La zarza que no se consume {Tercera parte}




Hoy continuamos con el estudio de Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento. Si no pudiste descargar el cuestionario correspondiente al tema “La zarza ardiente” aun puedes hacerlo, está disponible en este enlace y es gratis.

Continuamos con este hermoso estudio “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” y reflexionamos si continuamente vemos a Jesús a lo largo de todos los pasajes de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.





Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.” Es importante resaltar que Jesús está diciendo aquí que nosotras como cristianas estamos unidas a Él, somos uno con Él y nuestro fruto como cristianos viene de Él. Estamos conectadas a Dios a través de una conexión con Jesús, Él es el puente, la cruz es ese puente. Juan 20:21 nos explica: “pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, al creer, tengáis vida en su nombre.” 

Al observar los arbustos de uva, vemos que la vida viene de la vid y de ahí pasa a los sarmientos, un sarmiento que no está pegado a la vid muere por falta de nutrientes, esto es exactamente lo que ocurre con nosotras para que podamos glorificar a Dios tenemos que permanecer en Él, Él nos creó, Él nos eligió, Él nos salvó y Él hace la obra a través de nosotras si permanecemos en Él.

Siendo lideres en la iglesia, si no caminamos con Él, es muy peligroso porque estamos creyendo que podemos hacerlo solas, estamos dando un mal ejemplo porque no dependemos de Dios y tenemos que mantenernos conectadas cien por ciento del tiempo.

Él ha preparado y orquestado las circunstancias para que podamos dar fruto, Efesios 2:10 nos dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Jesús era el ángel en la zarza ardiente. Él estuvo en la tierra cada vez que decía Yo soy estaba confirmándole a sus discípulos que fue Él quien habló con Moisés a través de la zarza ardiente, y mientras esto confirmaba y afirmaba a sus discípulos, también enardecía y encolerizaba a todos aquellos que fueron quienes le persiguieron hasta matarle.

Moisés reconoció que era Dios en la zarza porque en el versículo 6 de Éxodo 3 dice que cubrió su rostro porque tenía temor de mirar a Dios, nosotras reconocemos que Jesús es Dios porque hebreos 1:3 nos dice: “Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder.”

Y Juan lo reconoció como Dios cuando dijo en Juan 1:14 “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” La Palabra griega utilizada en este versículo para verbo es logos, Jesucristo fue la persona que pronunció las palabras de la zarza, el excelente mediador e intermediario entre Dios y nosotros como Pablo dijo a Timoteo en 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre”

Recordemos que lo que impactó a Moisés al ver la zarza ardiendo es que esta no se consumía, pero como representaba la presencia de Dios mismo no se consumía, esto es una analogía de lo que Jesús haría por nosotros. Él era hombre, creció y como adulto reveló su identidad, era un hombre, sin embargo, Él era Dios.

Esto quizá no lo entendemos por completo, pero lo aceptamos por fe. Era 100% hombre y por eso pudo morir por nosotros, pero también era 100% Dios y por eso pudo vivir una vida perfecta. Por esta razón también la muerte no pudo tener dominio sobre Él y la venció.

Mateo 28:20 nos recuerda “enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Y no solamente que estará con nosotros, sino que hebreos 7:17 nos enseña hablando sobre Jesús: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.” Dios caminará con nosotras hasta el final.

Salmos 19:1 nos muestra: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos.” El versículo 4 demuestra que Él sigue hablando con nosotras hoy: “Mas por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras.”

Aunque no literalmente veamos una zarza ardiendo como Moisés con la voz de Jesús, Él sigue hablando con nosotras a través de su creación y de su Santo Espíritu morando en nosotras, así como a través de Su palabra, leyéndola, estudiándola, oyendo predicadores y en nuestro caminar con otros cristianos Él está hablando siempre.

Jesús, la misma persona que habló con Moisés está hablando con nosotras hoy no lo dudemos nunca; si en algún momento no escuchamos su voz cuestionémonos ¿cómo está nuestra salud espiritual?

Él nos ha dejado su palabra escrita para hablar con nosotras como hebreos 1:1-2 nos asegura: “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.” 

Pidamos al señor que nos ayude a creer y crecer en nuestra fe para acercarnos a Él y obedecerle. Confiemos totalmente en Él.




Hasta aquí el estudio de este bello tema. ¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A



Damos muchas gracias a Dios por cada hermana del ministerio Mujer para la Gloria de Dios quienes nos dieron la oportunidad de compartir este estudio, un estudio de mucha bendición y edificación para el cuerpo de Cristo. Visita también Soy Mujer de Valor y déjanos tus comentarios. ¡No olvides que puedes escuchar el estudio en vivo directamente en este enlace!

Te pedimos nos apoyes en oración, por ellas y por nosotras para que podamos seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de su pueblo y la expansión del reino de Cristo. Oren por nuestra protección también para seguir adelante con su encomienda.

La próxima semana estudiaremos “Apropiándonos de su sangre” ¡No te lo pierdas! ¡Dios te bendiga!


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