Una terrible prueba de fe {tercera parte}



Hoy continuamos con el estudio de Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento. Puedes leer el artículo anterior en este enlace.

Si no pudiste descargar el cuestionario correspondiente al tema “Una terrible prueba de fe” aun puedes hacerlo, está disponible en este enlace y es gratis.

Continuamos con este hermoso estudio “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” y reflexionamos si continuamente vemos a Jesús a lo largo de todos los pasajes de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.





Al estudiar a Abraham recordemos que hebreos 11:1 nos enseña: “Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Definitivamente Abraham tenía fe en Dios.

Viene a nuestra mente Isaac, que aun cuando ya no era un niño al pasar por esta prueba sino un joven adulto, él accedió sumisamente a que su padre lo pusiera encima del altar, atado, sin poner resistencia Para este entonces Abraham ya era un anciano muy avanzado en edad y seguramente Isaac era más fuerte que él, sin embargo, el texto no menciona que se diera algún tipo de resistencia.

Jesús dijo en Juan 10:17-18 “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Especulamos que, así como Cristo entregó voluntariamente su vida, Isaac como analogía, tampoco luchó con su padre.

La Biblia es palabra viva, tantas veces que hemos escuchado o leído esta historia y para muchas de nosotras, hasta ahora es que encontramos a Jesús tan claramente a lo largo de esta historia.

Leyendo Lucas 24:27 donde Jesús está hablando con algunas de las personas mientras caminaban hacia Emaús, esto tiene más significado para nosotras: “Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.” La Biblia describe como Dios reina, controla, salva y satisface los pactos a través de Su Hijo y para Su Gloria.

Vemos en Génesis que Dios creó un mundo perfecto, el pecado lo distorsionó y ahora esta bajo una maldición y la descendencia de Abraham con un clímax en el rey, profeta y sacerdote de Judá, Jesucristo es a quien Dios usó para convertir la maldición en una bendición para sus hijos.

La palabra relata la historia de Jesucristo, cuando la estudiamos tenemos que preguntarnos ¿Dónde está Jesús aquí? Juan 1:14 nos enseña que “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” Al combinar esto con Juan 17:17 “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.” Llegamos a la conclusión, de nuevo, que es Jesús es la verdad encarnada y esto fue confirmado por Jesús mismo en Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” Toda la escritura está apuntando hacia Él porque Él vino a llenar todo lo que fue escrito en la ley y los profetas, así lo cumplió todo.

Cristo dijo a las multitudes después de predicar las bienaventuranzas en Mateo 5:17 “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.” Él realizó lo que era imposible para nosotras, cumplir con la ley a la perfección.

¿Cómo Él cumplió con todas las promesas de Dios que fueron dadas en el Antiguo Testamento?  Cuando le recibimos a Él como Salvador, no solamente le tenemos como Salvador, sino que todas las promesas las tenemos porque estamos en Cristo como leemos en Romanos 8:1 “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.”

Observamos como no dice que estamos caminando con Él, sino que estamos en Él. Para Cristo poder cumplir la ley, Él recibió todo el castigo en la cruz que nosotras merecíamos, y Él transfirió Su justicia a nosotras. La ley ya no es el camino hacia la justicia sino Cristo mismo es este camino. Por esto Romanos 10:4 nos dice: “Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree.”

No solamente el amor de Dios es incontenible, sino que Su sabiduría también. El Nuevo Testamento demuestra la meta y el significado del Antiguo Testamento. Cristo fue el cumplimiento de todo lo que fue escrito en el Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento apunta al Mesías.
El Nuevo Testamento describe lo que Él hizo, lo que Él es.

Esto debe impactar nuestras vidas. Pudiéramos pensar que Abraham estaba viendo las sombras de lo que habría de venir, al mirar hacia el futuro; mientras que nosotras estamos en la luz porque ya lo hemos visto, sin embargo, la esencia, el enfoque de los dos son iguales. Tanto la fe de Abraham como la nuestra es igual. Ambas están basadas en la promesa divina en donde es la simiente de la mujer que aplasta la cabeza de Satanás y bendice al mundo entero. Es la misma verdad, pero con diferente envoltura, y el poder generalizado porque el poder que los creyentes tienen es mayor. Después del día de pentecostés el Espíritu Santo fue enviado desde el cielo para que more en cada creyente, abriendo las mentes y las verdades escritas y dando el poder necesario para completar la obra que Cristo ya comenzó en aquellos que son sus hijos.

Nosotras no solo hemos podido ver toda la historia, sino que también tenemos al espíritu Santo que nos capacita para comprender, para entender. Las herramientas con las que Dios nos ha equipado son hermosas, pidámosle al Señor que abra nuestro entendimiento para asimilar estas verdades y que así podamos acercarnos más a Él y tener la fe que Abraham tuvo y así podamos depender más de Él, con una vida de completa obediencia y rendición a Su voluntad.

Así como con Abraham, las acciones que Dios nos pide tienen un propósito que va más allá de lo que nosotras podamos entender. Creamos.




Hasta aquí el estudio de este bello tema. ¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


Damos muchas gracias a Dios por cada hermana del ministerio Mujer para la Gloria de Dios quienes nos dieron la oportunidad de compartir este estudio, un estudio de mucha bendición y edificación para el cuerpo de Cristo. Visita también Soy Mujer de Valor y déjanos tus comentarios. ¡No olvides que puedes escuchar el estudio en vivo directamente en este enlace!

Te pedimos nos apoyes en oración, por ellas y por nosotras para que podamos seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de su pueblo y la expansión del reino de Cristo. Oren por nuestra protección también para seguir adelante con su encomienda.

La próxima semana estudiaremos “Jesús, el único que puede ser favorito” ¡No te lo pierdas! ¡Dios te bendiga!


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