El Dios del pacto {segunda parte}






Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través de la historia de Abraham para encontrar a Jesús en ella.

Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 


El día de hoy nos formulamos la pregunta: ¿Nuestro Corazón ha sido circuncidado por Dios?





Recordamos que hablamos la semana pasada que Dios había sacrificado un animal para cubrirlos como una analogía de que Jesús iba a sacrificarse para cubrir nuestros pecados. El fallar con el pacto fue ponerse de acuerdo en morir, porque la paga del pecado es muerte, Dios estaba diciendo que el Mesías sacrificaría su vida para pagar la deuda que teníamos con Él.

Es increíble, no importa donde busquemos en la Biblia, Jesús está ahí en cada página, cada historia es una analogía o tipologías que apuntan a su venida, es increíble.

Abraham anhelaba no solamente tener un hijo, sino la ciudad de Dios. En hebreos lo vemos 11:8-10 “Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”

En la cruz, el pacto hecho con Abraham fue cumplido en Jesús, por esto 2 Corintios 1:20 “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí; por eso también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.”

Abraham anhelaba ver este día, sin embargo, murió generaciones antes como Dios le había dicho que iba a pasar en Génesis 15. Y así pasó a otros héroes de la fe que encontramos en hebreos 11. Antes de hacer el pacto con Abraham, Dios le explicó que sus descendientes los judíos estarían en exilio por cuatrocientos años, sin embargo, en el capítulo 15:15 le dice a Abraham “Tú irás a tus padres en paz; y serás sepultado en buena vejez.”

Cuando los judíos cuestionaban a Jesús porque Él dijo que aquellos que guardaban Su Palabra nunca morirán en Juan 8:52, Jesús confirma que Abraham lo anhelaba como lo leemos en Juan 8:56 “Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró”. Abraham entendía el aspecto espiritual de lo que Dios estaba haciendo, y nosotras deberíamos entenderlo también.

Hebreos 6:17-20 nos asegura “Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.”

Leamos nuevamente el pacto que Dios hizo con Abraham en Génesis 17:7 “Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti.”  Todos nosotros los que hemos creído en Jesús y vivimos por Jesús, somos parte de esta descendencia. Nosotros podemos abrazar esta promesa y cuando estamos pasando por dificultades, refugiémonos en Él porque Él es nuestra ancla segura y un día veremos lo que Apocalipsis 21: 2-3 anuncia “Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos”.

¿Anhelamos lo que Abraham anheló?  ¿Estamos viviendo en el aquí y en el ahora? Abraham es un claro ejemplo de que pensaba en las cosas espirituales y sin tener un conocimiento de Cristo, así como lo tenemos nosotras, sin embargo, él creyó en la promesa. Y aunque Abraham fue elegido por Dios para ser el padre de la fe, esto no le asegura un buen viaje sobre la tierra. De hecho, si estudiamos a los hombres y mujeres bendecidos y usados grandemente por Dios, sus vidas fueron difíciles, tuvieron pruebas, grandes dificultades y esto tiene lógica bíblica.

1 Pedro 5:8-10 nos recuerda: “Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.”

Notamos la ferocidad de nuestro enemigo en el versículo 8, él no está aprovechando oportunidades, sino que está buscando activamente y provocando situaciones para hacernos caer. Otra cosa que notamos es que es el mismo sufrimiento que nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá en el Señor como el versículo 10 nos instruye. Para que Abraham pudiera ser bendecido por Dios, el Señor tenía que convertirlo en un hombre de fe.

Convertirse en un hombre o mujer de fe requiere tiempo, no hay atajos. Dios se toma su tiempo en formar el carácter de una persona, nos hace pasar por el fuego, por el agua, por situaciones, pero siempre nos levanta y acompaña. Crecemos y somos diferentes al salir del fuego.

El tiempo para Dios no es un factor de preocupación porque Él vive en la eternidad. En Génesis 17:5 vemos que Dios cambia el nombre de Abraham: “Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones.”

Abram significa: El padre exaltado.
Abraham: Padre de muchos.

Abram, era padre de Ismael, sin embargo, para ser padre de muchos él debía tener al hijo de la promesa, es decir a Isaac. Y entonces Dios está diciendo que Abraham, aunque él espero 13 años después de nacer de Ismael, es ahora, en ese momento de Génesis, cuando el Señor mismo estaba obrando para que tuviera a Isaac a su manera.

Sara sufrió también un cambio de nombre, ella se llamaba Saraí y Dios la llamó Sara. Especulamos que el cambio de nombre era para demostrar que ella era una de sus hijas, como nombrar a alguien significa autoridad, el Señor quiso que siguiera siendo una de sus princesas. Dice la literatura que ella venía de una familia adinerada, ahora ella va a ser la madre del rey.




Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “El Dios del pacto”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia
K A R L A



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