lunes, 2 de abril de 2018

Volviendo al principio {primera parte}




Bienvenida de nueva cuenta a un estudio más de la Palabra de Dios. El día de hoy comenzaremos con una serie hermosa, de mucha bendición y edificación para nosotras. Esta serie se compartió originalmente en el programa radial “Mujer para la Gloria de Dios” que se transmite cada sábado a través de Radio Eternidad. Gracias a la hermana Cathy Scheraldi de Núñez y todo el equipo que dan de su tiempo y servicio para que tú y yo podamos ser edificadas a través de los estudios que comparten.

Durante las siguientes semanas, en este espacio, iremos buscando a Jesús en las diversas escrituras del Antiguo Testamento. Te estaré compartiendo un cuestionario sin costo para que lo puedas imprimir y contestar de acuerdo con el estudio del día. Descárgaloaquí.  Ora, que sea Dios iluminando y revelándose a nosotras a través de su Palabra para poder crecer espiritualmente.





Muchas de nosotras podemos pensar que Jesús no es mencionado en el Antiguo Testamento, por eso cuando Él vino a esta tierra, los judíos no lo reconocieron como el Mesías.

El nombre de Jesús no es mencionado explícitamente en el Antiguo Testamento, pero Él está presente desde el principio hasta el final de la Biblia. Toda la escritura apunta hacia Jesús.

Luego de su resurrección y antes de su ascensión Jesús envió a los discípulos a evangelizar al mundo y Él les dijo en Lucas 24:44 Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”


Este versículo nos manda a buscarle, siempre que leamos las escrituras, la perspectiva que debemos tener es que Jesucristo es el protagonista tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento todo apunta hacia Él y parte de los Evangelios explican lo que Él hizo y el resto del N.T. nos enseña cómo vivir esperando el retorno o la segunda venida de Cristo Jesús.
El hilo conductor de la Biblia se inicia en Génesis y termina en Apocalipsis es algo milagroso, tenemos 66 libros de diferentes autores en diferentes épocas, escritos en un lapso de mil años y con una amplia variedad de trasfondos culturales y al ser escrito por más de 40 personas los cuales, en su mayoría elaboraron sus escritos de manera independiente y sin evidencia, sin saber que esos escritos iban a llegar a ser parte de la Biblia que hoy podemos leer. Entre todos estos libros existe una coherencia que es imposible que el ser humano lo logre por si mismo, aún hoy con los avances tecnológicos y las computadoras.


¿Arde nuestro corazón cuando estudiamos el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento?


J.I. Packer dijo acerca de la Biblia:
“A lo largo de toda ella (la Biblia) hay un personaje relevante (Dios el Creador), una perspectiva histórica (la redención del mundo), una figura fundamental (Jesús de Nazaret, quien es tanto el Hijo de Dios como el Salvador) y un sólido cuerpo de enseñanzas armoniosas sobre Dios y su santidad. Verdaderamente la coherencia interna de la Biblia es milagrosa, una señal y un prodigio, desafiando la incredulidad de nuestra escéptica época.”


Preguntémonos: ¿Dónde comenzamos a buscar a Jesús en el Antiguo Testamento?


El libro de Lucas inicia aproximadamente un año antes del nacimiento de Jesús, con el anuncio del nacimiento de su primo Juan. Es importante entender que cada Evangelio tiene un propósito diferente, y aunque están describiendo los mismos acontecimientos, el enfoque de cada uno es diferente. Lucas fue un médico no judío, el era griego y se centró en probar que Jesús era hombre. El libro de Lucas nos deja saber desde el principio, que escribe una carta al “excelentísimo Teófilo” (Lucas 1:3) y Lucas explica que está compilando la historia transmitida por los testigos oculares y ministros de la Palabra (Lucas 1:2). Y aunque no sabemos quién fue Teófilo, presumimos que fue alguien con algún cargo oficial al llamarlo excelentísimo.

Lucas reconoció a Jesús como Dios, sin embargo, como su enfoque era probar que él era un ser humano, comenzó su relato un poquito antes con el milagro del nacimiento de Juan el bautista. Lo que es impresionante de esta historia, no es solamente que Zacarías y Elísabet eran ya de edad muy avanzada como para tener hijos, siendo ella estéril durante todo ese tiempo. Sin embargo, un ángel se le apareció a Zacarías mientras este estaba en el templo, ejerciendo su ministerio sacerdotal. (Lucas 1:8-16)


El recibir profecía no era extraño dentro del pueblo judío, porque por generaciones estos habían estado recibiendo profecías de Dios. Sin embargo, para este momento en específico, habían pasado 4 siglos de silencio de parte de Dios para con su pueblo. Y el ángel que se le apareció a Zacarías, no solamente le dijo que iba a tener un hijo, sino que este iba a ser un profeta. “E irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto”. (Lucas 1:17). Para nosotras que no somos judías y tampoco estamos esperando la primera llegada del Mesías, esto nos suena extraño, sin embargo un sacerdote judío entendería lo que el ángel estaba diciendo.

El último mensaje escrito, antes de los 400 años de silencio divino, la podemos leer en el libro de Malaquías 4:5-6 “He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición”.


Aclaremos que esto no se refiere a la reencarnación de Elías, sino a que la función de Juan el bautista iba a ser la misma que la de Elías en su tiempo: Llamar al pueblo al arrepentimiento. Zacarías como sacerdote, supo por este anuncio, que su hijo sería el precursor del Mesías. Sin embargo, un año antes del nacimiento de Jesús, no es realmente donde en la Biblia comienza a hablar de Jesús, sino desde la primera frase del Génesis. 



En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
Juan 1:1


Podemos observar claramente aquí, que el enfoque del Evangelio de Juan es para probar que Jesús es Dios. Juan también escribió el libro de Apocalipsis y al final de este libro Jesús nos dice: “Yo soy el Alfa y el Omega, el primero y el último, el principio y el fin.”


Hasta aquí dejaremos el estudio por el día de hoy, el miércoles estaremos compartiendo más acerca de este tema tan maravilloso e interesante. No te pierdas de esta bella serie que será de mucha edificación y bendición para tu vida.

Recuerda que puedes escuchar el estudio en vivo a través del programa  Mujer para la Gloria de Dios en Radio Eternidad y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez y Aileen.


¡Nos leemos pronto!



En Su Gracia

K A R L A



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2 comentarios:

  1. Hermoso estudio Karla, gracias por compartir y animarnos a estudiar el Antiguo Testamento y ver a Jesús desde los inicios....Un abrazo en Cristo Jesús!....Eres de gran bendición!

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    Respuestas
    1. gracias a Dios mi Lucy hermosa! Aquí nos seguimos leyendo, Dios te bendiga!

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