El Eterno y sumo sacerdote {Segunda parte}





Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través de la historia de sacerdocio en el libro de Levítico para encontrar a Jesús en ella.
Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 
El día de hoy nos formulamos la pregunta: ¿Es una meta de nuestra vida acercarnos más a Cristo?




Nuestros días como cristianos deben demostrar a la cultura en la que vivimos que somos diferentes, que hemos sido comprados con la sangre de nuestro Señor y en agradecimiento por lo que Él hizo por nosotros vivimos vidas sacrificiales imitando a nuestro Señor y Rey.

Esto nos recuerda lo que Jesús dijo a sus discípulos después de lavar sus pies en Juan 12:13-17 “Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y tenéis razón, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis.”

Hebreos 5:8 dice “y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció” ¿qué puede aprender cuando Él es omnisciente? A través del sufrimiento humano y de otras experiencias humanas, Él adquirió la experiencia de sufrir. Él no necesitaba aprender sobre la compasión para entendernos a nosotros porque Dios es amor, Él tiene compasión.

Él decidió venir para sufrir probando su compasión para nosotros, es más, Él como siervo sufrió para vivir la experiencia de sufrir y para demostrarnos como tener compasión como un humano, esto fue hecho para nuestro beneficio. La realidad es que Él sigue lavando nuestros pies.

Como humano no quería sufrir, Él sudó gotas de sangre al saber lo que iba a sufrir, Mateo 26:39 nos dice “Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.”

Él vivió su vida entera en perfecta obediencia y armonía con la voluntad del Padre, y como hombre perfecto, su oración también fue en perfecta armonía con el Padre, y como sacerdote en el orden de Melquisedec se ofreció a sí mismo como sacrificio de sangre porque hebreos 9:22 nos dice: “Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.” Y como hebreos 10:4 nos instruye “Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.” Solamente la sangre de Jesús es capaz de hacer esto y todos aquellos rituales que hicieron los sacerdotes fue para demostrar la necesidad del derramamiento de la sangre de Jesús. Hasta que su muerte derrotó los poderes de las tinieblas una vez y para siempre como leemos en colosenses 2:15 “Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él.”

Como Él se hizo carne tenía la capacidad de cancelar la muerte dada a Adán y Eva incluyendo a toda la raza humana como nos dice en Génesis 3:19 “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Ese fue el castigo dado a Adán y Eva, leamos ahora hebreos 2:14 “Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo”

En hebreos 7:1-25 el autor describe con muchos detalles cómo el sacerdocio de Melquisedec y por ende de Cristo, fue superior al sacerdocio levítico; y podemos leer en los versículos 11-12 como dice “Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón? Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.” y los versículos 14-16 dicen “Porque es evidente que nuestro Señor descendió de Judá, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes. Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote, que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicos, sino según el poder de una vida indestructible.”

Esto nos está repitiendo que los sacerdotes levíticos no estaban exentos de pecado y por esto tenían que hacer sacrificios por ellos mismos antes de interceder por el pueblo.

Leamos los versículos 17-19 “Pues de Él se da testimonio: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil (pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios.”

De nuevo está haciendo énfasis en que el antiguo testamento introdujo lo que era necesario para salvación, vivir bajo la ley y al mismo tiempo la incapacidad que tenemos de ciumplir con esto por nuestras propias fuerzas. Y esto entonces, fue repetido por varias generaciones de levitas.

Ahora estamos llegando al punto donde partimos, leemos en los versículos 21-25 dice “pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El por un juramento del que le dijo: El Señor ha jurado
y no cambiará: “Tú eres sacerdote para siempre”, por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto. Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, pero Él conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.”

Jesús es diferente a los sacerdotes levitas porque Él es eterno y vive intercediendo todavía por nosotros. Él sigue lavando nuestros pies.

Pablo nos dice en 1Tim 2:5-6 “Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo.” Como Él sigue intercediendo por nosotros no solo el pacto es eterno, sino todas sus promesas también como leemos en hebreos 9:15 “Y por eso Él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”

Encontramos 3 principios en Hebreos 7:25
Primero: Jesús es capaz de salvarnos para siempre, una vez siendo salvos no hay nada que nos pueda hacer perderla porque es un regalo de gracia.
Segundo: Él siempre intercede por nosotros.
Tercero: la eterna salvación y la eterna intercesión es para los que por medio de Él se acercan a Dios, como nuestra salvación eterna depende de la intercesión eterna de Cristo, demuestra que aun de la salvación, seguimos pecando. Como cristianos no somos mejores que los no creyentes, la diferencia está en que somos salvos por gracia no por nuestro mérito sino por el mérito de Cristo como Efesios 2:8 nos recuerda.

¿De qué somos salvos? De la ira de Dios, como Romanos 1:18 nos informa “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad” no podemos olvidar que quien hizo el camino para Dios no fuimos nosotros sino Dios mismo, Él proveyó los sacerdotes levíticos en el Antiguo Testamento y luego proveyó un mejor pacto a través de Su Hijo, nuestro sumo sacerdote. La ira de Dios no cambia, entonces nuestra única solución es un sacerdote eterno que vive intercediendo por nosotros pecadores, continuamente.

Y como Él vive intercediendo por nosotros, nuestra salvación no solamente depende del trabajo pasado de Jesús sino también por su activa intercesión por nosotros. Como el sacerdocio de Jesús es indestructible, nuestra salvación es eterna y no depende de nosotras porque de ser así, la perderíamos, depende de la obra activa de Cristo que nos garantiza que llegaremos a Dios al final de nuestros días en este mundo, esto es tan importante de entender porque cuando negamos la salvación eterna creyendo que la podemos perder, estamos minimizando la obra de nuestro Salvador.



Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “El eterno y sumo sacerdote”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A




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