viernes, 6 de abril de 2018

Volviendo al Principio {tercera parte}








Hoy continuamos con el estudio de Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento. Puedes leer el artículo anterior en este enlaceSi no pudiste descargar el cuestionario correspondiente al tema “Volviendo al principio” aun puedes hacerlo, está disponible en este enlace y es gratis.

El Antiguo Testamento es una historia incompleta, es como leer una novela de historia sin llegar a leer el último capítulo con la conclusión. Es una promesa sin cumplimiento, y lo que los judíos todavía no han captado es que Jesús es el cumplimiento. Los judíos leen el Antiguo Testamento como una fórmula que les explica la manera de vivir, pero que a la vez demuestra que es imposible para ellos, en sus propias fuerzas cumplir con todos los requisitos, y por ende demostrar su necesidad de un Salvador.

Por otro lado, el Nuevo Testamento basado en el Antiguo Testamento, demuestra lo que Dios hizo por nosotros a través de Jesucristo. Él sí cumplió a cabalidad el oficio de juez, de profeta, de sacerdote, de rey y lo hizo a la perfección, algo que ningún hombre en estos oficios había podido lograr, desde la creación.

Tenemos que volver al Antiguo Testamento y leerlo a través de los lentes del evangelio. Necesitamos ir ante Dios y pedirle que abra nuestros ojos para que podamos entender. El Salmo 19:7 nos asegura “La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo.” Acudamos al Señor por sabiduría. Hay algunos versículos que nos muestran cómo es que necesitamos su sabiduría e iluminación. Uno de ellos es Lucas 24:16 que dice: “Pero sus ojos estaban velados porque no le reconocieron.” Esto ocurrió cuando 2 discípulos estaban conversando mientras caminaban hacia Emaús 3 días después de la crucifixión, Jesús mismo se les acercó y caminó con ellos.

Podemos especular que Jesús les pregunta sobre qué están hablando, y ellos le explican sobre la muerte, y luego sobre la tumba vacía, y la respuesta de Jesús en Lucas 24:25-27 dice “¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.” Ellos habían estudiado las escrituras, ellos habían oído las enseñanzas de Jesús antes de su muerte, sin embargo, su cosmovisión todavía no había cambiado.

¿Puedes imaginarte esa escena donde Jesús mismo camina con ellos y les explica las Escrituras? Y sin embargo, aun cuando ellos escuchaban a Dios mismo, no pudieron entenderlo todavía. ¿Por qué? Recordemos que el Espíritu Santo no les había sido dado todavía, y sabemos que Juan 14:26 nos muestra la obra del dulce Espíritu “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” Y es que, sin la iluminación del Espíritu, no podemos entender. Dios es bueno, mira lo que dice los versículos 30-31 “Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos.” No pasemos por alto que dice “les fueron abiertos los ojos”, nota que no dice y cayeron en cuenta, o entendieron la conexión entre el Antiguo Testamento y Jesús, sino que dice que ¡el Espíritu Santo abrió sus ojos para que pudieran entender!

En Juan 16:12-13 Cristo dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir.” Dios nos revela sus verdades cuando tenemos la madurez para entenderla.

“se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientas nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?”
Lucas 24:32

Cuando Dios nos revela algo a través de sus escrituras, nos produce como un ardor, es algo que nos purifica, nos cambia, y la realidad es que nunca volvemos a donde comenzamos. Dios agranda nuestra mente y corazón para que día a día nos parezcamos más a Él. Es como Ezequiel dijo en el capítulo 36:26 “os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.” Y el mismo Ezequiel pero en el capítulo 11:19-20 nos muestra la forma en la que Dios cambia nuestros corazónes: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios.”

La frase un solo corazón significa indivisible, esto produce en nosotras lo que el Salmista sentía en el Salmo 42:1-2 “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, el Dios viviente.” El efecto que tuvo esto en los 2 discípulos después de tener el encuentro con Jesús fue inminente. Lucas 24:33-35 nos dice al respecto: “Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.”

Estos discípulos testificaron lo que el Señor había hecho en ellos. no podían callarse, se sintieron obligados a compartirlo con sus compañeros. Pablo nos dice en 1Corintios 9:16 “Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo.” Y es que, cualquier persona que ha tenido un encuentro personal con Jesús siente ese ardor que mencionábamos antes, en su interior, un ardor que es puesto por Dios. Por esto cuando Jesús entró a Jerusalén sentado en el asno, Lucas 19:37-38 nos dice: “Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡BENDITO EL REY QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

Y en los siguientes dos versículos leamos la respuesta de Jesús a las quejas de los fariseos: “Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Respondiendo Él dijo: os digo que si éstos callan, las piedras clamarán.” Cuando entendemos que el Antiguo Testamento no es un libro de historias aisladas, sino que vemos el cuadro completo de nuestra salvación ganada por la sangre de Jesús, entonces podemos entender que el misterio no fue revelado completamente hasta que Jesús resucitó.

Estudiemos juntas el Antiguo Testamento y veamos como Jesús cumplió las promesas de los profetas, eso enriquecerá y llenará nuestro entendimiento de las historias dadas y también nos clarificará el ambiente en donde estas promesas fueron hechas. Busquemos a Jesús en el Antiguo Testamento, nos ayudará a clarificar la perspectiva que tenemos sobre Él y el propósito que tuvo cuando vino en forma de hombre. Él hizo por nosotras lo que a nosotras se es imposible hacer: salvarnos.

Pidamos al Señor que abra nuestro entendimiento para expandir nuestro conocimiento sobre la persona de Jesús y todo aquello que nuestro amoroso Dios quiera mostrarnos en este estudio.

“no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones; pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él.”

Efesios 1:16-17


¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


Damos muchas gracias a Dios por cada hermana del ministerio Mujer para la Gloria de Dios quienes nos dieron la oportunidad de compartir este estudio, un estudio de mucha bendición y edificación para el cuerpo de Cristo. ¡No olvides que puedes escuchar el estudio en vivo directamente en este enlace!
Te pedimos nos apoyes en oración, por ellas y por nosotras para que podamos seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de su pueblo y la expansión del reino de Cristo. Oren por nuestra protección también para seguir adelante con su encomienda.

La próxima semana estudiaremos “El Protagonista” ¡No te lo pierdas! ¡Dios les bendiga!

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