La zarza que no se consume {Primera parte}




 Para comenzar…
Como cada lunes, te comparto el cuestionariodel tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.




Hoy iniciamos estudiando a Dios al hablar con Moisés a través de la zarza ardiente, comenzaremos leyendo sobre este acontecimiento en el libro de Éxodo 3:1-6

“Y Moisés apacentaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián; y condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios. Y se le apareció el ángel del Señor en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moisés miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces dijo Moisés: Me acercaré ahora para ver esta maravilla: por qué la zarza no se quema. Cuando el Señor vio que él se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa. Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.”

Hay varias cosas que nos llaman la atención aquí. Primero, hasta este momento era un día ordinario, como cualquier otro; Moisés era un hombre ordinario haciendo un trabajo ordinario. Cuando de repente este ve un arbusto llamado zarza, que de la nada y aisladamente se está quemando. Especulamos que esto no fue extraño para Moisés porque él estaba en medio del desierto e imaginamos que las zarzas secas se prendían solas por el calor y lo podemos ver hoy en día. Segundo, tampoco notamos que Moisés se exaltara por verla ardiendo. Lo que llamó la atención de Moisés (porque fue extraño) es que aun cuando la zarza ardía en fuego, no se consumía y esto sí era insólito.

Nosotras sabemos que esto fue así porque era el Señor hablando con Moisés a través de esa zarza según lo que está escrito en el versículo 2, sin embargo, al ocurrir esto, Moisés no sabía que era Dios quien le estaba hablando, no lo identificó de manera inmediata y por esto se acerca a investigar lo que estaba ocurriendo.

Nos preguntamos ¿Conocemos de otra manifestación de Dios a través del fuego?

Si, y aunque la mayoría ocurrieron después de este acontecimiento, hubo una ocasión antes cuando Dios hizo el pacto con Abraham en Génesis 15, recordemos que Abraham le preguntó a Dios mismo cómo él podía estar seguro de que cumpliría la promesa que le dio. Dios no solamente reconfirmó el pacto con Abraham de que sus descendientes serían innumerables, sino que Dios también le advirtió que serían esclavizados por 400 años y no iba a ser sino hasta la cuarta generación que ellos regresarían a la tierra que Dios le prometió a Abraham.

Y leamos en Génesis 15:17 cómo Dios selló el pacto con él: “Y aconteció que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y he aquí, apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales.” Dios era esta antorcha de fuego.

¿Recordamos que usó para iluminar al pueblo judío durante su viaje a la salida de Egipto? Leamos Éxodo 40:38 “Porque la nube del Señor estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allí a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.”

Entonces el fuego servía para dos propósitos para los judíos, uno para iluminarles y otro para calentarles en el desierto durante el éxodo. El fuego del Señor fue manifiesto físicamente, sin embargo, para nosotras su fuego es manifiesto de forma espiritual, Dios es el único que nos puede iluminar porque Él es el único omnisciente y conoce las razones por lo que está ocurriendo todas las cosas. 

Él nos guía a la perfección, el fuego calentaba a los judíos por las noches y quizás los protegía de las bestias, el Señor es quien nos protege en los tiempos obscuros; claro está que Él nos protege aún cuando no estamos en dificultades sino todo el tiempo. Vemos su cuidado claramente cuando las cosas están bien, sin embargo, cuando las cosas no están claras nosotras podemos confiar en que Su Palabra es verdad y que el Espíritu Santo nos guiará a la verdad y Él continúa cuidándonos aún cuando vengan situaciones peligrosas. Dios cuida de sus hijos.

En el sueño de Daniel, en el capítulo 7:9 vemos también a Dios Padre manifiesto en forma de fuego dice: “Seguí mirando hasta que se establecieron tronos, y el Anciano de Días se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura, su trono, llamas de fuego, y sus ruedas, fuego abrasador”.

Mi pregunta es ¿hay pasajes que muestran a Cristo manifestarse en forma de fuego?
Desglosemos la respuesta a esta pregunta.

Juan 5:22 dice “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo”
Isaías 66:15 dice: “Porque he aquí, el Señor vendrá en fuego y sus carros como torbellino, para descargar con furor su ira y su reprensión con llamas de fuego.”
Podemos establecer que Jesús puede ser la voz en la zarza ¿cómo entonces podemos confirmar esto?
La palabra hebrea usada para ángeles es “Malak” que significa “el mensajero”. No es extraño que esta palabra sea usada para ángeles porque ellos son los mensajeros de Dios para con los humanos, sin embrago, en este caso, cuando Moisés se acercó a la zarza el ángel le dijo en los versículos 5-6 “no te acerques aquí, quita las sandalias de tus pies porque el lugar donde estás parado es tierra santa.  y añadió: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”

Entonces Moisés cubrió su rostro porque tenía temor de mirar a Dios. El ángel está diciendo que es Dios, y ¿cuál de las 3 personas de la Trinidad fue quien salió del cielo y vino como mensajero? Jesucristo. Él fue quien respondió a los judíos cuando preguntaron qué tenían que hacer para poner en práctica las obras de Dios.
Juan 6:29 dice: “Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado.”

En repetidas ocasiones Jesús dijo yo y el Padre somos uno, como por ejemplo en Juan 10:30 y en Juan 6:38 donde es aun más específico y nos dice: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”  Si los dos, el Padre y el Hijo son uno, obviamente los dos son de una misma voluntad divina, entonces pudiéramos preguntarnos: ¿Por qué el Hijo no la llamó mi voluntad sino la voluntad del Padre?

El hecho de que Jesús es 100% divino, omnipotente, omnisciente, omnipresente y a la vez 100% humano con debilidades y necesidades fisiológicas; esto es algo que puede ser difícil de entender completamente incluso de explicar, por lo que resulta obvio concluir lo que algunos teólogos sostienen, de que Jesús tuvo la capacidad de pecar, es decir que Él tuvo que lidiar verdaderamente con las tentaciones, por lo que Él tuvo la necesidad también de dominar su carne y esto lo hizo intachablemente, dejándonos un ejemplo perfecto.

Ahora bien, regresemos a Éxodo 6:2 porque en el hebreo, el texto dice: “Yo soy y yo me aparecí a Abraham, Isaac y Jacob” y no es así como exactamente lo han traducido al español. Y aunque ambas traducciones son muy parecidas y es verdad que es el Dios de ellos, podemos pasar por alto que Dios se está llamando a sí mismo yo soy.

Esto es importante de notar porque en Juan 8 Jesús se refiere a sí mismo como Yo soy cuando Él estaba hablando con los judíos y estos le acusan de estar poseídos por un demonio mientras Jesús les estaba explicando quienes realmente son los hijos de Abraham, leamos en Juan 8:56-58 lo que nos dice: “Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?  Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy.”

Para entender un poco más lo que estaba ocurriendo aquí leamos la reacción que estos tuvieron: “Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo”. ¿Por qué reaccionaron de forma tan agresiva? Por la implicación que sostenía que un hombre sencillo, de la nada dice que había visto al padre Abraham.


Con esta afirmación terminamos el día de hoy, esperamos nos acompañes el próximo miércoles para continuar estudiando “La zarza que no se consume” en este bello estudio de “Encontrando a Jesús en el A.T.”


Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


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