lunes, 7 de mayo de 2018

El Dios capaz de hacer lo imposible {primera parte}




Para comenzar…

Como cada lunes, te comparto el cuestionario del tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.





El Dios capaz de hacer lo imposible. ¿Nuestras acciones testifican que creemos en el Dios que hace lo imposible?


Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, 
por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
Génesis 17:7

La semana pasada estudiamos el pecado del pueblo de Sinar en su deseo de fabricar la torre de Babel, pero después el Señor Jesús revirtió todo esto. Dios había mandado en Génesis 1:28 llenar la tierra y sojuzgarla y el deseo de los de Sinar de quedarse en un sitio fortificado era rebelión contra lo que Dios mandó. Y peor aún, la razón por la cual quería fabricar la torre nos dice Génesis 11:4 fue para ser un nombre famoso. Como Salomón nos dijo, no hay nada nuevo bajo el sol, entonces, el propósito de la vida para ellos, y también para nosotros es Glorificar a Dios.

Dios nos dijo en Génesis 1:27 que Él creó a los seres humanos a Su imagen y que fueron los únicos en toda la creación que fueron creados así. Es evidente que el propósito de vida en la mente de Dios para el hombre y la mujer es: Representarlo a Él en la tierra.

Y creo que debemos pausar aquí y preguntarnos qué significa representar a Dios porque eso no ha cambiado. Dios nos ha mandado a llenar la tierra, sin embargo, el acto de procrear no es lo que representa a Él; los no creyentes se reproducen y hasta los animales también, y no son sus representantes.

Él es un Dios puro, sin pecado y nos creó así. Sin embargo, aquí es donde Adán y Eva fallaron. Dios es perfecto y todo lo que Él hace es perfecto. Como Él no puede pecar, para representarlo, ellos necesitaban vivir vidas puras, y ya sabemos lo que pasó. Esto es importante reconocer porque es igual con nosotros, aunque con nosotros es más difícil porque con la caída tenemos una naturaleza así caída. Pero Dios cambia esta situación con sus hijos, porque cuando nos convertimos, aunque la naturaleza sigue igual, el Espíritu Santo mora en nosotras. Ya tenemos el poder de no pecar.

Jesús vino a la tierra y vivió una vida pura, sin pecado, para salvarnos, y no debemos olvidar que fue también para demostrarnos cómo luce una vida sin pecado. El pecado de Adán y Eva no fue solamente desobediencia sino ingratitud. Dios les había dado todo desde el principio, su respuesta debió haber sido obedecerle con gratitud. Pero ellos dudaron en vez de honrar al Señor y no es tan diferente en nuestras vidas, somos asediadas, tentadas y caemos en ingratitud de tantas maneras. Aunque no se ve en Cristo la caída, la necesidad de su llegada es demostrada, era necesario que viniera.

Hoy queremos comenzar con la vida de Abraham y dónde se encuentra Jesús en esta historia. Comenzamos a evaluar la vida de ellos con la promesa que Dios le hizo a Abraham de que Él iba a ser el padre de los judíos a través de su descendencia. Y vimos también como Jacob luchó con Jesucristo en un sueño cuando estaba huyendo de su familia después de engañar a su padre y su hermano robándole la primogenitura. Jesús bajó una escalera para bendecir a Jacob como una analogía de que iba a bajar del cielo para salvarnos. Demostramos la semana pasada como Dios bendijo a la familia de Abraham con muchas riquezas aun siendo nómadas. La única vez que leemos que Abraham compró tierra está en Génesis 23:17-20 cuando la compró para enterrar a su esposa Sara cuando ella murió.

Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos,
“como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.  Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het.”

¿Esto no huele a Dios? y si leemos la historia entera ellos no querían cobrar a Abraham, sino que él insistió en pagarles como nos muestra Génesis 23:11-13 “No, señor mío, escúchame; te doy el campo y te doy la cueva que está en él. A la vista de los hijos de mi pueblo te lo doy; sepulta a tu difunta. Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de aquella tierra, y habló a Efrón a oídos del pueblo de aquella tierra, diciendo: Te ruego que me oigas; te daré el precio del campo; acéptalo de mí, para que pueda sepultar allí a mi difunta.”

Dios es fiel a sus hijos y esto es una muestra del Salmo 84:11-12 en la vida de Abraham que dice: “Porque sol y escudo es el Señor Dios; gracia y gloria da el Señor; nada bueno niega a los que andan en integridad. Oh Señor de los ejércitos, ¡cuán bienaventurado es el hombre que en ti confía!”

Esto nos trae a la mente el reto que Dios dio a los judíos en Malaquías 3:10 que dice: “Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto —dice el Señor de los ejércitos— si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Dios es fiel, el problema es que nos falta fe y no le obedecemos al 100%, le obedecemos a medias o no le obedecemos. Todas las promesas de Dios han sido cumplidas, y las restantes Él las cumplirá.

Pablo nos dijo en Filipenses 4:19 “Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Abraham creyó en el mesías que venía en esa promesa, y fue obediente. Jesucristo proveyó en abundancia para él y para su familia.

Nosotras creemos en un Salvador que vino, sin embargo, Abraham creyó en el Mesías que vendría y salió de su zona de confort en obediencia, Dios lo bendijo en abundancia; por esto Jesús nos dice en Mateo 6:30 “Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

Abraham y los demás patriarcas creyeron en el Cristo que venía, ellos todavía no lo habían visto ni conocían todos los detalles de las profecías porque se fueron dando progresivamente. Con razón es que Abraham es denominado el padre de la fe, porque realmente tuvo fe.

Y nos preguntamos ¿cuál es nuestra excusa? Él tenía una fe increíble. Cuando vamos desarrollando y leemos la Biblia, lo que Dios estaba diciendo era imposible y él siguió creyendo en Dios, en que él iba a completar lo que Él prometió. Y nosotros hemos visto todo esto, hemos leído la Biblia, tenemos tantas cosas y seguimos en desobediencia.

En Génesis 12:1-3 “Y el Señor dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.”

Luego leemos en Génesis 12:7 “Y el Señor se apareció a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces él edificó allí un altar al Señor que se le había aparecido.” Ahora no solamente su familia será grande, bendecirá a todos en una tierra, sino que el Señor les regalará la tierra, solamente había un problema; ellos no tenían ni podían tener hijos.

¿Qué está sucediendo? Imagina que tienes unos amigos en la situación de Abraham y Sara y ellos insisten que Dios les dijo que ellos serían padres de multitudes en la edad que ellos tengan, recordemos que él cumplió 100 años antes de que Isaac naciera. ¿Qué pensarías? Quizás que está loco, pero, mira que falta de fe tenemos. Y lo que Abraham estaba diciendo era verídico.

Cuando evaluamos nuestra vida, tenemos que considerar lo que hemos dicho siempre, los caminos del Señor no son los nuestros. Orar y meditar y permitir que el Señor revele lo que Él está haciendo. Cuando evaluamos lo que está haciendo, tenemos que pensar afuera de la caja porque no hay una caja suficientemente grande para que Dios quepa dentro.

Dios revela sus propósitos a través de los acontecimientos de la vida, y cuando vemos la historia de Abraham en forma panorámica hay una analogía que se presenta. Sabemos que Abraham tuvo más hijos que Isaac e Ismael porque volvió a casarse después de que Sara murió, como vemos en Génesis 25:1-2 “Abraham volvió a tomar mujer, y su nombre era Cetura. Y ella le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa.

Sin embargo, ellos se quedan en el anonimato Bíblicamente hablando, todo el énfasis está en sus dos primeros hijos y como Dios tiene propósito en todo, debemos preguntarnos ¿por qué? y esta es una forma de indagar en la Biblia porque como hemos dicho antes, hay cosas escondidas a plena vista. Observando nos damos cuenta de que un hijo es de la promesa y el Mesías vendrá de su simiente, los otros hijos no lo son. ¿crees que hay un significado escondido ahí? Si. Vemos que el primer hijo, Ismael, es conocido como el hijo de la carne mientras que el segundo hijo, Isaac, se asocia con el Espíritu según Gálatas 4:22-23 “Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre. Pero el hijo de la sierva nació según la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa.”

Recordemos que Adán fue el primer hombre y por su pecado cayó de la gracia de Dios convirtiéndose en el hijo de la carne, y ¿entonces quién es el segundo Adán? Jesucristo. El hijo del Espíritu. Se puede hacer una correlación entre Adán e Ismael recordando lo que pasó después del pecado. Génesis 21:9-12 “Y Sara vio al hijo que Agar la egipcia le había dado a luz a Abraham burlándose de su hijo Isaac, y dijo a Abraham: Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero juntamente con mi hijo Isaac. Y el asunto angustió a Abraham en gran manera por tratarse de su hijo. Mas Dios dijo a Abraham: No te angusties por el muchacho ni por tu sierva; presta atención a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac será llamada tu descendencia.” Y se cumple en el versículo 14 que dice: “Se levantó, pues, Abraham muy de mañana, tomó pan y un odre de agua y los dio a Agar poniéndoselos sobre el hombro, y le dio el muchacho y la despidió. Y ella se fue y anduvo errante por el desierto de Beerseba.”




Con esta afirmación terminamos el día de hoy, esperamos nos acompañes el próximo miércoles para continuar estudiando “El Dios capaz de hacer lo imposible” en este bello estudio de “Encontrando a Jesús en el A.T.”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!


En Su Gracia

K A R L A

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