Jesús, el único que puede ser favorito {segunda parte}






Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través de la historia de Jacob para encontrar a Jesús en ella.
Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 
El día de hoy nos formulamos la pregunta: ¿Estamos buscando una relación con Dios o solo sus bendiciones?






Nos llama la atención la profundidad de la maldad del hombre, por esto Romanos 3:10 nos informa: “No hay justo, ni aun uno” y es peor de lo que pensamos porque Isaías 64:6 nos dice: “Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas...”  En este versículo Isaías se está refiriendo a nuestras mejores obras, imagínense cuando estamos en pecado y maquinando y manipulando la vida para aprovecharnos de aquellos que supuestamente son los que queremos, como es el caso de Rebeca contra su hijo y esposo. Nosotras somos capaces de hacer eso, no la critiquemos ni la señalemos.

La mente que no ha sido renovada por Jesús y que no ha sido abierta a caminar con el Espíritu, es capaz de cualquier cosa, tengamos esto presente. Sin embargo, Dios es todopoderoso y fiel y Él es capaz de cambiarnos para que nos parezcamos más a Su Hijo Jesucristo.

Esaú fue gravemente herido por la acción de su hermano y su madre, su respuesta fue querer matar a su hermano. Cuando Rebeca se entera, envía a su hijo favorito a Padan- Aram donde vivía su hermano para que este le protegiera y encontrara una esposa que no sea de los Canaanitas, Jacob la obedeció y se fue. En el camino a Padan Aram se acostó y tuvo un sueño el cual leemos en Génesis 28:12 Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.”

Resaltemos la fidelidad de Dios aquí, en los versículos 13-15 donde dice: Y he aquí, el Señor estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.”

Dios le recuerda el pacto que había hecho con Abraham. Hasta este momento Jacob no ha tenido una vida ejemplar, sin embargo, Dios permanece fiel. ¿Cuál creen que fue la respuesta de Jacob a su sueño? Leamos los versículos 16-19 Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía. Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo. Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, la erigió por señal y derramó aceite por encima. Y a aquel lugar le puso el nombre de Betel, aunque anteriormente el nombre de la ciudad había sido Luz.”
¡Claro que tuvo miedo! Él sabía lo que acababa de hacer y lo que merecía, pero hasta ahora es que comenzamos a entender la fidelidad, la bondad de Dios y la implicación de su pecado. Sus acciones demuestran que Dios aún no estaba en el trono de su vida, pero antes de leer el pacto preguntemos ¿A quién fue que Jacob vio en su sueño? Entendemos que a Jesús.
¿Por qué creemos eso? Porque fue Jesús quien bajó del cielo para salvarnos. Este fue Jesús pre encarnado que estaba reconfirmando el pacto con esta familia. Leamos el pacto que Jacob hizo con Jesús en Génesis 28:20-22 Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.”
Observen que él cree que es quien establece las condiciones del pacto. Esto nos dice claramente que Dios no estaba en el trono de su vida. Aunque Jacob había sido criado en el Evangelio, hasta este momento él no conocía a Dios.

¿Cuántas de nosotras todavía pensamos en condicionar a Dios? nosotras somos el barro y Él es el alfarero, así como Isaías 64:8 nos dice: “Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros.” Efesios 2:10 nos recuerda Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” Nuestra responsabilidad es conocer su plan y obedecerle.

Seguimos con Jacob en Génesis 29. Él llega a un pozo en el campo donde había varios rebaños de ovejas y pregunta por su tío Labán y encuentra que uno de los pastores es, Raquel, quien fuese su futura esposa.
Si evaluamos la vida por encima del sol, con los lentes del Señor, podremos ver rápidamente la providencia de Dios, su fidelidad. Leamos la reacción que tuvo al ver a Raquel en Génesis 10-12:

“Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre. Entonces Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró. Y Jacob hizo saber a Raquel que él era pariente de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y se lo hizo saber a su padre.”

Ella corre a su padre y sabemos que Labán lo acepta como familia y Jacob vive con ellos, trabaja para él y se enamora de la hija menor Raquel. Pide su mano en matrimonio, Labán lo acepta y Jacob ofrece trabajar 7 años por ella. No queremos que perdamos de vista la justicia de Dios en esta historia.

Primero, la Biblia no nos dice, sin embargo, no hay evidencia que indique que Rebeca llegó a ver a Jacob de nuevo antes de morir. Jacob, aunque no fue un ídolo hecho por sus manos, fue un ídolo para Rebeca, su hijo favorito. Miqueas 5:13 nos dice: “Exterminaré tus imágenes talladas y tus pilares sagrados de en medio de ti, y ya no te postrarás más ante la obra de tus manos.”




Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “Jesús, el único que puede ser favorito.”
Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia
K A R L A



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