminos no son nuestros caminos como Isaías 55:9 nos dice, nuestra obligación es seguir sus huellas y no hacer las cosas en nuestra forma.

Él tiene un plan. Su plan es perfecto y Su sabiduría es incomparable e inescrutable. Hechos 2:5-6 nos muestra el impacto que tuvo en los ahí presentes: Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.” ¿Quién pensaría que Dios obrara así? Y de nuevo, Dios está demostrando que Él está haciendo la obra, no nosotras. Dios separa a su pueblo del mundo para crear su familia; y mira el impacto que tuvo en Hechos 2:44-47 nos dice: “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.”

El juicio de Dios en Sinar fue reemplazado con una bendición para Su pueblo, y podemos notar el otro lado de la moneda en que el juicio fue para dispersar y separar las personas para que no pudieran entender uno al otro; eso estaba impidiendo la obra pecaminosa que estaba realizando, ahora con la regeneración de nuestra mente lo vemos de una forma totalmente diferente para evaluar la vida.

Esto nos separa del mundo mientras nos une a nuestra familia, la iglesia. Aunque no es otra lengua realmente, nuestra forma de hablar es entendible solamente por los otros cristianos, mientras el mundo no lo entiende como 1 Corintios 2:14 nos explica: Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente.”

La única forma de hacer la obra de Dios es en la forma que Él quiere. Si te sientes frustrada en lo que estás haciendo, nosotras recomendamos parar, orar y evaluar si lo que estás haciendo es lo que el Señor realmente quiere para ti, quizás no estás haciéndolo en la forma o en el tiempo que Él quiere que lo hagas. El pastor Miguel Núñez dice que es maravilloso cuando se intercepta la voluntad de Dios con el tiempo de Dios, porque ambos son importantísimos.

Dios siempre contesta nuestras oraciones de una de las siguientes 3 formas: Si, No o espera. Quizás estás haciendo algo que Dios quiere que otra persona haga, o que lo delegues o que pidas ayuda, o quizás estás haciéndolo de alguna forma o actitud pecaminosa, pues, en ocasiones hacemos cosas buenas con actitudes caídas, erróneas.
Recordemos que Dios mira el corazón. Quizás estás haciéndolo en una forma que no le agrada y te está diciendo que eso que estás haciendo está perfecto, sin embargo, no es el tiempo. Como claramente lo vemos en la historia de Moisés; él está recibiendo un llamado, sin embargo, años pasaron antes de que él comenzara a sacar a las personas de Egipto.

Necesitamos evaluarnos y ver las motivaciones del por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, porque Dios tiene un plan para cada una de nosotras y muchas veces nuestras motivaciones son pecaminosas, y mira a Moisés, si él no hubiera pasado esos 40 años en el desierto, él no tenía el carácter listo para sacar a esa gente de Egipto. El Señor trabaja en las personas, en nosotras y es haciendo todo para que los acontecimientos se intercepten, porque Él tiene su propósito y es para nuestro bien.

Dios nos guarda, pero no siempre lo vemos porque creemos estar bien pues tenemos el corazón engañoso y nos justificamos y nos auto decepcionamos creyendo que estamos viviendo para Dios, cuando en realidad hacemos lo que hacemos con motivaciones egoístas. Y esto no es diferente para las personas en el ministerio, siempre tenemos que preguntarnos: ¿Estamos trabajando para Dios o para mí iglesia? O aun peor ¿Para brillar nosotras? el corazón es engañoso, tenemos que pausar y ver nuestras motivaciones. Quizás decimos que estamos haciendo las cosas para Dios cuando en realidad estamos haciéndolo tratando de lucir mejor que las otras mujeres, o mejor que otras iglesias o que otras culturas u otros ministerios, etc.

Con esta afirmación terminamos el día de hoy, esperamos nos acompañes el próximo miércoles para continuar estudiando “El Reino que perdura” en este bello estudio de “Encontrando a Jesús en el A.T.”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A

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